viernes, 30 de septiembre de 2011

De Vinilos y Otras Glorias CCV

Seguimos, para no parar y todas esas cosas, con mi querido Mike acompañado en esta ocasión de gente muy especial, como él.


Mike Bloomfield And Al Kooper (The Live Adventures Of ) 1968


Disco mítico por el calibre de los personajes, por la calidad de la grabación y por lo que supuso posteriormente para estos dos monstruos que siguieron colaborando en más de una ocasión, pero en este doble en directo se dieron y dieron un festín de Música.
Dos de los más reputados intérpretes de la época, en una magistral serie de conciertos en el mítico (para que todo lo fuera) Fillmore de San Francisco resumidos de los shows del 26, 27 y 28 de Septiembre del 68, realmente geniales.
En los créditos y fotos la banda de cuatro componentes, Al Kooper a los teclados y voz, brutal con el "Hammond" y el piano, melodías profundas y duetos sin final con uno de los más grandes guitarristas de la historia, el maravilloso Mike Bloomfield, dos monstruos acompasados para crear Música de calidad sobre un escenario, acompañados por una sección rítmica que asustaba, John Kahn al bajo, otro que se las traía cuando se ponía a tocar un instrumento que en sus manos funcionaba como solista, y Skip Prokop, contundente y pegador, rítmico cuando hacía falta.
Aparecen también en créditos sin fotografías dos grandes de las seis cuerdas, Elvin Bishop y Carlos Santana, en dos temas, para que el festín fuese completo.
Con estos mimbres el disco se convierte en una obra magna, intensa, de pura Música, sobre todo Blues, pero con toques de Rock, catorce temas (con la intro de Bloomfield hablada quince) que salvo tres de ellos de los protagonistas son una exhibición de maravillosas versiones de clásicos, temazos de toda la vida, creaciones de Jim Capaldi, Stevie Winwood, Jack Bruce, Paul Jones, Sonny Boy, Ray Charles, Robbie Robertson, Frank Wilson...
Músicos en plena forma, Bloomfield en estado de gracia aún sin "quemarse" (según crónicas y cronistas, o no) Al Kooper sobradísimo y el resto saliéndose, unos conciertos míticos que son parte de la historia del mejor Blues en directo de la época.
Impresionantes las exhibiciones en "Her Holy Modal Highness", el trallazo de 12'27'' que es "No More Lonely Nights" o la versión desgarradora del "Don't Throw Your Love On Me So Strong" de Albert King, 10'56'' de pura gloria, así como la belleza transformada de "Dear Mr. Fantasy", 8'04'' para vibrar.
Un disco excepcional, para saborear el placer de lo auténtico, de músicos maravillosos en lo suyo, el directo, y temazos que son parte de la historia de la música. Para el que suscribe, imprescindible.

Cara A:  Opening Speech;  The 59th Street Bridge Song;  I Wonder Who;  Her Holy Modal Highness
Cara B:  The Weight;  Mary Ann;  Together Til The End Of Time;  That's All Right;  Green Onions
Cara C:  Opening Speech;  Sonny Boy Williamson;  No More Lonely Nights
Cara D:  Dear Mr. Fantasy;  Don't Throw Your Love On Me So Strong;  Finale


De Vinilos y Otras Glorias CCIV

Otro grande que nos visita, por aquello de los ídolos caídos que tanto me apasionan, sobre todo según y cómo sea la caída.


Mike Bloomfield (Red Hot & Blue) 1977


Uno de los más grandes guitarristas de Blues de la historia, y para mí uno de los más grandes guitarristas, al margen de estilos e historia (o historias, por aquello de...) mi querido e idolatrado Mike Bloomfield en un doble en directo auténticamente genuino, lleno de todo lo que este gran músico sabía dar, Música de muchísimos kilates.
Una serie de grabaciones recogidas en el McCabe's Guitar Shop, en el año 77, quizás la recopilación más completa, porque me consta que hay otras grabaciones de los mismos eventos. 
Una banda compuesta por cuatro miembros, cuatro musicazos para desenvolverse como quieren en el escenario, con el gran Bloomfield al mando de las operaciones, arrasando con la guitarra eléctrica, en plan maestro cuando debe con la acústica y cantando los temas. Mark Naftalin en los teclados, magistral sobre todo con ese piano que dobla perfectamente a la guitarra steel de Mike descarnado, quejumbroso, fantástico. La sección rítmica a lo que están, seguir al genio, no dejar hueco ni resquicio por donde se escape nada mientras las seis cuerdas y las teclas llevan el peso, y de eso se encargan Roger Troy al bajo y Bob Jones en la batería, tremendos, contundentes, graves y genuinos artistas de Blues, para que no falte de nada.
Diecisiete temas que componen una obra fantástica, con el pero de la grabación, muy mejorable en según qué temas para ser un disco buscado y rebuscado con la idea de hacerlo oficial, pero la Música es... eso, Música imperecedera, eterna, como todo lo que nace de las entrañas, y en este disco lo demuestran. Para estar muy quemado por estas fechas (según las crónicas y los cronistas) Mike Bloomfield demuestra ser un guitarrista por encima de demasiadas cosas, y su estilo de tocar, arañándote las tripas con sus solos no desmerece de muchas cosas hechas anteriormente, como cuando se queda solo con su acústica, es... la leche ¡¡qué jooooooé!!.
Los duetos con el piano, como en "Women Lovin' Each Other", "Blues In B-Flat"... son demoledores, Blues de los que laceran el alma, pero lanzados a toda pastilla no dan tregua, "Linda Lou", "Eyesight To The Blind", "Don't Lie To Me"... eso sí, en los que se luce solo con la acústica lo borda (o a mí me apasiona, que para el caso...)
La portada, en álbum, con una preciosa foto de Bloomfield metido en un solo de guitarra, la contraportada con la acústica y el interior la historia de la grabación y del músico. Hecho en falta fotos del grupo, que para eso tocan.
Un tremendo disco doble para amantes de la Música con mayúsculas, del Blues enorme y de un guitarrista que fue un grande mientras quiso serlo.

Cara A:  Eyesight To The Blind;  Women Lovin' Each Other;  Linda Lou;  Kansas City

Cara B:  Blues In B-Flat,  Medley;  I'm Glad I'm Jewish;  Great Gifts From Heaven;  Lo, Thought I Am With Thee

Cara C:  Jockey Blues;  Betwee The Hard Place And The Groun;  Don't Lie To Me;  Cherry Red

Cara D:  Uncle Bob's Barrelhouse Blues;  Wee Wee Hours;  Vamp In C;  One Of These Days

De Vinilos y Otras Glorias CCIII

Seguimos de dobles y en directo, repitiendo (no la obra, claro está) un grupo que me sugiere tanto que no puedo dejar de amarlo.


Wishbone Ash (Live Dates Volume Two) 1978-80


Que me gusta la Wishbone Ash es un hecho descarado, que de ciertos mitos no traigo más (salvo excepciones) porque están muy trillados por gente que sabe y muchísimo más que yo es otro, pero con esto de los dobles en directo la cosa me permite algún que otro desliz, porque son parte de lo que me hizo amar la Música desde otra perspectiva, y a mis ídolos también.
Vaya por delante que la edición en vinilo de este "Live Dates Volume Two" tiene su cosa. Conozco al menos tres distintas, una en formato de simple elepé, este doble y otro doble con canciones distintas, de hecho en algunos casos el segundo vinilo se presenta como un bonus al disco original, pero realmente yo conocí antes el doble que el sencillo.
Metidos ya en el disco, decir que es la Wishbone Ash, y eso es muchísimo, en una segunda etapa con cambio de guitarrista, Laurie Wisefield por Ted Turner, viniendo de algunos discos sublimes en estudio y algunos un poco (no mucho) más bajos, pero con toda la intensidad de un grupo hecho para el directo como es la Wishbone, y en este doble lo vuelven a demostrar.
Las guitarras gemelas que ellos parieron y dieron al Rock estaban a cargo del eterno Andy Powell, que también se encarga de la voz solista y coros y el ya mencionado Laurie Wisefield, un guitarrista excepcional y que se acopló sin esfuerzo a esos maravillosos duetos de seis cuerdas que son el sello de identidad de la banda, además de cantar y hacer coros. La sección rítmica era la original, con Martin Turner al bajo y voces y Steve Upton a la batería y el grupo un portento de Música en directo, con esos coros maravillosos que parecen ángeles envolviéndote hasta el infinito, las guitarras enamorándote y la base llevándote donde quieren. Ayuda y mucho que las composiciones no tienen desperdicio, y si en estudio son geniales, trasladarlas al directo como ellos hacían era simplemente mágico.
Con un repertorio de su segunda etapa, hay diversidad de opiniones sobre la fecha de las canciones, aunque se coincide en señalar la cara A como grabada en el año 80 y la B en el año 78. De la C y la D por aquello que se dice son bonus se sabe poco aunque su grabación va del 76 al 78, no sé yo.
Tremendos los temas en los que el grupo se luce, composiciones eternas y maravillosas interpretaciones en vivo, como los 9'59'' de "F.U.B.B." o los 10'34'' de "The Way Of The World", simplemente brutal, aunque mi favorita porque me enamora es "Persephone" que aquí se deja caer como un temazo de 8'42'' en una versión preciosa.
El resto, pura magia Ash, "Lorelei" para derretirse, "No Easy Road" para volar, y eso y todo... pues si te gusta este grupo mágico sólo puedes dejarte llevar, porque te engancha, te eleva y te hace suyo, son únicos y cuando alguien es bueno, simplemente hay que disfrutarlo.
Lo de la portada un desvarío, en mi edición, en álbum los temas en contraportada señalados sólo los del primer disco pero en el interior fotos de la etapa y gira del 73, demencial.

Cara A: Doctor;  Living Proof;  Runaway;  Helpless
Cara B: F.U.B.B.;  The Way Of The World
Cara C:  Lorelei;  Persephone;  You Rescue Me
Cara D:  Time Was; Goodbye Baby Hello Friend;  No Easy Road


De Vinilos y Otras Glorias CCII

Volvemos a recuperar algunos de aquellos gloriosos dobles en directo que nos hacían soñar con nuestros grupos, en este caso un antes y un después de...


Queen (Queen Live Killers) 1979


Quizás el final de la época dorada y brillante de Queen, un grupo que fue mucho más conocido a nivel de grandes masas (enormes masas, diría yo) en los ochenta que en esa época dorada donde fueron realmente grandes, aunque para mí este doble debería haber llegado dos o tres años antes, cuando aún tenían el regusto de obras imperecederas, pero aún así de lo que no cabe ninguna duda es que el "Live Killers" es un gran disco.
Más Hard de lo acostumbrado, lo cual me encantaba, sin abandonar esos coros magníficos y sus continuos devanéos con piezas clásicas, el disco es una selección de canciones de la gira del 79, con los cuatro miembros del grupo como super estrellas del Rock y camino del mito que fue.
Freddie Mercury llevando el show hasta las últimas consecuencias, con su voz única y maravillosa, un registro genial, y el piano cuando hacía falta, otro de esos front man sin los que no se explica un directo. Brian May a la guitarra, voces y piano, excepcional músico y compositor, la voz cálida en los temas compuestos y coros. Roger Taylor golpeando la batería, brutal y técnico, genial y tremendo, como cuando hacía los coros y cantaba en solitario. John Deacon al bajo y voces para completar un cuarteto que ya es parte de la historia de la Música.
Y es que Queen era un grupo, cuatro miembros, a pesar de personalidades que traspasaban el escenario o de muertes poco lucidas, y por eso funcionaban tan bien. Quizás sus obras de estudio superan el directo, porque eran muy cuidadas y elaboradas, con ese toque de clase y lirismo tan british, pero en directo, cuando dejaban aparcados las fotos e imágenes y se lanzaban a destrozarte, eran pura dinamita.
Este disco es lo último de Queen como banda poderosa y Hard Rockera, los ochenta fueron otra cosa, algo... que no voy a descubrir, pero otra cosa.
El doble es un recorrido por una década plagada de himnos y temas inolvidables, me sobran algunas florituras, pero están geniales, una máquina de precisión en cada canción, con esas voces mágicas, los coros envolventes, y los instrumentos que no fallan en ningún corte, toda una exhibición de lo que es un bloque con cuatro músicos maravillosos sonando a una.
Hay momentos salvajes, "We Will Rock You", "I'm In Love With My Car", "Brighton Rock"... maravillosas calmas, "39", "Love Of My Life"... esos temas tan genuinos y que eran su sello de identidad, "Bohemian Rhapsody", "Killer Queen", "Keep Yourself Alive"... todo lo que dieron de sí en casi una década realmente gloriosa.
La portada y contraportada en escena, demostrando parte de la parafernalia de sus shows, en el interior millones de fotos de todas la épocas de los cuatro músicos, y dos insert, uno por disco que según la edición estaban en inglés o castellano ¿?
"Queen Live Killers", un doble que marcó el final de lo más glorioso de un grupo grande, para escuchar en cualquier momento y disfrutar con una banda en el más amplio sentido de la palabra.

Cara A:  We Will Rock You;  Let Me Entertain You;  Death On Two Legs;  Killer Queen;  Bicycle Race;  I'm In Love With My Car;  Get Down, Make Love;  You're My Best Friend.

Cara B:  Now I'm Here;  Dreamers Ball;  Love Of My Life;  39;  Keep Yourself Alive.

Cara C:  Don't Stop Me Now;  Spread Your Wings;  Brighton Rock.

Cara D:  Bohemian Rhapsody;  Tie Your Mother Down;  Sheer Heart Attack;  We Will Rock You;  We Are The Champions;  God Save The Queen.






miércoles, 28 de septiembre de 2011

Deseo

Una Amante de la Música, y como se puede ver de las palabras más bellas, nos deja este maravilloso pedazo de sueño para acompañar con las más bellas melodías, esas que llevamos en nuestra alma.




Tómame y hazme olvidar todo lo que no se encuentre entre estas  cuatro paredes. Bésame y deja que tus labios resbalen por mi cuerpo llevándome donde sólo tu y yo existimos, donde podemos decirnos “te quiero”.

Acaríciame con tus manos suaves y tibias y saca el frío que paraliza mi corazón.
Seamos el uno para el otro el escape del mundo que nos rodea, de aquello que nos ata y no podemos dejar atrás sin dejar de ser nosotros mismos. Rompamos los lazos que nos unen al día a día para volver a volar más tarde recordando este momento.

Rodéame fuertemente con tus brazos, estrecha el espacio donde somos uno hasta que no quepa nada más que nuestro deseo.

Pensemos sólo en este momento, tan efímero como bello. Dejemos atrás todo lo que nos entristece, lo que nos ha hecho daño y vivamos el momento antes de que se vaya. Démonos el uno al otro lo que no tenemos y sintámonos plenos.

Déjame amarte como quiero hacerlo, no tengas miedo, mi amor. Sé que me deseas porque noto tu excitación, el ritmo acelerado de tu corazón. Noto tu olor que me llena y me excita.

Deseo oírte, deseo sentirte, deseo amarte.
¡Vivamos este momento lleno de deseo!

A Una Amiga

Escuchando el último disco de Elliott Murphy, para que conste.

Cuarenta y ocho horas pueden no dar para mucho, o quizás sean una eternidad, aunque para alguien que piensa que la Eternidad y un día es el todo son una gota en el océano cuando necesitas sentir, entregar y volver a decir todo lo que te sale de algún sitio al que yo llamo alma.

No creo que esto sea una historia, ni tan siquiera una carta de amor desesperada, yo no sé amar a menos que de Música se trate, tampoco creo que sirviera como introducción a El Íncubo, porque eso es otra cosa, más de dejarse llevar, esto debe ser una declaración de intenciones, de esas que a veces me salen cuando no puedo expresar con palabras todo lo que siento y se quedan cosas en el tintero (¡hay Don Miguel, usted sí que sabía como expresarlo casi todo!) y que llamo reflexiones conmigo mismo y con... eso, con mi alma, porque a veces reflexiono y otras hablo mirando a mis discos, y en ocasiones escribo y no sale de ahí, pero esta vez sí saldrá, porque me apetece, me llama, y voy crecido porque quiero hablar de sentimientos, de emociones, en definitiva de una persona excepcional, mujer increíble y afortunadamente para mí Amiga incondicional.
También es verdad que esto que está llenando la página en blanco podría ser sólo para ella y para mí... eso, mi alma, pero seguro que lo leerá más gente, porque no me avergüenzo de decir lo que siento cuando es por alguien tan especial, y si el bichillo de la envidia sale por ahí, pues allá ellos, ellas, o ello y lo que sea, porque si soy capaz de decirlo, imagínate escribirlo, yo que ya voy de trasgresor por convicción propia y de mi Música, que también trasgrede lo que sea y me hace cosquillas en los lóbulos de las orejas.
Es cierto, cuarenta y ocho horas no es mucho, sin embargo llenar un vacío de presencia física se puede hacer con un minuto mirando a los ojos, lo que ocurre es que nosotros nos decimos tanto que un minuto es para respirarnos, para saber que el otro está ahí, no nos da tiempo ni del buenos días, y no porque hablemos lento, es porque nos miramos a los ojos aunque no estemos.

El primer contacto fue intenso, es verdad que al ser tan pequeñita en lo físico es fácil tenerla, porque la abrazas y parece que te la quedas, y así lo hice, la abracé y casi me la quedo, no es que fuese mi intención en ese momento pero era tan mía, sentirla así, sin nada de por medio salvo el aire que nos traspasaba, que casi la pego a mi piel, y claro se quedó sorprendida, con sus brazos caídos y sujetando la bolsa de viaje, que sí era grande, demasiado diría yo, aunque yo digo mucho y no es casi nada, pero ella sí me sintió, como para no hacerlo, abrazo de oso nada más llegar y dos sonoros besos en la mejilla, pues claro que lo sentimos, ambos dos, que de eso se trataba.
Ni tan siquiera me resultó extraño tocarla, porque a pesar de los meses sin hacerlo cada mañana es como si la acariciara, con un pinganillo raro que tengo en la cabeza y mi voz, pero yo la toco, cuando su voz me acaricia los oídos la siento, y cuando le hablo la veo, y cuando escucho el coche que pita a su lado salto porque me creo que me pita a mí, en verdad la siento tan cerca cada mañana con esos saludos en otro idioma que no me extrañó en absoluto, así es que pasear hasta casa con la maleta por las calles de un barrio muy barrio fue hasta normal, esa normalidad que da la cercanía de... eso, dos almas.
A partir de ahí cuarenta y ocho horas no fueron mucho, o una eternidad, pero no la Eternidad y un día que a mí me gusta tanto, sino nuestra Eternidad, porque el tiempo era nuestro, sus ojos me miraban directamente, su voz me llegaba nítida y serena, y sobre todo su bondad, esa que desprende con cada gesto, cada palabra, ese susurro que te envuelve porque a la gente buena le sale sin más, es algo natural que no lleva aditivos, ni conservantes, ni estimulantes baratos, porque no usa palabrería barata, usa palabras que siente, y eso se nota de igual manera que la brisa fresca que te acaricia la cara.

Yo no creo en la gente, mejor dicho, en el ser humano, ¡que os voy a contar, con las veces que lo he dicho! pero sí creo en la excepción que confirma la regla, porque soy de ciencias y a mucha honra, y en excepciones y reglas me las han dado todas, por eso creo en ella, en su forma de ser, creo firmemente en sus ojos cuando te miran y te hablan, en sus maneras cuando te excita y te llega, en los más de cincuenta llevados con una dignidad que abruma, cuando se convierte en una chiquilla con ganas de aprender y sobre todo de escuchar, que es algo que ya no se estila, pero en eso somos de la vieja escuela, y claro, se nota.
Cada vez me cuesta más ser sincero conmigo mismo, y con el resto me reservo un poco porque me quedan pocos para sincerarme, pero con ella no me cuesta, además me sentiría mal no siéndolo, como si traicionara a E.M. diciendo que no sabe hacer canciones, ¡qué barbaridad, cómo voy a hacer eso! así es que con ella soy sincero sin más, se lo merece, se lo ha ganado a pulso, que yo no soy fácil y me ha ganado entero, que también tiene su miga; en cuanto a esto a mí me queda aún mucho para llegar, porque ganarse a un ser tan excepcional es complicado, y me parece bien, no puede ser fácil porque todo lo que tiene es tal que así, y al ser humano ya le cuesta mucho ir en línea recta,  damos infinidad de rodeos “por si acaso” y con ella no funciona así, hay que ir directo a su corazón, porque lo tiene abierto, no esconde nada, y me encanta, me emociona que sea así, lo que ocurre es que me he acostumbrado a llegar y pasar de largo, y a veces me doy cuenta y tengo que volver sobre mis pasos; lo dicho, estoy en ello, y con suerte terminaré ganándomela, como ella ha hecho conmigo, y será la leche, seguro que sí.

Por dónde iba, ah sí, que cuarenta y ocho horas fueron... eso, el alma, porque decidimos que fuese así y cuando los dos nos ponemos cabezones con esas cosas somos tremendos, por eso salieron casi tres horas de gloria con los Amigos de vinilo negro (y alguno de otros colores) cuando por fin pudimos sentir lo que nos fue uniendo casi sin saberlo estando juntos, unidos de la mano en las estrellas, con los sonidos de las melodías atravesándonos... eso, el alma, pero haciéndolo al unísono, sí, por fin, los sentimientos que nos habían hecho ser se hicieron tangibles cuando esbozaba una sonrisa con cada tema entregado al viento, con cada nota conocida o con la que le llegaba por primera vez; ¡Que bien suena el viejo equipo de Música cuando sabe que se le escucha con amor! a mí a veces me da un toque, y se le va un canal para que esté atento, pero ese día sonó perfecto, con el sentimiento cuando acariciaba el vinilo, porque sabía que sonaba para ella, y se lo merecía, había sido mucho tiempo soñando con ese instante, describiéndolo cada mañana a través del auricular (o el pinganillo que es lo que ahora toca) y por fin fue real ¡¡¡guau!!! tan real como nuestras miradas cruzándose cuando Bob Seger atravesó el silencio y nos hizo amar a quien teníamos a nuestro lado, o con Sam Cooke helándonos la sangre en las venas en esos estribillos que no pueden salir de nuestra memoria, o viajando en un Crucero de la mano de David Gilmour desembarcando en el país de... hasta casi las tres horas, y sin repetir, ¡hay que ver! lo que dan de sí treinta y tantos años de amor, y lo que se puede dar cuando quien ama quiere recibirlo.

¡Vaya tarde, querida! nos pusimos las pilas sin sexo, sin tocarnos, bueno eso no, porque la Música nos unió tanto que estábamos pegados, te olía y percibía como si fuésemos uno, pero no hubo sexo, ni besos de tornillo, fue la magia de nuestras... eso, almas, unidas como si fueran una sola, y el corazón, que no se olvide, que cada nota era un pálpito, y cada pálpito una sonrisa, y cada sonrisa una lágrima que no se veía, y cada... por fin pudiste tener lo que deseaba darte desde hacía años, el pergamino con el tesoro que guardo cuando quiero ser yo, lo único puro que tengo, lo que es tuyo porque te lo has ganado de una manera que no puedo ni sé describir.
Lo de las noches, las cervezas, las... fue lo de menos y lo de más, porque es parte de mi mundo y ese mundo no se lo oculto, será porque ella es parte de mi mundo y ese mundo no me lo oculto, total, ya estoy mayor y ocultármelo a mí me parece una chorrada, es cierto que me engaño muchas veces, pero las cervezas son un tema muy serio, y los camareros que te llaman por tu nombre, y las camareras que te guiñan un ojo (la rubia está tremenda, ¿eh?) y ese mundo también se abrió para ella, tenía ganas, no tanto como de otras cosas, pero tenía ganas.

Cuarenta y ocho horas... el tiempo es tan relativo que se me hace como el mercurio, parece que lo tienes y se resbala sin remisión, lo ves tan fácil pero se escapa, no puedes con él, lleva millones de años rigiendo los destinos de los listos estos, los seres humanos y demás animales, y no va a cambiar. Pero a veces puedes estirarlo con la mente, eso sí te deja, y consigues instantes que son minutos, y se convierten en horas y tus entrañas van más allá, sin importar dónde ni cómo, solo que en esta ocasión, por fin el dónde era el lugar soñado (uno de ellos al menos) y el cómo dos seres que se necesitan en pijama charlando de ellos mismos. Es lo que decía, con ella no puedo mentir, no me sale, me reiría y se me notaría, por eso las confidencias de buenos días fueron así, sinceras, contando nuestras cosas, desnudando... eso, nuestras almas, con esos pequeños detalles que el auricular no debe conocer, que sólo se pueden decir mirando a los ojos, buscando penetrar la mente del otro, susurrando al oído sin nada de por medio, percibiendo el aire que respiramos juntos, sabiendo que el sillón de tres plazas es tan grande como el mundo para poder perdernos en él y tan pequeño como un universo creado para que nadie que no seamos nosotros pueda entrar.
Otro ¡por fin! otro más en esas benditas cuarenta y ocho horas, juntos en la nada, con nuestras palabras acariciando los sentidos, abriendo nuestros corazones a quien sabes que no te va a hacer ningún mal, más al contrario se convierte en tu confidente porque comparte tus sueños imposibles, esos que hacen que sepas quién está a tu lado, quién duerme contigo en el universo de las ideas, quién te quiere por ser tú, ni más y nada menos, por eso desnudo mi alma a esta mujer que es, por encima de cualquier otra cosa, mi Amiga, sin saber por qué me quiere, pero sabiendo que no me importa nada por qué es así.
Nacimos de una extraña mezcla de casualidades, y el destino nos ha llevado hasta esa tarde de Música y amor, pasión por lo bello, hasta esas mañanas de confidencias sin pausa donde la angustia se encoge porque no puede con los sentimientos, esos instantes que son sólo nuestros porque nadie puede atravesarlos, porque nadie sabe cada palabra derramada por las mañanas, en esos minutos donde las distancias no existen y los mapas no sirven. Nacimos y seguimos aquí, vivos a pesar de todo y de todos, con cuarenta y ocho horas que ya son parte de nuestra historia, sobre todo de la mía, alguien que no confía en casi nadie y que por ella me desnudo para poder sentirme yo una vez más.

“Caminábamos por la vieja carretera, esa que nos lleva hasta nuestros sueños
Cantando viejos blues que ayudaban a desafiar lo duro de nuestras vidas
Cuando vivíamos al límite en un sueño imposible, rodeados de la luz que poco a poco se iba cerrando alrededor de nuestras almas
Sigo viendo tus retratos en cada señal de la carretera, esas que pretenden limitar el ansia de nuestras vidas
Con la púrpura grabada en la piel que nos hizo uno, las noches de soledad en las que buscábamos un cuerpo cálido
Girando la página de cada fracaso para volver a empezar cada amanecer, sintiendo la luz del Sol acariciar nuestra piel tras la noche de frío en la soledad de nuestros deseos
Me dijeron que la tierra prometida no podía verse sin llorar, pero esas lágrimas cegaron la evidencia, una de cada tres no hubiera estado mal para empezar de nuevo, pero nunca logramos llegar a la primera estación”

Podría ser la letra de una canción, pero no sé escribir Música

El adiós no fue difícil, sobre todo porque nunca existió, entre nosotros es un hasta la vista aunque sepamos que lo imposible nos aleja pero nos acerca en nuestras... eso, las almas, cada vez que el teléfono suena por la mañana, cada ocasión buscada cuando el otro puede, cada parte de la memoria en la que nos perdemos por querer tenernos un poco más, porque ella lo merece, ese instante, el recuerdo, los momentos de soledad cuando la pienso, la siento, la tengo y sobre saber que sin saber por qué una persona extraordinaria, una mujer especial, un ser humano de esos en los que no creo es la excepción y sigo creyendo (soy de ciencias, y orgulloso de serlo) en la excepción que confirma la norma, me quiere porque quiere hacerlo y me hace saber que la quiero porque quiero quererla, que es lo que nos lleva y nos tiene, a seiscientos kilómetros y una vida, a cientos de metros y un deseo, a una mirada y un susurro, al suspiro que se siente y al perfume de mujer que se huele cuando lo sabes.
Un pequeño aeropuerto, un avión donde los sueños viajan solos, el abrazo que de nuevo me hizo sentirla casi dentro de mí y esos ojos que me hacían saber que cuarenta y ocho horas son una eternidad si estás con la persona debida, el instante preciso, los momentos perfectos.
El cielo azul aleja seiscientos kilómetros los ojos, el olor, el susurro, la caricia, pero no puede despegar... eso, el alma que ahora, más que nunca, es una.

He terminado con William Ackerman, que sé que también le gusta, para que conste.


Por supuesto, a Vicky, esa Persona, una Mujer, Mi Amiga, por fortuna, por sentirla, por vivirla, más allá de lo que nos decimos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

De Vinilos y Otras Glorias CCI

Un poco de otra cosa, no por ello ni mejor ni peor que tantas como hemos traído, pero sí diferente, por aquello de... y ya nos vale.


Cuby + Blizzards (Desolation) 1966


Maravilloso grupo de Blues en la mejor tradición de los sonidos europeos de la época, incluso adelantado a muchos de los que fueron la corriente de Blues eléctrico de las Islas que tanto hizo por esta Música en el viejo continente y por ende en el mundo, ya que permitió a los grandes artistas y creadores negros tener un sitio en la historia de su Música.
Cuby + Blizzards nacieron en los Países Bajos, con unos músicos iluminados que bebieron, y mucho, de esa esencia que era la Música de una raza, hasta que se decidió que como todas las Músicas era algo universal.
Traemos aquí el primer trabajo del grupo, su iniciación en esto de los sonidos, un discazo de Blues con mayúsculas, del más puro estilo y sin pudor a la hora de considerarlo un grande entre las grabaciones de la época.
Seis músicos comprometidos con la Música pura de raíces, auténticos enamorados de los sonidos crudos y rasgadores, un grupo compuesto por las guitarras de Eelco Gelling, solista y responsable de las composiciones del grupo, el resto son versiones salvajes de clásicos de los clásicos, y Hans Kinds a la guitarra rítmica, apoyando a Gelling en esos riffs demoledores. Harry Muskee como voz solista y armónica, tremendo en los cantos desgarrados, casi suplicantes, y en las entradas con la armónica quejumbrosa. Henk Hilbrandie al piano, clásico, típico pero no tópico, con los solos cuando debe y el fondo en todos los temas, y para completar el grupo la sección rítmica de Willy Middel al bajo y Henk Hilbrandie a la batería, que como mandan los cánones de la época y de la Música que tocaban sirven para sostener los solos de la banda y apoyar todos los desvaríos en forma de despliegue musical.
Ocho temas de puro Blues, tres de producción propia y cinco versiones de clásicos de mitos como John Lee Hooker, C. Walker o E. Boyd, tremendas composiciones pasadas por el talento de estos seis músicos que desde las "Tierras Bajas" desarrollaban la Música como la sentían ¡¡y de qué manera!! especialmente atronadora la voz de Muskee que pone los pelos de punta, de verdad.
"Desolation", un disco de puro Blues para disfrutar de esta Música y de nuevo (y van...) demostrar que las fronteras las ponen las mentes mezquinas, no el talento ni el infinito de las ideas.



De Vinilos y Otras Glorias CC

Como la entrada CC en "De Vinilos..." es un número muy especial (nunca pensé llegar ¡y lo que ha costado!) me salto algunas normas y traigo un disco muy conocido, muy especial, muy... un disco que venero por lo que es y significa.


Van Morrison (Astral Weeks) 1968


Una joya, sin ningún tipo de dudas, uno de esos discos que se hacen una vez en la vida y quedan para la eternidad, y si su creador ha hecho otros parecidos o mejores ya no me meto, porque es quien es y puede haberlo hecho, pero que su presentación en sociedad como solista fue una de las más apabullantes de la historia de la Música, eso queda reflejado en esta obra magna que marcó muchas cosas antes y después de ser creada.
El estilo Morrison se gestó con este "Astral Weeks", algo propio, inimitable, sólo de vez en cuando versioneable (por otros genios, por supuesto) y nunca repetido. Todo el sentimiento de lo que sabía se reflejó de golpe en esta maravilla de composiciones que en sus 46'05'' no deja lugar a un resquicio de algo que no sea calidad, Música y obra de arte.
Odio las listas, dicho queda y no voy a cambiar a estas alturas, la Música es sentimiento y emoción, gusta más o menos según quién y de qué manera, pero creo que pocas veces (hay otros ejemplos de todos conocidos) se ha considerado casi por unanimidad un disco como uno de los mejores de la historia, y con este "Astral Weeks" ha ocurrido, porque realmente es un portento de creaciones, interpretaciones, producción y elaboración en los temas, ocho joyas con mayúsculas que son parte de la iconografía del Pop-Rock de la historia.
La voz de Van Morrison pura, con ese poder que siempre ha tenido pero que en esta época era descomunal, el "León de Belfast" rugiendo para que el mundo supiera que había llegado, y junto a él músicos que se dejaban embaucar por la Música de este genio para acompañarle en unas sesiones de grabación míticas. Jay Berliner guitarra, Richard Davis contrabajo, Connie Kay batería, John Payne flauta y saxo, Warren Smith Jr, percusión y vibráfono, Larry Fallon clave en "Cyprus Avenue".
En cuanto a los temas, no voy a decir más de lo que se ha escrito millones de veces, todos son joyas, clásicos de Morrison, eternas canciones que cobran una dimensión casi mística, letras e historias de su propia vida, de su tierra, de su ciudad, con unos arreglos insuperables que además él mismo transforma en directo, ocho temazos con los que sueño cuando los escucho, pero que quizás me hagan creer que existe otro universo si los sones de "Madame George", "Cyprus Avenue", Sweet Thing", "Beside You" me arrancan las entrañas.
La portada, una foto casi mística de este cowboy de Belfast como en otro mundo, donde hay que estar para crear algo así.
"Astral Weeks", algo para escuchar, un disco imprescindible, inimitable, único, una de esas extrañas cosas que hay que hacer por el placer de hacerlas.
Por eso no traigo clasicazos a "De Vinilos y Otras Glorias" porque me pierdoooooooo.

Cara A:  Astral Weeks;  Beside You;  Sweet Thing;  Cyprus Avenue
Cara B:  The Way Young Lovers Do;  Madame George;  Ballerina;  Slim Slow Slider


De Vinilos y Otras Glorias CXCIX

Un poco de nostalgia para el que suscribe, sin entrar en calidades (todo es relativo) por lo que significó en mi vida y por lo que abrió en mi alma, de modo que...


Status Quo (Quo) 1974


De los Status Quo se podrá decir de todo, bueno y malo, pero que en los setenta hacían una Música sin pretensiones, rock'n'roll sin más pero divertido y con algún que otro atisbo de calidad por encima de su estilo, eso es un hecho, y dentro del hecho este "Quo" es para mí lo más señalado.
Aparte de traerlo a la sección porque me toca la fibra saber que está marcado con el número 1 en ese sueño que comenzó hace ya más de tres décadas, creo que es en conjunto y como obra lo mejor que han hecho, con algunos temas que son parte de su discografía más importante, obviamente en ese periodo setentero donde sí daban calidad.
La banda de siempre, una vez pasada la época psycho, esas dos guitarras a cargo de Francis Rossi y Richard Parfitt, el bajo para Alan Lancaster y la batería de John Coghlan. Dobles punteos sobre riffs pegadizos y pesados en algunos casos, las voces de Rossi, Parfitt y Lancaster según qué canciones, y unos temas que iban alternando el rock más clásico con algún que otro atisbo de poder y quizás no querer por algo que nunca entendí. 
Aún así este "Quo" es muy buen disco, las canciones se salen un poco de la línea que tenían de puro rock'n'roll, más elaboradas, incluso los dobles punteos o los solos de guitarra están más madurados, como si la banda hubiera querido demostrar que tenían mucho más que decir pero que con lo que decían les bastaba. Para mí un clásico, algunos temas aún los pongo porque me alegran el día, y además se deja escuchar a pesar de los años, especialmente los mejores, como esa entrada del disco que es "Backwater", con un solo precioso y la banda a la carrera, unida como una sola con "Just Take Me". La primera cara la completan "Break The Rules" y la tremenda "Drifting Away".
La cara B mantiene un nivel alto, con esas composiciones que piden paso de grandes temas, "Don't Think It Matters" arrasa con todo, la simpática y alegre (para despertar los buenos humores) "Fine Fine Fine" y dos temazos finales, "Lonely Man" y sobre todo la suite de 7'55'' que es "Slow Train", una demostración de composición de muy alto nivel, con continuos cambios de ritmo y de registro en el mismo tema, de lo mejor de los Status Quo.
La portada siempre me ha encantado, un dibujo precioso con las cabezas de los cuatro componentes formando un árbol cuyas raíces forman el título del disco.
"Quo", posiblemente un disco poco valorado para lo que es, quizás por ser de quien es, pero un gran disco de Rock'N'Roll, el génesis de muchas cosas, para escuchar por el placer de divertirte con la Música.

Three Seasons

Andaba intentando relajarme con eso que me hace sentir tan bien, la Música, y coloqué en el plato uno de los nuevos discos adquiridos, algo de estas fechas, hecho por gente de estas fechas. Mi sobrino deambulada alrededor de mi persona con sus cascos puestos y aturullándose con un poco de Hip Hop del macarra, porque aunque a mí no me llega entiendo que en ese estilo debe haber cosas buenas, muy buenas, pero lo de estos españoles que quieren imitar y encima lo hacen mal es de macarras, y lo malo es que el chico lo escuchaba como si le fuera la vida en ello.
La Música hay que sentirla, dejar que te llegue, intentarlo y hacerlo tuyo, si no mejor dejarlo. Las obsesiones no son buenas con los sonidos, y si encima te lo meten como "lo que tu generación..." "lo tuyo y no de..." "eso que es nuestro..." mal andamos. La Música es universal, no de un tipo de gente, ni de los aspectos que llevan, ni de la mierda que se cuenta por ahí, y eso, si le pasa a alguien cercano, me duele, porque siento el engaño como mío.
Me puse los cascos para no disturbarle, además necesitaba meterme de lleno en este grupo sueco que tenía muy buena pinta, y comenzó la cascada de sonidos inundando mi cerebro. Inmediatamente me sentí transportado a mis queridos años setenta, con un Hard poderoso y sin florituras, y me sentí volar. Un power trío que me estaba quemando de gusto, "Three Seasons", con una presentación del album a la antigua usanza y una concepción musical verdaderamente maravillosa.
Debí aislarme del mundo de manera literal, porque en el cuarto tema, una jam increíble de 11'04'' llamada "Each To Their Own" sentí una mano sobre mi hombro, y mi querido sobrino me solicitó saber qué pasaba. Es lo que tiene ser tan serio o tener un humor de adulto, que te ven como el tío al que hay que respetar y no decir nada (cuando te respetan, claro está) pero me estaba desmelenando con los ojos cerrados y siguiendo el ritmo con las manos golpeando el aire o tocando la guitarra sobre mi barriga, de modo que le debí parecer muy cercano.
Para mi sorpresa me pidió si quería dejarle escuchar un poco, a eso dije que sí, faltaría más, pero a lo del intercambio de su Música por la mía me negué, no estoy para fiestas hiphoperas ni de DJ que se enzarzan en peleas de gallos, así es que tomó mi lugar y se colocó los cascos para saber qué escuchaba su tío, el serio, y le hacía cambiar a un loco moviendo los brazos como un poseso.
"Life's Road" es un discazo, un doble vinilo que te lleva de una patada a los setenta, temas desgarradores, poderosos, largas jams (tres temazos de más de diez minutos y otros cuatro de más de cinco) y sobre todo a la banda se le nota un respeto por lo auténtico que tira para atrás, pero de ahí a que mi sobrino se emocionara había el mismo camino que la distancia de la Tierra a la Luna, aún así siempre he confiado en la Música, la buena Música, y una vez más no me defraudó. 
El chico enganchó el primer tema y lo soportó bien, el segundo, una burrada llamada "An Endless Delusion" le dejó hecho polvo, con el tercero ya claudicaba, pero de pronto entró una preciosidad con guitarras excitantes y poderosa base y cuando se levantaba volvió a sentarse para escuchar "Since Our First Day", 10'32'' de orgía musical. Me quedé pasmado, pero feliz, muy feliz, porque el chaval se lo tragó entero y después de media hora larga me devolvió los cascos, me dio un beso y volvió a lo suyo.
Tremendo, sencillamente tremendo, casi como la Música que escuchaba, aunque esto fue superado por el hecho de saber que le pidió a su padre que se lo bajara de algún sitio o que yo se lo grabara (ese miedo al tío serio) algo que nos hizo, a su padre y a mí, celebrarlo con una cerveza bien fría y los sones de "Three Seasons" machacándonos las entrañas.

Percusión


Cuanto más me acercaba a las murallas de la maravillosa ciudad medieval de Carcassonne más lo sentía, y es que la percusión tiene eso, que si es pura se te mete en las entrañas a través de las tripas y la sientes como parte de ti.
El tipo tenía pinta de moderno monje del siglo XXI escapado del Tíbet, aunque la indumentaria no iba con nada, pero sus manos, desnudas de cualquier cosa que no fuesen sus dedos iban con un ritmo que no pude desdeñar.
A la entrada de la ciudad, justo en el puente levadizo, las piedras recogían los sonidos que salían de un instrumento que era incapaz de saber de qué se trataba, una especie de platillo volante metálico sujeto sobre las piernas y que era golpeado con la destreza de un maestro por el tipo en cuestión, consiguiendo que los sonidos se perdieran por el espacio hasta que de pronto se incrustaban en las piedras y se metían en mi estómago. Me quedé ensimismado, no tanto por verlo, sino porque necesitaba sentir esa Música que me estaba llenando; dos manos, un instrumento nunca visto de metal con distintas ondulaciones que provocaban las notas según se las tocara y de qué manera se hiciera y el talento del individuo en cuestión golpeándolo. Había reminiscencias asiáticas, primitivos sonidos africanos, donde nació esto que amo y que llamo Música, algunas que otras "sinfonías" de mis queridos grupos experimentales, pero sobre todo era Música en estado puro, sin ningún aditivo, una sensación me transportaba hacia lo más primigenio de todo, a los grandes espacios donde nada es lo que parece y el tiempo corre de otra manera.
Me sentí llevado en volandas hacia cualquier lugar donde la soledad es la dueña de los sonidos, donde los haces tuyos porque van dirigidos a tu alma, esas sensaciones que me apasionan cuando sé que la Música es mía porque se me mete en cada poro de mi piel, y allí, de pie en medio del puente levadizo de una ciudad de más de mil años, rodeado de gente, turistas, ciudadanos habituales... me sentía sólo, maravillosamente bien y flotando en el espacio.
Lo complejo nace de lo simple, luego va uniéndose y pueden salir obras excelsas, pero lo simple refleja la base, el poso desde donde se construye, y esos minutos que pasé escuchando la percusión pura que me daba este tipo volví a la comprensión de muchas cosas que me apasionan.

viernes, 16 de septiembre de 2011

De Vinilos y Otras Glorias CXCVIII

Curiosamente, ya que estamos en ello y aunque parezca difícil, vamos a seguir la línea establecida en la anterior entrada porque somos así de lanzados y además estamos locos... por la Música.


Takehisa Kosugi (Catch Wave) 1974


Del maravilloso desvarío musical que eran los Taj-Mahal Travellers, uno de sus miembros se lanzó a realizar Música en solitario, con las mismas impresiones mentales y un planteamiento musical en la línea del radicalismo que el grupo practicaba.
De este modo se presenta Takehisa Kosugi con este trabajo que a diferencia de lo realizado con el grupo tiene una cierta base en cuanto a temas y concepto, pero que trata de la misma manera, improvisaciones en la más radical línea underground con licencia para todo, un viaje espacial por los senderos de la mente, porque puedes involucrarte en lo que quieras.
Más refinado en cuanto a producción y medios, quizás saliendo un poco de la oscuridad gracias a ese propio radicalismo que les convirtió en mitos, el disco es un conjunto de sonidos dirigidos a la mente, perfectamente ensamblados a pesar de la apariencia del caos más absoluto (en ello consiste, creo yo)
Dos temas, uno por cara, que juegan con los sonidos de teclados en clave de espectros que viajan a través del espacio, chirriantes melodías y cuerdas que se entremezclan para llevarnos a lugares fuera de este universo.
La cara A es una improvisación imaginada, parida e interpretada por Kosugi, "Mano-Dharma '74" 26'35'' de delirante devaneo con todo lo que es la imaginación a través de los sonidos.
En la cara B nos encontramos con "Wave Code", 22'31'' de (y cito textualmente lo traducido del japonés en el disco) "Triple performance by a solo vocalist: Takehisa Kosugi" y os puedo asegurar que es tal cual, pasado por todo tipo de instrumentos electrónicos pero tal cual.
Poco más se puede decir de este trabajo que me emociona por la libertad creativa y absoluta falta de interés por otra cosa que no sea expresar lo que realmente el artista siente, y metido en ello, lo aceptas o pasas soberanamente, porque si no, no te va a decir nada.
La portada, en álbum, un diseño de ondas en gris y blanco con algunas distorsiones blancas, la contraportada el músico interpretando y los créditos todos en japonés, algunos de ellos (sólo algunos) traducidos al inglés. El interior una foto espectacular de Kosugi interpretando con dos pantallas gigantes donde se reflejan olas.



De Vinilos y Otras Glorias CXCVII

Con una entrada allá por el CL avisé del maravilloso y mental "peligro" que suponía escuchar lo que se traía, pues bien, me encanta poder decir lo mismos y ¡¡allá ustedes y sus mentes!!


Taj-Mahal Travellers (Live At Moderna Museet In Stockholm 9th July 1971) 1971


Me complace y mucho traer a "Paseando Por Los Sueños" una obra de este grupo japonés que junto a  "Les Rallizes Denudés" formaban la vanguardia más radical y Underground de la Música japonesa de principios de los setenta, una auténtica leyenda en el país del Sol Naciente.
En realidad se han editado dos discos sobre los conciertos de Julio del 71, éste que presentamos del 9 y otro que ya vendrá del día 1, en una de las primeras giras que realizaron por Europa, más allá de la Isla.
El vinilo es una demostración, durante una hora, de improvisaciones sobre Música cósmica, espacial (o "magia psych-drone" como ellos la llamaban) una exploración sonora que no ha tenido igual en la historia.
Dicho esto, quien se atreva a iniciarse en estos sonidos o quien ya haya probado el manjar que supone (según momentos y emociones en mi caso) viajar fuera de este mundo con lo que provocan, tendrá una dosis de maravillosa orgía experimental en lo musical, y a partir de ahí lo que venga es cosa de cada uno, porque creo sinceramente que la música que hace Taj-Mahal Travellers es lo más parecido a dejar la puerta abierta para que tú mismo recrees lo que te llega, incluidos los sonidos.
Los miembros del grupo seis iluminados que son eso, leyendas en Japón, algunos siguieron marcando pautas al margen del grupo, en solitario o en colaboraciones varias, pero todos en el mismo sentido, aunque este tipo de música tuvo una época muy concreta que ahora, en el siglo XXI intentan retomar otros artistas.
Takehisa Kosugi en los violines, armónica, voces, etc; Ryo Koike, al bajo, santur voces, etc; Tukio Tsuchiya acariciando la tuba, percusión, etc; Seiji Nagai trompeta, mini korg, teclados, etc; Michihiro Kimura a la voz solista, percusión, madolina, etc. Tokio Hasegawa, voz solista, percusión, etc; Kinji Hayashi, técnico electrónico.
Lo del "etc" no es cosa mía, viene en los créditos del disco, dando a entender, en mi opinión, que no se sentían encorsetados con los instrumentos, podían realizar cualquier cosa que llevara a su Música.
La portada, no existe, este concierto es un vinilo de color gris, sin créditos y metido en un plástico donde vienen los nombres de los componentes. El concierto del día 1 igual pero en vinilo blanco. Todo va en una dirección, y Taj-Mahal Travellers lo tenían muy claro.
"Live At Moderna Musset..." un disco diferente, para adentrarse en sonidos inexplorados y si te termina enganchando, simplemente soñar. ¡¡¡Atrévete!!!

jueves, 15 de septiembre de 2011

De Vinilos y Otras Glorias CXCVI

Casi todo en esta vida va de trilogías, no sé muy bien por qué, pues nosotros vamos un paso más allá, así es que cerramos el círculo de la cuatrilogía de esos monstruos que hacían Música como quien cantaba.


Saunders, García, Kahn, Vitt (Keystone Encores Volume II) 1973


Nada, lo dicho, cuarta y última entrega de estas barbaridades que se hicieron allá por el año 73 en el Keystone, en este caso la segunda parte de los "Encores..." que debía haber muchos y buenos, ¡¡como no paraban!!
Los cuatro de rigor sin cambios ni ayudas externas en los temas, es decir, Merl Saunders, Jerry García, John Kahn y Bill Vitt, de nuevo en un disco con inmensas jams para dejar claro lo que hacían y por qué.
Cuatro temas, dos por cara, todos ellos versiones de clásicos que estos tipos dominaban como querían, comenzando la cara A con un trallazo de Blues "comprimido" en 8'12'', "Hi-Heel Sneakers", donde García se luce en lo que mejor sabe, eternos solos de guitarra y cuando se cansa (cosa que este tipo no debía saber qué era) se dedica a cantar las estrofas. Ayudándole de manera tremenda Saunders con el "Hammond", manejado como quiere. El segundo tema de la cara un clásico de los de toda la vida, "Mystery Train", 11'32'' de cabalgada sostenida con ese ritmo machacón que te lleva bailando donde quieres, mientras los solos de teclados y guitarras se van sucediendo sin pausa, lo dicho, un clásico ¡¡nada menos!!
La cara B se desenvuelve en otros dos temas que nos devuelven el Blues más clásico y desgarrador con "It's Too Late", donde la voz de García se luce casi suplicando en las estrofas, la banda le sigue y así van completando los 7'44'' de este tema bellísimo. El disco se cierra con "How Sweet It Is", que en sus 10'20'' de maravilloso R'N'B deja la impronta de cuatro tipos que de Música iban sobrados, pero que muy sobrados, por eso salían las cosas que salían; ojo al "Hammond" que se come lo que le echen, incluida la guitarra.
El final de una aventura maravillosa que os hemos traído tal y como nos ha llegado a nosotros, en cuatro piezas de museo para, simplemente y nada menos, saborear Música de la buena.

De Vinilos y Otras Glorias CXCV

Tras lo que debía haber sido un doble de Música en directo, nos encontramos con una tercera parte que no sé si debería acoplarse a lo anterior o ser el inicio de otro doble que tanto da que da lo mismo.


Saunders, García, Kahn, Vitt (Keystone Encores Volume I) 1973


Desde luego los conciertos que allá por Julio del año 73 realizaron en el Keystone dieron para mucho, porque décadas después se recuperaron grabaciones nunca antes publicadas que dieron lugar a unos "Encores..." con los cuatro músicos continuando la magistral exhibición de los primeros oficiales. 
Suena igual de bien, por lo cual debemos suponer que en su día se planteó sacarlos como discos y por lo que sea se paró el tema, así es que son más material para disfrutar de Música en estado puro, que se dice pronto pero no es tan fácil.
Los cuatro sin aditivos, Merl Saunders, Jerry García, John Kahn y Bill Vitt, en otra animalada de jams inmensas que parecen no tener fin, cuatro temas, dos por cara para deleitar y supongo que deleitarse con todo lo que hacían encima del escenario.
La cara A comienza con un clásico que estos animales transforman en 10'57'' de pura orgía sensorial, "I Second That Emotion", con la voz de García casi recitando las distintas estrofas, el "Hammond" de fondo todo el tema y la guitarra inquieta, jugando sobre todo con el riff que lleva la canción, eso sí, la base rítmica no para, sin tregua. El segundo tema son palabras mayores, uno de esos clásicos que todos llevamos dentro, escrito por el gran Blind Lemon Jefferson, "One Kind Favor", un temazo arreglado por los cuatro iluminados que se convierte en una maravillosa sensación que te penetra y te atraviesa sin pudor ¡¡y qué bien se queda uno, rediéz!!
La cara B abre con "Money Honey", que para no desentonar es otro trallazo en clave de Blues bárbaro, con sus 8'19'' jugando con los instrumentos, especialmente de nuevo el "Hammond" que lo borda, la batería casi sin arrancar y García y Vitt jugando con ellos mismos, ¡¡casi nada!!. "Merl's Tune" acaba el disco, la jam de esta entrega, otro temazo superlativo, en este caso de Sanders que lleva 13'35'' de carrera continua con cambios de ritmos constantes, cortes y arrancadas para no detenerse nunca, fantástico. Sirve para que todo cristo se luzca, así es que...
Casi 40' más de Música con mayúsculas, como lo que llevamos hasta ahora, tremendo y genial, para no detenerse.

De Vinilos y Otras Glorias CXCIV

Vamos a continuar con este experimento que como Música me parece simplemente genial, con la segunda parte de algo realmente muy acorde con el placer que te da escuchar Música.


Saunders, García, Kahn, Vitt (Live At Keystone Volume II) 1973


Bueno, segunda parte, o entrega, o disco, o... lo que sea de estas animaladas realizadas por cuatro músicos como la copa de un pino que se juntaban (lo de mezclarse o no lo desconozco) para hacer saltar la banca y algo más encima de un escenario.
Los cuatro de rigor aquí sin ninguna ayuda adicional, Merl Saunders, Jerry García, John Kahn y Bill Vitt, que en este vinilo ya le iban cogiendo el gustillo a eso de las jams para no detenerse, porque salvo la cabalgada tremenda que es "That's All Right, Mama", una carrera contra todo de 4'18'', el disco se compone de tres cortes brutales de más de diez minutos y la ya mencionada, donde todos van a galope, especialmente la base rítmica que no ve la forma de detenerse.
Lo dicho, cuatro temas, dos por cara, para empezar poniéndose las pilas con este "That's All Right, Mama" y completar una cara A absolutamente descomunal con un temazo, una jam bárbara de 18'06'' que además es un clasicazo de lo más genuino, la maravillosa "My Funny Valentine"; la guitarra de García comienza sin avisar, con un solo limpio y sostenido, mientras la batería recorre todo el cupo de timbales y platos cubierta por un "Hammond" en estado de gracia y el bajo de Kahn jugando con las cuatro cuerdas. Se mete ese órgano y nos vamos a las estrellas, y a partir de aquí lo que se quiera. Excepcional García, suave, casi místico, eterno... él en estado puro. Un temazo para enmarcar.
La cara B nos deja otros dos temas, que son lo que son pero podrían ser mucho más, lo que ocurre es que a veces las limitaciones del tiempo les paran en seco ¡¡una lástima!!; comienza con "Someday Baby", 10'13'' tratado en clave de Rock, con mucha fuzz y pedal, la voz de García emerge sobre los instrumentos, se alternan guitarra y teclados mientras que los dos ritmos les aguantan a su manera, o sea, desmelenándose con sus instrumentos. "Like A Road Leaving Home" cierra el disco con sus 10'58'' de maravillosa Música para dejarte con el mejor regusto posible, una preciosidad interpretada con tanta clase que enamora, una balada de ensueño, la voz susurrante y ese "Hammond" maravilloso, los cuatro cracks saliéndose, realmente bellísima, ¡¡¡qué joooooooooé!!!
"Live St Keystone Volume II", más de lo mismo, que en este caso es algo fantástico, porque es lo que hay.



De Vinilos y Otras Glorias CXCIII

Una entrada que en realidad son cuatro, para que se vea claro que cuando algo nos gusta lo es de verdad.


Saunders, García, Kahn, Vitt (Live At Keystone Volume I) 1973


Quizás debieron sacar un doble disco para tamaño despropósito mental, o incluso dos dobles discos aunque también hubiera podido ser un cuádruple, pero lo cierto es que las siguientes cuatro entradas, incluida esta, se refieren a varias obras de cuatro iluminados que se pusieron a hacer Música y allá que les fue.
Aunque en algunos lugares se considera la banda de Jerry García, en una de las escapadas al margen de los Grateful Dead, la realidad es otra, y me parece muy apropiado que el título nombre a los cuatro músicos sin ningún nombre de banda específico, porque los conciertos se deben considerar como la reunión de ellos cuatro para hacer... Música.
Músicos acostumbrados a subirse a un escenario para desarrollar temas e improvisaciones sin límites, y en eso consisten las distintas grabaciones realizadas en el Keystone. Cada uno de los cuatro se convierte en un solista que va desarrollando lo que los temas le dejan, y en conjunto una forma de jams que pueden no tener límites, salvo los que ellos mismos decidan.
Merl Saunders a los teclados, con ese "Hammond" chirriante y moogs y pianos hilarantes; Jerry García a las guitarras, haciendo lo que sabía, improvisaciones eternas, con su imagen de cabeza gacha y los dedos en las seis cuerdas hasta... pues ni se sabe, y también, de vez en cuando las voces. John Kahn al bajo, a medio camino de marcar ritmos graves y poderosos y salirse con solos demoledores en los mismos temas, y Bill Vitt encargándose de la batería para remarcar esos ritmos cuando no se desmelenaba con pasajes de continuos repliques. En este disco ayuda con la mandolina David Grisman en la estupenda "Positively 4th Street".
Esta primera entrega nos deja seis temas, tres en cada cara, muy comedidos para lo que acostumbraban, porque incluso hay una canción de 3'53'' casi impensable para estos animales de jams en directo. Comienzan con "Keepers", un instrumental de 6'38'' para calentar motores, siguiendo una versión colosal del tema de Bob Dylan "Positively 4th Street", 7'45'' con la dulzura de la voz de García y su guitarra guiando al grupo. Termina la cara con "The Harder They Come", un temazo de Jimmy Cliff que aunque dulcificado en su toque reggae lo hacen muy bien, especialmente la base rítmica.
La cara B abre con otro clásico de Dylan, "It Takes A Lot To Laugh, It Takes A Train To Cry" que alargan hasta 7'03" con ese "Hammond" que parece atravesarte las entrañas. "Space" es una pequeña demostración de cómo huir de los tópicos sin caer en lo obvio, y el disco acaba con otro trallazo de 9'34'' "It's No Use", un tremendo Blues pasado por el piano, el tremendo solo del "Hammond" y la guitarra demoledora, con la base machacona que permite lo que sea, descomunal.
41'' de Música con mayúsculas, y esto es la primera entrega, para paladares exquisitos que aman las jams y lo infinito, como el que suscribe.