domingo, 29 de noviembre de 2015

Christine


La Música Llena Todos Los Espacios


















Fotografía cortesía de Eduardo, un Crack que ha visto de todo, en uno de su viajes por California

El Ajo Rojo "Perro Eléctrico" (Disco: La Reina Del Amor)


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDLXXVIII

Un rara avis o, según se mire, algo para los que muy pocos están preparados, y si se está supongo que depende del momento.


Lou Reed (Metal Machine Music) 1975


El maravilloso genio neoyorquino siempre se ha movido entre la realidad y la leyenda urbana, especialmente desde sus inicios en The Velvet Underground y toda la primera década de carrera en solitario (hablo de lo musical, el resto me importa un pimiento)
Como no podía ser de otra manera, un trabajo como "Metal Machine Music" por lo que es y cómo se hizo no podía escaparse de ser en sí mismo una leyenda urbana.
Para muchos, muchísimos, una barbaridad de gente, se trata de una aberración de la Música, con diferencia lo peor que ha hecho Lou Reed y una de las peores cosas que le ha pasado al mundo del Rock.
Para otros, entre los que se encuentra a la cabeza el propio Reed, es una obra de arte, precursora de muchas cosas que más adelante han sido parte de estilos y épocas (se habla de Música industrial, el "noise"...) y que indicó un camino a seguir.
Evidentemente para el que suscribe no es ni de lejos el mejor disco del rockero, y nunca sabré (los popes dadores de conocimiento a la cultura sí, obviamente) si lo hizo porque le salió del forro, porque quería librarse de su casa de discos o porque la iluminación divina se posó sobre él y le hizo inventar lo inventable más allá de la propia Música (porque desde luego más allá de todo sí que se encuentra, sólo hay que escucharlo)
Lo que no comparto es que sea la mayor aberración de la historia de la Música, porque la verdad, con lo que nos venden, hay por ahí suelto y algunos "maestros", "trovadores modernos", "juglares de medio pelo metidos a referentes de la corte", y "heroínas de la igualdad entre sexos" viviendo de componer como el divino Beethoven, pues como que no me lo creo. La bazofia es otra cosa, y esto es un disco de Lou Reed subido de tono, pasado de rosca o haciendo lo que siempre ha hecho, lo que ha querido; que no se entienda me parece lógico, que quien ha escuchado siempre la obra de Reed lo defenestre, también, y que algunos quieran estar a la vanguardia de la sabiduría y crean que es la joya de la corona, también es admisible, pero al final el porqué de todo lo que es "Metal Machine Music" sólo lo sabía Lou, y ya creo que importa menos.
Si pasas de todo lo que se ha escrito sobre él, escúchalo, y si lo intentas no hay que preocuparse, porque a los quince segundos sabes lo que hay y das carpetazo o llegas al éxtasis tras 64' y unos segundos de "experiencia".

side a: Metal Machine Music Part - 1
side b: Metal Machine Music Part - 2
side c: Metal Machine Music Part - 3
side d: Metal Machine Music Part - 4

De Vinilos y Otras Glorias MDLXXVII

Agradable sorpresa la edición de esta obra que se maneja entre oscuros pasajes de bellísima factura, para que todo sea lo que debe.


My Solid Ground (My Solid Ground) 1971


Podríamos hablar de Krautrock porque la banda que nos acompaña es un exponente del período en el cual nació esa corriente que abarcó casi todos los estilos dentro de Alemania, pero me cuesta hacerlo con su obra "My Solid Ground" porque es un fiel reflejo del Hard Psycho más puro con un toque oscuro que tira para atrás.
La banda teutona se marca un excepcional disco, en mi opinión una obra más que brillante, que si nos pusiéramos exigentes (como los popes de esos lugares que lo saben todo) podríamos dividir en dos partes, el comienzo monumental, escalofriante y enigmático del disco, con el tema "Dirty Yellow Mist", y el resto. Pero a fe de ser sinceros los 13' 15'' de este temazo, que abarca todos los momentos oscuros que la Psycho puede ofrecer, sumiéndote en una negrura maravillosamente visceral, no son sino la puerta que se va abriendo para que tu mente se adentre en la complejidad de la obra, y tras su escucha y el devenir de lo que queda en el disco, te das cuenta que ha sido el camino elegido para meterte en ella.
A partir de aquí las voces pasadas por efectos de este primer momento alargado en el tiempo se convierten en claras invitaciones vocales e instrumentales, aunque el riff machacón y oscuro del comienzo se haya quedado impregnado en tu mente y no te abandone. Un viaje que se antoja fascinante, con permisos para instrumentales de melodías tristes y melancólicas, momentos de impactos guitarreros y teclados que te mecen o se meten en la piel para rasgártela, el cambio de sentido de las voces y un conjunto que te cae como una losa.
No será muy habitual encontrarse con un grupo alemán de estas fechas haciendo esta Psycho tan evidente y monumental, pero la verdad es que lo bordan, y el viaje está garantizado.
"My Solid Ground" puede convertirse en una más de esas experiencias que te pueden llevar hasta donde quieras, y la verdad es que tal y como está todo lo que nos rodea, es un lujo que no se puede desperdiciar.
Bernhard Rendel guitarra y voz. Karl-Heinrich Dörfler bajo y voz.  Andreas Würsching batería. Ingo Werner órgano y piano.

side one:  Dirty yellow mist;  Flash part IV;  That's you
side two:  The executioner;  Melancholie;  Handful of grass;  Devonshire street w1;  "x"

De Vinilos y Otras Glorias MDLXXVI

Un mito se cuela entre nuestro espacio y los sueños para traernos una fascinante obra de su período más glorioso.


The Grateful Dead (Aoxomoxoa) 1969



Una de las más grandes bandas de Psycho y Rock Ácido de la historia de la Música nos visita con su tercer trabajo, este "Aoxomoxoa" que no se desvía ni un ápice de lo que corresponde al primer período de la banda, un disco enorme y fundamental para entender un estilo y una época mágica.
En realidad cualquiera de los primeros discos de Grateful Dead son de una excepcional factura, cada uno de ellos te acerca a un universo propio que la banda reflejaba sin aparente esfuerzo, con una calidad inmensa. Este trabajo nos hace ver la capacidad compositiva en momentos tan dispares que da gusto observar cómo llegan hasta donde les da la gana en lo instrumental y sin embargo pueden recrear lo complejo con una aparente sencillez que da gusto.
Con la impactante portada dándote una idea de lo que va a venir, y la contraportada diciéndote claramente de qué iban, el disco comienza con temas que acarician la piel para ir dando paso a ese estilo tan particular del grupo, donde las voces y las guitarras se convierten en las guías de la función, gargantas que recorren las historias que cuentan con una maravillosa textura, metiéndote sin esfuerzo en ellas, acompañadas constantemente por las guitarras de Bob Weir y Jerry García, que se dan un festín durante todo el disco.
Para un grupo que fueron llamados a ser los reyes de las eternas jams instrumentales, el disco se me antoja precioso, marcando en los temas (casi todos ellos de corta duración) ese énfasis por dejar todo envuelto en un impactante momento en el cual las palabras y la Música te abrazan de una manera hermosa. Los teclados parecen escaparse del conjunto e invitarte a dividir tus sentidos entre los ambientes que crean y los pasajes descritos como trovadores de fiestas sin final.
Grateful Dead posee un universo propio donde todo es Música hecha para que la mente se dispare. Si te atreves y entras en él, podrás disfrutar de los momentos de la Psycho más auténtica, el Acid Rock y las creaciones de unos genios que marcaron una época única e irrepetible en el panorama musical de esta magia que tanto nos da.
Phil Lesh bajo y voces. Bob Weir guitarra y voces. Jerry García guitarra y voces. Mickey Hart percusión. Bill Kreutzmann percusión. Tom Constanten teclados. Ron McKernan Pig pen

Side I:  St. Stephen;  Dupree's diamond blues;  Rosemary;  Doin't that rag;  Mountains of the moon
Side II:  China cat sunflower;  What's become of the baby;  Cosmic Charlie



De Vinilos y Otras Glorias MDLXXV

Vamos a disfrutar (al menos el que suscribe porque mientras escribo la entrada escucho el disco) con una Música que despertó la imaginación entre todos los que quisieron amarla.


The West Coast Pop Art Experimental Band (Vol. 3 A Child's Guide To Good & Evil) 1968


Psycho, Psycho y más Psycho en la tercera entrega de esta banda americana que sabe cómo compaginar la genialidad con el buen gusto y esa pizca de diversión que hace que sus obras, en la gran mayoría de los casos, sean como una fiesta.
Influidos absolutamente por el espíritu del hippismo de la década en la que estuvieron activos a mayor nivel, las constantes idas y venidas de su Música son como un viaje alucinante dentro de esa imaginación que te hace recrear lo que escuchas, más allá de lo que viene y dentro de un hipnótico mundo de sonidos nada habituales. 
Las percusiones, el sitar, el dobro, junto a todos los instrumentos al uso van creando un ambiente de ensoñación y creencia en lo que uno puede llegar a tener entre manos con la Música, apoyados por los coros y voces que se suman a esa fiesta pretendida para que nunca sepas dónde ni de qué manera vas a acabar. Los efectos de teclados imposibles sobrevuelan el espacio como alucinógenas imágenes que se avienen para que todo sea uno, mientras las guitarras en riff nada bruscos te dan la mano.
Quizás sea un exceso por mi parte pensarlo así, pero el disco, escuchado en su totalidad, me da la sensación de una obra compacta, abundando en ese viaje que no cesa desde el comienzo y que uno maneja a su antojo en lo mental, cuando los sentidos reciben las andanadas de sonidos que van arrastrándote a esos instantes donde eres... lo que cada uno sea.
Disco clásico del período experimental de la Psycho más libre, lleno de matices para disfrutar con la imaginación abierta y sin trabas, porque de lo que sí está uno seguro al escucharlo es de no quedarse indiferente, te rasgue la guitarra en las contadas ocasiones que ocurre, te acaricie el sitar o te den la vuelta esos efectos surgidos de la nada.
No hay mucho para decidir, si te gusta que tu imaginación te rete y la dejas escapar, puedes llegar hasta donde quieras, y este disco es una buena ocasión para conseguirlo.

SIDE ONE:  A child of a few hours Is burning to death;  A child's guide to good and evil;  Ritual #1;  Ritual #2;  Anniversary of world war III;  Watch yourself
SIDE TWO:  Eighteen Is over the hill;  Until the poorest of people have money to spend;  In the country;  As kind as summer;  As the world rises and falls;  Our drummer always plays in the nude

sábado, 28 de noviembre de 2015

John


Música


La mejoría siempre comienza por la mente, sin ella el resto del cuerpo es imposible que se levante. 
Cuando escucho Música, puedo creer que estoy vivo, y por ende que mi mente y mi cuerpo llegan hasta donde siempre se empeñan en evitar que me acerque.

El Ajo Rojo "Pásame Una Interferencia" (Disco: La Reina Del Amor)


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDLXXIV

Un clásico visita nuestro espacio (otra vez) clásico por todo lo que ha hecho, lo que ha sido y en cierta forma porque aún es capaz de serlo.


John Mayall And The Bluesbreakers (Crusade) 1967


Pues sí, si hablamos de clásicos y de una forma de entender el Blues, pocas veces nos vamos a encontrar con alguien que lo exprese de una manera tan clara y durante tanto tiempo como John Mayall, uno de los más grandes en su campo y por ende, y por lo que ha significado, de la Música.
"Crusade" es otra demostración más del alma del Blues, con una banda excepcional, majestuosa y monumental, capaz de crear de donde había y llevarlo mucho más allá; el Blues se convierte en una de las experiencias que llenan los sentidos y te hacen saber que la Música (la buena Música, la que está hecha con gusto, clase y talento) no tiene límites.
Una mezcla de temas propios (referidos a John Mayall) y clásicos de algunos de los más grandes del estilo, como Albert King, Freddy King, Dixon, Otis Rush, Sonny Boy Williamson, pasados por la mano y la sabiduría de Mayall y acoplados perfectamente a una banda que no tiene casi nada que aprender, a pesar de la época y de estar algunos de ellos con los primeros síntomas de una barba que apenas se notaba. 
Los dieciocho años de Mick Taylor estallan en solos impresionantes de guitarra, riff tremendos de ritmos secos y duros y una manera de penetrarte en la piel que quema, sintiendo el acero de su guitarra llevarte por delante cada vez que se lanza tras la voz de Mayall o en los temas instrumentales donde se va de este universo.
Una sección rítmica modélica, con el tremendo y maravilloso John McVie al bajo, revoloteando por tu estómago cuando las cuatro cuerdas son maltratadas por sus dedos, y Keef Hartley marcando con su batería todos los ritmos que se le ponen por delante, pura sinfonía que te hace seguirle sin quererlo.
A todo esto, entre temas de siempre y los que se presentan en sociedad, armónicas de Blues clásico, sección de viento para elevarte un poco más (Chris Mercer al saxo tenor y Rip Kant al barítono) y todo lo que hace del Blues ese estilo de atmósferas melancólicas, tristezas contenidas y momentos para soñar despierto.
Un gran disco de Blues de la mejor época de un artista irrepetible por la historia que le contempla, lo que ha dado a la Música y los músicos y lo que aún se puede degustar echando mano de estas pequeñas maravillas para las que nunca pasa el tiempo (y vamos a por los cincuenta años)

side one:  Oh, pretty woman;  Stand back baby;  My time after a while;  Snowy wood;  Man of stone;  Tears in my eyes
side two:  Driving sideways;  The death of J.B. Lenoir;  I can't quit you baby;  Streamline;  Me and my woman;  Checking on my baby

De Vinilos y Otras Glorias MDLXXIII

Grupo de temas incontestables, álbumes más contestables y talento en sus miembros que nadie en su sano juicio podría contestar.


The Spencer Davis Group (Their First LP) 1965


Es cierto que siempre se le ha achacado al grupo fundado por Spencer Davis ser más de temas que llegaron tan alto como les dejaban las listas que de obras completas y Lps, pero si te escuchas cualquiera de los tres primeros discos, te queda un regusto de muy buena Música que no se va de cualquier manera, y eso también es poco contestable.
Beat en estado puro mezclado sabiamente con el Soul más clásico y un toque de Blues que llevado a la cocktelera provoca una gratificante bebida para los sentidos. Y es que nos encontramos en el año 65, con todo lo que eso supone y un chavalín de 17 años recién cumplidos abrasándote los oídos con sus arreglos a temas clásicos y eternos, manejando el piano con la maestría de un adulto y emocionándote cuando se transforma en un trovador de temas que parecen hechos para otras latitudes. Será por eso que Steve Winwood no ha tenido nunca límites y sabe que la Música llevada en vena se puede crear y recrear, según sea el caso.
Claro que Spencer Davis no quiere dejarle solo y apoya esa voz con la suya propia en momentos de alto voltaje, guitarra quemante entre las manos y armónica de claras influencias.
Quizás no tenga la linealidad de otros grandes grupos y se noten picos que pueden hacer dudar de algunas cosas, pero este "Their First LP" tiene esos picos muy arriba, como auténticas barbaridades del género, y si baja nunca es para irse demasiado. Lo que sí es cierto y al menos a mí me ocurre, es que no dejo de echar mano de discos como este cuando quiero una sesión de Música de calidad acompañándome en cualquier lugar, cualquier situación, con los sueños liberados por las notas y el vuelo libre allá donde me encuentre.
Porque nos pongamos puristas, quisquillosos o nostálgicos, lo que sí va a entrarnos hasta la médula es la voz de Steve cambiando de estilo cuando y como le da la gana, su piano sonando a gloria haciéndose parte de tu piel, así como una banda que si algo sabe es hacer Música.
Spencer Davis guitarra, voces y armónica. Steve Winwood voz, piano, armónica y guitarra. Muff Winwood bajo y voces. Peter York batería.

De Vinilos y Otras Glorias MDLXXII

Historia con mayúsculas de la Música por lo que aportó, una banda que dejó claro que a pesar de quien sea, puede hacerse.


The Velvet Underground (The Velvet Underground) 1969


Un grupo que ha conseguido tantas críticas como parabienes, en gran medida por la enorme personalidad de la banda como tal y los músicos que la componían, y que a pesar de todo se ha hecho un lugar en la historia por lo que hizo, crear Música y un estilo que enseñó muchas cosas.
Su tercer trabajo, este "The Velvet Underground", se convirtió en una prueba de fuego (otra más, pero en este caso por motivos internos) ya que salió tras la despedida nada amable de John Cale debido al "amor" que en aquellas épocas se profesaban él y Lou Reed. Una pérdida importante en cuanto a la esencia del grupo que quedó ampliamente superada en lo musical por la creación de un trabajo impecable y que seguía manteniendo a la Velvet en la cresta de la ola.
Al que suscribe, que le gusta todo lo que el grupo hizo durante su existencia, este álbum me parece tan bueno como los demás y otra joya lanzada por cuatro iluminados (entre ellos un genio) que escarban en las profundidades de la Música para entregar un enorme trabajo de Rock donde lo impactante es el conjunto, todo lo que llega desde la primera nota hasta que acaba.
Sí que es cierto que me encanta a diferencia de otros cómo está cantado, con una cuidada manera de hacer llegar los conjuntos corales, acompañando la voz solista (esa desgana tan maravillosa que Reed transmite y que le hace parecer uno de los poetas modernos sentados en cualquier esquina para contar sus historias) y que en mi opinión dan más impacto a los conocidos ritmos machacones que te mantienen flotando con cada melodía.
Temas donde la melancolía y lo oscuro te envuelven por completo junto a otros en los que pareces atisbar una luz más allá de las propias sombras, con momentos de preciosos susurros sostenidos en el aire junto a otros desgarros que laceran.
Simplemente, o nada menos (que es lo que creo) un disco de The Velvet Underground, con todo lo que conlleva para aprender el por qué de muchas cosas que más adelante provocaron que se creyera en la vida por debajo de los rascacielos.
Lou Reed voz, guitarra y piano. Sterling Morrison guitarra, voces. Maureen Tucker percusión y voces. Doug Yule bajo y voces.

SIDE ONE:  Candy Says;  What goes on;  Some kinda love;  Pale blue eyes;  Jesus
SIDE TWO:  Beginning to see the light;  I'm set free;  That's the story of my life;  The murder mystery;  Afterhours



De Vinilos y Otras Glorias MDLXXI

De vinilos, emociones y una Música tan eterna que no morirá aunque la humanidad se recicle (cosa que dudo) cinco mil veces.


The Butterfield Blues Band (East West) 1966


No creo que haga falta decir de qué vamos a hablar (haciéndolo del estilo, no de otra cosa) porque tenemos el placer de recibir en este "Paseando Por Los Sueños" a una de las bandas de Blues que más me atraen, especialmente en sus primeros pasos como tal.
Si nos atenemos a los puristas y sus "peros", supongo que el único que habría que ponerle es ese maravilloso toque eléctrico que dota al Blues de otra dimensión, pero como es lo que más me gusta de todo esto, para mí es disfrutar y hasta donde llegue.
Hay que complicarse mucho la vida para conseguir una banda como esta, en la cual todos sus miembros (uno a uno, por nombre e historia) son parte del Blues y su desarrollo en el mundo, pero una vez que se consigue que todo funcione, como es el caso, lo que llega es una orgía de sensaciones que se elevan desde lo más profundo hasta el infinito.
La voz de Paul Butterfield y su armónica nos van enseñando el camino de ese Blues que enciende la sangre, la Música como un canto a la miseria y la esperanza por igual, con un sentimiento que abruma y creyéndose lo que le sale porque es así, sin más. Acompañado por dos guitarristas que arrancan las emociones por su manera de tocar, Mike Bloomfield y Elvin Bishop, que se divierten y hacen del placer lo que envían desde sus guitarras, todo va tomando forma para que los temas se conviertan en una gozada tras otra, el Blues puro y duro. Los solistas nos dejan otra sublime delicatessen en forma de órgano y piano a cargo de Mark Naftalin, simplemente enorme.
Pero esta Música no sería lo que es y este "East West" no llegaría como lo hace sin una sección que pone el ritmo en el alma, con Jerome Arnold al bajo y Billy Davenport en la batería (la exhibición que se marcan consiguiendo que los solistas se luzcan en temas como "Work Song" o "East-West" es de traca) 
Un disco de tremendo impacto, una banda lanzada a demostrar que el Blues es una Música universal, que llega a todos los rincones y que puede y hace que todo se engrandezca.
Si te gusta la Música, este disco va a emocionarte, si te gusta el Blues, posiblemente te estremezcas, y si te gusta volar con tus sueños... 

SIDE ONE:  Walkin' Blues;  Get out of my life, woman;  I got a mind to give up living;  All these blues;  Work Song
SIDE TWO:  Mary, Mary;  Two trains running;  Never say no;  East-West

domingo, 22 de noviembre de 2015

John


Acid Mothers Temple Live... ¡¡¡Cuidadín!!!


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDLXX

Seguimos con bandas que nos mueven las entrañas con su sonido, su forma de hacerlo llegar y su concepto de la Música.


Blue Cheer (Outsideinside) 1968


Segunda entrega de la banda de Rock Blue Cheer, que con la sana intención (digo yo, que luego todo se desparrama en interpretaciones) de hacer llegar su sonido desde más de un punto de vista, realizaron las grabaciones en estudio y al margen de él, de ahí el título "Outsideinside" (o tuvieron problemas al grabar, que sería lo más sensato de pensar).
Al margen de este detalle, lo que no pierden durante toda la grabación es esa intensidad de la Música que hacían, puro Hard pasado por los toques Psycho del período más que evidentes, pero con una energía que tira para atrás.
Con el formato de Power Trío abrasando las entrañas, la voz de Dickie Peterson lucha por impactarnos con su manera salvaje y directa de interpretar los temas, perfectamente secundado por la guitarra dura, seca y contundente de Leigh Stephens, que consigue que los riff te caigan de golpe como una losa y en los solos corta sin esfuerzo el aire para ir directo a la yugular. Como buen trío que se precie, de Hard y duro como una piedra, la sección rítmica es una constante patada en el culo, sin dejarte respirar para llevarte a golpe de ritmos desenfrenados y potentes (lo de la batería de Paul Whaley es para que se lo miren, ¡¡qué bestia!!) con el bajo de Peterson sacudiéndose las seis cuerdas a golpes de solos por su lado, una barbaridad.
Me encanta la contundencia que transmiten en el disco, que por cierto es una obra comunal, porque todos los miembros se implican en la creación de los temas, salvo los dos ajenos obviamente, y quizás eso es lo que hace que todo suene como un bloque, sin fisuras, sin momentos de descanso, cada uno a lo suyo y consiguiendo que eso lleve al conjunto como una sola cosa, realmente precioso.
Un disco clásico de Hard duro y potente, pero realizado por un grupo muy especial, una verdadera expresión de poder en una época donde no eran aún tan habitual estas exhibiciones. Si quieres saltar y volar sin ayuda de nada que no sean los sonidos, "Outsideinside" es el combustible que necesitas para que esa ignición se produzca dentro de tu mente, eso sí, cuidado donde paras si es que puedes hacerlo.
¡¡¡Atrévete!!! las patadas en el culo a veces son más satisfactorias de lo que parecen.



De Vinilos y Otras Glorias MDLXIX

Otra de esas bandas que me recuerdan los momentos más emocionantes de lo que fue comenzar esta aventura que me tiene enganchado hace ya cuatro décadas.


Moby Grape (Grape Jam) 1968


Cuenta la leyenda que el segundo disco de la banda Moby Grape realmente fue sacado al mercado como un doble que aglutinaba el maravilloso "WOW" y el que nos ocupa "Grape Jam", pero con el tiempo, unas cañas más o menos, y las ediciones que han ido saliendo, los dos discos han aparecido por separado y así los trato en este espacio.
Psycho Rock y Blues Rock dándose un abrazo, o mejor aún, haciendo el amor intensamente para conseguir un disco que huye de cualquier cosa que no sea la autenticidad de lo que se escucha y llega, grabado de manera directa y con improvisaciones propias del talento de los músicos que participan en ellas. De hecho son sesiones de Música prácticamente libres que desarrollan los temas hasta donde quieren y desean, alternándose en los solos descomunales y abrasivos que arrancan de las guitarras esa forma tan especial de sentir el Rock.
Con dos invitados de excepción que aportan más aún de la magia que todo tiene y que colaboran en dos temazos (Al Kooper al piano en la intensa "Black Currant Jam" de 9'13'' y el excepcional Mike Bloomfield en "Marmalade" también al piano durante 13'51'' mágicos) la banda se dedica a hacer lo que más le gusta, desarrollar los temas durante el tiempo que consideran oportuno para meternos en una tremenda orgía sensorial cuyo límite lo pones tú, si tus sentidos deciden descansar de esta fantasía.
Un disco que sirve para apreciar esa manera de hacer Música sin mirar el reloj, exclusivamente dirigido al disfrute de la misma, para que todo se abra y llegue hacia el infinito, porque aquí las cerraduras no existen.
Si queremos descubrir (o meternos de nuevo, que cada uno anda por donde quiere) la fascinante entrega de lo que se hacía en una época irrepetible dentro de la magia de los sonidos, "Grape Jam" nos da una idea bastante cercana de lo que era ponerse a crear y disfrutar con ello, y de paso lo normal es que te hagan disfrutar a ti.
Jerry Miller guitarra. Skip Spence guitarra, piano. Bob Mosley bajo y voz. Don Stevenson batería.

SIDE I:  Never;  Boysenberry;  Black Currant Jam
SIDE II:  Marmalade;  The Lake

De Vinilos y Otras Glorias MDLXVIII

Los comienzos son lo que son, pero cuando se trata de algunas cosas irrepetibles, siempre da gusto volver a ellos.


Quicksilver Messenger Service (Quicksilver Messenger Service) 1968


Uno de los más grandes mitos de la escena Acid Psycho americana, por su manera tan especial de entender el Rock y lo que significaba, comenzaba su aventura en el año del Señor de 1968, con su disco homónimo y un sello que perduraría a través de casi una década.
Si bien es cierto que el grupo como tal ya funcionaba años antes, de hecho hay grabaciones recuperadas en vivo (algunas merecen la pena y mucho, otras se las podían haber guardado por la falta de calidad... y respeto que ello supone) de los interminables conciertos dados por una banda que aglutinaba al igual que otras de la época ese espíritu de la Música libre y llevada hasta el límite del pensamiento, este es su debut en el mundo de los sonidos, con unos nombres que por sí mismos son leyendas del Rock y que juntos formaron este maravilloso grupo de Música para soñar.
A pesar de la corta duración del álbum, apenas 31'46'', el sello de lo que era la banda se impregna en cada nota y cada momento de intensidad musical, dejándonos una de esas jams que tanto les gustaba, el temazo que cierra el disco llamado "The Fool", donde en sus 12'07'' ya se adueñan de tus sentidos y te atrapan con su magia.
El talento único e inimitable de uno de los más grandes guitarristas que el estilo ha dado, John Cipollina, convierte el viaje en una aventura, con esos tremendos solos que se te agarran a la garganta en pleno éxtasis del Acid Rock más puro, una brutal experiencia que no sería completa sin los momentos estelares de una sección rítmica genial, David Freiberg en el bajo (que aporta su elevado talento como instrumentista en piezas con la viola que suenan a gloria) y la técnica en la percusión de Greg Elmore. Nos falta (no por eso menos importante) ese otro talento que parecía ser la pieza perfecta del engranaje con Cipollina, Gary Duncan, cuyo sonido conseguía esa mágica experiencia de saber que escuchabas a esta banda con el sonido de San Francisco llevado a la gloria.
Un disco intenso e inmenso, quizás no el mejor de su carrera pero sí el lienzo perfecto para saber qué iba a ser y cómo querían que fuera la historia de una banda única que hace que las emociones se pierdan en sueños imposibles bajados a eso que llamamos Música.

SIDE 1:  Pride of man;  Light your windows;  Dino's song;  Gold and silver
SIDE 2:  Too Long;  The Fool


sábado, 21 de noviembre de 2015

M


El hombre es un ser que puede ser utilizado para cualquier cosa

Dostoyevski

Wish You Were Here


300 Años Después

La civilización no suprimió la barbarie; la perfeccionó e hizo más cruel y bárbara.

Voltaire

Poster


De Vinilos y otras Glorias MDLXVII

Disfrutar, lo que se dice disfrutar, lo hago con muchas y variadas cosas que tengan que ver con la Música, pero algunas especialmente me llevan a... pues eso.


Michael Chapman (Window) 1970


Cuando se tiene debilidad por una forma de hacer Música es todo mucho más fácil, y en mi caso esa debilidad por Michael Chapman (especialmente su primera y gloriosa época) me resulta tan reconfortante como placentera.
La aparente desgana y falta de interés en la manera de interpretar con su voz la canción que abre este "Window" (que son dos en una según se mire "Lady On The Rocks / Song For September") no es sino parte de esa particular manera de Chapman de meterse en lo que hace, su Música y nada más que suya, con el intimismo propio de quien escribe, interpreta y traslada ajeno a quién o de qué manera, lo que consigue que cuando la sensibilidad y el momento se juntan todo se convierta en una tremenda orgía de colores transformados en notas, a pesar de quien le dé la gana. 
Una brutal exhibición trasladada a través de músicos que le acompañan en momentos nada habituales, como el tema indicado, pero que aún así no pierden ese halo de suave y delicado susurro que siempre te acaricia la nuca y recorre toda la piel hasta llegarte al alma.
Será que me siento unido por ese cordón umbilical que se tiende desde personajes como éste y que arrastra a través de una Música para soñar, que envuelve y no deja de mecerte, que te lleva hasta sus sueños creando los tuyos propios. Porque cuando las cuerdas de su guitarra dejan salir los acordes de las melodías todo se transforma, y se siente la magia deambulando libre por donde sólo los genios pueden encontrarse.
Un disco de fina textura, con ese toque distinto que otorga la instrumentación un poco más elevada de lo habitual, pero que nunca pierde el sello personal e intransferible de Michael Chapman y lo que crea, con su voz de trovador ajeno a la corte y decidido a cantarle a las estrellas, sus letras buscando lo que no puede encontrarse, su halo de caricia.
Disfruta, si lo deseas, de una sensación especial, la que deja Michael Chapman, su Música y todo lo que conlleva, porque cosas como estas no se pueden escuchar y dejar que el tiempo pase, deberían hacerse de uno para siempre.

side one:  Lady On The Rocks / Song For September;  Last lady song;  Among the trees,  An old man remembers
side two:  In the valley;  First lady song;  Landships;  A scholarly man;  She came in like the "6'15'' and made a hole in the wall


De Vinilos y Otras Glorias MDLXVI

Nos merecemos viajar por donde muchos ni se imaginan, y para eso nuestra Música nos ayuda, porque nos enseña el camino de maravillosos lugares.


Kalevala (People No Names) 1972


Ya que nos ponemos exigentes, nos vamos de ruta por los lugares alejados de la vieja Europa, cuando aún era capaz de marcar la pauta de muchas cosas, incluidas las ideas a nivel de emociones musicales. 
Kalevala es uno de los mitos con nombre propio de Finlandia, un grupo de Prog. de altos vuelos que en su "People No Names" demuestran que ciertos estados de talento e imaginación no eran exclusivos de partes concretas del planeta.
Un tremendo disco de demoledora creatividad musical que desde el primer tema, la suite de 8'55'' que lleva el nombre del disco, nos deja claro de qué eran capaces, tanto a nivel compositivo como a nivel instrumental, con una brutal exhibición muy al uso del Hard Prog. más clásico, cabalgadas sin final con solos guitarreros llevados al límite y un grupo volcado para lo que venga usando cada instrumento a modo de soliloquio que abrasa los sentidos.
El final explosivo de este primer tema engarza sin pausa con una delicatessen llamada "Where I'm From" donde todo se transforma, y la voz arrebatadora de Harri Saksala, que cuando quiere mete el miedo en el cuerpo, se convierte en una delicada melodía para que sus compañeros de reparto logren un ritmo que eleva.
Arrebatos de furia, latigazos de clase en plena orgía Hard se mezclan con cambios de ritmos constantes, momentos delicados y el genuino Prog. que no pierde el toque de las latitudes donde está creado y se deja la piel entre una sección rítmica que te aprieta el cuello (Markku Luukkanen a la batería y Lido Salonen en el bajo) y la guitarra de Matti Kurkinen que te deja sin el poco aliento que te queda.
En conjunto, un fenomenal disco de esa Música mental que apasiona, desgranando cada momento, exquisito en el planteamiento, con la continuidad sin pausa de la cara A y los momentos de cortes casi imperceptibles de la continuación que no cortan en ningún momento esa sensación de principio y final de un sueño que se alarga hasta donde uno desea.
Disfruta con Kalevala y déjate embaucar por el Prog. más auténtico, el que convierte los sueños en realidades palpables al son de la Música.

SIDE 1:  People No Names;  Where I'm From;  Waves
SIDE 2:  In the net;  My friend;  Lady with the vell;  Escape from the storm;  Tamed indians



De Vinilos y Otras Glorias MDLXV

Un momento para descansar, aspirar con fuerza y hacer que todo se vuelva a favor de los que amamos la Música que nos hace ser.


The Jarvis Street Revue (Mr. Oil Man) 1971


Cuando lo oscuro rodea mis sentidos (hablando de Música en estos momentos y con cada entrada que hago) y además la calidad que suponemos en la Música que amamos impregna todo lo que me llega, sé que algo grande está a punto de suceder. 
Otra pequeña joya olvidada, en este caso venida de Canadá, nos visita para que hagamos que el placer no nos abandone y seamos uno con las sensaciones maravillosas y eternas. Y es que desde la presentación de este "Mr. Oil Man" los oscuros deseos van de la mano con la seda y la magnificencia de los sonidos, una portada y contraportada que arrancan todo lo que debe de lo prohibido y lo estampa contra el interior de un disco que no deja nada en pie, eso sí, desde la magia de los sonidos.
Inmensa la voz, desgarradora, brutal y asfixiante, que nos invita a los infiernos, con efectos de alto voltaje para que desaparezcamos dentro y aullidos más allá de lo sobrenatural. Puestos a dejarnos hacer, a partir de aquí da igual lo que venga, pero es que además lo que viene es una sinfonía de tremendos sonidos Psycho que se antojan tan mentales como físicos, porque parecen que te desgarran la piel al tiempo que te envuelven en un torbellino donde la mente es la que imagina, crea y siente.
Ni que decir tiene que la suite "Mr. Oil Man", con guiños al divino Ludwig Van en algunos de sus momentos, intercalados como parte de la sinfonía o rompiendo el ritmo en una demostración de talento creativo, es el centro de todo el disco, pero el resto de los temas que la acompañan no desmerecen en absoluto hacerlo, porque mantienen ese nivel de arañazos en la piel por las cuerdas de acero y las distorsiones así como el impacto que el conjunto de cada pieza provoca.
Es por esto que el disco se convierte en una tremenda y rotunda llamada a la clase y el talento en cada nota, cada sensación, consiguiendo una joya de lo que no debe ser y sin embargo embauca por todo lo que consigue expresar.
Apura los viajes que la mente propone con The Jarvis Street Revue y su "Mr. Oil Man", para que nadie te quite el placer de saltar sin red o de viajar al otro lado del abismo, donde sólo tú puedes decidir.

SIDE ONE:  Mr. Business Man;  Mr. Oil Man
SIDE TWO:  20 Years;  Sally's Hymn;  300 - South;  Heidi - Ho




De Vinilos y Otras Glorias MDLXIV

Vamos con esas reliquias que nos traen las mejores sensaciones a pesar de no haber tenido la oportunidad de brillar cuando debieron.

Christopher (What'cha Gonna Do?) 1969


Partiendo de la base que la edición original del disco que nos visita vio la luz gracias a un prensaje privado, me parece un lujo y una de esas alegorías del destino que el disco de Christopher "What'cha Gonna Do?" pudiera ser degustado como se debía, porque esta maravilla Psycho con un toque Blues dejado en un tema enorme que finaliza el disco, es de esas delicatessen que te encuentras gracias al... y los dioses, que no es poco.
Brutal exhibición de los músicos y un derrame de ganas y clase para un disco que se saborea desde la primera nota (que en el disco reeditado es el que da título a la obra a pesar de los títulos de crédito de la contraportada) hasta ese final con el Blues mencionado de nombre "Day Of Sunshine" y que en sus 6'32'' termina por arrojar todas las emociones juntas contra los sentidos.
Preciosos conjuntos corales, y no porque las voces sean el ideario de un coro sino por lo bien elaboradas y metidas que están, que acompañan la voz que va dejándose la piel para que todo sea como un encuentro con la Música, la que hacen de manera perfecta.
El comienzo de la suite "What'cha Gonna Do?" y sus 12'10'' de orgía sensorial, guitarra en mano de Frank Smoak para deleite de quienes nos gusta el buen Rock con la textura Psycho que eleva hasta las estrellas, te introduce en el universo del grupo, su obra y lo que representa, presentación incluida de los instrumentos, y a partir de aquí todo es más fácil. Monumental y excelsa esta entrada, la continuación rompe con todo y nos sumerge en un mar de melodías ensoñadoras (porque "The Great Clock" es un sueño rodeado de la Música que te atrapa) para seguir a base de ritmos y pequeñas piezas de arte en la cara B (como la seda que te atrapa en "Fugue" o "Death Song", maravillosas)
Para momentos de profunda ingravidez, con la mente puesta en las notas que te acarician y te rodean más allá de los propios sonidos, una delicia de la que disfrutar dentro de los sueños que nos dejan las mejores emociones y los sentimientos que queremos saborear.
Gary Lucas batería. Frank Smoak guitarra solista. Bill McKee bajo. Steve Nagle guitarra rítmica.



domingo, 15 de noviembre de 2015

Sé De Un Lugar


Alma


Decía mi abuelo que el alma no se rompe. El alma se dobla, se envuelve en sí misma y casi deja de estar, pero no se rompe. 
Hay veces que se dobla tanto que no puede sentirse, y no sentir el alma es como no sentir, porque de ahí viene lo que podemos ser a pesar de lo que somos.
No sé si mi alma se dobla, se pierde en sí misma o me hace parecer que no la siento, pero en ocasiones creo que se me ha roto, que irse de este mundo es tan fácil como dejar de tenerla y con eso no estoy porque he dejado de creer.
Decía mi abuelo, un hombre sabio y que no necesitaba asistir a ningún foro para decir lo que sentía y creía, que el alma no se rompe. Quizás tuviera razón, pero a veces la desazón es tan grande que parece rota, y entonces es difícil sentir.

Música


Estoy solo en la habitación, pero las cuatro paredes que albergaban los instantes imposibles que imaginábamos juntos ya no están, me he liberado de la tristeza por la soledad no buscada, y ahora siento el viento empujándome hacia el exterior, animándome a seguir construyendo ese camino que haría que nos perdiésemos, lejos del mundo.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDLXIII

Una demoníaca presencia nos atrapa, nos lleva y nos hace ser, una presencia que muchos llaman infierno y que para nosotros se denomina Música.


Hallelujah (Hallelujah Babe) 1971


Escondido tras el nombre de deseos infinitos y obras al uso como parte de cumbres del clasicismo más evidente, nos visita este extraño artefacto parido en las entrañas del Krautrock más ecléctico y que juega con la idea de una obra entre conceptual y basada en las ideas que la mente de sus creadores desprenden (tengan o no nexo de unión entre sí)
El dúo formado por Paul Vincent en las guitarras y la voz y Keith Forsey en la batería y la voz, idean este disco que comienza con un canto al tema más que tradicional, épico e histórico del "Hallelujah" arreglado en clave de Psycho con las guitarras deslumbrando y una fiereza que hace prever mucho más de lo que más adelante ocurre. Y no me molesta en absoluto que ese Hard Psycho que quiere destrozar los sentidos poniendo como excusa una obra clásica se convierta en momentos de Folk sostenido en otras piezas, de melodía con voces que recitan y cuentan las hazañas de lo que suena, pero sí me hubiera gustado un poco más de impacto al igual que ese comienzo de 7'48'' que me pone en guardia.
De todas maneras no se puede negar la idea original y que los continuos cambios vayan buscando precisamente que la obra no se convierta en algo lineal, y eso está más que conseguido, pero quizás lo que no se mantienen son los picos de emociones fuertes, como ese comienzo, o la belleza llamada "The Winter Song" que ponen el listón muy alto.
Paul Vincent demuestra que la guitarra puede transformarse en un arma letal cuando se quieren abrasar los sentidos, y se agradecen los momentos en los cuales lo hace, al tiempo que su colega Forsey quiere marcarnos a fuego en la piel el ritmo, ayudados por músicos invitados que se acoplan perfectamente a esta idea y llevan hacia adelante el proyecto. De todos modos, por aquello de leer lo que se pone y quedarse con la idea, el disco tiene mucho más de positivo que de lo que no lo es, comenzando por la idea, su manera de plasmarla en vinilo y el desarrollo de ésto último, por eso es un disco de Krautrock que se escucha y no molesta, otra cosa es lo que el propio estilo y lo que se conoce quiera dar a entender.


De Vinilos y Otras Glorias MDLXII

Un puente trazado entre dos momentos cruciales de músicos que fueron parte de la historia del buen Hard.


Head Machine (Orgasm) 1971


Problemas legales, de nombres, de apellidos y de documentos que nunca existieron (todo esto es para edulcorar el hecho del problema con la discográfica y punto) del grupo The Gods hicieron que sus miembros cambiaran de nombre a Head Machine, pariendo un disco de muy buen Hard clásico denominado "Orgasm".
Se puede decir que el embrión de lo que el ideólogo de Uriah Heep Ken Hensley tuviera en mente para lo que iba a ser una de las bandas más recordadas de la década setentera en el panorama Hard se nos hace ver un poco en esta obra, aunque lo personal en el trabajo no deja lugar a dudas y "Orgasm" es en sí mismo un trabajo original y lleno de impactantes momentos de esa Música que sube hasta lo más alto los sentidos.
Suites de desarrollo sin pausa conviven con pequeños episodios sonoros donde los teclados y las guitarras campan a sus anchas demostrando de donde venían las ganas y los deseos de hacer las cosas. No se puede olvidar el trabajo de las voces que se van adentrando en el subconsciente mientras la banda se une en una sola al ritmo del Hard Prog. que en ocasiones aparece, o de ese Hard sin más embellecedores que el propio color de todo lo que da.
Será casualidad, no digo que no, pero los dos temas que llevan el peso de la obra, "Climax" y "Orgasm", realmente enervan los momentos cuando se les escucha y la manera de plasmarlos en Música van adentrando en el resto del disco, haciendo que el viaje se vaya haciendo cada vez más excitante.
Pudiera parecer un disco de transición de músicos como Hensley o Lee Kerslake, pero el sello personal de lo grabado no hace sentir que eso sea así. La grabación desarrolla un puñado de temas para que en el instante de su puesta en escena llegaran como tales, sin esperar a otras andanzas o proyectos que marcaron muchas más cosas.
Disfruta del buen Hard en una sesión que siempre da gusto recibir.

Side 1:  Climax - You tried to take It all;  Make the feeling last;  You must come with me;  The girl who loved, the girl who loved
Side 2:  Orgasm;  The first time;  Scattering seeds


De Vinilos y Otras Glorias MDLXI

Un estilo, una forma de ver la Música, un momento y un espacio físico donde se desarrollaron coas como esta.


Hairy Chapter (Can't Get Through) 1971


Trallazo de Krautrock en su versión más dura y directa al entrecejo, este "Can't Get Through" de los teutones Hairy Chapter es un canto a las cabalgadas de sueños duros e impactantes, con una emoción que no sabe de tiempos ni espacios.
Teniendo durante todo el disco como protagonista de la obra a la guitarra de Harry Titlbach, que arrasa, destruye y demuestra que el cielo y el infierno no están tan alejados entre sí, el disco podría resumirse en las dos enormes suites que hacen que el Krautrock se nos presente en ese remolino del Hard más clásico y los toques tan personales de las tierras donde se hace, pero no es sólo eso... afortunadamente.
Bien es cierto que la banda despliega su poderío con mayor clase y estilo propio en la monumental "Can't Get Through" durante la cual, en sus 10'48'', la tierra tiembla y la guitarra se quita de en medio todos los complejos para embestir, ella sola en algunos pasajes y acompañada por la banda en otros, así como en la warneriana oda de 8'05'' que llaman "It Must Be An Officer's Daughter", casi un canto al más allá desde la tierra hipnótica que la Música crea, pero algunos pasajes del disco que parecen un paseo por el "Gran Padre" entre sueños y deseos, hacen menos presumible la capacidad del grupo para crear y agrandan el límite del disfrute.
La voz de Harry Unte no puede borrar el encendido aspecto de Power Trío que da el grupo, porque es la sección rítmica demoledora (a cargo de Rudolf Oldenburg en el bajo y Werner Faus a la batería) la que sostiene al increíble Titlbach y sus ganas de destrucción masiva cuando ataca con su guitarra.
Un disco clásico del mejor Krautrock mamado desde las entrañas del Hard y pasado por los ingredientes típicos para que todo suene como en Centro Europa sonaba cuando estos tipos decidieron que ellos tenían una manera personal de hacer estallar los sentidos. Música eterna donde los viajes a lomos del acero ardiente están garantizados, las patadas en el culo saben a caricias sobre la piel y la calma tras la tormenta nunca se desea.

side I:  There's a kind of nothing;  Can't Get Through
side II:  It Must Be An Officer's Daughter;  As we crossed over;  You've got to follow this masquerade

De Vinilos y Otras Glorias MDLX

Volvemos a encontrarnos con esos sueños de vinilo que nos hacen ser lo que casi nadie quiere y nunca encuentran.


The Norman Haines Band (Den Of Iniquity) 1971


Como en tantas ocasiones, talento no falta. Como en tantas ocasiones, todo está preparado para estallar y llevarnos al paraíso. Como en tantas ocasiones, la muestra es más que un botón pero no llega al traje, porque la miel se resbala por los labios esperando que siga, y siga, y siga... por las décadas de las décadas.
Y es que al escuchar "Den Of Iniquity", este monumental trabajo de The Norman Haines Band, uno se queda con las ganas de todo lo que nos va a llover tras saborearlo y saber que hay mucho escondido para disfrutar de la buena Música.
Pero como en tantas ocasiones no fue así, y nos relamemos de gusto con este tremendo trabajo parido desde el talento y transformado en Música de bellísima factura y clase. Norman Haines tiene la habilidad de rodearse de músicos que conocen su oficio (y muy bien, por cierto) y junto a la capacidad compositiva que demuestran, abrasan los sentidos con un disco que es una demostración de clarividencia dentro del Rock, con paseos por la Psycho y el Prog. descarado, pero dentro de ese impacto que producen las composiciones cuando la guitarra, maltratada por Neil Clarke, atraviesa la piel sin previo aviso.
Para muestra podría valer la suite inmensa llamada "Rabbits", concebida por el propio Clarke y llevada al extremo de los placeres con esa guitarra absorbiéndolo todo, o el momento entre espacial y terrenal de "Life Is So Unkind" dedicado por Haines a su virtuosismo en los teclados, y así sabríamos por donde va el disco y los pilares de la banda, pero no se puede desdeñar la capacidad instrumental de Andy Hughes en el bajo y la acústica (con la que nos da una pequeña demostración de sensibilidad en "Bourgeois") y la batería de Jimmy Skidmore, porque todo hace que el disco se sienta como una enorme emoción y un trallazo que no deja de penetrarte.
Disco de talento nada contenido, de composiciones para disfrutar de todo lo que el Rock entrega, una brutal manera de sentir que la buena Música nunca va reñida con la capacidad para hacerla sentir cuando se lleva en vena.

SIDE ONE:  Den of iniquity;  Finding my way home;  Everything you see;  When I came down;  Bourgeois
SIDE TWO:  Rabbits;  Life Is so unkind