domingo, 30 de abril de 2017

Al Kooper


Blues


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCCCXCVII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Mike Bloomfield (I'm Cutting Out) 1964-1965


Sé que me repito mucho, pero me da igual. Con respecto a la Música y lo que me gusta, es un placer poder decir una y mil veces quienes son los que me ponen de aquella manera (más de la manera habitual, por supuesto) y en el caso que nos ocupa, Mike Bloomfield me pone que da gusto... literal.
Excepcional documento de Blues auténtico, poderoso y sin fisuras, eléctrico y demoníaco, como debe ser esta Música, realizado por un guitarrista único, genial, que rodeado de amigos a cual mejor se marca una obra de clásicos aderezados por algunos de sus temas que se convertirían en clásicos más adelante gracias a la calidad que atesoraba.
Éramos muy críos, pero que muy muy críos, y sin embargo la Música nos buscó décadas después para saborear estos instantes de magia llevados hasta el extremo, porque "I'm Cutting Out" es una dedicatoria absoluta al buen gusto, a la clase, la calidad y por encima de todo al Blues. Realizado con todo el amor que Bloomfield sentía por esta Música, los diez temas que jalonan el disco, seis del año 64 y cuatro del 65, no tienen desperdicio, y te permiten disfrutar de una Música única realizada por tipos que la sentían en el alma, y así sale, claro.
Salvaje cuando quería, arrancando quejidos constantes de su guitarra, rasgando la voz hasta decir basta, suave y sensible en momentos de piel erizada y espasmos amorosos a través de las notas, Mike y sus amigos se dan un festín sin parar, con la armónica de Charlie Musselwhite acompañando sin parar para hacer más oscuro el viaje hasta el infinito, la banda empeñada en seguir lo que sea y el conjunto sonando a una maravillosa sensación de bienestar cuando se les escucha.
Como no puede ser de otra manera, el disco es para disfrutar, dejarse acariciar por la Música que llega y no terminar de gozar con cada tema, con el Blues poseyéndote y llevándote hasta donde quieras, que eso es cosa de cada uno y su mente.
Una barbaridad de un artista único que no sabe de épocas, décadas, siglos... ¡¡pero qué jóvenes éramos, joder!!
Mike Bloomfield guitarra y voz. Charlie Musselwhite armónica. Mike Johnson guitarra. Sid Warner bajo. Norman Mayell batería. Brian Friedman piano.

SIDE ONE:  I got my mojo working;  I feel so good;  Goin' down slow;  I've got you in the palm of my hand;  The first year I was married
SIDE TWO:  I'm cutting out;  Lonesome blues;  I got my mojo working;  Last night;  I feel so good


 

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCXCVI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Meic Stevens (September 1965: The Tony Pike Session) 1965


En la discografía oficial de Meic Stevens su primer disco, el maravilloso y genial "Outlander", data del año 1.970. Cuando llegó a mis manos este tratado de Música del año 65 supe que no todo lo que sabemos es verdad, sobre todo si hablamos de gente que cree que lo que maneja su vida es algo ajeno a lo que deben decirle.
Con su guitarra y su voz, acompañado de vez en cuando de una armónica y un amigo a la acústica, Mike Meeropol, Stevens nos demuestra lo que es el intimismo y la sencillez a la hora de hacer Música, de llegar hasta lo más profundo de los sentimientos y de conseguir que la piel se ponga en guardia cuando la belleza la roza, aunque sea de una manera que puede parecer simple, pero que es tan esencial como respirar.
Once temas extraídos de su alma, nueve de ellos propios y dos tomados prestados para hacerlos suyos también, once pedazos de gloria que pueden parecer lo que muchos hacían en esa época en la que la respuesta se encontraba en el viento (aunque nadie la escuchara) pero que llevan el toque personal e intransferible de un artista por encima de modas, de décadas y de palabras ajenas a la realidad, porque en la vieja Gales y expresando la vida en el lenguaje de sus ancestros, el viento lleva muchas respuestas y preguntas que son imposibles de responder.
La verdad es que en mi caso agradezco estos hallazgos que de vez en cuando me devuelven a las raíces de tantas cosas que posteriormente me han hecho amar los sonidos, y si vienen de la mano de artistas que me sugieren la Música en estado puro, mejor que mejor, especialmente cuando los sonidos acarician mis oídos sabiendo que en esa época apenas podía percibir nada que no fuese comenzar a vivir.
Folk acústico del más genuino, toques de Blues descarnado al más puro estilo Stevens, algo del terruño y sobre todo la interpretación del autor hacen de este disco una pequeña gema para volver sobre uno mismo una y mil veces, disfrutar de lo que amamos, la Música, y recordar que todo es lo que queramos que nos riegue cuando no se puede llegar más allá.

Side One:  It ain't for me to ask the reason why;  The vulture and the dove;  Up on the mountain;  Walkink talking London blues;  If I had you next to me;  Red rain blues
Side Two:  The clown in the alley;  Bad luck baby blues;  First love;  Winter of the clan;  Not for me Mr. MP


De Vinilos y Otras Glorias MDCCCXCV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


The Siegel-Schwall Band (Shake!) 1968


Es muy normal identificar el Blues con Chicago, o al menos con la ciudad y sus alrededores, y en la mayoría de las ocasiones cuando se habla de gente que lo han mamado desde que nacieron y por ello lo llevan en vena, el auténtico y genuino Blues, sea acústico o eléctrico es cierto que hay muchas probabilidades de acertar con el lugar.
En el caso que nos ocupa el lugar está identificado y esa magia que desprende una Música ancestral más que justificada, porque The Siegel-Schwall Band llena el espacio con un Blues genuino, puro y sin nada más que no sea lo que se pretende escuchar cuando a esa Música nos referimos.
Allá por el año 1.964 Corky Siegel y Jim Schwall se unieron para hacer lo que mejor sabían, y durante mucho tiempo consiguieron que su Música fuera un eslabón más de lo que se entendía por el sonido de esa ciudad que huele a Blues en cada rincón.
"Shake!" es un disco que podrá gustar más o menos (a mí me apasiona por todo lo que desprende) pero al que no se le puede achacar que no sea simplemente auténtico, y eso es mucho, muchísimo cuando hablamos y escuchamos una Música de calidad y nivel. La voz del bluesmen se te mete hasta las entrañas, la armónica que suena como si la garganta quisiera dejar parte del alma en lo que empuja cuando el aire llena el instrumento es de un intimismo abrumador, rezumando viejos sones que nunca pueden morir, y la guitarra, cuando entra, te deja el aliento cortado por lo que representa.
Una banda a la que no tienen que enseñarle casi nada y que en cada tema demuestran el amor por esta Música que les da la vida, consiguiendo un trabajo precioso, lleno de Música, de encanto, de Blues... casi nada y por ende mucho de todo.
Un disco que dejará un sabor de boca inmenso a cualquier amante de la buena Música, que provocará espasmos de placer a los que adoran el Blues y que sirve para volver a las raíces de todo lo que debe ser y que muchas veces... pues eso.
Corky Siegel armónica, piano y voz. Jim Schwall guitarra y voz. Jack Dawson bajo. Russ Chadwick batería.

Side One:  Shake for me;  My Starter won't start;  Jim Jam;  Louise, Louise Blues;  Wouldn't quit you
Side Two:  You can't run that fast...;  Think;  334-3599;  Rain falling down;  Get away man;  Yes I love you

sábado, 29 de abril de 2017

Poster


Hammond


Música


Quien no entiende las emociones, no puede comprender la lágrima que resbala por la mejilla tras dejarse acariciar por una melodía.

Música


El error no es que te digan que lo mediocre tiene calidad, el error es admitir que tenga que existir esa mediocridad.


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCCCXCIV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


The Nice (Elegy) 1971


Si bien es cierto que "Elegy" es un álbum que simplemente salió para cumplir contratos discográficos y con fines comerciales, algo debió pasar para que el mismo no fuera el mero trámite contractual y nos encontráramos una obra que merece bastante la pena.
Álbum póstumo del grupo pero que sin embargo recoge perfectamente la esencia de The Nice, ofreciendo en estado puro lo que era el grupo, tanto a la hora de establecerse como instrumentistas de altísimo nivel, como en los momentos en los cuales se dedican a trasladar obras de autores a su propio estilo.
Así mismo, permite una excelente comparativa entre lo que era el grupo en directo, con la suite "Hang On To A Dream" (que en sus 12'43'' deja claro el virtuosismo de los músicos) y "America" de Bernstein (parte de la segunda cara en la cual la "contaminación" Pop de la Música clásica alcanza el nivel que este tipo de grupos Prog. tanto gustaba de interpretar) y cuando se ponían a realizar su trabajo en el estudio de grabación, que en el caso que nos ocupa resulta impecable.
Un disco que como hemos comentado se divide en dos caras claramente diferenciadas al margen del directo y el estudio, con la cara A en una "revisión" del Rock en clave Prog. (junto con el tema en directo una tremenda versión de "My Back Pages" de Bob Dylan) y la cara B dedicada a esa transformación de la Música clásica en el ideario Prog.
La obra se puede tomar perfectamente como la imagen del eslabón entre lo que hacía Keith Emerson y lo que ya barruntaba su cabeza en lo que fue muy poco tiempo después el inicio de una carrera brutal en el mundo del Prog. de máxima calidad.
Lo que no se puede negar es la aportación de grupos como The Nice a todo el desarrollo del estilo en una forma de entender la Música muy concreta y especialmente este disco deja muy clara su esencia a la hora de interpretar ese sentimiento musical que tenían en mente.
Para amantes de los orígenes de algo que fue mucho más de lo que siempre ha parecido, y disfrutar de la Música que no sabe de arquetipos homologados.
Keith Emerson teclados. Lee Jackson bajo, guitarras y voz. Brian Davison batería.

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCXCIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Gentle Giant (In A Glass House) 1973


Nos visita de nuevo uno de los grupos más especiales (al menos para el que suscribe) del panorama Prog. de las Islas respecto a las bandas que marcaron la senda de lo más alto dentro del estilo. 
Mi debilidad por Gentle Giant comienza desde la originalidad que ofrecen como Música elaborada y cuidada, y en el disco que nos ocupa, su quinto trabajo, esta constante no se pierde.
En un grado de excelencia como el que mantenía el grupo desde sus comienzos, hablar de un disco menos bueno en el periodo que abarca sus primeros años es medir mucho y arriesgarse a desmerecer obras que tienen un nivel de calidad excelso, pero también es cierto que no todas podían llegar al grado de genialidad de algunos emblemas del grupo.
"In A Glass House" coincide con la salida de uno de los miembros originales y más importantes del grupo, Phil Shulman, y en ese sentido el potencial del mismo se puede resentir un poco, ya que parte del sonido original de la banda se debía a su forma de interpretar, pero hay que agradecer que se adecuen a esta situación y tiendan a buscar aún más el gusto por la forma instrumental y los continuos cambios de tiempo en las composiciones.
Un disco que se me antoja más Rock en lo formal que sus anteriores trabajos, pero al mismo tiempo (y en esto la calidad de los músicos deja otra vez a las claras su excepcional sentido de la Música) se permiten experimentos bizarros, atípicas melodías e incluso pasajes de sonidos medievales que chocan frontalmente con el resto del álbum.
Se podría decir que "In A Glass House" es el final de la mayor gloria del grupo en el sentido más puro del Prog. que creaban, poniendo las bases para trabajos posteriores donde el giro hacia una mayor dinámica interpretativa se hizo bastante evidente.
Siendo un trabajo de Gentle Giant, sólo queda invitar a degustar la maravillosa esencia de una Música de calidad y exquisitez.
Derek Shulman voz, saxo. Gary Green guitarra, mandolina, percusión. Kerry Minnear teclados, percusión y voz. Ray Shulman bajo, violín, guitarra, percusión y voces. John Weathers batería y percusión.

SIDE 1:  The runaway;  An innates lullaby;  Way of life
SIDE 2:  Experience;  A reunion;  In a glass house

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCXCII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Magma (Mekanïk Destruktïw Kommandöh) 1973


Hablar de Magma es hacerlo de algo diferente. A partir de aquí, el universo creado por este grupo tan especial, quizás el único no inglés que se acercó mucho al esplendor del Prog. de las Islas en calidad, se debe tomar como lo que es, algo único.
El disco que nos visita, su tercera obra, comienza un periodo de excelencia (sin desmerecer lo realizado hasta entonces) donde la creatividad se eleva de manera notable y deja claro que Magma eran ellos y nada más que ellos, a pesar de los pesares.
La mente de Chritian Vander, un iluminado que quiso crear no sólo un universo musical propio, sino una forma de comunicación más allá de lo establecido, llevan hasta el extremo las palabras originalidad e innovación, a través de una serie de obras donde lo prohibido comienza a tener sentido más que nunca o lo mejor es pasar página para siempre.
"Mekanïk Destruktïv Kommandöh" es el tercer peldaño del mundo imaginario, real, anacrónico, imposible... del grupo francés, un conjunto de temas que en sí mismo no son nada si no es con la comprensión de que todo forma parte de ese mundo propio, que a la vez se une a lo que había sido creado en los primeros álbumes y pretende dejar los cimientos para lo que vendría después.
Absoluto frikismo y maravillosa locura emocional, el Prog. más allá de cualquier parámetro en estado puro, éxtasis de coros femeninos que parecen llevarte hasta el paraíso fuera de este mundo, gargantas que se empeñan en romper los ritmos y contra ritmos de cada nota, cambios constantes y la excepcional manera de conseguir que el caos te envuelva para ser parte de él.
Para los que pensamos que los límites los ponen los necios, escuchar discos como éste sólo pueden llevarnos al delirio más absoluto, intentando comprender (que nunca he sabido si he podido conseguirlo) lo que nos llega para trasladarlo a nuestras mentes y disfrutar de la Música, otra manera más de abrir lo que nos quieren cerrar.
Como todas las obras de este calibre, un disco al que se llega o se deja, y si ocurre lo primero, simplemente dejarse embaucar y llenarse, el resto...
Christian Vander batería y percusión. Jannik Top bajo. Klaus Blasquiz voz y percusión. Jean-Luc Manderlier piano y órgano. René Garber clarinete y voz. Claude Olmos guitarra. Stella Vander coros. Muriel Streisfeld, Evelyne Razymovski, Michèle Saulnier, Doris Reihnardt coros.

FACE A:  Hortz fur dëhn Stekëhn west;  Ima süri dondaï;  Kobaïa is de Hündin
FACE B:  Da zeulh wortz mekanïk;  Nebëhr Gügahtt;  Mekanïk Kommandöh;  Kreühn Köhrmahn Iss de Hündin

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCXCI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Greenslade (Time And Tide) 1975


La creación del teclista Dave Greenslade, ajeno a grupos varios y ya sellando con su nombre el universo creativo de la banda donde quería desarrollar su talento en primera persona, mantuvo interés como grupo durante los primeros momentos de su existencia, para irse diluyendo poco a poco en un indefinido modelo de Prog. que buscaba en otros estilos para llenarse.
Su cuarta obra ya se encontraba en el momento final de la creatividad antes mencionada, y aunque no se puede negar que "Time And Tide" tiene momentos efectivos del Prog. al uso sin guitarra y en formato de "todos los teclados del mundo crean la Música", no posee en su conjunto la fuerza que el prototipo de Sinfónico Prog. ajeno a lo intimista debería ofrecer, sobre todo porque este formato que tantos éxitos cosechó en momentos (incluido los primeros discos de la banda que nos visita) debe medirse muy mucho cuando prescindes del instrumento del Rock por antonomasia, sea el estilo que sea.
Es en los momentos de mayor pomposidad, cuando los ambientes se ensalzan como si se tratara de una ópera grandilocuente, cuando la efectividad de esta obra sí se acerca al mejor Greenslade, dominando todo el espacio con los teclados que acaparan el sonido y llevan a un viaje místico más allá de la propia creación. 
Sin embargo, los intentos de modificar esta sucesión de ambientes no son efectivos, y los cambios constantes hacia ritmos más enérgicos se quedan en fuegos de artificio donde no se puede hurgar porque es imposible encontrar una coherencia en la estructura.
Un disco que se adentra ya en el período tardío del Prog. y que intenta (no se le puede negar esto) encontrar otras fórmulas, pero a mi modo de ver sin mucho éxito, porque se sale de la línea que el grupo había trazado desde sus comienzos y el camino tomado parece no ser todo lo fluido que se hubiera pretendido.
Disco de momentos, instantes fugaces y deméritos a lo que el líder pretendía.
Dave Greenslade teclados a mogollón. Dave Lawson teclados y voz. Martin Briley bajo y voces. Andrew McCulloch batería y percusión.





De Vinilos y Otras Glorias MDCCCXC

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Camel (Moonmadness) 1976


La trayectoria musical de Camel ha sido tan evidente como tener a público que ama su Música y los que piensan que han sido un grupo menor dentro del panorama Prog. de la gloriosa época inglesa.
Si bien es cierto que su irrupción en la escena Prog. fue más tardía que la mayoría de los grupos de nombre y eso les hizo andar entre dos aguas, cuando todo fue acabando Camel aún era capaz de trasladar obras del estilo que rezumaban una atmósfera maravillosa de la Música que cambió muchas cosas.
"Moonmadness" nació con el ocaso del Prog. más fulgurante y bello, pero lleva en cada surco el sello inconfundible de la Música realizada con clase y estilo, y en algunos pasajes del mismo ese inconfundible aroma a Camel y su Música, la sinfonía y lo que trasladaban cuando interpretaban.
No creo que se pueda considerar un álbum conceptual, aunque bien es cierto que los temas más extensos, en algunos casos suites donde la interpretación musical alcanza mucho nivel, parecen tener más de un nexo en común, y por ello parecer una obra continuada en toda su extensión.
Atmósfera de ambientes Prog. Rock clásico, con algunas incursiones jazzy de fusión. Continuos cambios y variaciones en los temas, profusión de teclados y melodías que alternan sin ningún pudor la sensibilidad del momento íntimo y ritmos rockeros donde los solos se hacen dueños de todo el conjunto.
La sorpresa es una constante debido a los impredecibles cambios y dentro de los temas pueden encontrarse desviaciones de todo tipo; La suite final, "Luna Sea" impregna de belleza ese momento en el cual grupos como Camel crean donde no parece existir, pero en sí mismo todo el disco es de un tono más que superior dentro de ese mundo enigmático y emocional que esta Música crea.
Un disco para disfrutar del universo Camel y lo que conlleva, especialmente si estás posicionado en los que creen que sí fue un grupo importante y valioso para entender un periodo único e irrepetible de la Música.

Side A:  Aristillus;  Song whitin a song;  Chord change;  Spirit of the water
Side B:  Another night;  Air born;  Luna Sea





domingo, 23 de abril de 2017

Luciano


Energy Orchard (Sailortown / Belfast)


Bap Kennedy





A Mª Paz, que pudo ver lo que yo no percibí.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXIX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


The Saints (Eternally Yours) 1978


La segunda entrega del grupo australiano de Punk Rock (a su estilo, o al estilo de las antípodas, eso sí) define el tipo de Música que The Saints querían realizar, además de demostrarle al universo entero que de vez en cuando les entusiasmaban las secciones de viento para acompañar a su Música (algo que puede discutirse con un estilo tan definido y radical en ocasiones pero que ellos llevaban en ocasiones al extremo (escuchar "Know Your Product" o "Orstralia New Centre Of The Universe" es empaparse de vientos hasta decir basta)
Mucho ritmo, pero que muchísimo ritmo, una cabalgada tras otra y la sensación de estar siempre en pos del que más corre son la máxima de sus canciones, salvo excepciones como la preciosa "Memories Are Made Of This" o "A Minor Aversion", y después de sentir la batería empujándote en cada tema y la guitarra llevándote con los riff más que presumibles pero encantadores, sólo te queda cerrar los ojos y hacer que el viaje merezca la pena, y a fe que con "Eternally Yours" la sensación de ingravidez te cubre por completo y acabas con una dejadez física y emocional que no puedes controlar (para bien, todo sea dicho)
La voz de Chris Bailey, dejada, desganada, como si no fuera con él la cosa, termina siendo la cosa que engancha y hace que todo vaya con él, o con el grupo, porque seduce en su particular manera de recitar, de dejar que todo pase y las guitarras entren y la sección rítmica se vaya dando el gustazo de patearnos, que para eso es el "singer" y se jacta de ello, la imagen y la foto de un producto que no necesitaba de fotos ni de posturas, ni de imágenes (¿o sí? nunca he terminado de saberlo)
Disco de momentos estelares tras desvaríos mentales con quien sea, para sacudirnos todo lo que nos ahoga y que necesitamos tirar a la basura, porque con cualquiera de los ritmos que nos hacen llegar se nos permite gritar al viento y escupir sin necesidad de pensar que nos vaya a caer a nosotros mismos. 
The Saints, ese soplo de aire fresco que hace que todo vuelva a ser lo que ellos no quieren.
Edmund Kuepper guitarras. Alasdair Ward bajo. Ivor Hay batería y órgano. Chris Bailey voz

SIDE ONE:  Know your product;  Lost and found;  Memories are made of this;  Private affair;  A minor aversion;  No, your product
SIDE TWO:  This perfect day;  Run down;  Orstralia new centre of the universe;  Untitled;  (I'm) Misunderstood;  International robots

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXVIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Tom Verlaine (Dreamtime) 1981


El segundo álbum de Tom Verlaine sirvió para valorar que su carrera en solitario era un hecho al margen del grupo que lo lanzó a la fama, además de iniciar la nueva década con una percepción clara de lo que su Música no debía ser (visto lo visto y lo que se avecinaba en los ochenta fue un acierto)
Pasada la efervescencia Punk, aunque se pudieran entrever ciertas alegorías a un tipo de Música que pudo romper y se quedó en un más que loable intento de hacerlo, la manera de tratar los sonidos de estos músicos como Tom Verlaine que habían mamado de lo más underground de una ciudad llena de vida por debajo de la propia vida, se torna un poco más oscura, quizás regada por el pesimismo de lo que acontecía, o pudiera ser que la realidad siempre supera a la ficción y la revolución no fue todo lo que debiera ser y las brasas aún quemaban.
En el caso de Verlaine, su manera de componer, salvo por ese toque más amargo, continuaba los cánones de lo creado a mediados de los setenta, con su voz manejando el ritmo preciso de las canciones y dejando que las melodías siguieran abrazándote desde lo más profundo hasta salir con esa fuerza que siempre había sabido expresar.
"Dreamtime" bebe de la experiencia de sus años pasados y el impacto que provocó su primer disco en solitario, dando un salto más en las melodías, con una más que asentada manera de interpretar las composiciones llenas de furia contenida. Las guitarras estallan por todos lados, en fugaces solos que atropellan los sentidos por encima de los riff cortantes como cuchillos o arrebatadores instantes de guitarra hiriente y acongojada (en "The Blue Robe" parece comerse todo lo que se encuentra a su paso) y la voz enigmática y particular de Verlaine hace el resto, adentrándote en su universo para contarte en clave de Rock mundano y pesimista todo lo que pasa por los alrededores de las entrañas.
Para fans de Verlaine y de una Música que a pesar de todo es bella desde lo más profundo, "Dreamtime" es un disco para acercarse en momentos de miradas hacia la nada, cuando la Música te abraza y da igual lo que se derrumbe a tu alrededor.

SIDE 1:  There's a reason;  Penetration;  Always;  The blue robe;  Without a word
SIDE 2:  Mr. Blur;  Fragile;  A future in noise;  Down on the farm;  Mary Marie

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXVII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Blondie (Plastic Letters) 1977


No sé si la imagen de la antigua conejita de Playboy condicionaba lo que el grupo era o pretendía y el hecho de enseñar muchas de sus cosas en el escenario y durante la promoción diera lugar a que la Música se dulcificara siguiendo la piel y su textura, pero es cierto que Blondie se concibió como un grupo de Punk más que otra cosa y en su primer trabajo decidieron que no iba a ser así.
"Plastic Letters" parece querer volver a las raíces del grupo, allá por mitad de década, y si bien la portada y el trajecito rosa no hacían temer nada bueno, es innegable que los temas que llenan el álbum ya dejan entrever un Rock más que Pop, con momentos incluso de esa Música hecha a base de jirones de piel (sin pasarse en su caso) más que para desfile de babeantes de primera fila buscando carne (literal)
Más ácida la guitarra de Chris Stein, que parece cabreado por algo que no le hubiera salido bien de pequeño y al menos rescata algunos riff a fuerza de reventar las cuerdas, bien secundado en esa labor de destrucción por la batería de Clement Burke que sí que parece más un punky lanzado a todo gas que un rockero de levita. La parte de la Música que dulcifica las composiciones (al margen, obviamente de la voz de Deborah Harry y sus espasmos de furia enjaulada) los teclados de James Destri, especialmente los sintetizadores de instituto, también están más controlados y su apoyo es más seco, lo que contribuye a que el disco sea, afortunadamente, más oscuro. 
Pero no nos engañemos, lo que gusta de Blondie es su Música llevadera y el Rock que se paseaba por el Pop, simplemente este "Plastic Letters" es menos de lo que dieron en sus años de gloria y más de lo que me hubiera gustado saborear de no haber probado este bocado.
Para los que vamos creciendo, rápido o al ritmo debido, que nunca lo sé, un disco de Blondie de la segunda década de los setenta siempre es saludable volver a él para momentos en los que la hora de la peluquería se te ha pasado y ya no hay remedio, el resto... cada uno con lo que más añore o desee.

Side one:  Fan mail;  Denis;  Bermuda triangle blues;  Youth nabbed as Sniper;  Contact in Red Square;  Presence, Dear;  I'm on E
Side two:  I didn't have the nerve to say no;  Love at the pier;  No imagination;  Kidnapper;  Detroit 442;  Cautions Lip




De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXVI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


The Stooges (Fun House) 1970


Mucha es la historia de los grupos que casi sin parecerlo fueron marcando el camino para mucho de lo que vendría tras ellos, quizás porque se adelantaron a su época, quizás porque eran otros los tiempos que se exigían, quizás...
Siempre he pensado que The Stooges estaban a caballo entre dos momentos históricos que no supieron comprenderlos demasiado bien, y será por eso o por el frikismo que llevo dentro desde hace décadas, que me emocionan los sonidos de este grupo sacado de las entrañas Underground de esa  ciudad que siempre ha rugido como los motores que por allí se han fabricado durante décadas.
El segundo álbum de la banda, este "Fun House", en opinión del que suscribe el mejor que hicieron, rezuma rabia, furia y Rock salvaje por cada poro de sus surcos, un absoluto delirio de fuerza y energía que muy bien podría ser el sello de muchas bandas de Punk de finales de década, pero que ellos lo destilaban cuando otro tipo de sonidos llenaban el espacio.
La osadía del grupo, lleno de un esplendor maravilloso, estaba en buscar ese salvaje ataque con los riff descarnados arañándote la piel, la emblemática voz de Iggy Pop adentrándose en tus misterios y el laberinto de sonidos aulladores de los solos que desgarran el espacio mientras la sección rítmica te golpea una y otra y otra y otra vez.
Composiciones que se desmadran más allá de lo que se quiera para atravesarte, incluso momentos tan dolorosamente hermosos como "Dirt", que manteniendo ese ritmo sobrecogedor no deja de perturbar desde lo más oscuro.
Un disco imprescindible para conocer una época de cambios continuos que en muchos casos eran gritos a la desesperanza pasados por el tamiz del Rock en estado puro, como el que se permitían hacer The Stooges y que pulieron dentro de lo abrupto en "Fun House", parte de esa piedra que siempre te recuerda que tropezar puede ser más de sabios que de necios.
Iggy Pop voz. Dave Alexander bajo. Ron Asheton guitarra. Scott Asheton batería.

side one:  Down on the street;  Loose;  T.V. eye;  Dirt
side two:  1970;  Fun House;  L.A. Blues



sábado, 22 de abril de 2017

Poster


Música


Porque lo eterno puede tardar en llegar, para cada instante del día a día siempre nos quedará la Música.

Chissà se in cielo passano gli who


Música


A quien se atreva a escucharla, nada será lo mismo cuando sus sones penetren en los sentidos y remuevan las entrañas dejando su rastro de eterna sensibilidad.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Soft Machine (Six) 1973


Una de las extrañas curiosidades de mi visión de la Música, ya que Soft Machine es de los pocos y excepcionales artistas a los que me permito acceder sabiendo que su Música, un claro exponente del Jazz Rock Prog. no entra en los planes de mis gustos musicales.
Pero será su manera de adecuar esa Música, de interpretarla o de provocar que por mucho que no lo parezca el Prog. se presente muy de vez en cuando, el caso es que en sus momentos estelares me agrada saborear los sonidos que desprenden.
Doble disco que prácticamente significa el punto y final de su gran y mejor época, con una primera grabación realizada en directo y el segundo álbum de estudio. En el primer disco, sin Elton Dean, sustituido por el multi instrumentista Karl Jenkins, la excepcional calidad de los músicos se deja ver con increíbles e inmensas suites que parecen no tener final, especial protagonismo para el oboe y saxo de Jenkins y los teclados de Mike Ratledge, que se alternan en solos eternos bien cubiertos por Hugh Hopper y John Marshall en la sección rítmica, que en lo suyo demuestran que por ahí no se escapa absolutamente nada.
El disco en estudio da la vuelta completamente al concepto del álbum y nos encontramos con una Música íntima, minimalista, electrónica, con la constante de los ritmos que van haciendo que la mente se haga a los sonidos de una manera casi autómata, mientras que los músicos juegan con el tempo y se encargan de intercalar entre las melodías algo de su intuición, aunque no sobre para mucho el tipo de Música creada.
Un disco que no fue bien acogido entre el público, por el giro ya descarado hacia el Jazz Rock sin tapujos aunque siguiera manteniendo instantes de Prog. que se dejan ver, pero que hizo albergar algunas esperanzas en la crítica como el comienzo de una nueva etapa, algo que no ocurrió, siendo, como hemos comentado, el canto del cisne de una banda que tiene su nombre en un lugar del Prog. inglés.

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXIV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Emerson Lake & Palmer (Brain Salad Surgery) 1973


Disco que comienza, sin haber emitido aún sonido alguno, con la sugerente, excitante y maravillosa presentación de la portada del mismo, una alegoría al buen gusto y a toda la parafernalia que la Música del grupo quería representar, ese Prog. grandilocuente, elevado, llevado hasta el extremo en sus planteamientos y sus convicciones.
Una vez que te dispones a escucharlo, te encuentras con una de las obras más sorprendentes del trío, un disco que rezuma calidad y madurez por cada surco que lo compone, y que no deja indiferente a nadie.
Sin perder ninguna de las características del sonido ELP, la atmósfera fantástica, los tonos lúgubres y románticos, infinidad de momentos electrónicos, parece que todo lo que nos ocupa es una pieza creada con un enorme sentido de la profesionalidad, una seguridad compositiva de altísimo nivel y una interpretación exquisita, desde los momentos excepcionales de instrumentación de los tres músicos a los que parecen sacados de estructuras ajenas al propio disco pero que terminan confluyendo en el tono que guía la obra.
Quizás pierde un poco en lo referente a la emoción, porque la expresividad que provoca la "improvisación" no se nota tanto, todo es mucho más meticuloso, más elaborado, más mecánico... provocando una barbaridad creativa en su resultado final, pero (y esto es exclusivamente una opinión del que suscribe) que hace que se eche en falta la provocación de la propia Música cuando todo puede ser y nada es lo que te esperas.
Una inmensa Suite, "Karn Evil 9", que ocupa más de la mitad del disco, devuelve a Keith Emerson al Olimpo de los amantes del Prog. más clásico, además de hacer que utilice cualquier tipo de teclados a mayor gloria... pero que no deja de ser otro momento más del sello personal e intransferible del trío, que marca a fuego ese lugar destacado en su innovadora manera de entender el Prog.
Keith Emerson teclados a mogollón. Greg Lake voz, bajo y guitarras. Carl Palmer percusiones de todo tipo.


De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Family (Fearless) 1971


Entre las cosas que me han llamado siempre la atención a la hora de escuchar la Música, una de ellas ha sido la voz inimitable y especial de Roger Chapman. Comenzar un disco y percibir esa garganta atrayéndome ya hace que mis sentidos se pongan a cien, por eso cuando vuelvo a un grupo como Family, además de gozar con la increíble calidad de sus creaciones, me lleva hasta lo más alto escucharle.
En lo que respecta al disco que nos ocupa, "Fearless", quinto trabajo de la gran banda de Prog. inglesa, se me antoja una obra menos valorada de lo que debiera, habida cuenta que sigue esos cánones de calidad de una etapa irrepetible del grupo, los primeros años de su trayectoria.
Con la llegada de John Wetton el sonido se refuerza, creando un disco con menos fantasía pero mucho más elaborado, cuidado y maduro; girando entre la balada acústica con la que comienza, en poco espacio de tiempo gira hacia un momento de suite instrumental con el contrapunto de los juegos vocales, preciosos y efectivos. La maravillosa "Spanish Tide" acentúa aún más el concepto Prog. del álbum, llegando al momento más impactante, donde los ritmos se elevan y las guitarras (acústicas y eléctricas por igual) juegan con los teclados dejando a la base rítmica una cabalgada que lleva hasta lo más alto; es quizás el punto álgido del álbum, que se va permitiendo cambios constantes y sin pudor, jugando con esa capacidad de alternar lo acústico y lo eléctrico, la melodía con el veloz discurrir de las notas, la íntima sensación de vibrar con el impacto sonoro de todo lo que acontece.
Un disco que puede parecer distinto dentro de la discografía de Family, quizás menos "anárquico" de lo que el grupo solía ofrecer, pero mucho más cercano al Rock elegante y refinado que el Prog. ofrecía y que le hace ser parte de esa cultura musical elevada.
Para amantes de lo que nunca parece y sin embargo está al alcance de los sentidos cuando la aguja acaricia el vinilo para hacer que todo a nuestro alrededor se transforme.
Roger Chapman voz, guitarra y percusión. Charlie Whitney guitarra, mandolina y percusión. Poli Palmer teclados, flauta y percusión. John Wetton guitarra, bajo, voz y teclados. Rob Townsend batería y percusión.

Side One:  Between blue and me;  Sat'd'y barfly;  Larf and sing;  Spanish tide;  Save some for thee
Side Two:  Take your partners;  Children;  Crinkly grin;  Blind;  Burning bridges  

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Kevin Ayers (June 1, 1.974) 1974


Obviamente y por lo que es el disco en sí, podría tratarse de un concierto en directo de un grupo de músicos privilegiados, pero más que todo eso se trata de una celebración histórica de una época de la escena musical inglesa en el momento de máximo esplendor y gloria.
La excusa, un concierto de Kevin Ayers en el mítico Rainbow de Londres, coincidiendo con el primer aniversario del accidente que llevó a postrar en una silla de ruedas a Robert Wyatt, rodeado de músicos con un talento descomunal y que junto a Ayers crearon una forma de entender la Música distinta y mágica.
Es cierto que Kevin Ayers, posiblemente o seguramente por su personalidad, tuvo una trayectoria irregular y errática dentro del concepto más puro y auténtico del Prog. inglés, pero no lo es menos que en su etapa (digámoslo así) más lúcida, fue un creador inigualable y de un nivel superlativo en cuanto a la creatividad y el concepto del Prog. más selecto.
Por eso este concierto rodeado de amigos, que participan en una de las caras del disco con sus canciones dejando la cara B a temas del propio Ayers, se me antoja de todo punto excepcional, no sólo por la valía de quienes participan en él, sino también por la calidad de las interpretaciones, llevando esta Música tan especial a la categoría de arte mental en más de un instante de increíble emoción y desarrollo.
La arrebatadora voz de Nico, liberada de todo artificio en "The End" es sólo una muentra de la maestría de quienes participan junto al músico, como el enorme despliegue de John Cale dejándonos una pieza de implicaciones íntimas en "Heartbreak Hotel", así como las dos piezas de Eno que no por clásicas dejan de ser emocionantes ("Driving Me Backwards" y "Baby's On Fire") hacen grande a un disco que en sí mismo es parte de la historia de una Música eterna y muy especial.
Nada más que decir, salvo que la invitación a escuchar esta pieza sobra porque a los amantes de la Música cualquier disco que rezume calidad a borbotones debería atraerlos simplemente por ser, y el resto... que cada uno pinte el cuadro como desee.

SIDE A:  Driving Me Backwards;  Baby's On Fire;  Heartbreak Hotel; The End
SIDE B:  May I?;  Shouting in a bucket blues;  Stranger in blue suede shoes;  Everybody's sometime and some people's all the time blues;  Two goes into four 


domingo, 16 de abril de 2017

... Y Lo Que Nos Queda

2.192
72
6

Poster


Locomotive Breath 1978


Locomotive Breath 1982



Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Budgie (Squawk) 1972


Uno de esos grupos por los que la debilidad la siento cuando escucho los sones de alguno de sus temas, y que por aquello de lo intemporal de lo que somos me apetece traerlos de nuevo a nuestro espacio.
El segundo trabajo de Budgie, que entra dentro de la década setentera, gloriosa para la Música de poderíos varios y para el grupo en especial, sigue la línea de su presentación y nos ofrece unos 38'51'' de Power Trío desmelenado y sobre todo desgarrador, con un Hard áspero, fuerte, tremendo en su concepto y clásico en la manera de plantear la Música de este estilo.
La guitarra de Tony Bourge hace esfuerzos por sonar grave, casi dolorosa, con esa caída en los riff que parecen un muro destruyéndose sobre tus cabezas y que a pesar de llegar un poco más aguda en los solos, se siente como la pesadez del auténtico y primario Hard con el que el estómago salta.
Por otro lado, y sintiéndose también a golpe de notas a cual más grave y pesada, la sección rítmica golpea en cada tema, con el bajo de Burke Shelley apretando la garganta (y su voz haciendo de contrapunto a todo lo que estamos diciendo) y la batería a cargo de Ray Phillips terminando por cerrar el círculo de una Música que no engaña pero que apasiona por su calidad.
Dos pequeños instantes para salirse del guión, "Rolling Home Again" y "Bottled", donde las acústicas y la voz de Shelley parece querer despistarnos de lo que es el resto del disco y algún guiño a esas composiciones que el grupo siempre dejaba para que la calma (falsa siendo su Música la que era) apareciera de cuando en cuando, como la ensoñadora "Make Me Happy".
Pero no son más que ramalazos de dispersión en el Hard que mueve "Squawk", que aparece como un volcán en erupción en el resto de los temas y nos eleva a patadas hasta el infinito.
Para amantes del estilo, un disco que se goza por lo que es y no oculta, y en cuanto al grupo, para los que nos gusta es una de las obras del período mejor y más elevado, con un poderío para quitar el hipo y hacer disfrutar a base del buen Hard que siempre hicieron.

Side One:  Whisky River;  Rocking man;  Rolling Home Again;  Make Me Happy;  Hot as a Docker's Armpit
Side Two:  Drugstore woman;  Bottled;  Young Is a World;  Stranded

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Taste (On The Boards) 1970


El segundo disco de estudio de Taste significó de la misma manera el final de la banda (por mucho que se empeñen en aparecer discografías con cientos de grabaciones posteriores) justo antes de que el amigo Rory Gallagher emprendiera su gloriosa aventura en solitario.
"On The Boards" es un disco que me apasiona. Quizás porque llegó a mí antes que cualquier grabación del genio irlandés y me descubrió muchas cosas que con quince años uno puede imaginarse pero no creer que existan.
Aún regado con las influencias del Blues más clásico, que se dejan ver de manera evidente y sin tapujos en temas donde el salto temporal es un hecho, el disco es un ejercicio del Power Trío desgranando todas las formas en las que la Música les había influido, incluso con ramalazos jazzy donde la sección rítmica (especialmente el bajo de Richard McCracken) se pone a la altura y mantiene el pulso a la guitarra ("It's Happened Before, It'll Happen Again" es una demostración de lo comentado, saxo incluido a cargo de Rory).
Un paso anterior al estilo que definió a Rory como algo propio y muy personal, "On The Boards" deja claro que la Música por donde estos tipos nacieron se mamaba a conciencia, y después el talento hacía el resto. Eléctricas, acústicas para algo de western cubierto por el toque de Rock más clásico, armónicas bluseras y una poderosa sección rítmica que no deja que nada se escape nos adentran en el universo de la Música de un genio, compositor de todos los temas e intérprete de vísceras llevadas a lo más íntimo.
Un disco que no tiene desperdicio, buena Música, excelentes músicos y una manera de tratar los sonidos que se te mete en vena, porque rezuma autenticidad; el Blues Rock clamando al cielo de manera salvaje pero a la vez íntima, con temas que parecen sacados del vinilo para impregnarse en la piel de quien lo escucha.
Todo tiene su principio, aunque como el caso que nos ocupa, fuese el final de algo lo que nos regalase el comienzo de una historia apasionante.

1:  What's going on;  Railway and gun;  It's Happened Before, It'll Happen Again;  If the day was any longer;  Morning sun
2:  Eat my words;  On the boards;  If I don't sing I'll cry;  See here;  I'll Remember

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXIX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Dragonwyck (Dragonwyck) 1970


Nacido en Cleveland, en esos USA que se despacharon a gusto durante más de una década ofreciendo calidad a raudales en la Música, el caso del grupo Dragonwyck es otro de tantos en los que el talento asoma para derramarse a borbotones y sin embargo las posibilidades del grupo en cuanto a impacto de ventas y popularidad fueron prácticamente nulas.
De hecho, este primer trabajo nunca dejó de ser un inencontrable disco del cual apenas vieron la luz unas decenas de copias, y como en tantas ocasiones, dada la calidad de lo que tenemos entre manos me resulta sorprendente esta falta de aceptación.
Entre voces y coros propias de la Psycho más auténtica del período, nos encontramos con las guitarras que nos van meciendo, metiendo y después atravesando con más de una pieza de distorsiones maravillosas, enaltecidas para llegar donde el órgano no abarca, en las mismas estrellas que se estremecen con seis cuerdas de acero de puro fuego.
Los conjuntos corales se permiten abrir el fuego de todo lo que acontece en los temas, para dejar (especialmente en los que se desarrollan sin límites de tiempo) que los espacios instrumentales permitan el lucimiento de los solistas y el conjunto cuando las composiciones se pliegan de nuevo y comienza otro paseo por instantes de consenso emocional desde las gargantas.
Un álbum de la Psycho más clásica, perfectamente elaborado, creado y destilado, con la sensación del trabajo medido desde el momento de la creación de las canciones y que durante todo el recorrido hasta llegarnos a los sentidos define una manera maravillosa de entender la Música y todo lo que conlleva.
Discos como "Dragonwyck" son la demostración de esa capacidad sin límites que el talento se empeña en hacernos ver, por encima de ventas, estrellatos o nombres propios detrás de las obras. Un disco de bellísima factura que merece la pena saborear al menos una vez para encontrarnos con lo que nunca es pero que debería haber sido.
Bill Pettijohn voz. Tom Brehm guitarra. Kenneth Staab teclados y voz. Mike Gerchak bajo y voz. Jack Boessneck batería.

SIDE ONE:  My future waits;  Ideas Within You;  Fire climbs
SIDE TWO:  Run to the devil;  God's dream;  Ancient child;  The vision