miércoles, 30 de marzo de 2016

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXXIX

Una banda que consiguió un sonido personal e intransferible, a pesar de todo lo que pululaba por esos tiempos, que no ayudaban nada a que la creatividad fuese la reina de la función.


The Silencers (Dance To The Holy Man) 1991


El tercer disco de la banda escocesa de Rock intenta diferenciarse de su anterior trabajo, que había arrasado en el mercado y con la crítica.
Y no por ello "Dance To The Holy Man" pierde la calidad que el grupo tiene y que en sus primeras épocas les hicieron ser especiales e importantes como banda que intentaba muchas cosas al margen de lo establecido, sino que busca (una seña de identidad del combo) otros caminos donde desarrollar su Música.
Original y lleno de matices, el álbum comienza de una manera sorprendente, con esa especie de danza tribal que se lanza al viento y al espacio "Singer Ginger", que ni siquiera viene registrada en el insert del disco, por aquello de... A través de ritmos que se van uniendo en una cadena continua de melodías formadas por los teclados y los momentos en los que las gargantas se unen a la fiesta con sonidos guturales, silbidos, ruidos varios, los temas se desgranan esperando la voz que marque los tiempos y desde ahí todo lo que los ritmos dejen.
Momentos emotivos con guitarras que se desangran con notas colgadas en el espacio y que se saltan esa dictadura de los teclados (nada habituales en sus sonidos, todo sea dicho) que se alternan con bellezas de altísimo nivel, temas que rallan la categoría de obra de arte, como ese monumento llamado "The Art Of Self Deception" donde todo lo clásico se conjuga para llevar al infinito, las guitarras acústicas acariciando la piel, la eléctrica dejándose de historias y apareciendo por encima de todo, unos arreglos excepcionales y el gusto por el placer sensorial al que ayudan y mucho los conjuntos corales de toda la banda.
Un disco que ofrece una visión del Rock metido en la década de los noventa sin buscar el gusto de lo que estaba escrito, sino haciéndose un hueco con tremendos temas, compuestos con la calidad que el grupo tenía, que era mucha.
Para disfrutar de la buena Música, que siempre está bien, es recomendable y por supuesto un bálsamo para que los sentidos dejen de lado tanta bazofia que se acumula con una facilidad terrible.
Jimme O'Neill voz, guitarra, armónica y teclados. Cha Burns guitarra y voz. Davy Crichton violín, mandolina, acordeón y teclados. Tony Soave batería y percusión. Lewis Rankine bajo. James Gilmour voz, guitarra acústica y baile.

Side One:  Singing Ginger;  Robinson Crusoe in New York;  Bulletproof heart;  The Art Of Self Deception;  I want you;  One inch of heaven
Side Two:  Hey Mr. Bank manager;  This Is serious / John The Revelator;  Afraid to love;  Rosanne;  Electric storm;  When the night comes down;  Robinson rap


martes, 29 de marzo de 2016

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXXVIII

Para qué vamos a decir nada si la Música es capaz de encontrar esos rincones donde todo se puede cambiar, aunque se piense lo contrario.


Hooters (Zig Zag) 1989


El primer disco que tuve de la banda americana Hooters me pareció un alegato contra algo, alguien o el mundo entero, y eso que no fue hasta más tarde cuando me di cuenta realmente de lo que querían expresar.
Este "Zig Zag", cuarto álbum de la banda, se convierte en un sorprendente giro en cuanto a creencias y mensaje, porque aunque no dejan el Rock al uso, americano para más señas y más al uso, en cuanto a lo que quieren expresar es una obra con un compromiso más que evidente.
Menciones a los problemas sociales, la política, esa mierda que la rodea y que en el tema "500 Miles" un poco transformado del original se refiere al aplastado intento de apertura en la China de la época y la Plaza de Tiananmen, pérdida de amistades, la ruptura con la felicidad que acarrea la perdida de algún ser cercano... en definitiva un álbum muy implicado y que se sirve de las palabras para adornar aún más la Música que nos deja, toda ella de calidad.
Aún así, el álbum fue poco aplaudido por la crítica comparado con su trabajo anterior, no sé si dolían mucho las referencias o simplemente el grupo ya estaba un poco quemado en cuanto a lo que ofrecía. En lo que a mí respecta, me parece un buen disco de Rock fresco y con fuerza, lleno de temas que hacen seguirlos con las guitarras marcando siempre la pauta, riff potentes y clásicos, pocos punteos, muy pocos; las voces importantísimas porque como ya hemos comentado el mensaje es fundamental, y además los dos solistas se complementan sin problemas y los dos tonos en los que cantan no hacen sino aumentar el empuje de esas palabras.
Los teclados, como en mucha de la Música del período, están para acompañar y no forzar mucho, y así lo hacen en el disco; en cuanto a la sección rítmica, marcar para que otros se encuentren a gusto, y eso lo hacen sin problemas.
Disco de estilo, el Rock, épocas, finales de los ochenta, intento de despertar conciencias (a día de hoy y para varios siglos dudo mucho que se despierte nada) y en definitiva llevar la magia de los sonidos hasta pasar un buen rato disfrutando de ellos.

1:  Brother, don't you walk away;  Deliver me;  500 miles;  You never know who your friends are;  Heaven laughs
2:  Don't knock It 'til you try It;  Give the music back;  Always a place;  Mr. Big Baboon;  Beat up guitar

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXXVII

Un grupo cuya Música me ha hecho pasar muy buenos momentos, quizás porque siempre han tenido muy claro lo que querían y así lo hacían.


The Beautiful South (Choke) 1990


Si se escucha cualquier disco de The Beautiful South, por norma general se detecta esa manera de entender la Música como una diversión. De Hecho en este "Choke" se debieron divertir de lo lindo, porque los ritmos alegres y desenfadados lo ocupan prácticamente todo (salvo excepciones en momentos más turbios) 
Es curioso que con estas descaradas melodías del Pop más al uso, tuvieran más de un problema de censura por las letras, y es que lo cortés no quita lo valiente y en eso el álbum no se desvía ni un ápice de la idiosincrasia del grupo, rasgadores y anti normas.
Las voces chico-chica (que en el caso de la segunda me parece demasiado empalagosa, pero para gustos los colores y sobre todo los de ellos que la ponían) hacen menos creíble aún esos dardos lanzados en las estrofas, pero quizás sea eso lo que hace más impactante el mensaje, porque las gargantas de colegiales melancólicos no esconden nada cuando lo escupen.
Arreglos de cuerdas y sobre todo viento, mucho viento para abundar más en ese Pop que se convierte en un ritmo a seguir cuando te va entrando sin demasiadas dificultades, porque en lo musical lo que consiguen es que todo fluya de una manera fácil y sencilla, apropiada medida para la Música que crean.
Finales de década y principio de la siguiente. The Beautiful South optaron por hacerse con un público que les siguiera sin rechistar, que supiera siempre lo que le iban a dar y disfrutara con ello. Quizás "Choke" sea el cambio definitivo hacia la madurez, pero aún conserva todo lo que hacía clásico el sonido del grupo, evitando caer en demagogias baratas, lanzando misiles directos para quien se atreviera a escucharlos.
Si de pasar un buen rato se trata, saltando de vez en cuando de donde estés al ritmo de las melodías pegadizas y con intención de hacerte cabalgar, "Choke" no te dejará mal gusto, porque está hecho para eso y algo más que hay que descubrir escuchándolo.

Side One:  Tonight I fancy myself;  My book;  Let love speak up Itself;  Should've kept my eyes shut;  I've come for my award
Side Two:  Lips;  I think the answer's yes;  A little time;  Mother's pride;  I hate you (but you're interesting);  The rising of Grafton Street

domingo, 27 de marzo de 2016

Poster


The Night They Drove Old Dixie Down


It Makes No Difference


The Weight


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCXXXVI

Desde Canadá, esa tierra que más que les pese a algunos de abajo son por ellos mismos en cosas como esto a lo que llamamos Música.


The Grapes Of Wrath (These Days) 1991


Tras romper en ventas y popularidad con su anterior álbum, que vino a "Paseando Por Los Sueños" hace ya tiempo, el grupo canadiense volvió a intentarlo con su Folk Rock que dentro del estilo que se llevaba en la época (especialmente el que imponían los productores y demás fauna) tenía una peculiaridad en su sonido, buscando siempre salidas a lo lineal.
Ese intento se transformó en "These Days", lo último reseñable que hicieron y un disco que sin desmerecer en absoluto se quedó a las puertas de su antecesor.
Es indiscutible que en el estilo y la Música del grupo las acústicas son más que necesarias, pero quizás algunas de las composiciones de este álbum pierden un poco de fuerza al comerse casi por completo el sonido más crudo de las eléctricas, que cuando suenan lo hacen muy bien.
Es por eso que el sonido del disco se vuelve más dulzón, y si bien en los temas que tiran hacia las melodías más calmadas y con una pizca de balada siempre quedan bien, en otros momentos en los que intentan arrancar astillas al aire no basta con eso, y la sección rítmica, aún haciendo lo que puede, no llega con su empuje. Tampoco ayuda en ese intento de dotar de más fuerza a las composiciones que los teclados, especialmente el órgano, se muestra comedido y no rechina hasta arañarte cuando suena.
Con todo, es un disco propio del estilo (que se dio en llamar Música alternativa, no olvidemos el detalle "alternativo" de los grabadores de nombrecitos) con un muy buen sonido, una producción cuidada y exquisita y el logro de que cada cosa suene cuando y donde debe (eso si suena, que es posible que también se busque que deba no hacerlo) por lo que se escucha sin problemas y sin esfuerzo.
Para amantes de jornadas eternas sin nada más que hacer más que escuchar Música, dejarse llevar por los sonidos con la mente en lo que uno quiera y disfrutar de un rato de Rock.
Chris Hooper batería, etc. Kevin Kane voz, guitarras, etc. Tom Hooper voz, bajo, etc. Vincent Jones piano, órgano, etc.

aaaa: Away;  You may be right;  Consequences;  I can't find my home;  Days;  I am here
bbbb:  No reason;  Travelin;  A fishing tale;  Thru to you;  Now;  Miracle

sábado, 26 de marzo de 2016

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXXV

Ahora que está de moda comprometerse con muchas cosas y no hacer ni una mierda por ninguna, no está de más recordar que en el mundo de la Música sí ha habido gente que creyeron en la palabra compromiso y la llevaron hasta donde pudieron con sus sonidos...


Midnight Oil (Diesel And Dust) 1987


... aunque lo que nos preocupa en este espacio es la Música y como tal vamos a tratar este álbum de los australianos Midnight Oil (defensores de los derechos de los aborígenes, de la tierra salvaje y de todo lo que pudiera ir contra la llamada "civilización" que nos ahoga; es que no me resistía a decirlo ¡¡rediéz!!) con el que consiguieron por fin llegar a la fama y hacer que se les conociera en tres cuartas partes del mundo, porque en la otra no había tocadiscos y estaban a otra cosa.
Temazo de presentación, impactante y directo al alma, esa gloria llamada "Beds Are Burning" con esas voces que convierten todo en puro fuego consiguiendo quemarte las entrañas, que no es sino el aperitivo con el que se presentan en este disco que además de la furia desatada de sus temas se convierte en un alegato del buen Hard a pesar de las épocas.
Profusión de teclados, en lo único que a veces me sobra, y una violencia maravillosa cuando la voz se te mete en las entrañas y la guitarra canta con sus cuerdas de acero entre riff desbocados y arpegios que se relamen de gusto por la piel que van a acariciar. Una sección rítmica de pegar y alejarse completa el combo, una poderosa embestida que además de aguantar lo que le echen hace que todo se desarrolle dentro de los ritmos marcados con una precisión muy bien entendida.
Galopadas por las amplias e infinitas llanuras de Australia, melodías que no acaban en ningún lugar porque no tienen final y puedes seguirlas hasta que te hartes, acometidas por todos lados de una Música que te lleva en volandas, a base de patadas que en mi caso recibo con un gusto tremendo.
Disfruta con los sonidos de un grupo especial en un disco que es un alegato contra muchas cosas y una defensa a ultranza de la buena Música y todo lo que conlleva. A veces, todo se reduce a minutos de gloria, en otras ocasiones, cuarenta y dos minutos te saben a poco por la cantidad de gloria que te llega.

1:  Beds are burning;  Put down that weapon;  Dreamworld;  Arctic world;  Warakurna
2:  Dead heart;  Whoah;  Bullroarer;  Sell my soul;  Sometimes

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXXIV

Grupo sanguíneo demostrado, casi con la obligación de ser lo que ha sido y aún es, aunque ahora la corriente lo lleve porque no se puede hacer otra cosa (creo)


Johnny Van Zant (Brickyard Road) 1990


Se podría decir aquello de que "De casta le viene al galgo..." pero en este caso la casta la tuvo quien la tuvo y punto, porque Ronnie sólo hubo uno.
Antes de volver a renacer tras varios actos de magia negra y de contratos varios (sobre todo) el mito Lynyrd Skynyrd, Johnny Van Zant tenía su banda, a la cual daba su nombre y ofrecía su voz. Porque en la familia otra cosa no, pero vocalistas sobraban, e imagen, que se las daban que ni pintados, aunque insisto, sólo hay un cuadro donde deba salir la foto.
En su intermitente e irregular carrera con su banda, este "Brickyard Road" destaca por varios motivos que le hacen reseñable. En primer lugar porque el vocalista está mejor que nunca, usando sus cuerdas vocales como un instrumento que por fin rompe el silencio y te arrastra con ella. Después porque es capaz de crear varios temas en la mejor tradición de la épica sureña, en línea con los himnos que cualquier grupo de la zona que se precie debe escribir alguna vez (lástima que sean tres y no los diez del álbum, pero claro, de ser así estaríamos hablando de una joya de dimensiones superlativas) y porque se cree lo que está haciendo, al margen del apellido que lleva y lo que pueda suponer.
En lo demás, el disco es un buen puñado de canciones del Rock de los noventa, con ese sonido demasiado metálico, algún que otro teclado que sobra y las guitarras dominando todos los tiempos, aunque en mi opinión es más Rock que Sureño, algo que no debe importar, ya que cada uno hace lo que le da la gana, no por venir de una misma casa tiene que estar metido en un estilo.
A partir de aquí, se puede considerar como el final de una aventura (después se metió en otra y a él le salió redonda) que se puede disfrutar entre canciones que tienen algo que enseñar cuando las guitarras braman y se ensañan con el vinilo y la voz llega hasta esos momentos en los que quiere arrancar el micro y deja la impronta de quien tiene mimbres para salirse.

SIDE ONE:  Hearts are gonna roll;  Brickyard road;  Bad 4 U;  Love Is not enough;  Three wishes
SIDE TWO:  Party in the parking lot;  Young girls;  Love can be so cruel;  Take every beat of my heart;  Just a little bit of love

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXXIII

Un músico que marcó una época, junto con esos iluminados que sí creían que era posible, dando en los sesenta y setenta toneladas de placer en forma de sonidos.


Robbie Robertson (Robbie Robertson) 1987


Es indiscutible que la trayectoria musical de Robbie Robertson está ligada a The Band, grupo más allá de lo que hicieron y con la capacidad para influir en muchos de los sonidos de alguna que otra generación.
Tras nueve años de desaparición del grupo, este primer álbum en solitario se antoja un experimento tan personal como ajeno a todo lo que tuviera que demostrar. Al margen de alguna que otra tecnología usada en el disco y que a mi entender siendo quien es el artista sobraba (programaciones varias y ángeles custodios llamándote desde otras latitudes) los nueve temas rezuman saber y entendimiento, porque otra cosa no será, pero Robertson sabe de Música mucho y más, tanto como intérprete, como creador y sobre todo como visionario de más de un disco fantástico con su sello personal en su antigua banda.
La voz encallecida por años y años de carretera, se convierte de manera irónica en el cambio más brusco de su carrera, y a modo de sentimiento de quien ya viene de vuelta, nos incita a la melancolía y dejarnos llevar por la sensibilidad que usa en las estrofas casi lamentándose por recitarlas. Se sublima mucho más esta sensación gracias a los arreglos de los temas (otra cosa en la que el músico va sobrado) que envuelven la garganta, especialmente con guitarras lejanas que llegan y se pierden por igual, y teclados para ir dando forma uno a uno a los temas que se dejan escuchar sin ningún esfuerzo.
A partir de aquí, un disco tan intimista como uno quiera, porque destila añoranza, un toque de los nuevos tiempos y el sello impagable de un artista que se conoce el camino a pesar de cambiarle los carteles con el destino.
Que no es la joya que podría buscar tras volver a las grabaciones y el mundo de la Música (si es que la buscaba, todo sea dicho) eso es evidente, pero que se trata de un disco hecho con gusto y dejando claro que la Música son muchas más cosas de las que se conocen, también. 

Side One:  Fallen Angel;  Showdown at big sky;  Broken Arrow;  Sweet fire of love
Side Two:  American roulette;  Somewhere down the crazy river;  Hell's half acre;  Sonny got caught in the moonlight;  Testimony

viernes, 25 de marzo de 2016

Poster


The Messiah Will Come Again


Train Blues


Roy's Bluz


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCXXXII

Cuando todo se desmorona, y estamos al borde del abismo, la Música puede ser la cuerda de la que agarrarse, más allá puede ser la última ilusión.


Adrian Borland (Brittle Heaven) 1992


Los desgarros cada uno los lleva como puede, o se deja romper por ellos y así todo se queda dentro. En la triste y trágica vida de Adrian Borland hubo mucho de desgarros, y un halo de esperanza que la Música no pudo concretar.
A pesar de todo, y aunque a él no le sirviera de mucho, esa misma existencia nos dejó piezas como este "Brittle Heaven" que no tienen nada de trágico, sino de bello y eterno, como las cosas que se hacen con el alma y traspasan al mismo artista para quedar impresas de por vida.
Once canciones que rezuman melancolía, eterna esperanza y sobre todo unas ganas inmensas por hacer que la Música, hilo conductor de su vida y de la que creemos en ella, se transformara en ese cordón umbilical que nos une a lo más íntimo, a lo que nos hace ser.
Bien es cierto que nada es lo que parece, y nadie (o muy pocos, que siempre hay listos que lo saben todo) podía suponer que trabajos como el que nos visita pudieran ser parte del testamento que el músico iba dejando para saber de él y sus sentimientos, pero las palabras escapadas desde su garganta con el toque de ternura dibujado en cada nota podían ser una guía hacia esa escapada que se hizo real.
Disco de inquietudes, Rock metido en la década de los noventa buscando la salida a tantas cosas, arreglos preciosos con instrumentos que se suman a la fiesta de la composición, enorme y llena de energía. Los temas son un enjambre de pasión que te llega por donde quieras, maravillosas melodías y las ganas de empaparte con la Música auténtica, enorme, brillante.
Si aún creemos, si se puede llevar todo hasta donde los sueños nos hacen libres, "Brittle Heaven" es un momento exquisito para ello, de la mano de un artista que nos dejó una estela de calidad y clase en todo lo que hizo.

Side One:  Brittle Heaven;  Flight 23;  Universe of you;  Faithful;  European streets in the rain
Side Two:  All the words in all the world;  Truth that lights the way;  Healing kiss;  Box of happy memories;  Ashes;  Tidal wave goodbye

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXXI

El ajo blanco, fuente de inspiración para repetidores sin remisión, me viene a la cabeza para hacer lo propio sobre un tipo que siempre me merece la pena.


Andy White (Himself) 1990


Como de los cinco y 1/4 que siguen esto más o menos 2 y 1/5 me van a despellejar vivo por las últimas entradas (en silencio y para ellos aunque me rechinen las neuronas, todo sea dicho) es tiempo de dedicarle una más a este tipo que me parece una demostración de lo que es divertirse con lo que se hace, y no todos podemos decir lo mismo.
Andy White se colgó su talento y las ganas de hacer Música hace mucho tiempo, y ahí sigue, creando canciones que son puro delirio Pop Rock con todas las influencias de los trovadores de toda la vida añadiendo las emotivas letras desde lo más profundo de sus... ideas.
Una maravilla escuchar a un tipo que no sólo canta, sino que recita las estrofas como si te leyera una historia justo cuando el sueño te va haciendo suyo y la piel deja que el influjo la vaya poseyendo hasta caer en brazos de las ilusiones. Porque Andy White te cuenta cuentos, te hace viajar por las historias resumidas en tres minutos largos de sus canciones (o más según le dé) y además es capaz de adornarlas con el intimismo que la Música otorga, con la acústica colgada del alma y dejando que los demás instrumentos se conviertan en los adalides de un sentimiento. 
Porque como dice él mismo en las notas de este singular y único "Himself", un disco donde es capaz de llenarse de gloria desde la portada que no sólo no le desnuda sino que le hace ser más allá de tópicos, "The Lights The Goats The Radio, My Car And Me..." y a partir de aquí, síguele si quieres, puedes o te da la gana, que para el caso es lo mismo.
Un disco que rezuma honestidad, sinceridad por lo que entrega y ganas de hacer  pasar un buen rato desde la sencillez que a veces llamamos Música, que en ocasiones se puede considerar arte y que en el caso de Andy White es una forma de ver la vida tan iluminada como evidente.
¡¡Atrévete!! si el que suscribe no tiene crédito y ya le da igual, imagínate alguien que de pronto se ha encontrado con esto y no tiene nada que perder, nada que pagar, nada que decir más allá del gusto por lo que nos merece la pena... La Música.

Side One:  In a groovy kind of way;  1000000 Miles;  Six String street;  Freeze-Out;  Just jumped out of a tree;  20 Years
Side Two:  The guildford four;  The pale moonlight;  Birds of passage;  St Patrick good luck;  COWP#1;  The whole love story;  COWP#2


jueves, 24 de marzo de 2016

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXX

Una sensibilidad al alcance de muy pocos, dotado con esa clase que da la tierra que le parió y de la que toma más de una enseñanza.


Luka Bloom (Riverside) 1990


Lo que Irlanda da, la Naturaleza se lo presta al resto. Tantos y tantos ejemplos de lo dicho se convierten en una maravillosa canción que llena los sentidos cuando alguien venido de esa Isla especial se empeña en regar con clase el mundo de los sonidos.
Es el caso que nos ocupa, el compositor, cantante, creador de sueños e interprete de lo que crea Luka Bloom, músico de Folk Rock irlandés parido en las entrañas de la Música de la tierra a tenor de lo que nos entrega en cada una de las canciones de este ejemplar y maravilloso "Riverside". Un disco donde consigue el equilibrio entre la capacidad compositiva que llevaba metida en vena y lo que quería transmitir en la grabación.
Íntimo, enigmático y dotado de esa magia que sólo las obras que superan la lógica tienen, el disco es una recreación de sueños convertidos en Música, una alegoría a lo que nos acaricia y no sabemos cómo definir, que en el caso del autor irlandés es tan sencillo de transmitir que abruma.
La guitarra acústica como guía, los arpegios por encima de la piel erizada, la voz rezumando ternura, delicadeza, sensualidad... y un poco más allá algún que otro instrumento para adormecernos totalmente, meternos de lleno en nuestros sueños y a partir de aquí dejarnos hacer con lo que nos viene, que es mucho y bueno, casi eterno.
Este "Paseando Por Los Sueños" se nutre de tantas glorias que a veces nos dejamos ir en lo más básico, pero también a veces nos volvemos esos jóvenes que hace más de un cuarto de siglo se dejaron regar por estos sonidos alrededor de un fuego, con la guitarra llenándonos y la voz dejándonos vivos tras el éxtasis.
Descubrir la belleza no tiene precio, nunca sabes dónde va a surgir para llevarte hasta el infinito, descubrirla a través de la Música y de discos como "Riverside" es un placer, un privilegio que saca desde lo más profundo del alma lo que cada uno puede dar, y a partir de ahí ya es cosa de cada cual, pero los mimbres están para hacer la pieza que uno desee.
Luka Bloom voz y guitarras acústicas. Eileen Ivers violín. Ed Tomney guitarra. David Hofstra bajo. David Mansfield mandolina. Bob Riley batería. Jane Scarpantoniello. Conor Byrne flauta.

Side One:  Delirious;  Dreams In America;  Over The Moon;  Gone To Pablo;  The Man Is Alive;  An Irishman In Chinatown
Side Two:  Rescue Mission;  The One; Hudson Lady;  This Is For Life;  You Couldn't Have Come At A Better Time;  The Hill Of Allen

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXIX

Artista que no deja indiferente, con una Música personal, a pesar de lo que digan, para quien desee caminar por lo que no está marcado.


Paul Roland (Danse Macabre) 1987


Es más que evidente que cuando alguien quiere ser original dentro de la calidad, va a toparse (y en eso incluyo a los genios, por lo que no debe extrañar en cualquier otro mortal) con críticas frontales de los que sin acoger la idea, que debe haberlos porque no todo tiene que gustar, la atacan porque se sale un poco o un mucho de los cánones establecidos.
Podría decirse que es el caso de Paul Roland, un músico original que realiza una Música tan personal que o gusta, o disgusta, lo cual nunca debería ser un problema, a pesar de los popes, papas, padres y demás añejos carceleros que guardan las tradiciones bajo cadenas.
Uno de los trabajos que más me gustan del autor es este "Danse Macabre", oscura obra de Rock negro como el azabache (sin tener que gritar con la garganta en eco ni micros distorsionados) que nos sumerge en las entrañas de una idea que nos lleva de viaje por lo que nuestra mente, en esos momentos de delirios y pesares, nos puede sugerir.
La voz de Paul Roland nos dirige a esos espacios donde la misericordia no existe, exuberante en las composiciones para ahondar aún más en la herida, con las guitarras paseándose a sus anchas entre riff de acero frío como el hielo chocando con la dulce melodía de las cuerdas de violines, violas y mandolinas que son como la suite que abre las puertas a lo oscuro; unas te empujan, otras te avisan de lo que hay y la Música en su conjunto te absorbe para atraerte sin más.
Composiciones que no escatiman en detalles, mezclas precisas para aumentar ese contraste que tan bien queda en cada tema, una banda que traduce en preciosas melodías todo lo escrito y la sugerente voz de Roland que continúa su letanía, como un predicador al que hay que seguir...
Disco emocional, tan íntimo como uno quiera si te metes en cada nota, cada corte arrancado al silencio, y lo haces parte de ti. Sorprendente en lo que propone, si llega es un hallazgo que no deja indiferente.
Paul Roland voz y guitarra acústica. Andy Young guitarra. Brian Gould teclados. Piers Mortimer viola. Pete Ridley violín, balalaika y mandolina. Brian Hefferman bajo. Matt Vinyl batería.

a:  Witchfinder general;  Madame guillotine;  The great edwardian air raid;  The hanging judge;  Still fall the snow;  Matilda mother
b:  Gabrielle;  Requiem;  Buccaneers;  In the opium den;  Twilight of the gods

martes, 22 de marzo de 2016

Roy


La Oscuridad


El único que puede salvarnos, y aún así...

Música


La última vez que escuché Música estaba triste. No por ella, no por lo que me llenaba cuando me acariciaba. Estaba triste porque sabía que muy pocos podían entender lo que suponía todo eso que me estaba dando la vida, y después de haberla perdido, me resultaba un misterio que sólo mi alma podía conocer.

A.R.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCXXVIII

Un poco de Rock de la mano de un grupo que nació a la sombra de los grandes que les dieron de beber en las fuentes de esta Música maravillosa y eterna.


BoDeans (Outside Looking In) 1987


Rock, para que se meta en vena y puedas mover cada centímetro de tu cuerpo. Rock, para sentir ese estallido que esta Música provoca cuando está bien hecha.
BoDeans nos ofrecen el Rock americano más clásico, creado a base de escuchar a los grandes artistas que lo convirtieron en leyenda. Una Música que nace de las raíces de la clase trabajadora y se expande por todos los rincones.
En ese sentido, "Outside Looking In", segundo álbum de la banda, es un ejemplo, porque sin buscar nada que pudiera romper los libros de historia, tampoco se salen del manual para componer los temas como este tipo de Rock ha hecho siempre, ritmos que se siguen solos, pegadizas melodías, guitarras como reinas indiscutibles para que las seis cuerdas te arropen en cada nota y letras que cuentan y cantan a todo lo que signifique algo por lo que luchar.
Al margen de que no me gusten los premios concedidos por medios y críticos, los que consiguió el grupo iban en paralelo con la popularidad que su Música logró, especialmente notable el álbum que nos visita, formado por diez temas que son un compendio de lo que llevaban dentro. Momentos de poderosas embestidas y cabalgadas sin final, para no pararte nunca; ramalazos de furia a través de las seis cuerdas que se disparan ajenas a todo lo que la canción ofrece; las voces, rockeras y entregadas, para apuntalar esa energía que también nos llega desde la sección rítmica (nada del otro mundo pero marcando los ritmos de siempre, porque así es más fácil y el guión ya se sabe)
Un disco del nuevo Rock que alumbró allá por los ochenta y que algunos grupos como BoDeans quisieron hacer a imagen y semejanza de lo que era lo mejor de lo mejor (luego hay que tener talento, saber componer...) y desde luego no se quedaron tan cortos como pudiera parecer, porque "Outside Looking In" es un muy buen disco de Música de toda la vida que no defrauda cuando se escucha y te deja el regusto a esa energía que nos da mucha vida.

Side One:  Dreams;  Pick up the pieces;  Take It tomorrow;  Say about love;  Don't be lonely
Side Two:  One love;  What It frees lake;  The ballad of Jenny Rae;  Forever young;  Someday

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXVII

Un estilo que quizás no esté tan valorado como debiera, a tenor de los grandes grupos que ha habido queriendo hacer que nos subamos a las estrellas.

The Bible (Walking The Ghost Back Home) 1986


No sé si lo hicieron porque creían en ello y el convencimiento les llevó (que supongo que fue así visto el resultado) pero retomar el Pop elegante y sin florituras de años anteriores, con esos detalles de finales de épocas gloriosas (llámense sesentas) no es fácil porque te arriesgas a darte una buena.
No fue el caso de The Bible y su álbum debut, esta sutileza llamada "Walking The Ghost Home" que dentro del estilo demuestra que las composiciones de corte melódico, suaves y dulces, si están bien hechas, tienen un lugar en la Música a través de los años.
Basado en éxitos de singles que apuntaron muy alto ("Graceland", "Walking The Ghost Home") el disco es un conjunto de canciones que rezuman delicadeza en las composiciones, y no sólo las nombradas que llegaron en las listas a puestos más que notables, sino todas cuando se coge la obra y se va desgranando cada una de las piezas que componen el puzle de ocho temas que se degusta pero que muy bien.
Tratado como un género menor por muchos popes y seguidores varios, creo que ha habido suficientes ejemplos de Pop en la Música como para saber que si la base escrita tiene talento, el desarrollo provoca resultados notables. The Bible apostó por la cadencia y las melodías que te llevan de la mano de manera fácil (que no simple) enganchándote a ellas sin ningún esfuerzo, a través Boo Hewerdine y Tony Shepherd, el dúo que es en sí mismo el grupo, ayudados por músicos que siguen de manera perfecta el recorrido para crear la Música que nos llega (especialmente cálido e impactante el saxo de Kevin Flanagan que cuando entra te hace desaparecer)
Dicho esto, el disco debería por lo menos escucharse sin entrar en vericuetos de estilos, maneras y modos, porque la Música que contiene es una demostración de saber hacer, y muy bien por cierto, con algunos momentos que viajan hacia experimentos sonoros que no les quedan nada mal (como ese sonido que se sostiene en el aire sin querer bajar nunca llamado "Kidgalahad And The Chrome Kinema")
Prueba, por lo menos algunas cosas se pueden elegir porque nadie te va a pedir explicaciones por ello, y eso comienza a ser un lujo que la Música sigue dando.

SIDE A:  Graceland;  Mahalia;  Walking the ghost back home;  Kidgalahad And The Chrome Kinema
SIDE B:  Jackie Kennedy;  King Chicago;  She's my bible;  Red Flag

lunes, 21 de marzo de 2016

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXVI

Un poco de Rock para acabar las décadas y comenzar las ilusiones, porque en eso es un estilo que les pese a quienes les dé la gana, jamás morirá.


Slide (Down So Long) 1989


Dentro de la corriente de grupos escoceses que se lanzaron a conquistar el panorama del Rock de finales de los ochenta, Slide nos deja el que fue su álbum debut y despedida.
Sin llegar al impacto que otras bandas de la época y de su mismo país tuvieron, el intento con este "Down So Long" no se puede calificar de fracaso, porque reúne un puñado de canciones en las que se puede observar las influencias de lo que ha hecho grande y único al estilo; es evidente que no llega a esos niveles de excelencia que les hubieran hecho seguir o romper de alguna otra manera, en mi opinión porque las composiciones carecen de esa habilidad para que el Rock elevado a la categoría de impacto emocional que te atraviesa se implante en el cerebro, echando de menos (al menos por mi parte) esas guitarras que te destrocen al escucharlas y esos solos que te dejen seco de un golpe en el entrecejo.
Aún así, el disco se deja escuchar porque no deja de ser una obra hecha con ganas, temas que salen de dentro de los compositores y en eso sí que no se les puede achacar absolutamente nada, como el hecho de tener una producción cuidada y un sonido que rezuma Rock por todos los poros.
Los temas más elaborados (caso de "Make A New Start", "Only Natural". "No WrongWay") sí que llegan a esos estamentos tan amados del Rock que se marcha muy arriba, y en eso estamos, en un disco que además de escucharse con gusto y que no te hace volver la cabeza en ningún momento, tiene piezas en las que detenerse, lástima de esa continuidad para haber estado mucho más allá.
Porque cuando uno pone las ganas y llega eso que se transforma para hacernos disfrutar hay que estar preparado para que algo te salte de dentro, escuchar discos como este abren la posibilidad de conocer lo que se gestaba y se quedaba en el camino a pesar de los pesares. Al final, sólo es Música, o nada menos que eso, que muchos no se dan cuenta.

SIDE ONE:  Why Is It a crime;  Down so long;  Just takes time;  Make A New Start;  Listen
SIDE TWO:  No wrong way;  Everything I do;  leave your love;  Only Natural;  I don't want to let you down;  Hardest part

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXV

Viajando por senderos oscuros donde la Música se transforma en los sentimientos que hacen revolver las entrañas.


The Snake Corps (Smother Earth) 1990


En la mejor tradición de los grupos que buscaban ese sentimiento oscuro y melancólico sin esperanza a través de su Música, The Snake Corps nos devuelve con este álbum a una época de negros presagios e ilusiones rotas, que traducido a los sonidos se convierten en maravillosas sensaciones que me llevan donde muchos no quieren estar.
Su segundo trabajo, "Smother Earth" podría degustarse con cada golpe de garganta de Marc Lewis invitándonos a los infiernos, o con la guitarra de Tristan Garel-Funk desgarrándote la piel haciendo incapié en ese bramido que sale de la desesperación, cuando los riff caen y cortan sin misericordia; también se puede disfrutar con la sección rítmica bajando hasta lo más remoto y cubriéndote con esas notas que parecen desaparecer bajo el suelo (cortesía de Jim Blanchard a las cuatro cuerdas y Jon Greville a la batería) o los teclados de David Wood ahondando en esos ambientes de tenebrosa lujuria.
Se puede disfrutar porque en eso está la magia de esta Música que llega directa, y sobre todo porque la inspiración para hacerla está ahí, aunque muchas veces el disco, que en su conjunto me parece una tremenda andanada del Rock destilado desde los recuerdos, se ve perjudicado en el conjunto (ironías aparte) por llevar dentro ese temazo llamado "The Sky In Your Eyes", que resume todo el talento de sus creadores, un tema que por sí mismo vale lo que muchos no dan en demasiado tiempo, la canción que rezuma la agonía por lo que puede ser y no llega, con la guitarra y la voz vibrando, extasiando, haciendo crujir los demonios, con el ambiente de tormentosa quietud cubriéndote el alma. Delicado dolor dentro de lo que es un disco con destellos de grandeza, a pesar de los pesares, que sube a lo más alto los sentimientos y las emociones.
No engañan, ni esconden, y si te lanzas a poder transmitirte ese halo de magia negra, estás ante un álbum que puede servir para llegar hasta donde los sueños te dejen, a través de la Música, su enigma y lo que significa para cada uno. ¡¡¡Disfrútalo!!!

I:  Colder than the kiss;  Testament;  More than the ocean;  Come the glorious day;  The sky in your eyes
II:  Seagulls eye;  Calling you;  Careful;  Every thing turns blue;  I'm not afraid

Nils


Música


La mediocridad campa a sus anchas. No es que me sorprenda, al margen de lo que se destila desde cualquier ángulo de esta corrupta y putrefacta sociedad, es la opción más sencilla cuando los que no pueden tragar más mierda (por ser ellos también) deciden echarla sobre el que tienen al lado para descargar sus conciencias.

¡Ah la envidia! el pecado capital que gana por abrumadora goleada en el espacio donde el ser humano (es un decir pero hay que decirlo) se cree más allá de su propia miseria. A fin de cuentas, nada es lo que parece, estamos en el universo de la imagen, nada es lo que nos cuentan, nos hallamos inmersos en la vorágine de la mentira, nada es... porque ya nada importa.

Son estos los momentos en los que la Música, la que me gusta, obviamente, y que no tengo por qué compartir en cuanto a gustos, me llena de lo que aún puede extraerse como parte de lo poco que queda cuando el espíritu es libre, el alma se entrega y el infinito es el límite.

Sonidos que me hacen ser, que me siguen haciendo creer, que aún me llevan por los senderos que se empeñan en hacerme pensar que no existen. Sigamos pues, para que en la medida de lo posible (difícil lo ponen ¡¡rediéz!!) podamos saborear lo que no se llena de lo que no debe y ensalza los sentidos de quienes lo disfrutamos.

domingo, 20 de marzo de 2016

Música


Es como dice el autor de algún poema imposible de entenderse, o como narra el pintor sobre una obra inacabada que su mente desea expresar. Los sonidos llegan y me envuelven, se dejan querer y los hago míos, me llevan hacia ese lugar donde los sentidos son más que lo que me provocan.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCXXIV

No olvidamos los orígenes de muchos de los sonidos que han hecho posible la Música tal y como la conocemos, porque cierto país tiene eso, que en la calidad está la gloria.


The Black Velvet Band (When Justice Game) 1989


Irlanda, Dublín... palabras que nos llenan de magia cuando de Música hablamos, lugares intensos para soñar con las notas atravesando el silencio, y en el caso que nos ocupa, algo más dentro de lo que se pretendía para seguir adelante.
The Black Velvet Band nace de las cenizas de varios grupos, ideado y creado por María Doyle, vocalista y eterna imagen de esos The Commitments que imaginaron una Irlanda de ilusiones musicales y creatividad desde los sueños, y Kieran Kennedy, compositor de todos los temas y voz solista junto a la guitarra acústica que nos acompaña cuando todo se dulcifica y hace íntimo.
El disco que nos visita, su debut en el mundo de la Música, es un collage de Pop Rock y sonidos tradicionales de su tierra, que logra un aceptable resultado siempre desde el punto de vista de lo que pretendían, una obra con un puñado de canciones más que dignas donde plasmar las ideas que tenían de haber mamado durante mucho tiempo todo lo que les rodeaba.
Es evidente que el hecho de que las canciones sean escritas y arregladas por Kieran hace que todas giren alrededor del propio autor, especialmente la forma de cantarlas y hacerlas llegar, ya que la Música que las rodea se acopla perfectamente a su voz, por lo que se convierte en la manera de entenderlas.
A partir de aquí los coros y segunda voz de María Doyle cobran importancia porque es una manera de contrarestar tanto protagonismo, aunque eso influya también en desmerecer un poco las melodías y los ritmos de los propios temas, que a mi entender se quedan un poco cojos de más impacto musical y capacidad para llegar directos a los sentidos.
No por ello deja de ser un disco agradable de escuchar y típico de canciones que no rechinan en ningún momento, pero quizás todo lo dicho le hace ser más una grabación de canciones (algunas como la que le da título se destacan sobremanera sobre el resto) que una obra de conjunto.
Para momentos en los que apetezca escuchar y no sentirse abrumado por nada, que también nos vale según y cómo.
Kieran Kennedy voz, guitarra acústica, armónica y mandolina. María Doyle voz. Shay Fitzgerald bajo. Dave Horner batería y voces.

Side One:  When justice game;  As you go down;  Old man stone;  We galled It;  Walking down river road;  We plough the fields
Side Two:  Strange days;  Let It flow;  Seven more times;  The way that we are;  Domino

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXIII

Fuentes de donde se bebe y obras que surgen de la inspiración de aquellos que siguen las enseñanzas nunca olvidadas.


Into Paradise (Under The Water) 1990


Por aquello de la década que comenzaba, y se echaban de menos algunas cosas, los irlandeses Into Paradise debían hacerlo con maravillosos grupos que se negaban a creer que todo había acabado tras los setenta, y las influencias en su Música de geniales grupos que nos dejaron el camino marcado hacia la gloria, como los inolvidables Joy Division, se dejan notar (siempre, en estos casos, afortunadamente)
Pedigrí para tener los mimbres tenían, porque ser de Dublín marca y mucho, y creer en esos genios te dejan hacer en tu mente lo que puedas dar si tienes talento, y en el caso que nos ocupa lo tenían. "Under The Water" es su primer disco de larga duración tras dos EP's de incendiarias manifestaciones musicales, un disco éste que es pura orgía sensorial dentro de ese estilo indiscutible de Rock independiente que busca los sonidos ocultos por la barbarie que no dejaba verlos una década (más o menos) atrás.
Excepcionales temas con un toque oscuro que me encanta, esa sección rítmica machacándote el cerebro cuando se pone en las notas bajas a arañar lo que se encuentra en la superficie buscando lo más profundo del alma, y a partir de ahí dejan paso a las guitarras sobrecogedoras y desgarradoras de sensaciones.
La voz que es un lamento continuo para provocar esa pesadumbre de belleza en lo que se escucha nos invita a seguirles en la búsqueda de esa oscuridad donde sentirse seguro, porque la Música nos arropa más allá de la realidad y no deja que caigamos en la tentación de lo sencillo, sino todo lo contrario, por eso "The Pleasure Is Over" pero sólo en los que dejan pasar la oportunidad de escuchar intensos temas como los doce impactos que nos llenan en esta obra llamada a ser parte del placer que nos provoca escuchar la Música en grado superlativo. De todos modos, si queremos creer en ese halo de esperanza que los sonidos con clase y calidad siempre dan, momentos como "The Circus Came To Town" nos elevan hasta donde uno quiera (porque volar y dejarse ir es cosa de cada uno, siempre, siempre, siempre...)
Disfruta de Into Paradise, un grupo con el que sentir que una nueva era comenzaba de nuevo, enganchado a lo que siempre fue y nunca murió, a pesar de esos mediocres de medio pelo que vendían basura enlatada.

Side One:  Bring me closer # 1;  Here with you;  Red Light;  The Pleasure Is Over;  The Circus Came To Town;  Bring me closer # 2
Side Two:  The world wont stop;  Hearts and flowers;  Blue moon express;  Say goodnight;  Beautiful day;  Going home

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXII

No nos bajamos de la zona que marca el mapa de la vieja Europa donde los sueños se disipan hacia los glaciales.


The September When (Mother, I've Been Kissed) 1991


Desde Noruega, cubiertos por el frío de su tierra pero llenos del calor y la pasión que su Música provoca, nos visitan The September When, grupo de singulares características que se sumergen en el Rock con esos ramalazos más que evidentes de Pop desgarrado por las acústicas y eléctricas según el caso.
El grupo optó por seguir una línea más acorde con la que sugirieron los grandes grupos ingleses de principio de los ochenta, cuando aún el Rock que dio lugar a tendencias post Punk no se dejaba ver tanto.
En este "Mother, I've Been Kissed", su segundo trabajo, las composiciones se mueven en un sentido de linealidad (que no simpleza) fáciles de seguir y basadas en los ritmos de una sección rítmica que nunca se excede y lleva a galope los temas. La voz exquisita y melódica de Mortyen Abel K. nos guía de manera clara y rotunda por los caminos de las canciones, convirtiéndose en la valedora de todo lo que viene detrás, y en ocasiones la que da sentido a algunos de los giros y cambios que se producen en las mismas. 
Tras ella, las guitarras son las que mueven la esencia musical de los temas, especialmente las eléctricas en aquellos donde desgranan riff entre furiosos y comedidos y algún que otro solo sin excesos. La acústica, también a cargo del vocalista, nos devuelve a esos momentos ya comentados del Pop del cual también bebe el grupo. Todo ello descansa en la sección rítmica y se apoya en los ambientes creados por los teclados que en mi opinión se prodigan poco para el tipo de Música que hacen.
Trabajo elaborado y ya en línea con lo que seguirían haciendo, obras más complejas y más duras, oscuras en ocasiones y trabajadas en la parte más intensa del Rock; disco que se escucha con facilidad si no esperas esa epopeya musical que te saque de este mundo, porque el placer lo da otra cosa. 
Buen momento para saborear delicias de otras latitudes y conocer esos letreros que señalan direcciones que no siempre se toman.
Helge Hummervoll teclados y voces. Mortyen Abel K. voz, guitarra acústica y armónica. Morten Olster guitarra. Stene Osmundsen batería. Gulleiv Wee bajo.

AA:  Mama won't tell you no lie;  A place to stop;  Slow down;  Not impressed;  Darker and later
BB:  Pain;  Where you go I go;  Bullet me;  Broke;  Waste of time;  Mother I've been kissed  

De Vinilos y Otras Glorias MDCXXI

De esas primeras cosas que me comenzaron a llamar la atención cuando una nueva década buscaba otros caminos de expresión.


The Wannadies (The Wannadies) 1990


Mucho antes de que la corriente de grupos escandinavos, y especialmente suecos, trajera un nuevo aire a la escena del Rock, a partir de este siglo XXI rememorando el buen Hard de los setenta, en el país del norte de Europa había bandas que buscaban la salida a otras épocas a través de la Música que se intentaba implantar en esos momentos.
The Wannadies irrumpieron en la escena musical con este álbum debut que une toda la clase del buen Pop Rock con los distintos momentos de los sonidos (llamados alternativos) que no eran sino la búsqueda de estilos dentro de los propios estilos.
Un disco que sobre todo y de manera destacada abunda en las composiciones, buenos temas elaborados con muchísimo gusto en los que no escatiman nada de lo que saben para que los arreglos conformen canciones de un corte complejo dentro de ese Rock que hacían. Las guitarras, por encima en el sonido del resto de los instrumentos clásicos del Rock, se enfrentan constantemente a violines y violas en una sucesión de ritmos, riff y solos que enaltecen el sonido y dan un toque de clase muy especial.
Es en este "The Wannadies" donde mejor se puede observar el sonido propio de la banda, sin desmerecer una carrera posterior más dilatada en el tiempo y cuidada en la textura de las composiciones, ya que aquí nos llegan los temas con ese influjo mágico que la primera obra suele tener cuando se empeñan los creadores en ello, aún con cosas por pulir pero fresco y muy intenso.
Un disco que sirve para conocer otro tipo de corrientes musicales ajenas a las Islas y los USA donde la Música se entendía con un estilo propio y personal, sin dejar nunca de lado la calidad de lo que se hacía.
Para disfrutar de momentos sonoros sin nada más que la imaginación y lo que sugieren las cuerdas que te abrazan y las voces que te invitan a seguirlas, que según se mire es una barbaridad.

side a:  Together;  Heaven;  My home town;  Thing that you love; How beautiful Is the moon
side b:  Innocent me;  So many lies;  Smile;  Anything;  Black waters;  The beast cures the lover

sábado, 19 de marzo de 2016

Poster


Helpless (CSN&Y & Joni Mitchell 1974)


Helpless (Neil Young 1993)


Helpless (Neil Young & The Band 1978)


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCXX

Una banda que se mueve entre los placeres más exquisitos y la Música que puede llenar cualquier vacío de soledad.


The Blue Nile (Hats) 1989


Al margen de lo sugerente del nombre y el título de la segunda obra del grupo escocés, todo lo que viene detrás nos envía a un universo donde sólo se concibe la exquisitez, la belleza y lo inspirador de todo lo que suponga elegancia.
Porque este "Hats" mantiene en sus siete temas una calidad que cubren desde las creaciones, composiciones hechas con una sensibilidad tremenda, a la manera de interpretarlas, volcándose en la sutileza y el arrullo para que se te metan en la piel de manera directa.
La voz de Paul Buchanan es sencillamente un susurro, un suspiro que se acerca a tus sentidos y te roza de manera imperceptible para dejarte la marca indeleble de esa sensibilidad que es su sello personal. A partir de aquí todo se reduce a disfrutar con la demostración de creatividad dentro de una línea sugerente, emotiva, en mi opinión incluso sensual y que excita en la medida que se escucha y se va dejando hacer.
Cada nota arrancada al piano es un dibujo más en el lienzo que se va pintando con cada melodía, acoplado perfectamente a la voz que levita con cada palabra, cada estrofa; los teclados son el instrumento para sentir, suaves, dulces, sin aparente existencia cuando suenan, provocando la cadencia perfecta para seguir el ritmo impuesto por la garganta, y las teclas que señalan cada impulso y cada latido.
Un disco que es lo que es, pero en ello se traduce la belleza de lo que contiene. Si no gusta ese vaivén que te aleja de la realidad, no puede llegar en ningún momento, si se entiende como el arrullo desde lo que se crea, puede ser una experiencia sensorial maravillosa.
Es, quizás, el único pero que se le puede poner, que se mueva en unos márgenes de estilo y sonidos tan concretos, pero para eso están los gustos, para dibujar con el color que a uno le dé la gana.
Paul Buchanan guitarra, sintetizadores y voz. Robert Bell bajo y sintetizadores. Paul Joseph Moore teclados y sintetizadores

side one:  Over the hillside;  The downtown lights;  Let's go out tonight
side two:  Headlights on the parade;  From a late night train;  Seven A.M.;  Saturday night