lunes, 29 de mayo de 2017

Deborah


Roundabout


Close To The Edge


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MCMVIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Nazareth (Razamanaz) 1973


Algunos conocidos me preguntan en ocasiones el por qué de las pocas visitas de grupos como Nazareth a este nuestro espacio, y realmente no hay una respuesta a esa pregunta. Se da o no se da, en ocasiones lo pienso y surgen otras cosas, y quizás la mayoría de las veces me cuesta porque salvo excepciones en algunos de sus discos me parecen un pecado de juventud.
No es el caso de este "Razamanaz", que sin tener que provocar fuegos artificiales cuando se le escucha, deja algunos momentos de buen Hard y otros de Rock Duro que busca algo más allá.
El tercer disco del grupo tiene una virtud respecto a los precedentes y que hizo que el sonido de la banda no fuera tan lineal, tan esperado, la producción de Roger Glover, que comenzaba a estar un pelín hastiado de ciertas cosas en el mito Purple y se enroló en el mundo de la producción discográfica, con más aciertos que errores a mi modo de ver.
Partiendo de una base tan importante como esta, el sonido y la forma de entregar el producto, el disco ya se lanza a buscar otro tipo de cosas en el marco del Hard, y con algunos temas "made in Nazareth" pero más pulidos y trabajados, funciona en lo que debe funcionar.
Es por ello que fue el primer gran disco de la banda, uno de los mejores de su carrera y atesora todavía algunos temas que son parte fundamental de su discografía. Sigo pensando que no puede pasar de lo que la banda era en ese espectro del Rock Duro de los setenta, un grupo de los que se encontraban a la sombra de los grandes mitos y que hacían cosas más que interesantes pero llegaban hasta donde llegaban, sin embargo en conjunto el álbum se escucha con mucho gusto y no desentona casi nada en los momentos en los que podría venirse abajo.
Por eso volver a él después de tantos años al final no me ha costado tanto (bien es cierto que un empujoncito de un viejo amigo ha ayudado) y mientras suenan los acordes del Rock sólo decir que para esos momentos en los que un poco de caña merece la pena, el tercer disco de estos viejos rockeros escoceses se digiere bastante bien.
Dan McCafferty voz. Manny Charlton guitarra, slide, banjo y voces. Pete Agnew bajo y voces. Darrell Sweet batería, percusión y voces.

SIDE 1:  Razamanaz;  Alcatraz;  Vigilante man;  Woke up this morning
SIDE 2:  Night woman;  Bad bad boy;  Sold my soul;  Too bad too sad;  Broken down angel

De Vinilos y Otras Glorias MCMVII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Black Sabbath (Master Of Reality) 1971


Aún a sabiendas que los dos primeros álbumes del grupo llevan impreso el sello de la Música y la mayoría de los temas clásicos que se han escuchado durante décadas, para el que suscribe este tercer trabajo de la banda inglesa de Hard oscuro y pesado, "Master Of Reality", es el que mejor describe el original y novedoso (en su día y sin conocimiento de bandas menores o que no pudieron triunfar) sonido de Black Sabbath.
Duro hasta decir basta, pesado en sus constantes llamadas a riff que caen como una losa según las composiciones, oscuro como el infierno en el que pretende meternos cuando se les escucha como ese bloque compacto que, salvo la voz de Ozzy, aplasta a poco que te descuides.
Evidentemente no creo que este trabajo fuese el "culpable" de crear estilos que se han conocido décadas después, porque la evolución en ese sentido es la que es y no podemos pensar en saltarnos treinta años sin que nada haya pasado, pero es cierto que "Master Of Reality" lleva un poco más allá el sello personal del grupo en cuanto al sonido oscuro que dio lugar al Dark, ese género que sin dejar de ser Hard Rock visitaba algunas zonas oscuras de los sentidos.
Un disco que sintetiza en muy poco espacio temporal (apenas unos 34') la esencia de la Música que practicaban, y que resultó el reconocimiento definitivo de un sonido característico, incluso en los pequeños detalles instrumentales "Orchid" y "Embryo" que bien podrían ser un paseo por esos infiernos sólo cubiertos de Música.
Para los amantes del grupo, quizás no fuera el más significativo en cuanto a los temas que lo componen, pero para los que amamos la Música más globalmente que al propio grupo, es el que lanzó definitivamente a Black Sabbath como la imagen del Hard pesado y oscuro, y a partir de aquí las influencias fueron muchas y en muchos casos, muy buenas.
Para disfrutar de uno de los mejores discos de Dark de todos los tiempos, con sello, marca y firma de una banda que en lo que hacían eran muy especiales.

Side one:  Sweet leaf;  After forever;  Embryo;  Children of the grave
Side two:  Orchid;  Lord of this world;  Solitude;  Into the void

De Vinilos y Otras Glorias MCMVI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


The Kinks (Arthur, Or The Rise And Fall Of The British Empire) 1969


Una joya de la Música viene a visitarnos, uno de esos álbumes cuya inspiración lo colocan en los lugares más altos a la hora de concebirlo como un disco de Música excepcional.
En la mente de Ray Davies, uno de los mayores y mejores visionarios musicales de la Música moderna, se formó esta historia que gira en torno a un personaje convirtiéndose en un disco conceptual, en su génesis creado para lo que debió ser un programa de televisión y al no llegarse a emitir jamás, como la historia musical que nos ha llegado, un disco imprescindible en la discografía de un grupo irrepetible, de los más importantes de la historia de todo el movimiento del Pop-Rock, y eso es decir mucho sabiendo lo que ha habido.
Musicalmente perfecto, el disco te va metiendo poco a poco en la historia que cuenta, haciendo que cada tema, que por separado lo es en sí mismo y tomado en cuenta en el conjunto de la obra se sienten como parte de un todo, sea un paso más en el viaje de Arthur, esa recreación de la mente de Davies que a modo de guía, con sus aventuras y desventuras, se hace con nuestros sueños mientras la Música nos abraza.
De hecho el disco es como un musical de Rock, con el sentido de obra conceptual claramente identificado y sin buscar la grandeza de las óperas Rock que comenzaban a extender el sentido de esta Música. 
Lo mejor que se puede decir de "Arthur, Or The Rise And Fall Of The British Empire" al margen de ser una joya, que ya es mucho decir, es el sentido de futuro que plantea en lo musical, con un claro giro dentro de la grandeza del grupo hacia adelante, lo que abrió las puertas a posteriores momentos más claramente decantados por el Rock.
Un disco que hay que escuchar, dejarse hacer y disfrutarlo, porque está lleno de matices y todos son buenos, abarcando esta claridad de ideas desde la composición hasta el resultado final. Un verdadero deleite.

Side One:  Victoria;  Yes sir, no sir;  Some mother's son;  Drivin';  Brainwashed;  Australia
Side Two:  Shangri-La;  Mr. Churchill says;  She bought a hat like Princess Marina;  Young and innocent days;  Nothing to say;  Arthur

De Vinilos y Otras Glorias MCMV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


The Who (Who's Next) 1971


Uno de los más grandes grupos de la historia del Rock en un disco que a veces se entiende poco, al menos por la dimensión que creo que tiene.
Para ser el quinto álbum, tras una demostración de capacidad creativa desde los comienzos de la banda, y salir como un mal menor tras el fracaso en el proyecto de una ópera Rock, este "Who's Next" les quedó bastante bien. Aunque sería mejor decir que les salió un trabajo inmenso, en mi opinión, y siendo quienes son ya es difícil definirlo así, uno de los mejores sino el mejor disco del grupo.
La verdad es que lo tiene todo, al margen del estado de forma tan brutal de The Who a principios de los setenta, cuando se habían decantado por un Rock más agresivo, duro y directo (algo que especialmente trasladaban a sus conciertos) y en este disco el poderío con el que sacan adelante las canciones es abrumador. Sin darle mucha importancia al detalle de la portada censurada en este país y que quien la tenga ahora se hará con unos buenos euros cuando no vale una mierda, desde esa misma presentación (la original se entiende) el disco ya promete, y desde el instante en el cual se desliza la aguja sobre el vinilo todo estalla, y la fuerza y energía del grupo sale por cada rincón que ocupa la Música.
Tremendo ese comienzo titulado "Baba O'Riley", un impacto sonoro que te atraviesa el entrecejo, mezclado perfectamente con el final en una ilusión preciosa con violines que se pierden en la nada; así se va desgranado el disco tema a tema hasta llegar a esa historia dentro de la historia "Won't Get Fooled Again" que aglutina en sus 8'31'' todo lo que el disco representa y la banda desea expresar.
En definitiva, uno de los mejores discos de Rock concebido por una banda muy especial, santo y seña de todo lo que significa el lirismo moderno de la segunda mitad del siglo XX y la magnificencia de la Música como influencia y parte indisoluble de la cultura. Una tremenda creación donde imaginar algo que no sea genial no cabe.
Roger Daltrey voz. Keith Moon batería y percusión. John Entwistle bajo, piano y voces. Pete Townshend guitarra, órgano, sintetizadores, voz y piano.

Side One:  Baba O'Riley;  Bargain;  Love Ain't for keeping;  My Wife;  Song Is Over
Side Two:  Getting in tune;  Going mobile;  Behind blue eyes;  Won't get fooled again

domingo, 28 de mayo de 2017

Gregg


Bueno, tenía que llegar, de hecho creo que ha llegado demasiado tarde sabiendo lo puntual que suele ser la dama negra con los pobrecitos seres humanos, pero al margen de épocas, numerología barata y demás estupideces que suelen llenar las páginas de cualquier lugar para hablar de alguien, el caso es que uno de los más grandes de la Música (para el que suscribe) nos ha dejado.

Gregg Allman ha sido, es y será, a pesar de la dama negra, uno de los más representativos músicos del Blues, del Soul, del Rock, del Sureño... porque con él y sus colegas de The Allman Brothers Band (joder, me tiembla el pulso al escribirlo, ¡¡¡qué barbaridad!!!) la Música se vistió de otra manera, el color importaba una mierda y los sonidos comenzaron a ser otra cosa que no se conocía, y él, Gregg, junto a esos y los que siguen estando, nos dieron a ver, disfrutar, paladear y degustar una nueva manera de entender el Rock, el que se llamó Sureño y aunque les siga jodiendo a los descerebrados de color blanco, The Allman Brothers Band lo creó.

Inmenso como creador, con los himnos que a todos nos suenan cuando quieres una cabalgada directa a los infiernos, capaces de mantenerte en una jam de cuarenta minutos y sentir que no nos hemos movido de los acordes para afinar los instrumentos. Inimitable como vocalista, la voz negra en cuerpo blanco y cabellos rubios de tinte, un bluesman que podía hacer Soul y Rock con los toques que le daba la gana, ese registro que aún buscan igualar quienes se han erigido (mediocres de medio pelo, obviamente) en los que van creyéndose sucesores del nuevo Southern Rock (¡¡¡y una mierda!!!) 

Nadie en la historia del Rock Sureño, y los ha habido muchos y buenos, ha tenido la capacidad vocal y la calidad interpretativa con su voz de Gregg  Allman, por eso era quien era. 
Como instrumentista no creo que le enseñaran mucho, ya estuvo su hermano y los genios de quien mamó lo que era capaz de hacer. Teclista brutal, excelso, exquisito (esta palabreja...) dominando el órgano y el piano, capaz de ser uno más cuando en esa banda, la banda, The Allman Brothers Band, se encontraban dos solistas que apartaban de un plumazo a quien hubiera querido hacerles sombra. Único y delicado, salvaje y desproporcionado, su "Hammond" aullaba hacia donde nadie podía llegar, y el piano provocaba ese momento que quizás nadie apreciaba cuando debía dar el toque de suave caricia.
Desconocido guitarrista y provocador cuando las seis cuerdas llegaban a sus manos, haciendo que todo se alargara, sabiendo, eso sí, que las cosas deben ser de quien mejor las conoce, y Duane y Dicky ya las conocían.

Habrá muchas cosas que más allá de lo que le hizo leyenda de la Música puedan escribirse de Gregg, pero en lo que a mí respecta me importan una mierda. He gozado y disfrutado un millón de veces con la belleza de una Música que inventó junto a unos nombres irrepetibles en el universo de los sonidos, y el resto es algo que me sobra, porque las miserias de cada uno no me importan en absoluto.

Cuando vuelva a sonar "Whipping Post" y las jams eternas del "Mountain Jam" se paseen por mis sueños, The Allaman Brothers Band me excitará hasta decir basta, y la voz de Gregg, su órgano aullando a lo eterno y esas guitarras infinitas con una sección rítmica de ensueño volverán a hacer que crea en lo que nunca debió morir, la magia del ser humano cuando se empeña en crear belleza.



Whipping Post


Música


Es curioso, pero afortunadamente cada vez entiendo menos de Música y tengo más claro lo que me gusta. 
Por eso lo que aprendo de nuevo me hace saber que nunca llegaré a conocerla del todo, y es una sensación maravillosa saber que siempre estaré buscándola.
Eso sí, algunos dan lecciones de lo que es sin escucharla, por fin el ser humano ha encontrado el método de la ciencia infusa, y yo sin enterarme.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MCMIV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


George Winston (December) 1982


A pesar de ser grabado en el Otoño del 82, George Winston debía sentir el frío del invierno aproximándose, y si por algo que pudiera sugerir el título del disco se vio trasladado a ese mes que todo lo termina, lo bordó.
Es una sensación que siento, tan personal como intransferible por venirme de donde me viene, pero realmente cuando escuchaba en su momento este "December" en el estudio de mi querido, recordado (a pesar del tiempo y el diablo) Goyo, el frío del invierno penetraba mi piel y la desazón por la belleza de los sonidos me cubría completamente.
Las obras de George Winston tienen, como tantos autores que sacan a través de sus manos su espíritu, la facilidad para llenarte desde el silencio de la voz y la magia de un piano, que en ocasiones que no es el caso se deja acompañar, porque es capaz de decirte todo lo que deseas escuchar.
Tremenda exhibición de clase desde uno de los discos que compuso como parte de una oda a las estaciones, los meses, los períodos que marcan nuestra vida... y que se resume en diez temas donde las notas se refugian en el pentagrama y a base de caricias de sus dedos en el teclado blanco y negro van tomando forma para cubrir todo lo que tocan.
Los autores que se encuadraron en la Windham Hill, la casa de discos que creyó en algo que podía hacerse desde otro punto de vista, tienen ese sello de belleza y melancolía que sugiere y nunca se ve, para que la mente cree más allá de lo que le llega, y en eso Winston es un fiel componente de esa sensación que surge al escuchar el intimismo, cuando las luces bajan en intensidad y todo se adormece.
Es tan fácil como dejar que la aguja acaricie el vinilo y tras unos instantes dejar que continúe hasta el final o levantarla rápidamente para pasar página, pero si te atreves a seguir con la caricia, el viaje comienza, y suele ser bastante placentero.

Side One (20'56'')  Thanksgiving;  Jesus, Jesus, rest your head;  Joy;  Prelude;  Carol of the bells;  Night
Side Two (18'18'')  Variations on the Kanon;  The Holly and the Ivy;  Some children see him;  Peace

De Vinilos y Otras Glorias MCMIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


David Lanz (Nightfall) 1985


Dicen que el instrumento por antonomasia para componer es el piano. No lo sé porque no soy músico, mucho menos compositor y me dedico a descubrir los sonidos que me inspiran a través de lo que me han enseñado y he conseguido aprender.
Es cierto que es uno de esos instrumentos sin los cuales muchas cosas de la Música (cualquier estilo y condición de la Música, etiquetada o no) entendida como vehículo único y maravilloso de transmisión de sentimientos y emociones, no se entendería, por eso escucharlo así...
David Lanz es un pianista que se funde con su instrumento cuando de elevar lo que transmite se trata (y sin palabras, para que lo elevado no sea disturbado por frases que no se entiendan) y al arrullo de su piano nos deleita con pequeñas piezas de eso que uno saca a pasear cuando se le resbalan por la piel para llegar hasta donde pueda.
"Nightfall", como reza en la propia portada del disco, es una obra de seis temas que son por y para el piano, "Piano Solos" es eso que escriben bajo el nombre del intérprete, un trabajo que sirve para conocer las entrañas de un músico convencido de lo que debe ser según su interpretación de la Música y al mismo tiempo para dejarse llevar por otra manera, ni mejor, ni peor, ni medianamente asumida, de escuchar algo que no sirve para cualquier instante, sirve para el instante que cada uno transmita a sus entrañas.
Seis temas donde el tiempo se detiene, y que abarcan composiciones de medio recorrido a pequeñas suites que sobrepasan los diez minutos, deslizándose por las teclas de un instrumento que transmite dulzura, sentido de la Música, sonidos al infinito para caer sobre uno y regarnos.
Al final es tan simple como complejo, no es más de lo que ofrece porque no lo necesita, y si se puede pensar que se queda corto, esta Música es así por propia convicción, no se parece a, ni podría haber sido como, ni...

SIDE 1:  Leaves on the Seine;  Nightfall;  Faces of the forest
SIDE 2:  Courage of the wind;  Water from the moon;  Song for Monet



De Vinilos y Otras Glorias MCMII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


William Ackerman (Past Light) 1983


Lanzado en el año 1983, este disco del guitarrista alemán William Ackerman (que por arte de las miles de enciclopedias de la "red" se convierte en estadounidense de vez en cuando) es un conjunto de diez canciones que abarcan desde el año 75 al 83, revisitadas respecto a las grabaciones originales por el propio Ackerman con el componente añadido de contar con algún músico que interpreta diferentes instrumentos según el tema.
Una manera (en su día) de actualizar la Música de este guitarrista que aunque nunca se hubiera dado por conocido, llevaba en la Música y haciendo Su Música casi una década antes del estallido a nivel mundial y de los medios de esta manera de componer que abarcó muy diversas formas de expresión.
Su exquisito (vaya palabrita) sentido de la interpretación a la guitarra, arrancando acordes que acarician la piel, unido a esa facilidad para componer en un espacio donde los sonidos desaparecen sin apenas apreciarse cuando se integran a los sentidos, han hecho de su obra una continuación, durante el tiempo en el cual se mantuvo activo con una asiduidad temporal constante, por eso el hecho de unir temas que abarcan nueve años de creatividad no desentona en ningún momento, al margen de conseguir con los músicos que le acompañan una complicidad que se traslada al vinilo con una insultante facilidad. Es por ello que no se aprecia en ningún momento algo discordante en los sonidos de las cuerdas de su guitarra junto a instrumentos como el lyricón, el sitar, el violín, el cuerno inglés... más bien al contrario, se unen de manera perfecta para enaltecer un poco más ese suave deslizar de los dedos de Ackerman sobre las cuerdas de acero.
Sabiendo que es una Música, como tantas de las que aparecen por nuestro "Paseando Por Los Sueños", que ha sido encaramada a las alturas de popes iluminados y vilipendiada por los mediocres que saben de la Música a través de lo que leen y no escuchan, si te atreves, quizás descubras algo que pueda satisfacer momentos de viajes inacabados o huyas despavorido sin ánimos para contárselo a nadie.

Side One:  Visiting;  Garden;  Three observations of the ocean;  Pacific II;  Synopsis
Side Two:  Ventana;  Threes;  Synopsis II;  Rain to river;  Night slip




A Vicky, por entender y aún así, quererme.

De Vinilos y Otras Glorias MCMI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Nightnoise (The Parting Tide) 1990


Hay momentos en los cuales la sensibilidad y la belleza superan con mucho esas etiquetas que siempre se empeñan en poner para poder vender, llegar, vender, aclarar, vender... o sea, vender la Música, cuando realmente la magia de los sonidos es otra cosa y gusta o no, nos hace ser o no nos dice nada.
Hubo un tiempo que cierto tipo de Música (etiquetada, por supuesto) fue menospreciada porque era algo parecido a, podría ser pero no era, y para eso que hubieran hecho otra cosa... pero al final, a los que nos hacía pasar momentos de intimismo y belleza nos ponía en órbita como un buen riff salvaje o el momento de desesperación cantando las miserias del mundo.
"The Parting Tide" es otro de los momentos del grupo irlandés Nightnoise, en la misma línea de los trabajos que les hicieron llegar a tantos sentidos y alcanzar la cumbre de las emociones durante un tiempo que parecía perderse en el final de la última nota de sus creaciones.
Lo excelso de su capacidad interpretativa se mezcla de manera perfecta (otra vez) con las composiciones, que bien teniendo como base el piano, bien los instrumentos de cuerda, especialmente el violín y la viola, rezuman ese aire a calma que se necesita en momentos en los cuales todo parece estallar y sabes que te va a coger, quieras o no, en medio.
Como casi todas sus obras, este disco se puede tomar como un todo o ir degustando los pedazos que a modo de canciones nos dan un paseo por los sueños que queramos, porque no es fruto de la casualidad que se desarrollen sin apenas pausa, sin ese corte para tomar aliento y zambullirte en el siguiente tema; los momentos en los que se puede atisbar más distancia en esas pausas (apenas un par de ellos) se rompe con el ritmo y ahí sí son piezas que hacen tomar otro camino.
Un disco para disfrutar de los segundos, de la respiración que provoca el golpe del aliento, de la Música que no tiene etiquetas porque cuando se disfruta es el alma el que se dedica a escribir el por qué de la ensoñación.
Tr'iona N'i Dhomhnaill voz, piano, teclados, acordeón y whistle. Brian Dunning flautas. Billy Oskay violín, viola, teclados. Mícheál Ö Domhnaill guitarra, whistle, teclados, voces.

Side One:  Bleu;  An Irish Carol;  Jig Of Sorts;  Through the castle garden;  Island of hope and tears.
Side Two:  The kid in the cot;  The tryst;  Snow is lightly falling;  The abbot





A Goyo, por los sueños

lunes, 1 de mayo de 2017

Arthur



Verdamp lang her


De Vinilos y Otras Glorias MCM

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Kingdom Come (Galactic Zoo Dossier) 1972


Desde luego hay ocasiones en las que no se puede negar que ciertas frases van como anillo al dedo a lo que uno se trae entre manos, y escuchando y disfrutando el disco que nos visita, lo de lo prohibido, el sentido y los lugares ajenos a la realidad son un hecho.
Espectacular obra del grupo Kingdom Come, que une al nombre el del iluminado Arthur Brown en la misma portada, por aquello de... dejando un trabajo de Psycho progresiva extrema, una alegoría mental de lo que pasaba por la cabeza de este iluminado y los que le seguían, en este caso un grupo que hace maravillas con esas ideas fuera de lo establecido.
Se podría decir que el sonido del disco es una evolución bastante lógica del Crazy World precedente, con momentos de gran efecto Prog. especialmente los pasajes donde los teclados crean esos ambientes tan efectivos, otros instantes de auténtico caos musical y algunos de puro delirio, muy en la línea de lo que Arthur Brown tenía como concepción de la Música.
En realidad esta maravilla musical es una amalgama tan extensa de cosas, todas a la vez y cada una por su lado, que sería muy difícil (por no decir imposible y además una estupidez) incluirla en algún estilo definido; se trata del planteamiento de ideas trasladadas a la Música, en ocasiones con una pizca de raciocinio (la maravillosa balada al más puro Soul llamada "Sunrise", una delicia bella y llena de intimismo) en otras una desviación enfática y paranoica (los contra ritmos, las asonancias, las batallas instrumentales en mitad del caos más absoluto) y todo en un tono de personalísima locura a la que sirven los textos escritos todos por el propio Brown.
Evidentemente se trata de una obra que gusta o asusta, con una banda en estado de gracia en lo musical, que permite paladear cada nota, sea lógica trascendental o ajena a este universo, una guitarra que te destroza en la locura y estremece en la sensibilidad, el bajo comiéndose el mundo, unos teclados que te arrullan o te aniquilan... y la voz de Arthur Brown invitándote a su infierno particular (o al paraíso, porque visto lo visto)
Para gente sin límites (otra vez, de nuevo) que aman la Música y lo que nos puede dar desde cualquier lugar de nuestras mentes.
Arthur Brown voz. Julian Paul Brown teclados. Andrew Kenneth Dalby guitarra y voces. Desmond John Fisher bajo. Michael william Greenville Harris órgano. Martin Philip Jogn Steer batería. Denis Taylor luces.





Ella


Ellos... aunque casi que Ella


De Vinilos y Otras Glorias MDCCCXCIX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Groundhogs (Split) 1970


Dejado ya de lado el Blues Rock con el que comenzaron su carrera, Groundhogs se lanzaron a conquistar parte del público que aún esperaba mucho más de ellos con un contundente y furibundo Rock Duro que no desmerecía de nada ni de nadie en la época en la que se pusieron a ello.
En formato de Power Trío, tremendo y contundente, nos llega este "Split", disco de los que se usan para que los sentidos no tomen prisioneros y se los lleven a otro lado, con una concepción musical en torno al tema homónimo que llena la primera cara con sus 20'38'' de Música sin tregua, dividido en cuatro partes que van llevando poco a poco a quien lo escucha a través de un viaje espectacular de buen Rock.
El amigo Tony McPhee se lo pasa en grande gustándose cuando agarra su guitarra y se pone a desvariar (en el buen sentido, obviamente) con ella en cada tema, o en cada parte del tema central, desmadrándose en los solos y dejándose el alma en los riff que parecen cortarte por la mitad, eso sí, en los instantes más suaves los arpegios suenan a gloria. Quizás me sobra un poco (sólo un poco, todo sea dicho) la voz, porque me hubiera gustado escucharle más salvaje o dejar que la Música hablara por él.
En cuanto a la sección rítmica llevada por Pete Cruickshank en el bajo y Ken Pustelnik con la batería, nada que objetar; se dedican a hacer su trabajo sin excesos y a aguantar de manera notable el trabajo de la guitarra, con contundencia acorde a la Música de la que hablamos y dejando claro que un Power Trío es eso por encima del resto de las cosas, poder e impacto.
En la nueva etapa de Groundhogs "Split" es un disco notable, con una composiciones de nivel y la banda en forma para trasladar lo escrito al vinilo. Un poco de Rock Duro y contundente pasado por el tamiz de un creador que quiso girar en su trayectoria sin perder la calidad que había demostrado (aunque sus momentos iniciales de Blues Rock me ponían a cien)

SIDE 1:  Split-Part one;  Split-Part two;  Split-Part three;  Split-Part four
SIDE 2:  Cherry red;  A year in the life;  Junkman;  Groundhog

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCXCVIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


The Master's Apprentices (Nickelodeon) 1971


Impresionante documento en vivo del grupo australiano, uno de los más importantes de las antípodas en el período de finales de los sesenta y principio de los setenta, que además de servir para comprobar la calidad que atesoraban como grupo, nos sirve para descubrir una faceta totalmente desconocida hasta la fecha.
Y es que este "Nickelodeon" acaba siendo una brutal exhibición de Hard Rock poderoso, con algunos tintes de Blues, un estilo que en sus primeros discos el grupo no había atacado jamás, promotores de la Psycho más incandescente y creativa.
En esta obra se desmelenan de una manera absolutamente maravillosa, llevando hasta unos límites cercanos al Hard más extremo la interpretación de los temas, e incluso permitiéndose en alguno de ellos exhibiciones instrumentales de altísimo nivel (la salvaje acometida para los sentidos que significa "Evil Woman" es una demostración clara y contundente de lo que decimos)
La guitarra cae con todo su poder en constantes riff pesados, oscuros, acercándose por momentos al Dark cuando te quieren aplastar a golpe de ritmos demoníacos, y si de pronto todo estalla y comienza la cabalgada, la sensación de sentirte llevado hasta donde quieren es constante. Por otro lado, la sección rítmica se torna también más oscura y grave, aumentando esa sensación del Hard más delirante y doliente.
Lo que no pierden, a pesar del giro de estilo en el disco, son los conjuntos corales que tan bien hacen, con voces solistas  exigiéndose hasta el límite y los coros acompañando en continuos duelos corales.
En la discografía del grupo no existe un trabajo como este, por lo que ofrece de novedad y porque amplía muchísimo la capacidad interpretativa del mismo, demostrando que no se tiene que perder la calidad (algo que no ocurre en ningún momento) si se es capaz de realizar otras cosas.
Para quien guste de escuchar este excepcional grupo, un descubrimiento fantástico y sorprendente, para quien ame el buen Hard, una degustación exquisita que satisfará a cualquier buen gourmet de esta maravillosa Música.

Side A:  Future of our nation;  Evil Woman
Side B:  Because I love you;  Light a fire within yourself;  When I've got your soul;  Fresh air by the ton