domingo, 26 de agosto de 2018

De Vinilos y Otras Glorias MMXXVIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Baumstam (On Tour) 1976


Los primeros segundos de la primera canción de la primera cara, que por cierto da título al disco, ya te ponen en guardia sobre lo que va a ser este trabajo.
Una guitarra hiriente, distorsionada, dura, rabiosa, grave, con ganas de arrancarte la piel a tiras, y para continuar la labor de destrucción total de tus sentidos, la percusión martillea el cerebro y el bajo se te mete por ahí, por los bajos...
Disco de Krautrock auténtico, fiel al estilo cuando deambulaban por caminos cercanos al Hard más oscuro, al Dark de principios de década. No debemos fiarnos mucho de algunos pasajes en los que las seis cuerdas parecen darnos un respiro, es puro espejismo, porque enseguida retoman las distorsiones y se lanzan al cuello de quien escucha.
A pesar de estar encuadrados en el movimiento de segunda oleada dentro del estilo en Alemania, ya que el disco está creado en la segunda parte de la década, todas las reminiscencias son del Krautrock más primario, dejando algunas perlas de cierto aire Prog. como la tremenda "Hold Me", una preciosidad que rememora demasiadas cosas.
No es que me sobre, porque realmente cuando se inspira está muy bien, pero la voz de Ulrich Klawitter (que a la sazón es también el responsable de esas guitarras maravillosas y distorsionadas) podría haber sido más constante en todos los temas, porque hay pasajes en los que se deja ir de mala manera, pero bueno, no es ni un porcentaje reseñable en el disco.
En conjunto, con los picos más importantes en lo musical, es disco es tremendo, una verdadera gozada de buen Hard pasado por el estilo inconfundible de los teutones, que por esa época lo bordaban cuando les salía bien.
Para amantes del estilo, del Rock en estado puro, descarnado, oscuro, salvaje en ocasiones, y sobre todo para aquellos que sienten que a la sangre de vez en cuando hay que darle una tonelada de vibraciones para seguir.
Ulrich Klawitter guitarra solista y voz. Michael Lobbe guitarras. Volker Wobbe bajo. Gerhard Meyer batería y percusión.

Side One:  On tour;  Lucky Strike;  Hold me;  Jazz break;  Dusty roads
Side Two:  Girl I Want to say into your fire;  Last letter;  Fifteen years old Mary;  He's a liar


De Vinilos y Otras Glorias MMXXVII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Tongue (Keep On Truckin' With Tongue) 1969


Dentro de lo que es la Música propiamente americana, no es nada fácil encontrar una mezcla tan variopinta de estilos como los que nos ofrecen los componentes del grupo Tongue en este trabajo "Keep On Truckin' With Tongue".
Desde el más puro Har Rock, pasando por un Folk Rock de marcado carácter rural y dejándose en el camino temas de textura más rockera al uso, pero no por ello de menor calidad.
Las voces van entrando poco a poco en las entrañas de las composiciones, recogiendo tras las entradas de los temas la intensidad necesaria con estrofas llenas de poder, y tras ellas la banda se deja ir a degüello, especialmente en los temas más demoníacos, porque el toque oscuro no lo pueden negar en algunos de los pasajes más importantes del álbum, como la brutal "The Earth Song", que podría firmar cualquier grupo de Hard oscuro y potente.
Una sección rítmica grave y sin descanso va preparando el camino para los distintos envites de guitarras y órgano, mientras que los coros, desde la lejanía, alejan los fantasmas de la mediocridad en un disco que no deja indiferente.
Temas muy bien elaborados, versiones de algún clásico de la época y sobre todo una energía que engancha de manera inmediata. Dentro de los propios temas, especialmente los más extensos en duración, los cambios son constantes, manejándose de manera perfecta entre el impacto directo del Hard y suaves melodías lejanas en el tiempo.
En definitiva, un disco que no aburre, un poco de todo dentro de los espacios musicales en los que se manejan, buenos músicos y unas interpretaciones de mucha calidad dan apoyo al gusto por lo que se escucha, que no es nada malo.
A veces se encuentra donde no se espera, y en otras ocasiones, están tan presentes que lo dejamos pasar. Tongue es un grupo que puedes escuchar sin miedo a resbalar, y a partir de ahí, como siempre, es cosa de cada uno.
Bob Collins bajo, voz. Mick Larsen teclados y voz. Paul Rabbit guitarras y voz. Dick Weber batería y voz.

Side One:  Homely man blues;  Get your shit together;  The Earth Song;  The Prophet;  Sidewalk Celebration;  Slap her down again paw;  Every time
Side Two:  Get down;  Morning dew;  Jazz On The Rag;  Keep on truckin';  Hashish;  Stained Glass Window;  Hey hey moma


sábado, 25 de agosto de 2018

Tom


Música


La Música expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible permanecer en silencio.

Víctor Hugo

Lodi


Música


A veces ocurre que me siento inspirado. Creo que la misma nave espacial que me dejó en la terraza de la casa donde mis padres adoptivos vivían vuelve para llevarme.

Lo siento así porque floto en el espacio, en la nada, rodeado del silencio y de mi Música. Es lo mejor que me ha dado estar entre estos seres que se llaman racionales, esas creaciones que surgen de lo único que aún les perdura, su sensibilidad cuando componen notas escritas en un pentagrama.

Es un tránsito que debía pasar, estar con ellos en este universo podrido de verdad y alejarme cuando la llamada de los sonidos me envolvieran para poder viajar al infinito de nuevo. Vacío de cualquier emoción, sólo la Música me acompañará en el nuevo viaje.

John


De Vinilos y Otras Glorias MMXXVI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Ugly Custard (Ugly Custard) 1970


Excepcional documento sonoro sin voces, o sea instrumental, de un grupo compuesto por cuatro iluminados que hacen Música de auténtico nivel.
Basándose en clásicos de toda la vida, el disco es una sucesión de temas que te envuelven sin remisión por la calidad con la que son interpretados y cómo te hacen partícipe de ellos.
Es evidente que lo que desean transmitir es lo que ellos sienten a través de la Música sin el instrumento de la voz (que lo es y cuando merece la pena se convierte en magia) y la verdad es que lo consiguen realmente bien. La guitarra parece flotar sobre el silencio con unos punteos magistrales, normalmente sin efectos, pero cuando los pone uno se derrite.
El órgano, clásico, con el maravilloso "Hammond" tiñiendo de aullidos la tela donde se deja hacer el dibujo de lo que suena, bien en solos poderosos o bien apoyando a las seis cuerdas cuando estas están lanzadas a destrozarte las entrañas.
La sección rítmica es más que un apoyo valioso, porque además de convertirse en el sonido donde los solistas pueden hacer lo que les venga en gana, se apropian (con todo el derecho del mundo, por supuesto) de momentos en los cuales la percusión y el bajo remarcan más aún la poderosa sensación que te llega de todo lo que interpretan.
La selección de los temas no tiene desperdicio, y de hecho, al margen del tratamiento magistral que les dan para hacer las versiones instrumentales, están recogidos casi todos los géneros de la Música contemporánea de calidad, por lo que el bagaje de los músicos puede ser de todo menos limitado.
Una verdadera orgía de sensaciones con momentos refrescantes y de una intensidad superlativa. Un sonido perfecto donde todo tiene su lugar de manera correcta, escuchándose los cuatro instrumentos sin perder nada de lo que te llega.
Para disfrutar de la Música sin más, o como solemos decir, sin nada menos.
Alan Parker guitarra. Herbie Flowers bajo. Roger Coulham órgano. Clem Cattini batería.

SIDE ONE:  Scarboro' fair;  My babe;  Hung upside down;  Custards last stand
SIDE TWO:  Babe I'm gonna leave you;  Cry from the heart;  Never in a blues day;  Feel this


De Vinilos y Otras Glorias MMXXV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Fire (Could You Understand Me) 1973


Es evidente que la Música se siente, y si es muy dentro ya la cosa va para seria. El grupo que nos visita la sentía y mucho, incluso podía sentir alguna cosa más dadas las circunstancias de lo que hacían, porque en el año 1973 ponerse a golpear los sentidos con un Hard poderoso y tremendo en la Yugoslavia de Tito es tener mucho valor (y si a eso le añades las alegorías de la portada con dibujos salidos de madre, ni te cuento)
La verdad es que no suele ser suficiente para enamorarme de algo si no tiene calidad, pero si como es el caso la clase le sale por cada surco del disco, me parece un plus a tener en cuenta.
Tremendo Power Trío que ni reniega de las influencias, ni las esconde, ni hace otra cosa que lo que les gusta, un Hard Rock de muchos quilates con toques del Blues eléctrico más añejo (canción incluida del estilo llamada "Memory Of You") especialmente en las partes en las cuales se guardan las cabalgadas para buscar algún que otro momento de calma.
Inventar no inventan nada, pero lo que hacen al seguir las pautas de quienes han aprendido, lo hacen pero que muy bien. La guitarra de Jura Havidic tan pronto te arranca la piel con unos riff metidos por todos los efectos de distorsiones que puede, como se dedica a seguir el ritmo de la canción a punto para el degüello con los solos descarnados y primitivos (muy primitivos y abrasadores, todo sea dicho)
Mientras, los bestias de Miljenko Balic con el bajo y Emil Vugrinec con la batería dan una sesión de machaque al cerebro una vez sí y cientos también. Especialmente la percusión, en los temas más Hard, es un no para de repliques salvajes y en ocasiones contra ritmos, toda una barbaridad.
Lo que ya no me gusta tanto es la voz, me da la sensación de que no daban mucho de sí en este aspecto y no buscaron nada fuera del grupo, pero como son las partes menores, se lleva bastante bien.
Un disco para descubrir (de nuevo y por enésima vez) lo grandioso de la Música, sin límites ni espacios, en lo físico y por supuesto, que es lo más importante, en la calidad. 
Para amantes del buen Hard Rock, un trabajo que puede sorprender.

side one:  Could you understand me;  Dedicated to love;  Memory of you;  Jedan Divan Dan;  Message
side two:  Hey you;  Where are you;  Flames;  If You're Alone Tonight



domingo, 19 de agosto de 2018

De Vinilos y Otras Glorias MMXXIV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Group 1850 (Paradise Now) 1969


Siempre que puedo lo digo, por eso me repito más que el ajo blanco, pero para que quede claro, que a veces es lo que pretendo, los grupos holandeses que hicieron suya una manera de componer y hacer Música basada en las influencias maravillosas de lo que les llegaba de las Islas y algún que otro despistado, cuando salían buenos eran muy buenos.
Este "Paradise Now" es un álbum excepcional, y será porque todas esas influencias se notaron cuando comenzaron a crear, o será que además de eso (como debe ser, por otra parte) el talento les sobraba al Group 1850, pero el caso es que hicieron un disco que es una auténtica delicia.
Psycho en estado puro, pero sin florituras ni fuegos de artificio, una Música oscura, tenebrosa, basada en los sonidos extraídos de las entrañas de la nada, esa negrura que nos cubre y que hace que todo fluya... en una dirección muy concreta.
Por si acaso no te enteras y (también como debe ser) te esperas esos sonidos que alegran el cuerpo al escucharlos, desde el primer tema, que da nombre al álbum, esa barbaridad llegada de lo más profundo te envuelve y sabes que de ahí vas a salir echándole muchas ganas.
Y no está mal echárselas, porque el disco es un tratado de Música excepcional, visto desde donde se mire me da igual, pero Música superlativa, con un concepto compositivo tremendo que trasladan a los surcos; la voz resulta la letanía del padre párroco llamando a las almas a la salvación para caer en su pecado, las guitarras se desmoronan y sueltan terribles lamentos en riff que se pierden en la lejanía, y el resto de la Música que sale no es sino la maravillosa versión del "Jardín de las delicias" vaciado como un aquelarre de sumisión a los sonidos.
Un disco para encontrarse con una Música preciosa, hecha desde las entrañas y elaborada desde las vísceras, parida en la mente y trasladada al vinilo para que cada uno la recoja como le dé la gana. En mi caso, que en el año del Señor de 1969 se pudieran atrever con algo así ya es mucho, y además aún queda la sensación de ser demasiado actual por lo que vivimos.
Daniel Van Bergen guitarras. Dave Duba guitarras. Dolf Geldof bajo. Martin Van Duinhoven batería. Peter Sjardin teclados.

KANT 1:  Paradise now;  Friday I'm free;  Húnger;  Circle;  Lonelyness
KANT 2:  Martin en Peter;  ?!;  Purple sky

De Vinilos y Otras Glorias MMXXIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Vacation (Resurrection Of Vacation) 1971


Lo bueno de dejarse enseñar, escuchar a quien sabe y por supuesto añadir a esto tus propias sensaciones y lo que vas aprendiendo, es que continuamente vas encontrando maravillas ocultas que sólo están al alcance de algunas mentes privilegiadas.
Del más que recomendable y por supuesto indispensable Blog. "Venenos Do Rock", me interesó la reseña de esta banda que nos acompaña y que ha sido un descubrimiento maravilloso y de lo más gratificante.
Power Trío de Bégica, realizan una Música explosiva que deambula por el Blues Rock más descarnado, rasgador y salvaje, por supuesto dentro del concepto eléctrico del estilo. Un verdadero estallido de buena Música al que sólo se le puede poner el pero del sonido, pero en una grabación hecha de manera particular y con prensaje privado es algo que se puede esperar.
La influencia de las bandas de la época que hacían un Rock y que no se desviaban en sus conceptos del Blues es evidente en su manera de interpretar, a lo cual le añaden una voz que intenta comerte vivo en cada instante.
El grupo tuvo mucha repercusión en la época en la zona de donde procedían, especialmente en sus conciertos en directo, y al parecer esa fue la idea del disco, hacer una demostración de lo que eran cuando se subían al escenario. 
Puede ser, pero me apunto a la teoría de que el ambientazo del directo con voces, palmas, gritos y aplausos parece "pegado" a posteriori. Esto, de ser así, no tiene mucha importancia por lo que entregan, ya que los nueve temas del disco son un torbellino de fuerza tremendos.
Improvisaciones a la guitarra para desmayarse, una brutal sección rítmica que sigue lo que sea, y salvo algún tema que parece deslizarse por el jazzy, el Blues Rock poderoso te envía con una patada en el trasero muy lejos.
Una verdadera delicia para escuchar a quienes les guste el estilo, y si la improvisación de entrada en el disco no convence, mejor pasar página, porque con ella te enganchan seguro.
Colu Luigi guitarra. Ignoti Jonny bajo. Alan batería.


Japón: Cuaderno De Viaje XXIII // Mata Ne


Nuestro último día en Japón, y por ende en Tokyo, nos lo tomamos con mucha calma. Hay cosas que te producen esa pequeña apretura en el estómago porque son lo que te hacen vivir de manera diferente, y viajar a este país es para nosotros una de ellas. 
Con el convencimiento de que volveremos nos decidimos a disfrutar y pasear de todo lo que estuviera (más o menos, siendo el lugar que es) a mano.

Queríamos hacer el "check-in" para llevar todo preparado al aeropuerto el día siguiente, y eso suponía estar en el hotel a las doce del mediodía, de modo que las primeras horas las dedicamos a pasear por Shinjuku. 
Es el barrio que más conocemos, porque nos quedamos en él en el hotel y porque además nos encanta. Esas horas estuvimos por una zona de bares y restaurantes que aún estaba cogiendo el pulso al nuevo día; es brutal la diferencia con la animación que hay por la tarde y la noche, en un entramado de calles estrechas con los negocios dedicados al ocio esparcidos en cada local. Queríamos terminar la noche en este lugar, pero pasear de día es otra cosa.

Sabiendo que dejaría para la tarde los últimos intentos de conseguir discos, tras volver al hotel y realizar los trámites del vuelo, cogimos la línea Yamanote camino de Harajuku, uno de los barrios más extravagantes y frikis de Tokyo. Curiosamente (en esto tiene que ver mucho o casi todo mi Amor) primero visitamos el templo Meiji, como en cada viaje, un espacio que rompe con el entorno del barrio, entre un enorme bosque que da acceso a los distintos edificios que lo albergan. En escasos segundos todo cambia, y la espectacular entrada con árboles y vegetación exuberante te transportan a un universo de silencio y calma.

Al salir fuimos directamente a que nos engulleran las tribus urbanas (que en Harajuku no toman las calles los domingos, sino en el día a día) en Takeshita Dori, donde lo friki, lo pintoresco y lo diferente son una constante. Tiendas, negocios, más tiendas, más negocios, extranjeros afincados para vender... casi todo es posible en este lugar, que desde luego no deja indiferente.
Tras sentirnos un poco más ajenos al mundo, buscamos un lugar para descansar con una buena cerveza. Nos la ofreció una de las calles que dan acceso a Omotesando (la avenida principal del barrio donde se dan cita todas las tiendas de marcas importantes) en un local precioso, pequeño y con un camarero que se empeñaba en hacer su trabajo de manera perfecta.

Tras pasear un rato por Omotesando (visitas a tiendas incluidas) decidimos volver a Shinjuku para apurar la tarde e ir terminando el día. Parada estratégica en Shibuya para despedirnos del barrio y descubrir de nuevo que las horas puntas en Tokyo si se puede hay que evitarlas. Gracias a eso, o porque el día nos lo estábamos tomando de otra manera, estuvimos por calles que no solemos ver (la inmensidad en los barrios te hacen elegir en un viaje como este) en las cuales las casas de citas, los bares, salas de conciertos, locales de alterne y despistados del mundo se mezclan con una facilidad asombrosa y sin disturbarse. Volvimos a la estación para tomar la Yamanote Line hasta Shinjuku, pero era hora punta, y eso por aquí es muy serio.

Tres trenes después de llegar al andén pudimos subir a uno de ellos tras sentir en nuestros cuerpos las imágenes tantas veces repetidas de los señores con guantes blancos "entrando" a la gente en los vagones; la separación entre los cuerpos no existía y después de las tres paradas de rigor nos bajamos en Shinjuku para intentar llegar a la calle. En el trayecto por el andén (atestado de gente) hasta las escaleras que te sacan de allí, al menos pasaron cinco trenes, es tal la frecuencia y el tiempo que dedicamos a salir.

La última visita a tiendas de discos me llevó un par de horas de placer. Sin esperar nada que no fuese darme el gustazo de acariciar los discos, encontré un par de joyas para completar un viaje que en este sentido no se ha dado nada mal, y me di el gustazo de sacar por última vez la lista para entregársela al encargado de turno, que en esta ocasión no tenía el día.

La noche había caído sobre Tokyo, las luces se adueñaban del cielo y nos encaminamos a terminar la jornada hacia el "King Biscuit", un local que descubrimos en el último viaje donde el Blues es el amo y señor del silencio.
Allí disfrutamos con perlas salidas de los vinilos mil veces usados, Blues clásico, de raíces, acústicos, mezclándose con grupos japoneses de buena Música sacada de las visitas a otras tierras y que hacen suya con bastante facilidad.
El dueño nos enseñó varios ejemplares de los discos que estábamos escuchando, me atreví a hablar con él (esto no es así del todo, porque yo le hablaba a mi Amor y ella le traducía al inglés) de Música japonesa y por supuesto de Blues, que el chico controlaba bastante.
Tras un par de cervezas artesanales ("Tokyo Blues" se llama la marca, y no es coña) salimos del local seguidos por mil reverencias y el deseo de volver.

Fue el colofón perfecto al día, a nuestra estancia en Tokyo, la fascinante urbe que todo lo cree posible, y al cuarto viaje a Japón, que esperamos que no sea el último, sino un eslabón más de una cadena infinita.

Al día siguiente nos encaminamos al aeropuerto, trenes, transfer, más trenes, controles de pasajeros varios y dirigiéndonos hacia el cielo tomamos rumbo a casa.






sábado, 18 de agosto de 2018

Japón: Cuaderno De Viaje XXII // Ginza, Elitismo En La Cumbre



Pasear desde Tokyo Station hasta el barrio de Ginza es toda una aventura visual. Se puede cambiar de paisaje urbano miles de veces, y la verdad es que los primeros momentos aún con las miles de vías de trenes alrededor o sobre tus cabezas tiene su aquél.

Íbamos a pasar la tarde y dejar que el sol diera paso a las luces en uno de los barrios más significativos de Tokyo. Ginza es la antesala de la élite, el lujo y la vida a todo tren en una ciudad como ésta, y con eso ya uno se puede imaginar lo que viene. Hay muchos japoneses que se acercan al barrio para visitar las tiendas de las marcas más significativas del mundo, que por supuesto incluyen las japonesas, por lo que siempre hay un ambiente brutal. En este caso, siendo domingo, una de las arterias principales del barrio (y ya les vale con lo que se mueve por aquí de vehículos y gente) se cerraba al tráfico y la sensación de ir por un lugar que ni en sueños puedes imaginarte con esa libertad era algo para disfrutar.

Ni que decir tiene que el barrio se encontraba atestado de gente, los principales edificios abiertos a la espera de los miles de consumidores que no dejan de comprar, y al llegar nos vimos envueltos en esa masa que parece engullirte pero que de forma milagrosa nunca te molesta.
Nos acercamos al edificio Sony, que había reservado varias plantas para enseñar las últimas novedades tecnológicas aún sin salir al mercado, y nos vimos en pantallas gigantes, a todo color y con un realismo que me hizo asustarme de mi propio careto (no es de extrañar por otra parte, dado el careto que llevo) lo último en utensilios para estar comunicado mientras haces deporte... el futuro en forma de presente.

Durante el paseo disfrutamos de la caída de la tarde y los preciosos efectos de las luces del sol entre los edificios, cambiando según los cruces y las calles, acrecentando estos efectos los edificios de cristal (muchos en esta zona) que reflejaban como espejos las variaciones de segundos de la luz. Especialmente en el cruce entre las calles Chuo y Harumi Dori la noche y el día parecían mezclarse como si vieras una pantalla partida por la mitad ¡¡precioso!!

Tras algunas visitas a edificios emblemáticos de marcas japonesas de ropas y complementos, que a mi Amor la vuelven loca, nos acercamos al Teatro Kabuki-Za, un precioso edificio del siglo XIX que sigue activo. Las representaciones del teatro clásico japonés gozan de gran fama en este lugar, pero este año no tocaba que fuésemos a alguna representación, en la próxima. El paseo terminó por los alrededores del mercado Tsukiji para volver sobre nuestros pasos, hacer las obligadas fotos al reloj del Ginza Wako, un edificio muy occidental, y buscar "refugio" en una cervecería de la zona para reponer fuerzas.

De nuevo el día acababa con buena Música, porque la selección de temas en la Kirin fue tremendo, y la verdad, me resultaba encantador (como en algunos lugares de por aquí, todo sea dicho) que los clásicos del Rock los lleváramos tan bien todos los que estábamos allí, porque la variedad de edades y peculiaridades era enorme.
Dejamos correr el tiempo tranquilos, al menos yo me sentía un poco el amo del mundo, de ese mundo que hemos creado con nuestros sueños, y con mi Amor y la Música de fondo sonando como los ángeles, las cervezas me supieron a gloria.

Otro día completo y a tope en una ciudad fascinante, que nos vio cerrarlo con la llegada a Shinjuku, el sorprendente trasiego de miles y miles de almas a esas horas del domingo y la visita nocturna al piso 47 del ayuntamiento (afortunadamente cierran muy tarde el mirador de la ciudad) para que nuestras retinas descansaran con la belleza de lo infinito.






Japón: Cuaderno De Viaje XXI // Parques, Mercados Y Estaciones Con Historia


Domingo en Tokyo. La parte que corresponde al descanso se la toman muy en serio, y todo estalla, especialmente la gente deambulando por lugares públicos o asaltando tiendas y mercadillos.
Hay un lugar que en domingo no se puede perder en esta ciudad, Ueno y el parque que se encuentra en el barrio. Si uno quiere hacer un estudio sociológico de la sociedad japonesa tal y como son cuando no llevan uniformes (que en este país lo lleva casi todo el mundo, cuando no los que corresponden a las distintas tribus urbanas) en este lugar te puedes hacer el master y doctorado todo de una vez.

Es impresionante la diferente cantidad de personas que te puedes encontrar, y todas al amparo de un día de asueto que por estos lares se cotiza bastante. En esta ocasión cogimos la línea Yamamote y la verdad es que fue un acierto. Sin apenas gente, llegamos a la entrada del parque en un tiempo relativamente corto y muy cómodos, y una vez allí nos dedicamos a disfrutar de un día de buen tiempo. 

Un coro que ensayaba para una actuación nos dio la bienvenida, con diversos temas acompañados al piano. Realmente buenos para ser aficionados, y la pianista un portento. Ya dentro del parque se mezclaban por igual Música ancestral con ritmos nada aconsejables (en lo que a mí respecta) un poco de Rock y alguna algarabía subida de tono con percusiones. Con la Música ya acompañando según te movieras, nos dimos de bruces con un mercadillo de todo tipo de cosas, entre ellas comidas y bebidas varias. Los músicos que se reparten por lugares del parque son unos frikis de mucho cuidado, tremendos para sentirles. Un buen momento para un inciso tras otro paseo y junto a miles de japoneses nos tomamos un par de cervezas sentados en el césped.

Seguimos paseando por el parque en dirección al mercado de Ameyoco, porque aunque se encuentre en algunas guías como "mercadillo", hay que tener valor para llamarlo así dadas sus dimensiones. En un cuadrado de calles que se cruzan al aire libre, otras con galerías, bajo las vías del tren, bordeando el metro y marcando alguna que otra frontera en el barrio de Ueno, este mercado se ha convertido en una atracción turística (tanto para los turistas extranjeros como para el turismo interior) y es una verdadera maravilla de caos organizado, o sea, Tokyo puro y de raíces.

Hay de todo, absolutamente de todo, lo de los precios ya es otra cosa, y en un domingo las tribus urbanas pululan por la zona dándole un colorido espectacular (aunque eso se lo dan los japoneses tal cual son) 
Siempre que vamos nos tomamos nuestro tiempo en ver tiendas, especialmente las que ofrecen cosas distintas a las de occidente, atravesar las galerías, pasear y perdernos entre el gentío, disfrutar de un mundo que ellos tienen asumido siempre (y es lo más alucinante por mucho que lo veas) sin dar la sensación de disturbar por mucho que estés entre miles y miles de personas.

En esta ocasión tuvimos más tiempo para disfrutarlo, y hecho el recorrido por una de las partes que más nos atraen del "mercadillo" (porque hacerse un completo de Ameyoco es una burrada) tienda de juguetes "made in Japan" incluida, pusimos rumbo a Tokyo Station, uno de esos lugares donde, a pesar de ser lo que ya no era, la historia suele envolverte.

Todos los alrededores de la estación de Tokyo son un entramado de rascacielos comerciales y edificios de grandes empresas, lo que realmente merece la pena es la impresionante fachada de la propia estación y entrar en su vestíbulo, donde la preciosa cúpula octogonal parece dirigirte a cualquier parte del universo. La explanada sirve para que los taxis, autobuses y coches marquen el ritmo de la gente que quiere coger un tren bala, una de las cientos de líneas del metro, los trenes para otras líneas de cercanías o cualquier cosa que vaya sobre raíles, pero es cierto que la estación desprende ese aroma a historia y te hace saber que durante una época marcaba el pulso de la ciudad.

Mientras hacíamos las fotos de rigor tras la visita a los andenes y el vestíbulo, un joven estudiante de Judo estableció una conversación en inglés con mi Amor sobre las diferencias entre los modos de vida nuestros y de Japón. No fue muy extensa la cosa, pero el chico era un encanto, y tras pedirnos una foto con él, nos saludó con una enorme reverencia y se despidió (Made In Japan)

Nos organizamos para el resto de la tarde y noche hacia otro de los barrios fetiches de Tokyo, andando desde la estación a través de calles que cambiaban de aspecto cada poco tiempo y acompañados por miles de japoneses de domingo.





miércoles, 15 de agosto de 2018

Otis


Hotel California


Frank


Barricades Of Heaven


Levon


De Vinilos y Otras Glorias MMXXII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Haystacks Balboa (Haystacks Balboa) 1970


Uno de los muchos grupos que emergieron a principios de la década de los setenta al amparo del Hard Rock poderoso que iba tomando forma de la mano de los más grandes.
En el caso que nos ocupa, el grupo neoyorquino Haystacks Balboa nos deja en su álbum homónimo una singular mezcla de Hard Rock que toma influencias de varias bandas de las que marcaban la pauta en la época.
Es indudable la influencia en las composiciones donde utilizan el "Hammond" de los Deep Purple, especialmente esa forma de remover las notas y aparecer como un espectro por detrás de la canción para envolverlo todo. El toque oscuro que rezuma en el disco, y que en algunos temas es algo más que un toque, te deja el sentimiento de las bandas de Hard más negras, Sabbath y sus seguidores acrecentando el culto por ese pesimismo que brota de los confines de la tierra.
En los temas más elaborados, algunos como "Auburn Queen" o "Ode To The Silken Men" que se acercan a las suites, el sonido transformado en un Hard Prog. de refinadas composiciones resulta indudable. Quizás sea en estos momentos donde los teclados se sienten más afines a lo que es un tema creado desde la base e incrementado con las guitarras poderosas, salvajes y duras.
Hard Rock de muy buena factura, con el convencimiento de lo que se hace. Temas elaborados e impactantes, directos a los sentidos y a marcar, como se espera del estilo hecho con gusto; las guitarras arrasan con el metal saliendo de manera salvaje, y la sección rítmica no da tregua para que sepas dónde te has metido. Nada desdeñable la voz, especialmente en algunos pasajes donde esa oscuridad que brota del disco se necesita sentir con una garganta que te invita a lo más profundo.
Un disco para amantes del buen Hard Rock, con todos los ingredientes de los clásicos y sin desmerecer lo más mínimo a la hora de ser escuchado. Es lo de siempre, demasiados y demasiado buenos en un época maravillosa para eso que llamamos magia.

A:  Spoiler;  The children of heaven;  Gasbag;  Auburn Queen
B:  Sticky Finger;  Ode To The Silken Men (a.- Tell me a story / b.- What Would Happen);  Riverland



De Vinilos y Otras Glorias MMXXI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Michael Chapman (Fully Qualified Survivor) 1969


Una joya viene a visitarnos. Y como siempre, tras esta frase cualquiera podría decir de todo, pero quizás por eso en este espacio no entran más que los cuatro de rigor y los que son, saben por qué se dicen las cosas.
Segundo trabajo del cantante, compositor y en su día y por más de una década genio del Folk de raíces, extremadamente hundido en los confines de la memoria. Un disco que se equipara a la barbaridad de su debut, incluso para muchos superándolo (lo que ocurre es que para mí el "Rainmaker" son palabras mayores) y ya sólo estar a esa altura me parece ocupar un lugar de privilegio.
El sentimiento se derrama por todos y cada uno de los poros (o los surcos, venidos al caso) del disco, una obra monumental que acaricia la piel y te toma en sus brazos para no dejarte.
La voz de juglar, trovador de historias mundanas y a veces imposibles, se te mete en los sentidos con esa peculiar manera de Michael Chapman para hacer entender (a quien lo desea y tenga la sensibilidad para ello) su Música, sus palabras, su enigmática manera de creatividad.
En este trabajo vuelve a dar la sensación de que primero, y ante todo, lo hace para él, y desde el convencimiento de lo creado, después lo entrega para disfrutarlo. Las cuerdas de su guitarra parecen deslizarse sobre la nada, recorren los espacios llenos de silencio y los ocupan, seguidas o guiadas (según el caso y los temas) por la voz de Chapman, que se encarga de enaltecer lo que cuenta transportándonos a su mundo.
Podría parecer en algunos momentos de esta obra monumental del Folk más auténtico y puro que se desmarca del estilo, pero eso sólo lo pueden conseguir genios como él, que arrebatan a una manera de componer la propia esencia para hacerla tan personal como distinta. No es de extrañar que se le buscaran similitudes en otros lugares musicales (viaje éste que el músico se encargó de hacer cuatro décadas después) porque lo que no se le puede negar es que la interpretación de lo que crea es única, personal, bella. Los músicos que se acreditan, entre ellos el maravilloso Mick Ronson, aceptan la idea y van con ella de la mano.
Un disco para disfrutar, emocionarse, levitar y dejarse ir, porque tiene todo lo que hay que tener para embaucar a través de la magia, la Música.

SONGS:  Aviator;  Naked ladies and electric ragtime;  Stranger in the room;  Poscarts of Scarborough;  Fishbeard sunset;  Soulful lady;  Rabbit hills;  March rain;  Kodak ghosts;  Andru's easy rider;  Trinkets and rings




domingo, 12 de agosto de 2018

De Vinilos y Otras Glorias MMXX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Liquid Smoke (Liquid Smoke) 1969


Realmente es difícil definir el disco que nos visita, especialmente por encuadrarlo en un estilo. Es difícil por lo maravilloso de la obra en sí, no pensando en algo negativo, porque "Liquid Smoke" es un pedazo de vinilo que reúne todas las características de un trabajo superlativo, que en ciertos momentos, además, se sale de cualquier calificativo al que se le tenga por pensado.
Psycho de tremendas sensaciones, seguro que sí; Blues incandescente, eléctrico y sacado de las entrañas de esos modelos emocionantes de finales de década que buscaban encumbrar un estilo más allá de las razas y los colores, seguro que también; Hard salvaje, duro, por momentos doloroso por lo que transmite y en otros momentos brutal para que la piel te llame la atención para disfrutarlo, pues también.
Dicho ésto, que para muchos no será nada y para otros la antesala a escuchar una pequeña gema de la época, "Liquid Smoke" no dejará indiferente, sea en lo positivo (lo cual sería algo lógico por la calidad que atesora) o en lo negativo, si se buscan piedras filosofales que transformen la arena en megalodones de cinto cincuenta mil toneladas.
Para el que suscribe, la habilidad y el gusto exquisito de la banda consiste en mezclar de manera sabia y contundente sus temas propios con versiones de clásicos de toda la vida. Temas que además viajan entre el Soul, el Blues y el Hard con una facilidad sorprendente, una manera exquisita de mezclar los estilos y además hacerlo muy bien, por eso el producto es de una calidad inmensa.
A todo esto se puede añadir que los temas propios son de una calidad incuestionables, será porque los miembros del grupo han mamado y mucho de los clásicos, será porque además son muy buenos y lo demuestran, será porque la Música es tan vital que en casos como este si es muy buena rezuma de una manera abrumadora.
Un disco para disfrutar, gozar, sentirse y sentir lo que transmite, que es en esencia buena Música, sonidos hechos con el alma y para que lleguen a eso que llamamos... lo de siempre, vamos.
Sandy Pantaleo voz. Vince Fersak guitarra. Mike Archeleta bajo. Chas Kimbrell batería. Benny Ninmann órgan.

SIDE 1:  I who havenothing;  Lookin' for tomorrow;  Hard to handle;  Reflection;  Warm Touch
SIDE 2:  Shelter of your arms;  Set me free;  It's a man's world;  Let me down easy  

De Vinilos y Otras Glorias MMXIX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Devil's Kitchen (Devil's Kitchen) 1968-1969


Uno de esos grupos (uno más, porque eran una inmensidad) que deambularon por la década gloriosa de los sesenta haciendo una Psycho excepcional, sublime, y que se permitieron dejarnos esta pequeña joya homónima.
No sólo de Psycho vive el disco, aunque es tan extrema que se nota aunque no suene, porque los cuatro músicos de la banda se permiten, en alguna que otra exhibición en directo, demostrar que el Blues corría por sus venas, el Rock no les era ajeno y por sus manos todo se convertía en lo que es, un pedazo disco de Música para que las entrañas se remuevan al escucharlo.
La furibunda interpretación de "Farm Bust Blues", 10'48'' de Blues eléctrico, salvaje, desmelenado, con las guitarras arrancando la piel y la voz comiéndote la garganta, no es sino uno de los ejemplos de calidad de este disco que merece la pena en todos los segundos donde la Música te llega.
Dos guitarras, bajo y batería para explorar los confines de la Psycho más genuina, con un excepcional conjunto coral que demuestra la calidad entrelazando las voces en los distintos temas, dejando que la Música demoledora salga desde la nada y te arrolle con su personal forma de interpretar.
Por culpa de la grabación, los temas en directo no se diferencian mucho de los de estudio, pero lo descarnado de las interpretaciones te ponen en el lugar del público para escucharles bramar y llegar a lo más alto. Pieza de museo Psycho el tema "Earthfields", grabado en vivo y donde demuestran todas las virtudes que poseen como grupo, las voces, los coros, una base rítmica potente y que se permite soportar el peso de los solistas haciendo a la vez solos sin pausa; 9'35'' minutos sin miedo al vacío, llenado todo lo que te llega con la maravillosa sensación de la Música de calidad que crean.
Si quieres algo para estremecerte, "Devil's Kitchen" puede ser uno de esos momentos mágicos donde todo se transforma a través de la Música, y puede resultar simplemente mágico.

Side A:  City;  Farm Bust Blues;  Earthfields
Side B:  (You've got your) Head on right;  Dust my Blues;  Cookin';  Mellow post Blues;  Mourning glory

De Vinilos y Otras Glorias MMXVIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Jud's Gallery (SWF Sessions) 1972-1975


Excepcional conjunto de temas de la banda alemana Jud's Gallery, un tremendo grupo de Krautrock para hacer las delicias de quienes amamos esta Música.
Conjuntando sesiones en los estudios SWF de temas con una duración más o menos media (entre los cuatro o cinco minutos que ya está bien) con enormes jams de más de diez minutos en las cuales demuestran su capacidad y calidad instrumental, el doble disco se convierte en una orgía de sensaciones desde la primera nota hasta el final del disco, con un tema de bonus que se va a los 14'25'' (la exhibición final con fuegos de artificio llamada "New Day's Dawning".
En la línea del mejor Hard de la época, pero con el sello incuestionable de los grupos teutones, Jud's Gallery demuestran la inmensidad de esta Música incluso en bandas que no fueron muy allá en su recorrido discográfico y musical, habida cuenta de la cantidad y calidad de lo que existía.
En algunas partes del álbum la Música se torna oscura, obsesiva, casi dolorosa, con los efectos abundando en esta idea; ayudando las voces en un tono de lúgubres presagios, mientras que la banda arrastra esa negrura en unos tonos graves que ocupan minutos y minutos de placer musical.
En la mayoría de los temas, un Hard poderoso toma el mando, cabalgadas inmensas a lo largo del espacio, con las guitarras como principales protagonistas, vaciándose en las jams que parecen no querer terminar ("Follow Me", Nordrach"... temas para disfrutar con solos y riff desatados) ayudada por una sección potente, tremenda; el violín y los teclados de Hannes Gremminger son el perfecto contrapunto a unos sonidos en clave del mejor Rock.
Una más que recomendable obra para amantes del Hard clásico, el buen Krautrock y la Música potente hecha desde las vísceras, porque Jud's Gallery ayuda a que todos los demonios interiores salgan escapando ante lo que se les viene encima.
Jürgen Winter voz, bajo, guitarras. Peter Oehler guitarras, piano y voz. HannesGremminger violín, teclados, voz. Herbert Brandmeyer batería.

SIDE 1:  Inspiration;  Danger of shoot;  Follow me
SIDE 2:  Catch the fly;  Reaching;  Friends
SIDE 3:  Danger of shoot;  Nordrach
SIDE 4:  White woman;  New day's dawning

viernes, 10 de agosto de 2018

Japón: Cuaderno De Viaje XX // Roppongi, La Noche Iluminada



Le teníamos muchas ganas al Hard Rock Café de Roppongi, que realmente es el de Tokyo. Siempre que visitamos ciudades donde hay Hard Rock Café nos damos el gustazo de visitarlos y comer (o cenar según el caso) para acompañar la comida con buena Música, vídeos y gente que sabe a lo que va. Conocíamos el de Ueno, en otro de los barrios emblemáticos de la ciudad, pero éste se nos resistía.
Además somos desde hace muchos años miembros del club y es agradable que la buena Música se extienda de ese modo por el universo.

Tras un viaje más que emocionante y muy largo por el suburbano de Tokyo, atravesando medio centenar de kilómetros por las entrañas de la ciudad, llegamos a Roppongi, con mucha hambre y muchas ganas de buena Música.
Pequeño, encantador y muy cordial, el Hard Rock Café nos acogió con vídeos clásicos de conciertos de grandes (Deep Purple, Led Zeppelin, E.C., Black Sabbath...) y de ahí a pasar una velada increíble con la comida de rigor, las camareras amables y encantadoras (una de ellas con un bagaje en castellano tremendo y con la que charlamos un buen rato) y por encima de todo el local tipo de la franquicia, con los recuerdos de muchos grandes (nos tocó el rincón de Jimi Hendrix) fue todo uno.
Un par de horas, la visita a la tienda para adquirir recuerdos varios y cuando la noche ya había abrazado el barrio, Roppongi se nos presentó como lo que es, uno de los lugares de ocio más conocidos de Tokyo.

Los locales, clubs, vida nocturna salvaje y mucho ambiente se combina a la perfección con el hecho de ser un barrio comercial de los más elitistas de la ciudad. De hecho, contrasta enormemente pasear por calles como las que alberga el Hard Rock Café con salir de ellas y llegar al cruce de Roppongi para tomar las avenidas que llevan a los parques y plazas donde los enormes rascacielos de empresas de élite se amontonan.

Coincidió que cuando llegamos había una celebración en torno a las luces, lo minimalista y diseños de vanguardia, y todo se encontraba engalanado para la ocasión. La noche cerrada hacía más bello el contraste bestial de la iluminación, y los enormes rascacielos parecían caerse sobre uno. Abiertos en sus plantas inferiores, acceder a ellos era como entrar en el mundo prohibido donde los millones hacen que el mundo se mueva. Escaleras mecánicas atestadas de gente, terrazas abiertas para observar las vistas de la ciudad, negocios y restaurantes, y sobre todo el homenaje a la luz en los lagos y espacios abiertos del lugar.

En algunos de estos lugares, entre descomunales rascacielos de empresas, la Música tradicional en directo apoyaba como una B.S.O. espectáculos teatrales, todo ello entre el fragor de miles de personal deambulando por los accesos, por supuesto sin molestar ni disturbar lo más mínimo.

Un pequeño grupo de músicos con instrumentos tradicionales llamó nuestra atención, melodías que llevaban el sello de siglos pasados, elegantes sones que llenaban el silencio a pesar de los miles de paseantes, descansando sobre un pequeño lago repleto de luces flotando en el agua.
Justo al lado se anunciaba con una elegancia exquisita el último modelo de automóvil de una marca universal, y un actor que debía tirar mucho por esos lares (sobre todo por las cientos de japonesas que se hacían fotografías junto a su imagen) vendía el producto.
Como siempre, historia, modernidad, pasado y futuro en perfecta sintonía en un país que fascina por la facilidad para hacerlo así. 

Varias horas de disfrute y la jornada se iba acabando, con el viaje de vuelta en el metro por las entrañas de Tokyo, la ciudad que parece no tener fin.







jueves, 9 de agosto de 2018

Japón: Cuaderno De Viaje XIX // Tokyo Sakura Tram, Otro Viaje En El Tiempo




Lo infinito de una ciudad como Tokyo provoca que por mucho que la visites siempre tendrás cosas por descubrir, y la mayoría de las ocasiones muy sorprendentes.
Desde que vamos a la ciudad solemos intercalar lugares que nos han encantado en otras ocasiones con la búsqueda de lo nuevo, lo que viene en las guías y no tanto, porque al final en una urbe tan inmensa hay que elegir, vayas unos días o unos meses.
En la nueva jornada tocaba descanso de tiendas de vinilo (aunque no de Música) de modo que tras un buen desayuno tomamos la calle bastante temprano.

Para el cuarto día de estancia en Tokyo teníamos preparados (mi Amor tenía preparado, por supuesto) una visita a una parte de la ciudad que alberga el único tranvía que queda en la misma, el "Tokyo Sakura Tram" en la línea "Toden Arakawa".
En 12,2 kms de recorrido, desde la estación de Minowabashi a la de Waseda, te ofrece un viaje en el tiempo absolutamente maravilloso, a través de barrios que (como casi todo en Japón) mezclan de manera perfecta lo antiguo con lo moderno, las más increíbles calles ancladas en el tiempo con avenidas de construcción reciente.

Con un bono de 700 yenes puedes tomar el tranvía en el lugar de la línea que desees y hacer el recorrido o ir parándote en cualquiera de las treinta paradas del trayecto. Es evidente que la idea que teníamos era ir bajándonos en lugares que a través de las guías e internet llamaban la atención por algo especial, pasear por el lugar elegido y de esa forma llegar al final del trayecto.

Salimos de Shinjuku en metro hasta Jimbocho y de ahí cambio en la línea Toei Mita hasta la estación de Nishi-Sugamo, donde comenzábamos (a nuestra manera) la búsqueda del tranvía para subir. Antes, mientras paseábamos por las calles, nos encontramos con la Sugamo Jizo-Dori, una calle de tiendas de todo tipo que sirve para todos los habitantes del barrio de Toshima. Eran las primeras horas de la mañana y todo estaba repleto, las compras diarias y dos turistas despistados más deambulando por varios cientos de metros de locura comercial.
Cuando algo es del propio lugar, se siente esa diferente actitud de la gente, mucho más natural que los sitios más conocidos o turísticos; es lo que intentamos buscar siempre que podemos, porque es impagable mezclarte entre los habitantes del lugar.

Tras un buen rato de paseo y tiendas, con mi Amor queriéndoselo llevar todo, llegamos a la parada elegida para tomar el tranvía, "Shin -Koshinzuka" dirección Minowabashi, y comenzó otra experiencia sensorial maravillosa.
A pesar de parecerlo por lo que es en sí mismo, la "Tokyo Sakura Tram" no es una atracción turística, sino un medio de transporte público para los habitantes de la zona. Las calles y los lugares por los que transcurre la hacen única, pero la verdad es que salvo en algunas avenidas y calles más anchas, sería impensable otro medio.
El tranvía se pierde entre casas de muchos años atrás por las traseras de las mismas, por urbanizaciones más modernas, recorriendo en el sentido de ida y vuelta los 12,2 kms; atraviesa avenidas y calles principales, y digamos que parte como un cuchillo el barrio de manera única.

A partir de aquí, fuimos eligiendo las paradas donde bajarnos para visitar sitios o pasear por los alrededores; un jardín precioso que rompía con todo lo que le rodeaba, construido con piedras, atravesado por un canal, que daba acceso tras un paseo como encantado al templo de Oji Inari Shrine.
Más adelante, visitamos el museo del tranvía, donde pudimos ver varios modelos de distintas épocas. Más estaciones, más gente del barrio acompañándonos en el trayecto, el viaje tranquilo en el tranvía entre casas, jardines, paradas para visitar calles de habitantes del lugar de toda la vida y el final del trayecto en Minowabashi, donde la estación parece perderse como sumergida entre pequeños bares y restaurantes de apenas cuatro o cinco clientes.

Las horas pasadas desde la llegada al barrio nos dejaron un regusto de maravillosa sensación. Ya estábamos más allá de las horas de comida, de modo que buscamos el metro camino de un barrio donde queríamos pasar la comida con buena Música y ambiente.