domingo, 28 de agosto de 2016

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Heather


Christina


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De Vinilos y Otras Glorias MDCCLXV

Un grupo maravilloso que me ha proporcionado muchos momentos de éxtasis sensorial, porque cuando uno es así, sólo queda escuchar y disfrutar de lo que viene.


Nektar (... Sounds Like This) 1973


No es porque me guste, quizás ni siquiera sea porque me encanta lo que escucho cuando dejo que sus discos se pongan a girar en el plato esperando que la aguja les acaricie, pero la sensación de placer que me transmite Nektar es algo que llevo desde que les escuché por primera vez, y de eso hace ya varias décadas.
Tercer trabajo de la banda, "... Sounds Like This" se convierte en un doble disco lleno de emociones, con temas que a nivel instrumental resultan casi insuperables por la calidad inmensa de sus componentes, y lleno de lo que la banda y el Prog. que desplegaban exigían.
En formato de suites desarrolladas como elegías musicales para que la banda haga lo que sabe, lucirse instrumentalmente, ya que tres de sus nueve temas superan de largo los diez minutos y en otros tantos la conjunción hace que no se sepa si realmente es un todo o parte de una idea global, el disco doble se supone como una idea que va más allá de la propia forma de entender los sonidos, con guiños al Rock más clásico y por supuesto la Música "made in Nektar" que cuando se lanzaban desde la creatividad eran capaces de muchas cosas.
Es de reseñar que el doble está grabado en directo en el estudio, por lo que se recoge más que aceptablemente lo que el grupo era capaz de hacer cuando se ponían a desmembrar las composiciones salidas de sus mentes delante de sus instrumentos. En mayor medida los cuatro músicos más el ínclito Mick Brockett a las luces, que para ellos era parte fundamental y uno más de la banda porque les daba ese ambiente visual necesario en escena, se toman más que en serio lo de tocar en directo aunque sea dentro del estudio de grabación, y consiguen acercar mucho el sonido de Nektar a lo que hubiera sido un concierto en cualquier sala donde desplegaban su talento.
Disco de estilo, clásico de una gran banda de Prog. en mi opinión demasiado infravalorada, con unos emocionantes recorridos musicales para llenar los sentidos de la Música que hace que el cerebro vibre por lo que se instala en él, y a partir de aquí, cada uno con lo que sienta, porque la Música es eso.
Allan Freemann teclados y voces. Roy Albrighton guitarra y voz solista. Ron Howden batería. Derek Moore bajo y voces.

De Vinilos y Otras Glorias MDCCLXIV

Grupo dual, de ambos lados del telón de acero, sin restricciones mentales y algún que otro desvarío idiomático.


Omega (Omega) 1973


Un grupo nacido en Budapest que siempre hizo una Música de Rock con esos toques (especialmente, por supuesto, cuando se dejó acariciar por las influencias del Krautrock) tan del estilo que en la zona germánica se paseaban por centro Europa.
Este álbum homónimo, corresponde a lo que sería su primera obra (tras un no muy claro recopilatorio del 68) en clave occidental, tras mucho tiempo y discografía en Hungría. De hecho lo más significativo, al margen de la preciosa y significativa portada y porque muchas canciones se repetían según qué álbum correspondiese al período húngaro u occidental, es que los temas están cantados en inglés.
Un disco típico del sonido del grupo, del buen sonido de Omega, con composiciones de Rock que se movían sin esfuerzo entre lo sinfónico, ribetes de Hard en según qué casos y una cuidada forma del Kraurock de esos años.
Con unos teclados que profundizaban en la melodía y sobre todo llenaban de ambientes los temas, la excusa para que la guitarra entrara sin permiso y elevara todo ya estaba escrita, apoyado el conjunto en una poderosa sección rítmica que soportaba todo lo que le echaran.
Muy especiales se antojan los coros, la voz solista y los enrevesados momentos de excelso conjunto vocal parecido a lúgubres batallas en campos abiertos. Es una de las señas de identidad del disco, y lo que consigue, además de esos teclados llevados hasta lo más negro, que el trabajo esté impregnado de una oscuridad bellísima, estremecedora y a la vez delicada.
Para conocer a una banda singular, que supo adaptar su Música a dos tipos de sociedades antagónicas, reciclando su talento y siendo parte de la historia de un estilo que la acogió sin esfuerzo por lo que proponían y la calidad con la que lo entregaban.
Omega, una aventura entre dos mundos distintos y cercanos, Música sin fronteras para llenar los sentidos de una maravillosa sensación de ingravidez intelectual.
Laszlo Benkö teclados y voces. Tamás Mihály bajo, guitarra, piano y voces. György Molnár guitarra. János Kóbor voz y percusión. Ferenc Debreceni batería y percusión.

SIDE A:  Everytime she steps In;  After a hard year;  Delicate Sweep;  Parting song
SIDE B:  The bird;  The Lying girl;  White magic stone


De Vinilos y Otras Glorias MDCCLXIII

Seguimos viajando, en esta ocasión nos acomodamos en un transporte que nos llevará hacia galaxias más allá de la imaginación conocida.


Tangerine Dream (Alpha Centauri) 1971


Maravillosa segunda entrega del grupo alemán Tangerine Dream, mucho más cercana a lo que les hizo ser uno de los pilares de la Música electrónica y espacial de finales de la década de los sesenta.
En esta segunda aventura, los instrumentos más habituales (diciendo ésto por los que se usan directamente por los músicos sin programaciones diversas) sustituyen de alguna manera a los experimentales de su primera obra, haciendo que el disco parezca un trabajo más "humano". Con el tiempo y muchos años más volverían a dejarnos solos con un escenario vacío que tocaba sin atisbo de humanidad, pero eso es otra historia.
"Alpha Centauri" es, en su Música, una aventura entre teclados, flauta y alguna guitarra despistada que se une a la fiesta para que no se diga que no está. Diversos sintetizadores, órgano, máquinas de eco, piano... crean el ambiente perfecto para que nos adentremos en el viaje más allá de las fronteras estelares, mezclándose la sinfonía con el más puro Rock Espacial que se afanan por traer y llevar dentro de los vaivenes que su propia Música crea.
El sonido de la flauta es lo que resalta en un choque frontal con el resto de lo que se escucha, como si estuviera ajena al concepto global del álbum y de la historia de este sistema de estrellas más cercano al Sol pero alejado de nuestra mente. Un sonido que parece el único nexo que queda tras comenzar el viaje para (si uno lo desea) no volver; especialmente atrevida en los solos inmensos de "Fly And Collision Of Coma Sola" chocando, literalmente, con una percusión desatada a partir de la mitad de este tema de 13'05''.
Las percusiones empujan la nave hacia el exterior y el envoltorio continúa siendo cosa de los teclados, profusamente usados durante todo el disco, especialmente en la obra central que ocupa toda la cara B, "Alpha Centauri" y sus 22'08'' de orgía interestelar. 
No hay mucho más que decir, salvo que si es una Música que te atraiga, aprovecha para subirte a la nave y desaparecer por donde quieran llevarte, porque en eso Tangerine Dream nunca ha tenido problemas en elegir a sus pasajeros.

De Vinilos y Otras Glorias MDCCLXII

Acercándonos al vacío que la Música provoca, para no disturbarnos con nada que no sea lo que nuestras almas desean.


Eloy (Inside) 1973


En la corriente del Krautrock que no llegó al radicalismo que intentaba ser una crítica social y política de la época en la cual surgió el movimiento, muchos grupos siguieron unas directrices más parecidas a lo que era el Rock Sinfónico y sus sonidos.
Uno de esos grupos, que se ganó un nombre a pulso dentro de su generación, fue Eloy, banda de técnica depurada y emociones vividas desde esa óptica sinfónica, que en ocasiones se mezclaba con paseos por el Rock espacial.
Su segundo trabajo, "Inside", surgido tras una primera toma de contacto que no definía muy bien lo que era el grupo, ya va marcando las intenciones de sus miembros y esa Música entre épica y monumental, que incita a los viajes mentales a través de las notas y el complejo desarrollo de los temas.
Dotados de una técnica excepcional a la hora de interpretar, la única forma de no sobrepasar lo humano depende del acierto con las composiciones, y si bien me gusta más el grupo cuando fue tomando consciencia de su inmensa capacidad con algunos discos a sus espaldas, en este trabajo mezclan de manera coherente la epopeya de temas inmensos con algunos de menor recorrido más cercanos al Rock Sinfónico más clásico.
El comienzo del disco, que significa toda la cara A del mismo con sus 17'14'', "Land Of No Body", está destinado a ese viaje que siempre proponen, con los teclados de Manfred Wieczorke desparramándose por cada rincón de los sonidos creados, atrayendo la atención sobre ese salto al vacío que significa la aventura de más de un cuarto de hora. La cara B, con tres temas que median entre la suite de "Up And Down" (8'23'') y dos temas más recogidos en el tiempo, "Inside" (6'35'') y "Future City" (5'35'') ayudan a entender de una manera más clara el significado de Eloy como grupo, con la guitarra de Frank Bornemann ocupando su lugar y desafiando a esos teclados, y la sección rítmica que mete la obra en un camino que deja poco margen para discernir entre el Rock y las aventuras espaciales propuestas.
Un disco que va marcando la idea de lo que fue Eloy, un grupo que se fue haciendo paso a paso y llegando cada vez más arriba en la década de los setenta; una obra de indiscutible calidad y que ayuda a conocer a uno de los más influyentes iconos del Krautrock en esa vertiente que unía con lo esencialmente visceral.

sábado, 27 de agosto de 2016

A Man With No Name



All Along The Watchtower


Música


En lo más profundo del océano se escuchan las notas que van aparejadas con la pasión que emerge de las almas que sienten la Música.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCCLXI

Un músico que me apasiona (como los otros cien millones que digo, sí, ¡¡qué le vamos a hacer!!) por su forma de entender la Música y por estar, cuando ha podido, al margen del sistema.


Graham Parker (Live Alone! Discovering Japan) 1993


Hay muchas formas de hacer un directo, siendo o no compositor además de músico, pero cuando estas dos facetas se juntan, salir al mundo con tu guitarra, tus ganas y tus canciones a entregarlas sin nada más, es una opción de lo más bella.
No soy partidario de los acústicos desenchufados y bla, bla, bla... como la esencia del Rock, el Blues, El Soul, lo que sea, pero sí me encanta que de vez en cuando se cambie de registro, y ésta es una opción tan válida como la que más cuando está bien hecha.
Graham Parker hizo un disco en este plan, él con sus guitarras y sus canciones, allá por el año 1988 en los USA, y le quedó tan bien que repitió la historia varios años después.
Este "Live Alone! Discovering Japan" que nos acompaña es la segunda aventura grabada de esa manera, en teatros y locales con sus guitarras y el talento que lleva en vena. Ni que decir tiene que a pesar del carácter fresco y desenfadado que desprende la Música de G.P., este es un disco intimo y personal, con el músico frente al público y su guitarra hablando con él.
Trece temas de su trayectoria con algún guiño a ídolos de su vida a los que les hace un merecido homenaje con el gusto que suele acompañarle. Un disco que no se entiende sin la forma de pensar de este trovador que a su manera intentó romper muchas de las leyes no escritas que manejaban ciertos hilos, y que en discos como este deja el sello de esa forma de pensar que le hace ser un independiente nada al uso.
"Live Alone! Discovering Japan" es un mecanismo de defensa contra el desánimo, el pesimismo y todo lo que nos ata. El Rock en su esencia más pura, desde el papel al escenario, en un lugar, Japón y una ciudad, Tokyo, que saben mucho de lo que es ser uno entre millones de seres, piensen o no como tú.
Descubre (de nuevo) esa cara que el Rock regala cuando artistas como G.P. se llenan de él para escupirlo al viento.
Graham Parker, guitarras, voz, alma, talento.

SIDE 1:  That's what they all say;  Platinum blonde;  Mercury poisoning;  Sweet 16;  No woman no cry;  lunatic fringe;  Long stem rose
SIDE 2:  Discovering Japan;  Don't ask me questions;  Watch the moon come down;  Just like Herman Hesse;  Too many knots to untangle;  Chopsticks;  Short Memories

De Vinilos y Otras Glorias MDCCLX

Uno de esos discos que siempre me dejaron la duda en la mente, a pesar de tantas cosas, a pesar de tantos nombres.


Eric Clapton (Rainbow Concert) 1973


Comenzando con el título, me parece de todo punto inapropiado que sea un disco de E.C., porque si se descuida es el último en enterarse y subirse al escenario.
A partir de aquí, este álbum en directo que sí que parece una grabación no oficial por lo pésimo del sonido, tiene el valor sentimental primero de la amistad, porque hay que creer mucho en un amigo para organizar un evento así e intentar reflotar una carrera que estaba muerta (y en este caso de "chapeau" por Pete Townshend que fue el paridor de la idea) segundo por escuchar, en lo poco que se deja escuchar porque lo del sonido me enerva, juntos a un grupo de músicos que son leyendas y mitos de la historia del Rock y la Música contemporánea en general, y tercero porque pensar que este disco (más bien lo que conlleva tras de sí) es la reencarnación de E.C. como dios por enésima vez, es simplemente alucinante.
Que "manos lentas" es un superviviente ya lo sabemos todos los que hemos amado su Música y quien es, pero muchas veces se olvida (en mi caso intento que la memoria no me flaquee en eso) que sin gente alrededor suyo, sus manos se hubieran quedado sin acariciar una guitarra mucho antes de lo que los amantes de los sonidos hubiéramos querido (o más bien podido disfrutar)
A partir de aquí "Eric Clapton's Rainbow Concert" hay que tomárselo como lo que debió ser pero que a nivel de grabación no se aprecia casi nada; la demostración de afecto de unos músicos increíbles a un genio que tocaba fondo; un grupo de canciones que por sí solas mantienen cualquier disco de pie si se escuchan bien, porque además tienen energía y están hechas... pues eso; disfrutar, en lo que se pueda, de la magia de la Música a través de gente muy especial, que cuando han decidido dar lo que tienen se han pasado siempre varios pueblos.
Lo dicho, un disco para la historia en lo que pretendió, lo que fue, no sé si tanto en lo que consiguió (porque E.C. no volvió a ser el mismo jamás) pero sí en dejarnos vivo a un tipo que cuando toca la guitarra hace que todo sea distinto.
E.C. dios;  Pete Townshend resucitador, guitarra y voces. Ronnie Wood guitarra y voces. Rick Grech bajo Steve Winwood teclados y voz. Jim Capaldi batería. Jimmy Karstein batería. Rebop percusión

SIDE ONE:  Badge;  Roll It Over;  Presence of the Lord
SIDE TWO:  Pearly Queen;  After Midnight;  Little Wing

De Vinilos y Otras Glorias MDCCLIX

De directos más o menos oficiosos, pirateados y sacados de las entrañas de grupos y solistas que son parte de esa leyenda sobre un escenario.


Eagles (Live In Houston, Texas November 6, 1976) 1976


En esta ocasión lo del año y el título ha sido fácil. 
Disco doble grabado en directo en el lugar que reza en el título, durante la gira del mítico "Hotel California" que les encumbró definitivamente al Olimpo de un tipo de Música muy americana, muy de por allí, que siempre ha sido muy de todos los sitios.
De hecho la grabación dista apenas un mes y algo más de la salida al mercado del disco oficial, y es la primera ocasión en la cual la banda está sin Bernie Leadon, que fue sustituido para la grabación y gira (siguiendo obviamente como miembro estable de Eagles a partir de entonces) por el genio de la guitarra y mucho más Joe Walsh.
El disco es una presentación del nuevo producto, aunque no sé si aún el disco no estaba muy pulido porque sólo hay tres temas del mismo, un repaso a su carrera y por supuesto la puesta en escena del nuevo miembro del grupo, con tres de las canciones más emblemáticas de Walsh, "Turn To Stone", "Rocky Mountain Way" y "Walk Away", que transforman el sonido de la banda y la hacen más dura y potente (una sorpresa de lo más agradable)
Una banda que en directo sonaba como un reloj de precisión, con conjuntos corales excelsos y una capacidad para mezclar melodías de baladas y suaves susurros con algún que otro trallazo (lo de Walsh es otra cosa) que les solía salir perfecto.
La mejor etapa de la banda, un giro hacia otro tipo de sonido que adoptaron sin esfuerzo, juegos inmensos de instrumentistas que estaban bastante sobrados para ello y unas composiciones acordes con la calidad que atesoraban, lo cual les permitía trasladarlo al directo de una manera más fácil, porque la base ya estaba puesta.
Dicho esto, y si la decisión, por amor a la banda y a este tipo de Música de calidad, es atreverse con el disco, lo que se asegura es no salir defraudado porque la grabación merece la pena y mucho; una banda perfecta en esa época, un set list tremendo, unos músicos excepcionales y... Eagles en estado puro.

Side A:  Hotel California;  Lyin' eyes;  Wasted time;  Take It To The Limit
Side B:  Desperado;  Midnight Flyer;  Turn To Stone;  Already Gone
Side C:  One of the these nights;  Funk #49;  Good day in hell;  Witchy woman
Side D:  Rocky Mountain Way;  James Dean;  The best of my love;  Walk Away;  Tequila Sunrise


De Vinilos y Otras Glorias MDCCLVIII

Un artista muy especial, al que la fortuna sonrió poco, en un estado de gracia increíble cuando era un chaval queriéndose comer el mundo.


The Jeff Healey Band (In Concert) 1988


La irrupción en el mundo de las grabaciones y los discos de The Jeff Healey Band fue tan impactante como inquietante, porque un chaval de veintidós años, ciego y con una técnica de guitarra muy especial, conseguía que el Blues y el R'n'B se expresaran de una manera distinta.
Me encanta Jeff Healey, su estilo y su manera de amar el Blues, pero si bien sus grabaciones primarias eran una orgía de sonidos y clase, muy bien grabadas y producidas, donde él llegaba a ser el maravilloso guitarrista, visceral y salvaje que era, ocurría sobre un escenario.
Tuve la gran suerte de disfrutar en directo a este músico tan especial, y la metamorfosis que sufrió mi persona al escuchar los primeros acordes del tema de entrada, el brutal "Blue Jean Blues" aún sigo sin poder expresarlo.
Este "In Concert", un disco no oficial de la serie "The Swingin' Pig"y que por cierto en la copia que tengo suena muy bien, se grabó en Toronto, en Noviembre de 1988, dos meses después de su debut discográfico con el tremendo "See The Light", y es lo más cercano a tenerle delante en un concierto en directo. Una brutal descarga de poder a través de las cuerdas de su guitarra, una emoción tras otra emanada del talento como músico y guitarrista de Jeff Healey, que era capaz, desde el sentimiento, de traspasar la línea que separa lo imposible de lo que es la realidad.
Nueve temas para que los sentidos revienten de placer, versiones de clásicos eternos que la banda interpreta de manera magistral (especialmente y por lo que me encanta el "Blue Jean Blues" me parece un viaje hacia las estrellas sin transporte) y el resto la presentación de su disco debut, hacen de este documento un pedazo de recuerdo de lo que el guitarrista era capaz, apoyado por sus dos colegas de tantos años cubriéndole las espaldas con una sección rítmica que se empeñaba en conseguir que el genio se luciera.
Un disco para disfrutar del talento de un enorme guitarrista, volver a gozar con la magia del Blues eléctrico y perderse en las inmensidades con una guitarra que te enamora cuando te desgarra la piel.
Jeff Healey guitarra y voz. Joe Rockman bajo y voces. Tom Stephen batería.

SIDE A:  My little girl;  Blue Jean Blues;  Confidence man;  White Room;  Don't let your chance go by
SIDE B:  Roadhouse Blues;  See the light;  I need to be loved;  All along the watchtower


viernes, 26 de agosto de 2016

Mike


Música


Hacer el amor puede ser fácil; hacer que la Música te ame porque siente que te hace tuyo es una aventura que no se puede fingir.

Música


El sendero de los tiempos avanza de manera inexorable. Es a través de él donde encuentro mis sueños, los sonidos que me llevan desde la nada a ese infinito irreal que hago mío. 

Nadie puede penetrar en la memoria, paraíso escondido que cierra sus puertas a quien pretende echarnos de él. Es allí donde guardo mis recuerdos de Música eterna, donde me abrazan las notas que me hacen ser lo que nunca se ve.

Siguen con sus muros de piedra levantados para que no les disturben. La Música puede penetrar el cerrojo de lo imposible, porque es parte del sentimiento que nunca expira, el gran enigma de todo lo que nos une más allá de las estrellas.


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCCLVII

Parte de la leyenda, la mitología y todo lo que se pueda pensar dentro de la Música contemporánea, nos visita de nuevo, un genio en una de sus facetas más...


Neil Young (Live At The Cellar Door) 1970


La verdad es que escuchar a Neil Youg con su guitarra o al piano, su voz y nada más, suena igual de bien hace cuarenta y seis años, treinta, veintidós, quince... porque es parte de su esencia como músico, y siendo quien es y lo que es, eso es decir una barbaridad.
Este "Live At The Cellar Door" es parte de una colección de grabaciones particulares del propio artista y que han ido saliendo en fechas que no han cumplido con lo que se pretendía, pero que poco a poco van dejando ver una auténtica bomba de relojería convertida en Música, conciertos donde Neil Young era él en estado puro (especialmente aquellos en los que está solo)
La época del concierto corresponde a la salida de la joya llamada "After The Gold Rush" y todo el disco está impregnado de la magia de este trabajo único, uno más del músico.
Un disco íntimo, excepcional porque Young se encuentra en un momento radiante de su Música, precioso y lleno de matices cuando se escucha esa voz aterciopelada que parece salir de su garganta pidiendo disculpas para instantes después arrancarte el alma con su sensibilidad, porque lo que Neil Young provoca es que todo se transforme en una melodía por donde deslizarse para gozar de cada nota, cada intervalo de sonidos.
Trece temas que son parte de la historia del artista y por ende de la Música del siglo XX, especialmente por los que son y cuando se escribieron, la gran mayoría con su guitarra, ayudándose en menor medida del piano para otros, todos de una calidad incuestionable, con algunos incunables de siempre como "Tell Me Why", "After The Gold Rush", "Cinnamon Girl", "Down By The River"...
En esta ocasión, y no soy muy dado a creer lo de los archivos de... editado con permiso de... y demás historias que suelen esconder lo que no se puede vender, "Live At The Cellar Door" es un acierto por lo que significa, cómo nos presenta al músico y porque su calidad está acorde a lo que Neil Youg era, es y será para la Música.

SIDE ONE:  Tell Me Why;  Only love can break your heart;  After The Gold Rush;  Expecting to fly;  Bad fog of loneliness;  Old man;  Birds
SIDE TWO:  Don't let It bring you down;  See the sky about to rain;  Cinnamon Girl;  I am a child;  Down By The River;  Flying on the ground Is wrong

De Vinilos y Otras Glorias MDCCLVI

Un genio anda suelto, y a pesar de encontrarse fuera de época (aunque siendo él) puede recrearse en cosas como las que nos visita.


Roy Harper (Jugula) 1985


Para algunos se trata de un disco de Roy Harper y Jimmy Page, para otros es un disco de este genio ajeno a todo lo que no sea crear emociones a través de los sonidos, al que ayudan músicos inmensos, especialmente Jimmy Page.
Sea como fuere, "Jugula" es otro eslabón más en la cadena de colaboraciones e implicaciones buscadas (en el caso de los dos músicos documentadas y legendarias) entre estos dos monstruos de la Música, a los que les une su amor por la misma y una amistad evidente.
Un trabajo personal e intransferible, como todos los que han nacido de la mente de este iluminado, un disco que profundiza en el intimismo y la visión que de la Música tiene Harper, la creencia en ella de su amigo Page y la traslación de las ideas al negro vinilo para que todo se convierta en magia.
Los malabarismos de la portada y la contraportada, con líneas para cortar el cartón, frases en sentidos giratorios, alusiones a lo irreal, la ciencia ficción y los hombres de la calle que creen en historias y escuchan su propia alma, son la primera impresión de todo lo que lleva dentro el trabajo, un puñado de temas que son una exhibición de clase, inmensas ideas y calidad.
Las guitarras acústicas y eléctricas en manos de Harper y Page se tornan mágicos instrumentos con los que viajar a través de la mente, cuando acceden a tu cerebro entre solos, riff, arpegios, susurros, impactos... que te envuelven sin problema por su calidad e inspiración.
Junto a ellos, músicos que entienden perfectamente la Música de este iluminado (y eso ya da una idea de la calidad de los mismos) y hacen que lo que suene sea una orgía sensorial que no se puede evitar. Excepcionales teclados metidos de manera genial, ritmos para llevar los temas por donde quieran, y cuando el silencio es el rey y las acústicas llenan el universo, todo lo que se desea como Música para soñar y no despertarse.
"Jugula" es un disco muy especial, enigmáticamente bello, inspirador y lleno de sentido para entender la Música que jamás van a venderte, la que tienes que buscar en los espacios escondidos de delicatessen.
Roy Harper guitarras y voz. Jimmy Page guitarras. Tony Franklin bajo. Nik Green teclados. Ronnie Brambles, Steve Broughton y Preston Heyman baterías.

Side One:  Nineteen forty-eightish;  Bad speech;  Hope;  Hangman
Side Two:  Elizabeth;  Frozen moment;  Twentieth century man;  Advertisemente


De Vinilos y Otras Glorias MDCCLV

Como somos unos inquietos, vamos a continuar por los senderos de esas piezas que son, por derecho propio y a los que representan, parte de la esencia de nuestra Música.


Faces (A Nod Is As Good As A Wink... To A Blind Horse) 1971


Si uno se para y desea disfrutar de lo que es el Rock And Roll entendido como un divertimento, con calidad, arte y ganas, quizás la trayectoria de los primeros discos de Faces sea un tratado mayor y mejor de lo que se piensa.
Su tercer disco, este trabajo de nombre inacabable y con mucha retranca, es otra pieza más para degustar y saborear eso que estamos diciendo, pero además realizado en un momento en el cual los músicos que componían el grupo estaban de un inspirado para alucinar, y juntos...
Tremendo trabajo para gustar, gustarse y hacer que uno se ponga las pilas en cada nota que llega, marcando sin querer (o queriéndolo porque los sentidos así te obligan a ello) el ritmo de unos temas que se escriben desde la inspiración rockera de todos sus creadores, traducidos con la magia y genialidad de los mismos y representados con una producción impecable que les hace aún más efectivos, maravillosamente viscerales.
A pesar de repartirse la voz solista entre Rod Stewart y Ronnie Lane (cinco a tres para el desmelenado rubio) ese timbre excepcional, carismático y emotivo del amigo Rod abre las puertas para que tras su garganta toda la Música fluya con una facilidad asombrosa (y no nos engañemos, Lane canta como los ángeles, pero algo tiene Rod...) y no es para menos teniendo a quien tiene la banda como componentes.
La época más descarnada de Ronnie Woood a la guitarra, tremendo con la slide, agarrando las cuerdas de acero y tirando como un poseso, gustándose en riff de puro Rock o acariciando suavemente junto a Lane la acústica en baladas que son parte de este estilo apasionante. Una sección rítmica todo terreno, con el propio Lane al bajo, voz, acústica... y la batería de Kenney Jones marcando ritmos de manual. Todo se completa con los teclados de otro grande (pero a veces injustamente olvidado) Ian McLagan, que crean los ambientes perfectos.
Disco de maravillosas sensaciones, un recorrido por lo mejor del Rock And Roll de la mano de un grupo mítico, un souvenir para llevarse a cualquier lugar, cerrar los ojos y disfrutar de los sonidos entrelazados hasta el infinito.
No olvidemos mucho de lo que fue, trabajos como éste son la inspiración que han dado paso a otras sensaciones más allá de lo puramente musical.

SIDE ONE:  Miss Judy's farm;  You're so rude;  Love lives here;  Last orders please;  Stay with me
SIDE TWO:  Debris;  Memphis;  Too bad;  That's all you need


De Vinilos y Otras Glorias MDCCLIV

Vamos a repasar algún que otro clásico, no sea que nos olvidemos (dúdolo mucho ¡¡vive el cielo!!) de aquello que fue lo que más adelante hizo ser mucho más.


Mott The Hoople (Mott The Hoople) 1969


Mott The Hoople es un grupo que siempre me ha gustado. De hecho es un grupo que me ha encantado desde que seguí (a la inversa) la trayectoria de dos de sus genios, Ian Hunter y el maravilloso Mick Ralphs.
Además de la calidad de quienes componen este grupo, más icono de lo que muchos piensan, eran capaces de hacerte paladear el buen Rock con una sencillez abrumadora, y eso no todo el mundo lo consigue.
"Mott The Hoople", el disco homónimo que servía de presentación a la banda terminando la gloriosa década de los sesenta, es pura esencia del Rock & Roll, una manera de transmitir la Música que se convirtió en eterna y que llega desde sus composiciones (o las versiones cuidadas y llenas de pasión que hacían, de las cuales nos entregan la mitad del disco) hasta el alma de quien quiere escucharles.
Talentos que comenzaban a demostrar (a pesar de edades ya pasadas de décadas) que iban a dar y mucho a la Música de calidad, con un estilo propio que les hacía fácilmente reconocibles, en un disco lleno de frescura, de sentimientos y de afán por hacer que el estilo sonara de otra manera, a pesar de ser lo que siempre había sido.
La inimitable voz de Ian Hunter comienza a definir el sonido del grupo, que cuando se lanza a tope te atrapa con su manera de entender el Rock; la guitarra de Mick Ronson arañando las tripas, seis cuerdas que son parte de la historia y sello de un músico tan especial como (en mi opinión) bastante infravalorado con todo lo que ha hecho en su trayectoria, y ese sonido del "Hammond" llevándote hasta donde los límites no existen, acompasado con el piano (que cuando lo mete se siente) de Hunter para que la fiesta sea completa. 
Disco para disfrutar, gozar, evadirse y sobre todo divertirse con el Rock de calidad hecho por quienes saben sentirlo y dejar que corra por sus venas, el comienzo de una historia que a través de los años y con sus carreras por separado, han sido parte indiscutible de las leyendas del Rock.
Ian Hunter piano y voz. Mick Ralphs guitarra y voz. Verden Allen órgano. Overend Watts bajo. Buffin batería.

Side One:  You really got me;  At the crossroads;  Laugh at me;  Backsliding fearlessly
Side Two:  Rock and roll queen;  Rabbit foot and Toby time;  Half moon bay;  Wrath and wroll

sábado, 20 de agosto de 2016

Mick


De Lo Que No Hay

Podemos saber del infinito, pero el infinito sabe que nunca llegaremos a él.

A.R.

Música


No hemos vivido lo suficiente para disfrutar de lo que amamos, la Música y lo que nos da. Sin embargo, sentir que el aliento de esa magia te llega desde otra alma, gemela o no, según se piense, es un placer tan inenarrable como querer alcanzar las estrellas con tu mano.

Cuando hablo de Música, lo que nos lleva, nos hace ser, nos pone la piel de gallina, con quien comparte mis emociones, a la vez emocionarme me cuesta poco. Por eso me encanta recordar a personas, seres humanos (en su defecto) tipos que rezuman la autenticidad cuando de poner un vinilo en el viejo plato se trata, cuando hablar de esa guitarra que se te clava en el cuello ahogándote de gusto nos saca una mueca socarrona, cuando el batería te patea el culo y saltamos en el reducido espacio de la casa de discos.

Siempre hay gente tan visceral como auténtica cuando de Música hablamos, sentimos, nos emocionamos y buscamos el siguiente toque de lo que sea para saltar y esbozar una sonrisa, y eso, al margen de lo que el vinilo ocupa, es simplemente impagable.

Los que sentimos en las entrañas el placer de escuchar una melodía, la nota durante un sueño que se antoja eterno, el momento del desgarro al saber que te va a herir por lo maravillosamente doloroso de lo que suena, puede que nunca estemos en las listas de personajes que hacen que todo lo que es funcione, pero sí estaremos en la antesala de ese paraíso que sólo la Música puede prometer.

A gente como Goyo, que en estudos MAG me hizo ver las estrellas, Antonio que pensaba que la Música nos haría inmortales (y a fe que me lo hizo creer) Eduardo y Pablo que en DISCOS MELOCOTÓN me hicieron... saber del placer allá donde el físico se acaba, Javi de HARMONY ROCK que es capaz de sacar la retranca de donde no la hay, y a todos los que osan leer este espacio que desea que lleve donde me encuentro cuando la Música me abraza, que nos hagan inmortales los sonidos de aquello en lo que creemos, porque es lo que hay y hace ser.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCCLIII

Seguimos, para no aburrirnos y que se aburran, con una Música apasionante, de un lugar apasionante, en un momento más que apasionante.


Epsilon (Epsilon) 1971


Decir típico grupo de Krautrock sería tan fácil como, en el caso que nos ocupa, quedarse corto, porque si bien se trata de lo que hablamos, que no se me ocurre negarlo porque es en lo que estamos, la calidad de lo que nos acompaña nos permite llegar a otros extremos y casi dar como bien sabido las 25 líneas de aburrido comentario que cada entrada me lleva (aunque sigo en ello por lo que pueda joder)
Ni tan siquiera esta última "reflexión" hecha en voz alta sobre el papel tendrá mucho contenido, pero a lo que vamos; nos encontramos con un pedazo grupo del estilo con unos aires más Hard, pero con el sello inconfundible de la Música teutona y los grupos que en ese período glorioso eran capaz de sacar petróleo de donde no lo había.
Tremendo disco a nivel compositivo, con temas que se van hacia las estrellas mezclando el Hard salvaje por lo pesado y de caída cual losa, y partes de indiscutible Prog. que les permite eludir algunos momentos donde todo parece irse y sin embargo aparece para llevarte a las estrellas (lo del vacile de ciertos pasajes en jams como "Two-2-II", ojo al título, o "2-four-4" ojo al título de nuevo, es de traca, y los cambios de ritmo con la voz llevándote de la mano simplemente mágico)
"Epsilon" es otra de esas alegorías de músicos nacidos (o no) paridos (o no) a nivel musical tras una época de desencuentro y desarraigo, y la furia y fuerza de su Música, amén de la pedazo de calidad que atesoran, se nota en cada nota, cada impulso, cada momento que lleva a arrasar con el siguiente.
Las cabalgadas que jalonan el disco me recuerdan mucho de ese Hard abrasador de las Islas, pero ese toque absolutamente magistral con los teclados (más oscuros que otra cosa, lo cual me enerva) no deja dudas de dónde son, vienen y nos indican, por eso este "Epsilon" es un disco para disfrutar del más desgarrador y salvaje Krautrock de principios de los setenta, y si esto te gusta, ya tienes mucho ganado.
Michael Ertl bajo. Harmut Pfannmüller batería y percusión. Walter Ortel teclados, voz y percusión. Michael Winzkowski voz, guitarra y percusión.

side I:  Two-2-II;  2-four-4;  Every day's pain
side II:  Before;  Between midnight;  Paint It Black or White;  Hurry Up;  I'm not my brothers keeper

De Vinilos y Otras Glorias MDCCLII

Proyecto de campanillas por los nombres y, todo sea dicho, original por las ideas que querían llevar a sonidos, el resultado... mejor de lo que muchos han querido negar.


Harmonia (Deluxe) 1975


Proyecto ideado por tres nombres propios dentro del Krautrock, parte de la historia del estilo y creadores o miembros de algunos de los grupos más importantes, o al menos impactantes.
El ideario musical, encuadrado en esa corriente electrónica de la que tanto saben los teutones, que sin llegar a la experimentación extrema, sí se mueve (y muy bien por cierto) por las improvisaciones y juegos de teclados e instrumentos electrónicos que les permiten elaborar un sinfín de sonidos.
No hay lugar al error, porque los tres miembros de Harmonia, Michael Rother, Hans-Joachim Roedelius y Dieter Moebius son unos genios manejando los teclados, amén de la guitarra del propio Rother y los amagos de voces y coros pasados por innumerables instrumentos de origen ignoto que les permiten hacer como que los ángeles nos visitan. Para terminar el festín, invitado de lujo en la batería con nombre casi más famoso aún, Mani Neumeier de Guru Guru.
"Deluxe" no es un disco que sorprenda si sabes quienes lo han creado, lo único que resta por descubrir es el grado de imaginación que en ese Junio del año 1975 tenían los tres, y en eso hay que reconocer que iban sobrados. Si su primer disco es un salto al vacío y sorprendió por la propuesta, en esta segunda entrega, que ya se sabía cómo podía ser, los temas son creados desde la mente dispuesta de músicos ajenos a los convencionalismos y las normas, por lo que a partir del ritmo machacón y en ocasiones insensato que ofrecen, siempre hay lugar para el virtuosismo con los teclados y algún solo de guitarra que sorprende por lo elevado (lo de las voces es otro cantar)
Con esto, resta escuchar el disco si este tipo de sonidos te gustan o hacen (que en muchas ocasiones lo consiguen) que el vuelo sea sin motor y sin billete de regreso, porque para eso no hay problema. Si la electrónica se entiende como otra cosa, mejor...

side 1:  Deluxe;  Walky-Talky
side 2:  Monza;  Notre Dame;  Gollum;  Kekse

De Vinilos y Otras Glorias MDCCLI

Avanzamos entre palabras de incomprensión, vendedores de mierda barata y Música que nos hace llegar hasta las estrellas.


Can (Tago-Mago) 1971


Para muchos, "Tago-Mago" es el mejor disco del mejor grupo del Krautrock de la historia, y con esto y lo que te quieras tomar, vas despachado.
Para otros, que piensan que Can es uno de los más grandes grupos del estilo (junto a otros) el disco es la obra cumbre de lo que fueron como historia viva del Krautrock, y en mi opinión una obra de arte de la Música experimental, original y sobre todo mental.
Un disco doble donde los cinco músicos se empeñan en demostrar que los sonidos no son un capricho porque se dedicaran a desmenuzarlos y llevarlos al extremo, sino que esta Música, por mucho que se piense lo contrario, es parte de la maravillosa creatividad que tenían y a partir de aquí cualquier cosa es posible.
Las magnas improvisaciones y el concepto como temas de canciones como "Aumgn" o "Halleluwah", que ocupan una cara cada una, llenos de una emoción que sólo se explica si te zambulles con ellos para apreciar ese collage de sonidos que te cubren, la valiente propuesta de músicos sin límites que llevan hasta el extremos sus ideas y la forma de entender la Música.
Disco que nos presenta por primera vez como único vocalista a Kenji Suzuki, una voz característica y muy especial que además de los momentos sentidos en cualquier tema, se da un festín en los 11'35'' de "Peking O." para que no se dude de ciertos instrumentos que no se ven.
"Tago-Mago"es uno de los vértices de una Música entendida más allá de la propia Música, un álbum que llena y ocupa toda la idea que el grupo, el estilo, la época, pretendían, con la factura impecable del Can de sus momentos gloriosos, ajenos a todo lo que no fuera la denuncia de la propia vida a través de lo que creaban.
A partir de aquí, no cambia el guión; se trata de una Música que si gusta te permite viajar hasta donde quieras, que expande la mente y los sentidos, que no te hace ver el límite. Si no es así, cualquier intento puede convertirse en la angustiosa realidad de haber perdido el tiempo y eso es un error porque... las genialidades se entienden o se desprecian (es muy humano, por cierto)
Holger Czukay bajo. Michael Karoli guitarra. Jaki Liebezelt batería. Irmin Schmidt teclados. Kenji Suzuki voz.

side 1:  Paperhouse;  Mushroom;  Oh Yeah
side 2:  Aumgn
side 3:  Halleluwah
side 4:  Peking O.;  Bring me coffee or tea

De Vinilos y Otras Glorias MDCCL

Si hablo de Krautrock, ciertas bandas son ineludibles, y a pesar de los pesares (y de esos popes que tanto me gustan) parte fundamental en el desarrollo de una Música única.


Amon Düül II (Wolf City) 1972


Que me gusta el Krautrock creo que se nota un poco, y que me gusta la parte más auténtica (para el que suscribe) de este estilo, la que lo hace diferente, radical y extremo, eso ya lo digo por si se nota un poco menos.
Es evidente que grupos como Amon Düül II son la definición más adecuada a un estilo que nació de las cenizas de muchos recuerdos y reinventó la manera de gritar a las estrellas todas las miserias a través de la Música.
Tras unos comienzos abrasadores, con unos discos brutales y radicales, sin perder su sello de identidad, la banda encontró un camino un poco más "dulce" (siendo ellos, lo dulce tiene poco azúcar) a través de instantes más o menos voluptuosos pero de un nivel musical altísimo.
Este disco que nos visita, "Wolf City" puede ser el primer giro entre lo más extremo que hicieron y el camino que poco a poco fueron tomando tras media década de aullidos al mundo. En ese sentido, el disco es una genial demostración de ideas, con menos impacto sensorial que sus primeras obras pero una más cuidada forma en sus composiciones, y eso, dentro del espíritu de la banda, le hace ser una pieza que no desmerece en nada de sus obras clásicas, porque ofrece musicalmente muchos matices para empaparse.
La poderosa voz de Renate Knaup-Krötenschwanz, en los temas en los cuales ejerce como solista, da un poderoso golpe de efecto dentro de melodías más encaminadas al Hard abrasivo y poderoso que a los extremos incendiarios de antaño, pero al mismo tiempo se acompaña sin pausa por el violín distorsionado y doloroso de Chris Karrer y las guitarras del mismo Karrer y John Weinzierl, que no dejan de arrastrarnos a los infiernos siempre que pueden. 
No se me malinterprete si parece que "Wolf City" deja ese Krautrock del cual Amon Düül II son valedores y seña (y si se malinterpreta pues mejor, total...) pero sí es un disco de mayor finura compositiva y acercamiento a un Rock que dio paso a otras cosas.
Si te gustan, a por ellos, aún eran demasiado buenos para no sentirlos, si esto no te llega, ya sabes, pasamos página y a otra cosa, que hay mucho para elegir.
Renate Knaup-Krötenschwanz voz. John Weinzierl guitarra. Chris Karrer guitarra, violín. Lothar Meid bajo, sintetizadores. D. Secundus Fichelscher batería. Falk U. Rogner órgan, clavioline, sintetizadores.

A-side:  Surrounded by the stars;  Jail-House-Frog;  Green-Bubble-Raincoated-Man
B-side:  Wolf City;  Wie der wind am ende einer strasse;  Deutch Nepal;  Sleepwalker's Timeless Bridge


viernes, 19 de agosto de 2016

ABB


Forajidos De Leyenda


Poster


4.000

De Vinilos y Otras Glorias MDCCXLIX

Otro más de esos mitos que suelen hacer soñar si crees en una Música surgida de donde nada es lo que parece.


Popol Vuh (Hosianna Mantra) 1972


La maravillosa mezcla de misticismo y alegoría de la creación da como resultado este tercer trabajo de Popol Vuh, un recorrido por lo más íntimo de la imaginación echada a volar a través del infinito.
El talento de Florian Fricke al servicio de la sensibilidad haciendo Música, un dulce arrullo entre las guitarras (maravillosamente manejadas en la delicadeza por Conny Veit) que hacen perderse en los momentos en los cuales el piano y los teclados nos dejan, brevemente por supuesto.
"Hosianna Mantra" es un eslabón más en la cadena trenzada por Popol Vuh durante sus primeros años de existencia, un disco que nos sumerge en la parte menos abrupta del Krautrock como concepto musical de una zona, un país y unos músicos que sabían crear con un toque distinto.
Más cercano al Prog. sinfónico que a los límites conceptuales extremos, el disco que nos acompaña es un viaje por los sueños de la mano de composiciones sugerentes que se entrelazan sin esfuerzo, con el nexo de unión de la melodía llevada al síntoma de la belleza.
Instrumental y melancólico, como un hechizo, ese imperio de la Música sólo se ve roto por la enigmática y sublime voz de Djong Yun, una sensación auditiva que se convierte en emocional mezclada con los sonidos surgidos de la mente de un genio.
El conjunto de todo lo que llega termina en un círculo mágico gracias al violín, el oboe y la tambura, que junto a las seis cuerdas arropan esos teclados que Fricke hace sonar más allá de nuestros propios deseos.
Un disco para disfrutar del silencio, aunque parezca una contradicción extrema, porque provoca que te sumerjas dentro de tu mente y saborees esta delicatessen que provoca.

Side 1:  Ah!;  Kyrie;  Hosianna Mantra
Side 2:  Departure;  Blessing;  Devotion I;  Not high in heaven;  Devotion II

De Vinilos y Otras Glorias MDCCXLVIII

Seguimos moviéndonos por mares de aguas turbias, donde la Música se concibe sólo con la imaginación, las ideas y no ver el límite.


Guru Guru (Känguru) 1972


Tercer trabajo de uno de los grupos más alienígenas del Krautrock, santo y seña de la libertad creativa en estado puro. Este "Känguru" volvió a demostrar que podían superarse a sí mismos, y tras dos álbumes llenos de todo lo que el "Freak Jamming Style" podía ofrecer, se marcan esta barbaridad llena de lo que las mentes bien pensantes no pueden soportar.
Disco de autoría underground, basado en la mente como guía de toda la Música que surge de sus entrañas, dividido el desvarío (aunque prefiero tomarlo como un todo donde se descansa porque algo hay que hacer para respirar) en cuatro temas que nos llevan allá por los 48'18'' de iluminación lisérgica, orgía sensorial o locura transitoria, porque de todo hay, para no parar de gozar con los sonidos que surgen del negro vinilo.
Ax Genrich, Uli Treple y Mani Neumeier se dan un festín jugando a lo que mejor saben pero además haciéndolo muy bien, dejar que sus instrumentos nos apasiones cuando toman el cerebro y la mente por encima de cualquier cosa. Esa guitarra que aterriza donde quiere con sus solos desmedidos es para echarse a temblar, pero las cuatro cuerdas de acero que llevan en sí mismas el nombre de bajo, se adentran desde el estómago hasta donde quieren, acompañadas por una percusión que golpea una y otra vez sin mesura (porque no la necesita)
Brutal el comienzo de 10'33'' con "Osymoron" pero su continuación dejando 15'37'' de excepcional improvisación llamado "Immer Lustig" es simplemente maravillosa. Tres iluminados que no saben de límites, que manejan los tempos de lo que no debe tenerlos con una facilidad abrumadora, por eso continúa la orgía en clave de salvaje embestida con los 10'57'' de "Baby Cake Walk" donde la voz te come casi como esa guitarra demencial, y terminan con "Ooga Booga" que es en sí mimo un tema para resarcirse de haber conocido al diablo.
Disco fundamental (como, en mi opinión, todos los primeros trabajos de la banda) para conocer el Krautrock más visceral, el auténtico, el que dio nombre y seña de identidad a una Música surgida de las cenizas de una hecatombe y que convirtieron en magia pura.
Disfruta o pasa página, las medias tintas no van con estas cosas...

domingo, 7 de agosto de 2016

De Vinilos y Otras Glorias MDCCXLVII

Continuamos un pequeño recorrido por el área de la vieja Europa que dio a luz (cuando en este continente aún existía algo de luz) uno de los estilos más innovadores de la época.


Embryo (Embryo's Rache) 1971


Nos visita uno de los grupos más originales del movimiento Krautrock de principio de los setenta, una banda que hizo de la mezcla de estilos un arte, ayudada por esa anarquía encubierta que no es tal, el caos organizado que todo lo mueve, a través de una Música muy especial y personalísima.
Segundo trabajo de la banda alemana, este "Embryo's Rache" termina por fijar de manera clara y profunda el estilo del grupo (suyo y de nadie más, pero un estilo a fin de cuentas) aunque siguiendo como guía indiscutible su  debut con la joya "Opal" que es en sí mismo el sonido más claro de Embryo.
Este segundo trabajo se convierte, por derecho propio, en uno de los discos más originales del estilo, una exhibición de ideas que no dejan la implicación social y política de los componentes (llegando al cenit con los 10'57'' de disparo al entrecejo llamado "Espagna Si, Franco No") a través de una Música compleja con infinitas idas y venidas en las composiciones gracias a la calidad instrumental de todos los componentes.
El toque jazzy descarado que le otorga al sonido ese saxo y la flauta, las partes más sinfónicas (sin pasarse) que la sección rítmica ayuda a crear junto a violines y teclados ensalzados por largos recorridos instrumentales sin pausa; el Rock demoledor que no quiere perderse su parte de protagonismo y nos regala alguna cabalgada espectacular.
El talento compositivo de Christian Burchart, ayudado en algún tema por Hansi Fischer, al servicio de unas ideas que rompen con los cánones de la melodía, enfrentándose al todo o nada cuando lo trasladan a la demolición que supone la interpretación de lo pensado.
Para disfrutar (de nuevo) de uno de esos grupos inolvidables por la originalidad de la propuesta, a partir de aquí, dejarte enganchar o no ya es otra cosa en la que sólo tú y la Música podéis decidir.
Christian Burchart batería, percusión, piano y voz. Hansi Fischer flauta, percusión y voz. Edgar Hofmann saxo, violín y percusión. Roman Bunka bajo.

SIDE ONE:  Tausendfüssler;  Time;  Revenge
SIDE TWO:  Espagna Si, Franco No;  Sittin' at the moon;  Verwandlung