sábado, 28 de mayo de 2016

Matte


Back Street Luv


Evening Over Rooftops


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCXCVII

Autor personal y de culto, uno de los exponentes más claros de la Música Prog. hecha por uno y para... quien desee que todo sea distinto.


Claudio Rocchi (Viaggio) 1970


De manera más que personal e indagando en los caminos más envolventes de la Música ajena a modas ni estereotipos, comienza la aventura en solitario de Claudio Rocchi. Su primera obra, "Viaggio", no podía tener un título más apropiado y que encajara con la propuesta que nos regala, porque desde la primera nota del tema que sirve de apertura, "Oeuvres", uno se siente transportado a través de los acordes y melodías a un viaje imaginario donde lo  emocional supera con mucho a lo propiamente musical.
El Folk Prog. envuelto en mensajes de ambientes espaciales y dejando que la voz susurre dulces estrofas que envían mensajes de permanente delirio, no esconde los momentos en los cuales todo se diluye hacia ese infinito que no se ve pero que irremediablemente es el final de la aventura. Una obra tan espontánea como experimental, hecha de retazos de los deseos del propio autor, que en ocasiones provocan que las melodías parezcan simples y lineales, con la guitarra acústica y la flauta manejando a su antojo los tiempos, los espacios y sobre todo los mensajes. A fin de cuentas, se trata de una obra que deja bien a las claras el estilo de quien lo ha creado, especialmente si nos referimos a la época en la cual vio la luz, un instante temporal en el cual se podía pensar que aún era posible, donde la utopía se unía con el sentimiento de crítica social a través de la Música y usándola como instrumento para expresar ideas y sensaciones.
El excepcional trabajo de Mauro Pagani con la flauta, el violín y la percusión agranda y eleva el sentido íntimo de la obra, un trabajo que se escucha mucho mejor desde el interior de uno mismo, desde esa delicada textura que la acústica, la voz aterciopelada y los instrumentos citados provocan.
Disco para degustar la sensibilidad, perderse en los momentos que la mente requiere sin nada más que ella misma y buscando la necesaria comunión con la Música realizada de manera sincera, como una parte del alma que se escapa hacia el resto del ser.

Side 1:  Oeuvres;  La tua prima luna;  Non è vero;  Ogni uomo;  Gesù Cristo;  Ma qui
Side 2:  I cavalli;  Acqua;  8.1.1951;  Questo mattino;  Viaggio

De Vinilos y Otras Glorias MDCXCVI

Uno de los grupos de Prog. más populares de Italia nos visita de nuevo para dejarnos algo un poco ajeno a lo que era su fama.


Goblin (Roller) 1976


La fama que les produjo su álbum debut (la banda sonora de la película "Profondo Rosso" de Dario Argento) al mismo tiempo les provocó una presión de la que no supieron muy bien cómo salir. Si bien esa primera experiencia les llevó a sentirse, y a que les sintieran, encasillados en un tipo de Música más que concreto, con su segunda aventura musical, este "Roller", el grupo encuentra un camino a seguir con el que demuestran que no era necesariamente lo que les encargaron lo único que sabían hacer.
Un sonido más distendido, más libre y en definitiva más acorde a lo que era la idea del grupo se siente desde la primera nota del disco, siguiendo, eso sí, la profusión de los teclados que son parte indisoluble de la idea. Oscuro e inquietante, el trabajo se siente más maduro, como si de pronto los fantasmas de la Música fueran creados por ellos y no les vinieran dados por las alegorías que el trasfondo provocaba.
"Roller" se firma desde las creaciones de piano, órgano y sintetizadores para extenderse a los demás instrumentos y llegar poco a poco hasta ese conjunto que hace del todo una idea única. No se puede obviar la guitarra que busca su espacio entre tanto teclado de ambientes imposibles, y una sección rítmica que ayuda y apoya al conjunto sin nada más que añadir pero sin nada menos que inventar, aunque todo gire en torno a esos lugares recreados a base de piezas imaginarias que se realizan entre teclas, pasajes electrónicos y sonidos llegados desde la tecnología de la época.
Instrumental y casi ilimitado en su concepto, con suites que agradan por lo que proponen (los 11'10'' de "Goblin" o los 6'00'' de "Dr. Frankestein" son una gozada) y piezas más limitadas en el tiempo pero intensas cuando llegan a los sentidos (como el impacto de "Roller" y "Aquaman") el disco se escucha sin esfuerzo, como un buen trabajo del Prog. más clásico y conocido, sin más que añadir que viajar con los sueños de quien quiera dejarse llevar. 
Massimo Morante guitarra. Fabio Pignatelli bajo. Claudio Simonetti teclados. Maurizio Guarini teclados. Agostino Marangolo batería y percusión.

martes, 24 de mayo de 2016

De Vinilos y Otras Glorias MDCXCV

Como es lo que tenemos, porque aún no nos lo han quitado, vamos a seguir degustando esas cosas que nadie nos enseña públicamente (dará miedo, por si acaso...)


Le Orme (Uomo Di Pezza) 1972


Creado entre los dos discos más emblemáticos de Le Orme, "Callage" y "Felona E Sorona", quizás este disco que nos visita, y cuya portada deja la impronta del arte visual que los grupos de Prog. italiano tanto utilizaban, no tuvo la repercusión que en su momento debiera, sin ser por supuesto la joya del grupo ni el santo y seña de lo que querían conseguir.
Aún así, creo que el álbum fue más difícil de aceptar porque no se viene abajo en la propuesta de los temas de difícil factura, que dentro del Prog. elaborado por la banda, estaban en una línea de mayor complejidad que lo realizado hasta entonces. Es obvio que la apuesta fue a todo o nada, porque junto a otros temas que siguen la línea del Pop Rock italiano al uso, la mayoría rompen de manera directa e intentan atravesar los sentidos con una tremenda violencia sonora que Le Orme no llevaba en los genes.
Algunos juegos de teclados que intentan emular al mítico Emerson, como la frenética "Alienazione" son una demostración de la pérdida de pudor (afortunadamente) para llegar hasta donde sea; sin límites en la guitarra de "Figure Di Cartone", y nada que decir de los siete minutos de "La Porta Chiusa", con los sintetizadores, el moog y el órgano desaforados arropando una parte vocal que de fácil o lineal tiene muy poco. No se deberían llevar bien para aceptar el disco estos desvaríos maravillosos con baladas fáciles y melodías de tono mucho más amable como "Una Dolcezza Nuova" donde el piano te mece como una nana o "Gioco Di Bimba" con acústica para suavizar cualquier duda.
Posiblemente fue un breve encuentro con la desilusión para los viejos adeptos de Le Orme, pero no es tan radical la ruptura con la calidad como se pretende; hay momentos de sonido típico del grupo dentro de los cánones de calidad del Prog. italiano, y si bien otros bajan la intensidad de lo que llega hasta la búsqueda de ese clasicismo esperado, el disco se escucha con gusto y se saborea mejor que peor.
Toni Pagliuca teclados y percusión. Aldo Tagliapietra voz, bajo y guitarra. Michi Dei Rossi batería y percusión.





De Vinilos y Otras Glorias MDCXCIV

Un grupo que si no suscitó más polémica fue, simplemente, porque no quiso. Eso sí, cuando uno quiere desdecir al mundo... la Música por montera.


New Trolls (Ut) 1972


"A perpetuare infamia e depressione delli malvagi uomini d'Italia, che comméndano lo volgare altrui e lo proprio dispregiano, dico che la loro mossa viene da cinque abominevoli cagioni.
La prima è chelitade di discrezione; la seconda, maliziata escusazione; la terza, cupiditá di vanagioria; la quarta, argomento d'invidia; la quinta ed ultima, vittà d'animo, cioè pusillanimità". Dante Alighieri.
Con esta declaración de intenciones, quizás sea un disco discutido, pero a la hora de rendir cuentas a las ideas, no tienen nada que demostrar porque van sobrados.
Desde su inicio con el monumental "Concerto Grosso Per I New Trolls" el grupo no supo de otra cosa que no fueran las comparaciones, los momentos tensos y las ambiciones desmedidas que no siempre (para mí nunca) son buenas.
Ni eran la novena maravilla del mundo, ni los mediocres con un toque de suerte de su presentación. New Trolls son parte de la historia del Prog. con mayúsculas en Italia, una parte importante del concepto de Música vinculada al Pop Rock con las desviaciones que la Música Clásica nos deja, y su trayectoria está jalonada por obras que no desmerecen de muchas de las que nos han llenado los oídos con bellísimas melodías dentro de la Música de esa parte tan inmensa del mundo.
Por eso defiendo "Ut", porque es un momento difícil dentro del grupo y creo que lo solventan de una manera muy digna y fieles aún a lo que eran como banda. Es cierto que el deambular por los caminos de la fama les nubló un poco el cerebro, pero no cabe duda que los temas tienen una consistencia por encima de las críticas y quienes les hundían, y son capaces de llevar hasta las últimas consecuencias el compromiso de la Música en un disco mucho más equilibrado de lo que parece, con una consistencia entre el Prog. como obra y las canciones que es digna de mención. La instrumentalidad es de una gran calidad y los momentos acústicos están mezclados con toda la sinfonía de una manera brutal, sin altos ni bajos.
Amo al grupo de su impacto en el inicio de su obra, pero no puedo desdeñar esta entrega porque me parece un clasicismo perfectamente argumentado con el giro que dan hacia donde quieren llegar, un Prog. menos complejo pero no por ello menos cualitativo. La enigmática manera de alzarse sobre la nada que se suponía lleva a momentos inspiradores que son de una belleza "italiana" donde el Prog. brilla.

Música


Esta mañana, la de la fecha que aparece en la primera entrada del día de "santos", ha comenzado de manera especial. He entrado en un lugar donde no debía estar, ni aparecer, ni sentirme (bueno sentirme sí, porque siempre siento que estoy en él) por las circunstancias que rodean mi vida actual.
Sin embargo, por otras circunstancias que no son tan agradables y que hacen que el destino juegue a su antojo con nuestras vidas, hoy me encuentro donde siempre deseo estar, al margen de mediocres, situaciones sin sentido y momentos que, salvo por los que paso con mi Amor y me gustaría alargar hasta el infinito, nunca me dan lo que necesito.

Esta mañana he entrado de nuevo en mi universo y me he visto abrazado por 4.732 Amigos que esperan ansiosos, como yo, ese chispazo en forma de diamante que provoque la magia cuando el vinilo se ve acariciado por él, y a partir de ahí... la eternidad y un día siempre se me queda corta.
Porque cuatro décadas de sueños no son nada, o una vida apurada hasta lo más profundo en los buenos y malos momentos, sabiendo que a pesar de todo y las manos temblorosas cuando nada sale como debe, ellos están ahí esperando el roce de mis dedos, dejándose acariciar al pasar mi mano sobre su precioso cuerpo de círculos imposibles para extraer de sus entrañas ese sentimiento que me da la vida.

Felicidades, queridos Amigos, a cada uno de los que me han hecho saber que aún es posible, a todos los que forman esta inmensa familia que hemos creado a lo largo de treinta y ocho imposibles años, y con ellos a los que me hicieron creer en una pasión que me transforma más allá de los propios sueños.
El volumen sube poco a poco, el roce de la aguja se me antoja delicado, sublime, casi etéreo, una primera nota rasga el silencio, y ahora todo se transforma para sentir y no dejar de creer...




Música


38

domingo, 22 de mayo de 2016

Lele


Vallecas 1996


Este Madrid


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCXCIII

Un artista único, por lo que ha pretendido siempre, en las luces y las sombras, y por seguir pretendiéndolo más allá de cualquier moda.


Franco Battiato (Clic) 1974


El interior del álbum, con una frase que dice "Dedicato a Karlheinz Stockhausen" sobre una fotografía del propio Battiato casi en penumbra con sus teclados, ya da una idea de por dónde se dirigía el artista italiano en esta cuarta entrega.
Poco a poco sus ideas y su Música se van alejando de la escena Rock para seguir su propio camino, más difícil y mucho menos llevadero. Sus creaciones se puede decir que son auténticas andanadas de Prog. en el sentido de la búsqueda y posterior superación de horizontes sonoros desconocidos.
"Clic" es en, en esa forma de pensar, una de sus obras más emblemáticas, más experimental que los anteriores y con una valentía a la hora de expresar en Música la creatividad de su mente que realmente abruma. Sin temas que sean propiamente parte de un estilo, todos ellos están creados desde un collage de sonidos, donde todo es posible y los estilos se difuminan contaminándose unos de otros (algunas piezas son fragmentos de Música clásica con versos cantados sobre una experimentación electrónica, en otras ocasiones se usan audios de la Italia anterior a la guerra para ahondar en el impacto sonoro que viene detrás...) 
Quizás, en mi opinión, sin ser su mejor álbum de este primer período glorioso, es el disco más del Battiato anti todo, creador de una idea propia que provoca sentirse él mismo o rechazarle completamente. La Música se puede tomar como un todo o parte del mismo, porque el concepto te permite ir de tema en tema al tiempo que sientes cómo el nexo de unión está ahí, animándote a crear dentro de la propia creación del artista.
Para quienes amamos la Música, estos son los momentos en los cuales la mente puede sugerir cualquier cosa y los sonidos hacerse realidad, discos que representan la absoluta idea de quien los concibe y los hace ver, porque no se puede concebir de otra manera que dejándonos traspasar y llegando hasta el infinito con los sonidos que nos recorren el alma.

De Vinilos y Otras Glorias MDCXCII

Viajando por los caminos que nos ofrece nuestra Música, casi nunca entendidos, siempre haciéndonos llegar hasta donde nuestra mente desea (o casi)


Area (Crac!) 1974


Nos visita de nuevo uno de los grupos más audaces y valientes del Prog. italiano, cuya manera de entender la Música estaba siempre en los límites de lo que se puede tomar como simple sarcasmo o una demostración de talento e ideas abrumadoras.
Su tercer trabajo, "Crac!" es otra de las obras importantes y reseñables de su intensa y extensa (para lo que se estilaba en un período convulso en cambios y desapariciones de grupos) discografía, la tercera entrega con la propuesta intacta en cuanto a ese rasgador concepto de la Música en general y del Prog. en particular que el grupo tenía.
Para algunos se detiene la libertad casi absoluta de su anterior disco, un trabajo seminal que en mi opinión no tiene parangón en su país durante el período, pero este "Crac!" consigue algo muy difícil vista la trayectoria del grupo desde su nacimiento, volver sobre los pasos de su álbum debut, una obra maestra de la experimentación y las alegorías imposibles, con una calidad musical en esta entrega que no sólo no desmerece a los anteriores, sino que supera algunos momentos por lo aprendido por los músicos en ese tiempo.
Un disco que nos entrega algunas de las piezas claves del grupo, como la tremenda "La Mela Di Odessa", precioso viaje a la mente; Cascada de sonidos hasta vaciarte en "Megalopoli"; "Nervi Scoperti" una furiosa cabalgada donde cada instrumento pugna por ser el que más ataque tus sentidos, y entre tantas la que se consideró el himno de la banda, "Gioia E Rivoluzione".
La voz única e impensable de Demetrio Stratos juega con los tiempos, el espacio, el silencio y va más allá de los propios temas, entregando una hemorragia de sonidos que dan forma a la Música que llega como un torrente para quedarse dentro de quien la escucha, una Música interpretada con una delicada violencia por músicos que son parte de una idea al margen de todo lo que no sea su mente.
No se puede plantear "Crac!" como un disco para ver qué puede pasar; en una propuesta así, llega todo y te arrastra o lo mejor es olvidarlo cuanto antes, porque la comprensión y la libertad de un ideario como este es difícil que se den la mano si no se deja que todo fluya y...
Giulio Capiozzo batería y percusión. Patrizio Fariselli teclados, percusión. Ares Tavolazzi bajo. Giampaolo Tofani guitarras, sintetizadores y flauta. Demetrio Stratos voz, teclados y percusión.




De Vinilos y Otras Glorias MDCXCI

Seguimos recorriendo aires del Mediterráneo a través de una Música que tuvo un sello de identidad propio.


Osanna (Milano Calibro 9) 1972


El segundo trabajo de Osanna, grupo que representó uno de los vértices indiscutibles del Prog. italiano, es sin embargo su disco más atípico.
Se trata de la banda sonora del film "Milano Calibro 9" (realmente el título completo según el propio grupo sería "Milano Calibro 9 - Preludio - Tema - Variazione e Canzona") y partiendo de esta premisa, el grupo da un giro a lo que supuso su presentación en sociedad como estilo (al que volverían tras este disco) buscando algo que estaba muy de moda en el período tanto dentro como fuera de las fronteras de su país y que hacía del Prog. una Música fascinante por lo novedosa, la "contaminación" entre Rock y Música Clásica.
Es evidente que para un grupo como Osanna, con una fuerza descomunal en su Música y un impacto visual más que importante en su puesta en escena, el reto era grande, pero no salieron mal parados, y entregaron una obra que hace más lleno de carga emocional el propio film al que acompaña.
Fueron un poco a lo seguro contratando al mismo arreglista y director orquestal que había realizado un trabajo impecable con New Trolls y su "Concerto Grosso", Luis Enriquez Bacalov, y a partir de aquí van montando la idea sobre la que se basa. Nada pomposo para lo que era habitual en este tipo de experiencias, el disco propone un Preludio y un Tema compuestos por Bacalov que dan paso a siete Variazione que se convierten en un recorrido desde el jazz a la Psycho, un espacio en el cual se mezclan de manera perfecta los instrumentos del grupo, con solos de calidad por parte de sus miembros, junto a la partitura orquestal que va invadiendo dicho sonido del grupo pero siempre por detrás del mismo. El final de la obra nos deja Canzona, un tema muy melódico que de alguna manera va al margen del resto de lo que se escucha.
Un proyecto interesante, típico de los experimentos sonoros del Prog. (aunque no de un grupo como Osanna) que se escucha con facilidad por la calidad musical de lo que ofrece y que sirve para conocer otra faceta de uno de los grandes grupos italianos del estilo.
Lello Brandi bajo. Elio D'Anna saxo, flauta y voz. Massimo Guarino batería, vibráfono, percusión y voz. Danilo Rustici guitarras y voz. Lino Vairetti voz y sintetizador.


De Vinilos y Otras Glorias MDCXC

Vamos a darnos un festín durante algunas entradas con una Música que me enseñó a amar los sonidos además de lo que se suponía, nos enseñaban y nos querían hacer ver.


Premiata Forneria Marconi (The World Became The World) 1974


Siendo como fue la PFM el primer grupo italiano de Prog. que tuvo calidad y categoría para hacerse conocido fuera del Bel Paese, no es de extrañar que tarde o temprano intentaran la aventura de "venderse" musicalmente para un público más amplio y de conocimientos del Prog. más exquisito.
Con la incorporación a sus filas de Patrick Djivas, bajista que provenía de Area, dotado de una excepcional técnica y muy conocido artísticamente, el cuarto trabajo del grupo es un salto hacia la aventura, trasladándose a Londres para grabar su "L'Isola Di Niente" que vería la versión para el público de fuera de las fronteras italianas llamado "The World Became The World".
Es el disco que nos visita, para hacernos una idea de la importancia que tuvo en su día (con todos los límites habidos y por haber si se intenta comparar con los iconos propios del período, por supuesto, pero eso les pasaba a todos fuesen de donde fuesen) la Música de la PFM, un grupo excepcional que trasladó el Prog. mediterráneo allende los mares y que supo calar en públicos que no hubieran pensado en otra Música más allá del Prog. realizado en las Islas y el norte de Europa.
Un disco maduro, muy elaborado, con infinidad de matices que se acercan al sonido "crimsoniano", aunque en otros temas siguen manteniendo la textura delicada del sonido mediterráneo con un aire de sinfonía Folk más que evidente y delicadas poesías. Instrumentales que se adentran directamente en el Prog. más jazzy acompañados de solos de flautas y violines y el conjunto de la banda sonando de esa manera tan especial que conseguían.
Un disco que al margen de ser aún uno de los importantes de la banda en su versión italiana, nos demuestra en esta aventura "anglosajona" la posibilidad musical de sus miembros, y del que se puede disfrutar como un buen disco de Prog. más allá de escuelas y regiones físicas.

Side One:  The mountain;  Just look away;  The world became the world
Side Two:  Four holes in the ground;  Is my face on straight;  Have your cake and beat It

sábado, 21 de mayo de 2016

Tom


Música


En el sonido surgido del silencio escuché una melodía. Cánticos de leyendas nunca contadas, momentos de abrumadora soledad más allá de las palabras. No sabía contar las notas que me rodeaban, inmerso en la oscuridad de mis propios sueños.

De pronto vi a través de la penumbra, desgarrándose la noche con la luz que emanaba de la Música, llenándome de lo que me hace buscar cada minuto del tiempo que paso con ella, llevándome de la mano hacia el sueño imposible que me resulta un paseo por cualquier rincón del paraíso.

Música


Oigo a toda la gente del mundo en el solitario grito de un pájaro, el llanto lejano de un niño, la sombra de un hombre que no sabe hacia donde ir.
Les veo y pienso en lo que harán cuando vuele su espíritu, arrinconados por las palabras vacías que huyen del sonidos del viento.
Míralos, caídos en el centro de su propio espíritu, con los ojos intentando llorar y sin poder derramar una lágrima que les libere de lo que son.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXXIX

Como somos tan volubles, y nos gustan tantas cosas maravillosas (según algunos pocas y muy lineales, será que algunos nombres no entran en esa "línea") buscamos otros conceptos que nos hacen vibrar.


Red Dirt (Red Dirt) 1970


Como diría uno que yo me sé si le pusiera la etiqueta de rigor al disco aún precintado (y que por decirlo me merece todo el respeto y cariño) "Fabuloso Blues Rock".
No sólo no le falta razón, sino que comparto cada una de las tres palabras, porque este "Red Dirt", disco homónimo del grupo que nos visita, es un tremendo cañonazo de Blues Rock con el que te puedes sentir liberado, emocionado, sensible, animado, encendido... pero no indiferente (a menos que busques folclores y demás manifestaciones del más rancio abolengo pasado, presente e intemporal) 
Cada momento del disco es una huida hacia el más allá, sobre todo si estás muy por acá, porque los temas te llevan de viaje con cada nota, cada riff que te atraviesa el alma, cada golpe de la sección rítmica pateándote el culo. Bestial el planteamiento vocal, una desgarradora garganta que te atrapa y te sujeta por el cuello para que no te muevas, cuando palabra tras palabra, estrofas y estribillos cuenta y canta lo que es el Blues más auténtico, sea eléctrico, clásico con las guitarras de acero impregnando tu piel o del que surge de lo más oscuro del alma humana.
Las guitarras acompañan a la voz en los instantes que deben ser como el manto que la cubre para que nos deleite, y de pronto, sin esperar nada, arrancan con la maravillosa sintonía que ésta Música entrega, con el ritmo del Blues derramándose en cada nota y sintiéndolo cuando te acaricia, te besa y te posee. Magistrales los espacios entregados a la steel guitar, paseo por los sueños del pasado y de tantos orígenes maravillosos, y demenciales los riff taladrados a golpe de acero que se te clavan en la piel.
Un disco para disfrutar paladeando el buen Blues Rock, enviado a nuestras entrañas por un grupo del más puro estilo, una obra hecha con clase, calidad y que se lleva puesta a poco que te llenes las tripas con el alimento que los dioses nos dan de vez en cuando, la Música de calidad y su magia.
No lo olvides, las sensaciones te las pueden provocar, pero sentirlas una vez recibidas y dejarlas para siempre sólo es cosa de cada uno, y en eso...
Steve Jackson batería. Ken Giles bajo. Dave Richardson steel guitar, piano, órgano, armónica y voz. Steve Howden guitarra, piano, voz y bajo.

Side One:  Memories;  Death Letter;  Problems;  Song for Pauline;  Ten seconds to go;  In the morning;  Maybe I'm right
Side Two:  Summer madness laced with newbald gold;  Death of a dream;  Gimme a shot;  Brain worker;  I've been down so long


De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXXVIII

Las aventuras que están por encima de lo divino y humano siempre me llaman la atención, otra cosa es que me lleguen, como el caso que nos ocupa y que me parece... muy de lo que mi mente desea en según qué ocasiones.


Technical Space Composer's Crew (Canaxis 5) 1969


Supongo que podrían haberlo llamado de cualquier manera, o quizás el nombre de este proyecto venga dado de la manera más racional según se sepa quienes son sus paridores, porque cuando la mente se cruza en el camino de lo racional, lo correcto, lo que debe ser... todo puede ir hacia donde uno nunca se lo espera.
Para algunos es una aventura pre-Can, uno de los grupos más influyentes en el inicio del Krautrock propiamente dicho como idea más allá de la Música, pero según fechas y maneras de concepción escritas, el génesis del grandísimo grupo alemán con parte de orígenes magiares se puede situar en fechas anteriores, por lo que pienso que este "Canaxis 5" es una idea paralela de uno de las mentes básicas del estilo, Holger Czukay, y su colega Rolf Dammers.
Una experiencia mental que juega con todos los elementos clásicos (si es que se puede llamar clásico a algo de lo que nos deja este tipo de ideas) para conseguir que desde la primera nota te sientas subyugado a lo que suena o cierres la puerta y escapes por otro lado.
Insistentes ritmos en los dos temas que componen el disco, uno por cara, "Ho-Mai-Nhi" en la cara A y "Shook Eyes Ammunition" en la cara B, que juegan a llevar a tu cerebro a los extremos más inaccesibles de la comprensión musical, con las voces grabadas de cánticos tribales machacando los sentidos, entre lamentos, gritos y gargantas desesperadas, junto a la Música experimental que parece surgir de la nada y se va adueñando del silencio como si lo hubiera adquirido en una subasta de viejos instrumentos rotos por el tiempo.
No existe propuesta o el todo es en sí una manera de proponer lo que no se espera, porque Czukay y Dammers buscan en cada momento traspasar esos sentidos que se han atrevido a darles crédito por escucharles, y entre instrumentos de electrónicas almas, Space Rock, Música experimental y la nada deambulando por los sueños que cada uno quiera crearse, el viaje está asegurado hacia donde nunca se sabe si volver es un acierto. 
El disco no es una invitación a la Música, es una valiente propuesta que si se toma provoca dejar de lado cualquier atisbo de duda para dejarse arrastrar, y una vez en el territorio que ellos han creado, perderse para... lo que se quiera.

De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXXVII

Vamos a por ellos que son pocos y cobardes. Normalmente que sean pocos me da igual, lo segundo... no es muy valorable porque todos lo somos en ocasiones.


The Firebirds (Light My Fire) 1968


Una referencia más al maravilloso tema que enciende cuando se escucha, en este caso como título del disco y en una versión instrumental con las guitarras incendiarias para que te crujan por todos los lados.
Es tan difícil hablar de estilos y épocas, que se cae en tópicos que nunca me gustan, y más cuando los sonidos son los que te tienen que llevar hasta la Música, no las etiquetas. Es por eso que si nos planteamos que el disco que nos visita (parte de un grupo con nombre incendiario o de un colectivo embarcado en una aventura musical de momentos más que calientes) es uno de los más llamativos y significativos en lo musical del Hard de la época, posiblemente llame la atención que este estilo fuese ni tan siquiera impactante a finales de los sesenta, pero lo que nos ofrece "Light My Fire" es puro Hard que incluso raya estilos más afines al Heavy y el extremo Rock de otras aventuras en épocas futuras a la suya.
Una guitarra demoledora surca el aire durante todo el disco, una barbaridad elevada al extremo cuando las cuerdas parecen romperse bajo los dedos que las agarran y hacen que suelten auténticas andanadas de puro fuego. Brutales exhibiciones una y otra vez, con la intención de hacer que tus sentidos estallen ante lo que se les viene encima. No contentos con esto, se permiten alejar los espíritus de lo benigno con una voz que raya la locura con los demenciales gritos, desgañitándose en cada estrofa, cada instante en los que nos quiere dejar helados luchando por no romperse.
Como no sólo de guitarras viven estos salvajes augurios que nos llegan desde los surcos de vinilo, dejan temas para que las exhibiciones de los instrumentos restantes también te golpeen directo al entrecejo, con claras evidencias en los títulos de las mismas ("Free Bass", Free Drum", Free Fuzz") porque ya que acompañan a las seis cuerdas en los momentos más incendiarios, que ellos mismos puedan quemar lo que quieran y todos tan contentos.
Disco para emociones nada contenidas, vibrar hasta donde te dejen las ganas de romperte y ponerse a cien con las tremendas descargas que te van viniendo, estés donde estés, porque si te atreves te van a encontrar de cualquier manera, y ante eso... la Música y todo lo que puede hacerte ser, que no es poco.

jueves, 12 de mayo de 2016

De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXXVI

Vamos a recibir con los brazos abiertos (como casi siempre, por otra parte) una Música que por original merece la pena.


Galaxy (Day Without The Sun) 1976


Poder, se puede definir este disco de Galaxy de muchas maneras, entre ellas como el sonido de Space Rock pasado por instantes de guitarras alienígenas y teclados subidísimos de tono para dar esas sensaciones de, precisamente, un transporte espacial que te va llevando hasta los sueños.
De todas maneras, tampoco estaría mal plantearse como una Psycho tardía que nos sugiere, más allá de la mitad de los setenta, una vuelta a ciertos sonidos que buscaban en las guitarras arañando lo que pillan demoler los sentidos a través de agudos solos, constantes andanadas de Acid Rock que se te cuelan por detrás de las voces, se apoderan de ellas y se convierten en el alma de la fiesta (con permiso de los teclados y el piano eléctrico que se niega a irse sin dejar su sello)
Más instrumental que otra cosa, el disco se sumerge en continuos vaivenes de los solistas, comenzando prácticamente todos los temas con alguna introducción de la guitarra para dar paso a los ritmos que los van marcando. Pesados en ocasiones (con cierto toque de Hard) cuando buscan ese ramalazo espacial ya comentado, parece que es cuando más se empeñan las guitarras en poder hacer otra cosa, aunque la nave que lleva a las estrellas está aparcada relativamente cerca y no hay problemas en seguir la estela de lo que te indican.
Más contundencia me hubiera gustado de la sección rítmica, que dado el tipo de Música que hacen deja demasiado protagonismo a guitarras y teclados, pudiendo cubrirlos más con andanadas que en ningún caso hubieran bajado la intensidad de los solistas.
El disco ofrece originalidad, momentos de desfogue y éxtasis guitarrero y en conjunto se degusta bien si dejas que el acero y los teclados te coman por dentro para viajar donde quieras pensar con ellos. Una aventura que satisface con dosis de duros sonidos e impactantes temas para cabalgar a tumba abierta.
Frenzi Fabbri guitarra. Space Mama Geiger teclados. Pepper Leonard bajo. Miss Gunner Powell batería.

side one:  Space mountain;  Green stuff;  Look what you done;  Galaxy;  Sky Queen
side two:  Day without the sun;  Everybody Down;  Woman Of Love

miércoles, 11 de mayo de 2016

Alexis


Música

Rock And Roll Is An Attitude... Not An Age!

Nocturno

Muero cada día por no tener tu aliento y tu presencia.
Alzo mis manos al cielo en gesto de desespero.
Es entonces cuando noto el aire de tu ausencia.
Es un susurro en mi corazón tendido por silencios.
Vuelvo mis manos a la tierra para llamarte,
se me agolpa todo el amor en mis sentidos.
Pasa el tiempo de la duda junto a mi piel de amarte.
Recuerdo así el momento esquivo, sin caricias, retenido,
suspirando por la ternura cierta de tus labios en los míos.




Diego L. "Y, Otros Poemas" (Extracto)
Reproducido con el permiso de Vicky

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXXV

Otro de los grandes, este sin llevar nada a ningún sitio porque lo llevaba en vena, que influyó, enseñó e hizo vibrar a muchos de los que nos apasionan.


Muddy Waters (Can't Get No Grindin') 1972


Es Muddy Waters, de modo que cualquier parecido a lo que no sea sonar Blues puede rayar un poco (aunque tiene piezas inolvidables de otras maravillosas aventuras ya venidas por aquí) pero este "Can't Get No Grindin'" además del genuino toque que Waters impregna en sus obras, está lleno de matices, porque en el año 1972 el tipo ya venía un poco de vuelta, y se permite alguna que otra frivolidad, que por otra parte no sale nada mal.
Lo que no va a cambiar, sea la época o la década que sea, es la voz de este genuino bluesmen llamándote a capilla para que te centres en lo que vas a escuchar, una garganta que recita, cuenta, canta, entona, y de paso pone los pelos de punta con esa suficiencia que da saber que llega hasta donde quiere. Porque Muddy Waters primero te llama, después te interroga, y por último te lanza sus palabras para que el Blues se te meta en la carne y los huesos y no se vaya más, esa Música que a él le nace de lo que no se ve y que viaja por los sentidos como uno quiera asumirla.
Me encanta el sonido de la guitarra que se saca en este disco, realmente estremecedor, casi doliente. Las cuerdas te llenan para abrazarte y a la vez te están arañando, una pasada, y la armónica, que sin quitarle protagonismo al genio no deja de "quejarse", te acercan al auténtico Blues, del que se hace en las calles y se traslada a donde nadie puede acercarse si no es con la sensibilidad de sentir una Música así.   
Momentos de emotividad elevados por la magia de un artista único, creador de un universo propio a través de un estilo y con un disco que se lanza de lleno a conquistar nuevos horizontes, un paso más dentro del Blues eléctrico que él tanto ayudó a crear, con diez temas de cosecha propia que son una gozada los mires por donde los mires.
Para disfrutar (otra vez, pero es que no nos cansamos) de la enigmática iluminaria que la buena Música nos ofrece, dentro del halo misterioso que conforman las creaciones inigualables de un genio, Muddy Waters con su "Can't Get No Grindin'".
Muddy Wayers voz y guitarra. James Cotton armónica. Pinetop Perkins teclados. Pee Wee Madison guitarra. Sammy Lawhorn guitarra. Calvin Jones bajo. Willie Smith batería.

De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXXIV

Uno de los músicos más influyentes en el desarrollo del Blues en las Islas nos visita de nuevo, porque ya que nos estamos empapando de esta Música sin límites...


John Mayall (The Turning Point) 1969


El primer disco que escuché de John Mayall, este "The Turning Point", me pilló demasiado joven para enterarme de casi nada y con la mente puesta en otros menesteres musicales que en esa época me llenaban sobremanera. Aún así me llamó la atención el sonido bizarro del disco, lo descarnado de lo que me llegaba y la sensación de que estuvieran haciendo esa Música para quien estuviera delante del vinilo, como un regalo por hacer que la aguja acariciara los surcos.
Con el tiempo ha sido, es y será uno de mis discos para cualquier ocasión, lugar y encuentro, porque me resulta de lo más reconfortante ponerlo y dejarme empapar por su sonido (que me sigue pareciendo tan bizarro y puro como hace casi cuarenta años) y como para gustos los colores, en la discografía de Mayall me parece un experimento de lo más acertado y gratificante, con el sonido buscado en la sala en directo, esa falta de percusión abrumadora tan sorprendente como inusual y el trabajo de los músicos que se manejan como les da la gana.
Siete canciones compuestas por John Mayall (ayudado en dos de ellas por Steve Thompson) que rezuman Blues auténtico, caústico, casi sacado de los algodonales tras cualquier jornada de trabajo; Música acústica con las guitarras y la armónica dándose un festín, duelos inmensos entre ellas y sumándose a la fiesta el saxo o la flauta según qué temas, la voz de John Mayall dirigiendo todo el evento y más Música, mucha más, porque salvo que me hubiera gustado un álbum triple o más, lo que está grabado no tiene desperdicio.
Momentos entre el intimismo y la furia desgarrada de una Música, el Blues, que ahonda en lo más profundo del alma, realizada desde la perspectiva de un artista único e irrepetible que se acompaña por músicos abrazados a la idea que proponen.
Para disfrutar del Blues puro y sin aditivos, dejarse llevar hasta donde uno pueda o quiera y hacer que nada disturbe esa conexión que la Música consigue con los sentidos.
John Mayall voz, armónica, guitarras, percusión, percusión bocal. Jon Mark guitarras. Steve Thompson bajo. Johnny Almond saxo, flauta y percusión bocal.

I:  The laws must change;  Saw will gulch road;  I'm gonna fight for you J.B.;  So hard to share
II:  California;  Thoughts about Roxanne;  Room to move

martes, 10 de mayo de 2016

De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXXIII

Grupo nacido al amparo de la corriente maravillosa del Blues eléctrico que se afincó en las Islas para que gozáramos con la magia.


John Dummer Blues Band (Cabal) 1969


Presentación en sociedad de otro de esos grupos que muchas veces pasan desapercibidos, y no por su calidad, que la tiene y por toneladas, sino por la gran cantidad de grupos y solistas maravillosos que en esa época transitaban por los caminos del Blues eléctrico.
Este "Cabal", que se unió a su segundo trabajo para acabar la década a lo grande, nos deja una dosis en vena de buen Blues realizada por un grupo con una energía tremenda y que tenía en sus filas músicos de un grandísimo nivel, fieles seguidores del estilo que arrasaba en el imperio de su graciosa majestad.
Mezclando perfectamente el Blues más clásico, con esos riff que te caen como una losa entre lamentos, palabras de pérdidas y malos augurios, junto a los ritmos de otros temas que se deslizan entre el Blues y el R'n'B con cabalgadas furiosas, el disco es una andanada tras otra que no deja respiro, al compás de las guitarras de Dave Kelly y T.S. McPhee (antes de su grandiosa aventura con Groundhogs) en momentos de solos salvajes, rompedores espacios recorriendo la guitarra con el "bottleneck" o apurando el acero para que te queme la piel.
La armónica, instrumento blusero para momentos de íntimo desgarro, tocada con maestría por John O'Leary, marca la melancolía y se cuela entre voces (cortesía de los dos guitarras y la invitada Jo-Anne Kelly para un par de temas) y aullidos, estrofas de imposibles alegrías y las andanadas de una sección rítmica que cuando quiere machacarte, no duda en destrozar los sentidos con Thumper Thomson al bajo y John Dummer en la batería.
Disco de buen Blues para paladares exigentes, con la base de la Música enardecida con esos sentimientos que lo eléctrico provoca, auténticas oleadas de clase al compás de unos sonidos eternos y que de la mano de un grupo como John Dummer Blues Band inspiran para que cualquier momento de escucha merezca la pena.

I:  I need love;  Just a feeling;  No chance with you;  Young fashioned ways;  Sitting and thinking;  Low dow Santa Fé
II:  When you got a good friend;  Welfare blues;  Hound dog;  Blue guitar;  After hours;  Daddy please don't cry


De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXXII

Un poco (o mucho, porque viniendo lo que viene) de una Música que jamás pasará de moda, con el estilo inconfundible de un pionero.


Alexis Korner's Blues Incorporated (R&B From The Marquee) 1962


Es, nada más y nada menos, el padre del Blues británico. El hombre que introdujo con la categoría que se merecía este estilo único en las Islas y que además rescató a no pocos bluesmen del ostracismo y dio a conocer su Música al público.
Alexis Korner es una leyenda, por lo que hizo a través de la Música, como músico y por las influencias tan bestiales que provocó, y eso, a pesar de los tiempos, no se lo quitará nadie jamás. "R&B From The Marquee" es (digámoslo así, porque se pueden tener muchas ideas al respecto) su iniciación en la aventura de las grabaciones, un disco mítico desde un local mítico para que toda la magia de la Música viaje a través de los surcos de vinilo que nos deleitan.
El disco es una gozada desde el principio hasta la última nota, puro Blues sacado de lo más profundo, auténtico y puro por estos artistas genuinos que creían en esa Música cuando en muchas ocasiones sólo se conocía por referencias.
La forma de tocar de Alexis Korner y los músicos que le acompañan, te trasladan a un lugar íntimo, oculto en cualquier local apartado de la carretera donde el humo, el alcohol y la Música se mezclan por igual para destilar al infinito todo lo que llevan dentro. Esto, realizado desde el Marquee de Londres, tiene un valor singular porque da idea de la capacidad para plasmar lo auténtico allá donde tocaban.
Una selección de canciones de clásicos mezclados con temas creados por la banda (que a la postre se han convertido en clásicos por su calidad) forman un repertorio maravilloso para disfrutar del buen Blues, calidad y emoción desde los instrumentos que nos llegan, con esa guitarra de Korner acariciando los sentidos, o la tremenda armónica de Cyril Davies que parece un lamento continuo ¡¡pero qué preciosidad, vive el cielo!! contrapuesta en muchas ocasiones al saxo de Dick Heckstall-Smith, o las voces según qué temas de John Baldry y el mismo Davies desgañitándose para entregar la esencia del Blues.
Disfrutar de la Música en general y de ese estilo único llamado Blues, con discos como este es mucho más fácil, y si además te gusta...

Side One:  Gotta move;  Rain Is such a lonesome sound;  I got my brand of you;  Spooky but nice;  Keep your hands off;  I wanna put a tiger in your tank
Side Two:  I got my mojo working;  Finkle's cafe;  Hoochie Coochie;  Down town;  How long, how long, blues;  I thought I heard that train whistle blow


sábado, 7 de mayo de 2016

Robby


Ray


Música


Sin Música, la vida sería un error

John


Jim


De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXXI

Un poco de chupas cargadas de grasa y emociones al límite cuando muchas de las cosas que se reflejaban en las películas se convertían (y a la inversa, por supuesto) en la imagen del Rock.


The Seeds (The Seeds) 1966


Álbum debut de esta banda americana que une en sí misma la Psycho más salvaje, el Garaje y el Rock pasado por un punto de Acid Rock para que todo forme un collage efervescente y dinamitero.
Si la cosa empieza con un tema como "Can't Seem To Make You Mine" todo va bien, o al menos el camino queda señalado de muy buenas maneras, porque ese desgarro que se te clava en las entrañas no hace sino avisarte que se pueden sacar astillas de los ritmos duros y cuasi salvajes que se escuchan.
La voz de pandillero sin escrúpulos de Sky Saxon, con ganas de comerte vivo en cada estrofa, escupiendo fuego y absorbiendo el aire que transforma en andanadas llenas de furia, es el primer envite para lo que cubre cada tema, una amalgama de sonidos que se van encendiendo cada vez más y más por encima del tono que lleve la canción; la armónica (de la boca y los pulmones del propio Saxon) provoca el toque garajero inconfundible cuando la saca a pasear por detrás de todas las cosas y ¡¡cómo no!! la guitarra de Jan Savage nos recuerda en cada momento por dónde debemos andarnos según la Música que el grupo entrega, esos desgarros sacados de lo más profundo de la sociedad y que se transforman en sonidos para llamar a la guerra de trincheras que es el día a día, lo que cuesta tragar cada impulso para seguir y que en cierto modo con la Música parece más fácil. Dary Hooper ayuda y mucho en el contraste de los sonidos, contraponiendo el piano y el órgano a las cuerdas de acero que dañan, con momentos que nos demuestran que algo es cierto, la Música no entiende de límites dentro de los propios estilos, formas, giros y maneras cuando la mente y lo que se compone se unen en uno.
Llevarse por delante un disco como "The Seeds" es disfrutar de esa manera salvaje y casi melancólica de contar las penurias para que el universo sepa que no sólo es lo que parece, sino lo que se suda cuando se pisa la calle cada mañana.
Sky Saxon voz, bajo y armónica. Daryl Hooper Piano, órgano, melódica. Jan Savage guitarras. Rick Andridge batería.

De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXX

Otro de esos grupos que fueron fieles a una idea particular y genuina de entender la Música, más allá de cánones escritos y reglas establecidas.


The Electric Prunes (Release Of An Oath "The Kol Nidre") 1968


Siguiendo el patrón establecido en su trabajo "Mass In F Minor", con un aire de trabajo eclesiástico, místico y casi sobrenatural, el cuarto álbum de The Electric Prunes, este "Release Of An Oath (The Kol Nidre)" que nos visita, es otra búsqueda de lo existencial a través de la Música, con un trabajo impecable en cuanto al concepto y la idea.
Porque deviene parecido al ya comentado pero es tan diferente como para creer que las ideas se hacen y rehacen sin que por ello deban chocar entre sí, sobre todo si hay talento y clase para hacerlas efectivas.
Juramentos, penitencias, ambientes embutidos en el halo mágico que la Música provoca cuando hace creer que está más allá de la propia realidad, y todo lo necesario para que el Rock se convierta en el vínculo y la guía de otros conceptos que parecen ajenos a él y sin embargo pueden convivir con su manera de expresión si se saben soltar las cadenas que nos hacen limitados en mente y espíritu.
Los arreglos orquestales llevan a lugares de masas unidas por una idea, los teclados (ese órgano que suena a lo divino o algo así) meten en un ambiente que en ocasiones sobrecoge y en otras renueva la idea de los sonidos por encima de todo lo que conocemos, la voz a modo de guía que recita, cuenta, ora y aplaude al que escucha, hace meditar sobre el conjunto, y en medio de todo la guitarra se suelta con solos desgarradores que pueden arañar la piel mientras la sección rítmica es un golpe tras otro a los sentidos, cuatro cuerdas plasmando el ritmo para que la batería lo marque sin pausa.
Una manera de entender los sonidos tan particular como experimental, tan válida por la idea como brillante por el final logrado, porque el Rock es infinito y a pesar de saberlo, escuchar discos como "Release Of An Oath (The Kol Nidre)" nos refuerzan la idea y nos llevan muy arriba en la tierra de los sueños. Disfruta con los momentos de una era irrepetible, cuando las ideas se podían hacer realidad a pesar de los pesares y por encima de muchas cosas.

SIDE ONE:  Kol Nidre;  Holy are you;  General Confessional
SIDE TWO:  Individual Confessional;  Our Father, Our King;  The adoration;  Closing Hymn



De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXIX

Volviendo a los que fueron, a pesar de llegar en otro lugar de los que se consideran esos genios irrepetibles, un grupo encantador porque se lo creían, y con razón.


The Pretty Things (The Pretty Things) 1965


Hubo una época en la cual la gloria para hacer Música se reservaba a esas melancólicas imaginarias que defendían la libertad creativa por encima de todo. Época tan gloriosa, que de glorias se quedaban en lo sublime con grupos y músicos marcando a ritmo de temas inolvidables el devenir de los sonidos que han sido y son el santo y seña de todo lo que nos gusta y amamos.
Como quien no quiere la cosa, otros creadores se afirmaron como parte de esa leyenda sin poder escribir de igual manera su nombre en la historia, y entre ellos The Pretty Things, maravilloso grupo que se hizo un hueco en las páginas en blanco porque quisieron creer en lo que les salía de las entrañas, puro fuego convertido en Pop Rock de incesante lluvia en sensaciones, momentos e instantes.
Su álbum debut, de título homónimo y fotografía impagable para peluqueros "art-deco" de fechas sin escribir, nos demuestra lo que el grupo quería, haciendo suyos los temas para que el imaginario colectivo les creyera capaces y pensara que más allá de la tierra hay lugares donde las sensaciones son inacabables, montados en carros estelares que te ponen la ruta escrita en ese infinito que la imaginación recrea cuando de Música y amor se trata.
Doce temas, doce, de energía diseñada sobre la mitad de la década apocalíptica por lo gloriosa, efervescente y original, libertaria y mediática, que son pura melodía o puro fuego que se te mete en las entrañas sin que lo sepas pero sintiéndolo. Porque en su primera aparición grabada, The Pretty Things ya querían dejar la impronta de su peculiar manera de entender el Rock, y lo consiguen con ritmos que no descansan, melodías que llevan a golpe de sensaciones y unos conjuntos corales que nos sirven para seguir cualquiera de las indicaciones que el grupo quiera dar, sugerir o simplemente apuntar.
Escucha un grupo (otro más) sobrado de calidad y talento, al margen, quizás, de glorias escritas en nombres de oro, pero igual de brillante porque son parte de la historia de la Música, con mayúsculas, como nos gusta sentirla.

A:  Road runner;  Judgement day;  13 Chester Street;  Big city;  Unknown Blues;  Mama keep your big mouth shut
B:  Honey I need;  Oh baby doll;  She's fine she's mine;  Don't lie to me;  The moon Is rising;  Pretty Thing

lunes, 2 de mayo de 2016

De Vinilos y Otras Glorias MDCLXXVIII

Maravillosas sensaciones de un grupo tan genial como de trayectoria increíble. Un pedazo de historia para que disfrutemos.


The Byrds (Mr. Tambourine Man) 1965


La presentación en el mundo de los sonidos de The Byrds no pudo ser más acertada e impactante. Con este maravilloso "Mr. Tambourine Man" que honraba a uno de los mayores creadores de canciones de la Música moderna, lo hacía también con la propia Música, porque el disco es una verdadera gozada, tan bello y sugerente como todo lo que expone y la idea que el grupo tenía.
Cuatro versiones del gran Bob Dylan, sustento del propio álbum gracias a la manera personal y exquisita de tratarlas por parte del grupo, son el punto de partida para un trabajo que no tiene desperdicio lo tomes por donde lo tomes. Además y por encima de todo, incluidas las versiones, se pone de manifiesto algo que ha sido leyenda desde la primera nota de este primer regalo, la calidad de los miembros de The Byrds, todos ellos parte fundamental de la historia de la Música americana y mundial.
Apoyadas en unos conjuntos corales simplemente mágicos, con solistas que aportan su voz en los temas propios y prestados, así como los coros con los que enaltecen cada composición que se pasea por esos silencios rotos gracias a la calidad de las gargantas, un susurro en la piel y una obra de arte musical.
La composición exquisita de los temas, la interpretación con un lujo que abruma, la manera casi sensual de trasladar las sensaciones que salen de los instrumentos, marcan a fuego el estilo de un grupo irrepetible, cantera de grandes y grandes artistas, parte fundamental del puzle que en los sesenta se iba formando a mayor gloria de la Música de calidad.
Escuchar "Mr. Tambourine Man" es comenzar a entender parte de esa historia, además de disfrutar de la Música en estado puro, el Folk Rock hecho con clase para que los sentidos no paren de disfrutar con todo lo que hay en la grabación. 
A veces lo mejor está demasiado cerca, a pesar de ser difícil de descubrir con lo que nos venden. Si estás en ello, The Byrds es un grupo que te llevará hasta donde quieras, porque la Música, hecha así, no tiene límites.
Jim McGuinn guitarra y voz. Gene Clark guitarra y voz. David Crosby guitarra y voz. Chris Hillman bajo y voz. Michael Clarke batería.

SIDE I:  Mr. Tambourine Man;  I'll feel a whole lot better;  Spanish Harlem Incident;  You won't have to cry;  Here Without you;  The bells of Rhymney
SIDE II:  All I really want to do;  I knew I'd want you;  It's no use;  Don't doubt yourself, babe;  Chimes of freedom;  We'll meet again