domingo, 29 de mayo de 2011

De Vinilos y Otras Glorias XXXV

Los hay que se repiten con el ajo blanco y otras cosas, nosotros nos repetimos con las maravillosas sensaciones de lo que traemos a este espacio, y espero que siga siendo por mucho tiempo, porque seguimos viajando sin descanso por la tierra de los sueños.


Vidov Ples (Kladivo, Konj & Voda) 1982


Atención, señores, niñas y niños, mayores y pequeños, porque nos complacemos en traer a "Paseando Por Los Sueños" una delicatessen de las entrañas de la vieja Europa, para ser más precisos de Yugoslavia, lugar aún sin dividir cuando vio la luz esta joya de la Música y el folklore de aquellas regiones refundido con los sonidos más de la época.
Vidov Ples creó esta barbaridad del folk progresivo con ribetes de Música tradicional empleando las bases de la citada con aspectos más de nuestros días, pero sin dejar de lado ni por un momento los orígenes de todos los sonidos de siglos de tradición.
El disco es una obra de catorce temas que se dedican a recoger los aspectos del folclore perfectamente interpretados por los cinco componentes del grupo en una demostración de delicadeza, sensibilidad y estilismo difícil de igualar. La voz principal de Damjana Golavsek, simplemente maravillosa te lleva flotando cada surco del vinilo, pero cuando entran el resto de las voces para acompañarla, especialmente el otro solista Sine Videcnik, todo se convierte en un escenario espectral como si el mundo se hubiera transformado en una inmensa partitura por donde se puede caminar; simplemente mágico, las voces acopladas perfectamente a la base de guitarras acústicas cálidas, melodiosas, casi sin elevar el ruido, sonando perfectamente con las cuerdas de acero resbalando por los dedos, y de pronto, de la nada, ese violín que atraviesa el aire y se te mete en los sentidos, una forma de componer exquisita, pura seda.
La base rítmica es lo único que da un poco de cancha a lo más moderno, con el bajo cubriendo las espaldas, pero la percusión vuelve a esos instrumentos de toda la vida, panderos, tablas, congas, panderetas... tocados con maestría para deleite del resto que simplemente y nada menos cubren las voces con una sensibilidad fuera de lo normal. Un poco de sintetizadores, pero muy poco y de nuevo la gloria, esas voces, esas maravillosas voces... que hacen que el yugoslavo suene cercano.
El disco es una joya, un ejemplo de la Música como belleza, cinco músicos en perfecta armonía que te transportan a esos lugares por donde ellos han debido pasear cientos de veces recopilando las enseñanzas de lo que tocan.
Sublime, realmente un regalo para los sentidos, y lo más increíble de todo es que parece una obra fácil en su concepción, pero cada instrumento es una pieza perfectamente pulida que encaja con los demás en cada tema, algo perfecto.
Si buscas un detalle para regalarte porque te lo mereces, escucha este "Kladivo, Konj & Voda" de Vidov Ples y piérdete en el lugar que elijas, porque seguro que nadie te encontrará.

De Vinilos y Otras Glorias XXXIV

Un poquito de historia para hacer grandes nuestros sueños, que es esa sensación que pretendemos en este espacio tan nuestro con el que paseamos por ahí, por los sueños, algo que no pueden quitarnos, y que dure.


Road (Road) 1972


Nos visita en este punto de encuentro con las maravillas sensoriales que son las creaciones en forma de vinilos y surcos que nos dejan huella, un grupo en formato de "Power Trío", puro Hard descarnado y total, con poderío suficiente para hacer que se nos remuevan las entrañas y el estómago se encoja al escucharlo.
"Road" es la unión de tres músicos, uno de ellos, Noel Redding, bajista y voces componente del mítico trío que fue la Jimi Hendrix Experience, que junto a Rod Richards a la guitarra y voces y Leslie Sampson a la batería y voces formaron este poderoso trío que no deja títere con cabeza a la hora de componer un trabajo realmente bueno y tremendo de Música para sentir.
Temas extensos, con más de seis minutos en cuatro de los siete que componen el disco, juegos de guitarra con arpegios y rifs descarnados, acompañados por una sección rítmica que va marcando el ritmo sin pausa, y que en el caso de Redding se permite hacer alguna que otra concesión al virtuosismo con su instrumento.
Conjuntos corales que van alternándose en cada tema, el punteo lejano intentando intervenir entre las palabras y las estrofas, y mientras la batería que cierra la puerta a cualquier resquicio o fisura pegando con ganas y fuerza, permitiendo a las seis cuerdas ir jugando con algunas entradas espectaculares, usando el wah wah, sonidos fuzz y algún que otro ritmo constante que no dura mucho, porque especialmente en los temas más largos los cambios son constantes, dejando a los tres músicos libertad para desarrollar su instrumento, incluso haciendo solos dentro del propio tema, caso de la batería, aunque parezca siempre que la guitarra va liderando al resto.
Impresionante el tema que da título al disco, "Road", esos juegos ya mencionados de wah wah en la tremenda "Man Dressed In Red", una cabalgada furiosa "I'm Trying", pequeñas concesiones más melódicas, "I'm Going Down In The Country", otra entrada salvaje con recursos técnicos para la guitarra y el solo de batería antes comentado, "Friends", pero poderoso todo el conjunto, especialmente cuando se van viniendo hacia arriba con la excusa de los punteos descarnados que dejan a los tres hacer lo que quieren, dentro del perfecto y harmonioso conjunto que forman.
"Road", un tremendo disco de Hard poderoso, con muchísima calidad y ganas de escuchar una andanada de buen Rock, sin duda para no defraudar a esos paladares de dureza como el diamante entre los que me encuentro cuando necesito una descarga de adrenalina poderosa y definitiva.

De Vinilos y Otras Glorias XXXIII

Una pequeña obra maestra del rock'and'roll, por aquello de volver a los orígenes con estas piezas que nunca me han defraudado y que siempre están ahí para ser escuchadas por el placer de oír buena Música.


Terry & The Pirates (Silverado Trail) 1990


Es para mí un placer traer a estas líneas de "Paseando Por Los Sueños" un maravilloso disco de esos que me tocan la fibra cada vez que lo escucho, y suele ser de forma bastante frecuente, porque para sufrir ya tenemos otras cosas.
"Silverado Trail" es un discazo de Rock'N'Roll, sin más, y se puede decir que nada menos. Un grupo excepcional con unos músicos maravillosos que recrean las canciones de manera increíble, con esa insultante facilidad que les da ser geniales. Se podrían decir un par de nombres para pensar que todo gira alrededor de la figura de Terry Dolan y John Cipollina, ese genio de las seis cuerdas que marcó una época en otro grande Q.S.M.S., pero nada más lejos de la realidad, porque absolutamente todos son grandes y en eso se basa el sonido de este disco, de todas sus canciones, tremendos trallazos de rock y alguna balada para levantar la piel. La sección rítmica no tiene fisuras, con el genuino David Hayes al bajo y Jeff Meyes y Greg Elmore a la batería (casi nada) un inspiradísimo Nicky Hopkins a los teclados y el ya mencionado Cipollina junto a Greg Douglass a las guitarras, ¡menuda traca!.
Con estas premisas el disco funciona desde la primera nota, una avalancha de rock and roll con comienzos a la carrera, las guitarras atronadoras haciendo contínuos solos steel, ritmos enloquecidos, la sección rítmica soportando todo sin esfuerzo y los teclados creando el ambiente que se precisa. La voz de Dolan animadísima en cada tema, doblándole Hayes en algunas estrofas y  todo el conjunto rockanroleando los más de cincuenta minutos de gloria que te estremecen si te pillan por donde quieras.
Te arrancan el corazón con "Whis I Was Your River" para empezar a cabalgar, momentos más pausados para jugar con las entrañas, "Sweet Emotions" preciosa, "Inlaws And Outlaws (mi favorita, un tremendo trallazo de 7'32'') y más caña, increíble "Silverado Trail" (esa guitarra que te mata, ¡qué pedazo de solo...), rock'n'roll con "Heatbeatin' Away", "Follow Her Around", "Risin' On The Moon", "Mustang Ride"... un discazo como la copa de un pino, tan sin pretensiones que al final se sale.
"Silverado Trail", un disco que todo amante de la buena Música y el rock debería escuchar, un grupo increíble, unos músicos maravillosos y esas piezas que te remueven las entrañas. No sé si será una joya, un buen disco, un... para mí una debilidad que me emociona y me lleva donde quiere.

Old Time Rock'N'Roll

No soy de esos individuos que creen en los héroes, ni tan siquiera me emociono con las vidas azarosas de los que, a su vez, me erizan la piel con sus creaciones, sólo creo en los genios y en sus arrebatos de luminosidad sensorial, y me importan una mierda lo que sean, lo que hagan, como dilapiden sus existencias.
No creo en la figura para honrar, creo que cada uno lleva ese genio que puede salir, sólo que algunos pueden hacerlo y otros mueren sin saberlo. En cuanto a las sensaciones que me elevan, me liberan, me hacen sentir que soy yo, sólo creo en lo que me llega, reconozco la genialidad de quien me lo da, y me importa otra mierda de qué manera viva, exista o me abandone.
No quiero música disco, no quiero payasos de papel, dadme un viejo rock and roll y sentiré la vida a borbotones dentro de mí. Las melodías que me enredan en ese torbellino de sensaciones que superan la magia no son ficción, son un ente compacto que requiere saber tomarlas, sentirlas, vivirlas, beberlas, impregnarse de ellas, por eso hace decenios que me poseyeron, atravesaron mi mente y mi espíritu, se hicieron parte de mí.
No siento mi alma cuando escucho Soul, porque es lo que la llama, no siento la tristeza de un Blues, porque ya la tiene en su mensaje, puedo volar con un tema de Pop, y gozar con el susurro de una voz que me sugiere. Mi vida no gira alrededor de la Música, la Música es parte de mi vida, me mueve y me lleva, me zarandea y me arrastra, es capaz de levantarme ante una desgracia y hacer saltar mi adrenalina cuando no puedo más, darme fuerzas cuando desfallezco, y vida cuando estoy moribundo.
Mi estómago sabe lo que es sentir hambre, cuando llevo sin escuchar mis sensaciones días, y aspiro el aire que debería estar lleno de ellas, y no las encuentro, porque el nudo aprieta, y sé que necesito su esencia, ese halo invisible que se deja ir y que busco como un poseso. Es mi droga particular, es mi necesidad diaria, y bendita necesidad que me hace sentir, ser, vivir...
Dadme un viejo rock and roll, y me embriagaré con su aroma, ese que sólo yo siento cuando lo escucho, el que me hace transportarme sin necesidad de inyectarme, el que me libra de la mediocridad, siendo un espíritu libre.
No creo en héroes, no creo en mitos, no creo en mártires, no creo en estatuas de papel. Tengo el corazón de rock and roll, grito con sones de soul, tiemblo en clave de blues, respiro a borbotones de sinfonías, marco mi piel con tatuajes de letras inexistentes, dejo que mi alma vague sola, en la autopista de la Mmúsica.
Soy mil pedazos y uno solo, el que se forma cuando escucho Mi Música.
En mi lista de los mejores de... no encuentro nombres, no encuentro letras, está vacía. Los números no me dicen nada, las sensaciones no pueden medirse, las emociones no pueden ordenarse, los susurros a flor de piel no pueden plasmarse en un papel.
Soy lo que soy a través de la Música, Mi Música, Mi Esencia.

Una Leyenda Urbana Bastante Real







De Vinilos y Otras Glorias XXXII

Un pequeño regalo del continente sudamericano, vibrante y demasiado cercano, aunque no lo parezca por demasiadas cosas que se empeñan en contarnos.


Jorge Pinchenvsky (Su Violín Mágico y La Pesada) 1973


Este músico argentino, "El Primer Violinista argentino del Rock" cuya trayectoria pasó a caballo entre su país de origen y Francia, creó este disco, su único LP en solitario, con las ganas de demostrar lo que su violín, instrumento del cual era un virtuoso, podía hacer en una situación de protagonismo no muchas veces vista ni oídas en el mundo de la Música.
Se trata de un disco soberbio, donde la maestría de Pinchenvsky al violín es acompañada de forma genial por una banda (La Pesada del Rock'N'Roll) de músicos increíbles que arropan esos sonidos lánguidos y lacerantes durante todos los temas de la obra.
El violín metido en espacios eléctricos con efectos de Wah Wah, arrasando de manera demoledora todo el primer impacto de cada tema, con las guitarras entradas por el Fuzz y de nuevo el Wah Wah atravesando los oídos como puñales. Una sección rítmica que sustenta la base para esos solos demenciales tanto en las instrumentales como en el resto de los temas que van desgranando un disco que se mueve entre intensos instantes de progresivo y el blues rock que tan bien manejaba el artista.
Para comenzar el disco un trallazo, "La maravillosa María y la fuerza de las cosas" (mi favorita) con el furibundo violín sin límite en el espacio ni el tiempo, "Parte de baile para grupos solistas" y "Pegado a la Rumba" adornan de manera vigorosa el Lado A, como reza en el disco, con un violín en plan "Killer" y la banda desenfrenada tras él. 
El Lado B se desliza un poco más al blues rock con esa preciosidad titulada "Rock full track con semidesarrollo" a la que acompañan otras tres canciones en un tono un poco más pausado pero con el violín y la guitarra sobresaliendo del resto "Juan Manuelito Rock", "No nos alcanzarán las mariposas", "Y así van pasando los años señora". Excelente trabajo de teclados y todo el conjunto armonioso y compacto.
En mi opinión, un pedazo disco de Música con mayúsculas, maravilloso para saborear en cualquier situación y disfrutar de una joyita que no se debe desperdiciar.


sábado, 28 de mayo de 2011

De Vinilos y Otras Glorias XXXI

Vamos a por el progresivo en estado puro, que es lo que nos llama ahora y nos lleva en estos momentos tan especiales, porque nos gusta, nos apetece y... eso.


Arcadium (Breath Awhile) 1969


Como ya he indicado en la introducción, progresivo con mayúsculas, uno de esos discos de grupos que nacieron, lo hicieron y murieron con la obra de presentación, que en este caso es una joya en estado puro de esa Música para meterse, soñar, pensar, emocionarse, vivirla... el progresivo con mayúsculas.
originarios de un viejo local underground en Londres, el "Middle Earth", el grupo se formó a la sombra de las actuaciones en dicho lugar, y publicaron el disco a la sombra de los grupos que tocaban allí.
Atmósfera oscura, casi desesperada, voces que gritan a lo que debe ser y te meten en temas que se van alejando con un sentimiento de pérdida absoluta, emocionantes y dispersas, con guitarras absolutamente entregadas en ocasiones y esos órganos (nuestros queridos Hammond) que abrasan las entrañas entre estrofas, a pesar de ellas y posteriormente.
Arias siniestras, con momentos de impenetrable angustia instrumental, sobre todo en los temas que son como pequeñas historias dentro de la historia, "I'm On My Way" (11'50'') "Walk On The Bad Side" (7'36'') "Birth Life And Death" (10'19'') consideradas parte histórica del dark progresivo, siempre oscuro, siempre clamando a las entrañas, siempre llamando al más allá...
Álbum dramático, sin igual en su época ni después, por supuesto, una joya de lo que se puede hacer cuando se plasma en Música sentimientos, algo para recordar, aunque no lo fuera en su tiempo.
Para mí una joya del progresivo y ¡¡¡cómo no!!! de la Música en general, un deleite para los sentidos y para todo lo que puedes poner a la hora de escuchar un disco.

De Vinilos y Otras Glorias XXX

Un nuevo encuentro con eso que nos lleva, nuestra Música, para traer algo memorable, al menos a mí me lo parece, y como soy el que escribe poco puede hacerse en ese caso, eso sí, para eso están los comentarios que nos hacen tan libres, tan dueños de nosotros mismos... ¿?


Bizantium (Bizantium) 1972


Llega a estos instantes tan intensos de "Paseando por los Sueños" apartado "De Vinilos y..." un disco excepcional, como casi todo lo que traemos por aquí, y no es porque yo lo diga, que al final pongo mi opinión y punto, es que me lo han dicho, y os puedo asegurar que quien me lo dice sabe mucho de esto, pero que mucho, mucho, de verdad.
El doble vinilo que suena a mis espaldas (donde tengo el equipo y los altavoces) es un pedazo de disco de un grupo metido en la psicodelia y el rock hasta las entrañas, y si esto extraña, pues no veas al que suscribe, acostumbrado a otras cosas de la isla.
Considerados dentro del progresivo rock como banda habitual de estos estilos (lo cual comparto) su forma de hacer Música lleva a esas asimetrías que entre guitarras, percusiones y voces corales para llenar los espacios ocupados por una Música realmente dividida entre el rock más clásico y esos devanéos entre lo más complejo de la Música y la simplicidad de la tradicional llevada un poco más allá de lo convencional.
Temas que son largas suites con las dos guitarras jugando con los ritmos y punteos constantes y otros que no llegan a los cuatro minutos (seis) que sirven para el lucimiento instrumental de los cuatro músicos que componen esta banda que se deleita en los tremazos extensos (cuatro de más de seis minutos) donde la creatividad instrumental es una constante, un poco de ese prog. inglés que tanto nos gusta, el rock que arrasaba en esos años y la particularidad del propio grupo.
La voz suave, cálida, doblada por el propio vocalista y en ocasiones por el resto de la banda, las guitarras como sustentadoras de la sensación que cada tema transmite, y la base rítmica compacta y sin fisuras, todo en su conjunto dando a escuchar un pedazo de disco de Música sin atributos, sólo Música y nada menos que eso.
Un vinilo para escuchar sin pretensiones, con el ánimo de la calidad, las formas creadas para deleite de los que nos emocionamos con los sonidos y llegar un poco más a lo que se suele llegar con casi nada.
Byzantium, Prog. rock para no dejar de viajar en esos momentos en los que uno lo necesita, ese país imaginario que está allá, arriba, en la tierra de los sueños que cuasi todos pretendemos y pocas veces conseguimos, pero que la Música nos hace rozar.

Un Deseo Cuasi Imposible

Me gustaría vivir en un estado de vacaciones permanente. (Ludovica Tornabuoni)

My Soutern Guitar Heroes









Pasión

Deja que la Música te envuelva, que sus sonidos penetren en tu piel, hazla parte de ti, de tus entrañas, deja que te acaricie como un amante, que te susurre como el sentimiento, que levante tu alma para sacarte del letargo, que sea, ¡cómo no! lo que quieres en tus sueños.
Haz que suba tu ánimo en la hora del desaire, que cada golpe escuchado se haga tuyo, escala en tus fantasías para perderte con ella, viaja hasta su mundo, ese que la hace ser, por encima de todas las cosas, la excusa perfecta para poder sentirse.
¡¡¡Música, Esencia!!!

Zurdo, Negro, Rock'N'Roll



Su muerte lo elevó a mito, su cuerpo empapado en el vómito de una tremenda borrachera de alcohol, barbitúricos y su ego le convirtieron en leyenda, y el mundo de la Música se quedó sin uno de los más innovadores y geniales guitarristas (además de vitales) del Rock, porque con su muerte Jimi Hendrix cerró un capítulo intentando crear algo más que Música, cerró un capítulo de lo que era vivir para la Música, y de paso morir por ella.
Fue considerado el más grande guitarrista de la historia, (discrepo, aunque fue genial) y llevó a extremos insospechados para su época el virtuosismo, o mejor, la integración del Músico con su instrumento, teniendo las agallas suficientes como para saltarse todo o casi todo lo establecido en el estamento del negocio, pero no pudo escapar a su destino, ser una mega estrella que se fue comiendo a sí mismo.
Su obra no es excepcional, no es única, pero abrió muchos caminos en el mundo de la Música, y en especial del Rock, al margen de aunar razas en el universo de las notas, porque Jimi Hendrix siempre resaltó su condición de negro, pero nunca dudó en colaborar e incluso llevar en su banda Músicos blancos, algo que tampoco era muy común por aquellas fechas.
Su forma de tocar la guitarra era diferente, de una violencia sin igual, llevándola como una continuación de su propio cuerpo, siendo capaz de coordinar sus músculos y su cerebro al instrumento, haciendo que la visión de Hendrix tocando en directo fuese un espectáculo al mismo nivel de la propia Música, porque en el escenario era donde desarrollaba todo su instinto, ese potencial que llevaba dentro y que le hacía diferente, retorciéndose con su guitarra, chupándola, tocándola, amándola, poseyéndola, e incluso masacrándola en un ritual de fuego y muerte. Pero ante todo Jimi Hendrix siempre daba la sensación de tocar para él, y todo el componente sexual que llevaba su Música y sus actuaciones le enardecían realmente, era capaz de gozar en el escenario, irse fuera de este mundo cuando atacaba la guitarra y sacaba los descomunales solos que sólo él podía hacer, porque arrancar Música de su forma de entender la Música era algo que nadie que no fuera Hendrix hubiera hecho nunca.
Hombre de directo, Músico de sensaciones ante el público, su obra no es extensa, pero no hay en la historia un Músico que haya sido más solicitado para los magnos festivales que se celebraban en la época en la que pululaba por el universo musical, y allá que iba con su “Stratocaster” de zurdo para arrasar literalmente las mentes de las masas concentradas, y acumular más exotismo, más magnetismo, más mitología, porque desde luego pocos o casi ninguno de los cadáveres famosos del Rock ha llevado tan al extremo la tan manida frase de “Sexo, Drogas, Rock’N’Roll” o vivir rápido y dejar un bonito cadáver, como él, un hombre que vaciaba su forma de interpretar el sexo cuando actuaba, que se metió lo que pudo y más, y que hacía Rock, salvaje e incendiario Rock´N´ Roll.
A pesar de magnificar su figura por su forma de vivir y sobre todo de morir, Jimi Hendrix fue un Músico único, rompió barreras que hasta entonces eran intocables y abrió las puertas a cantidad de posibilidades musicales, fue un guitarrista genial, y sobre todo personal, y consecuente con su forma de entender la Música como vehículo de una vida al límite. Aún hoy, muchos años después de su muerte, uno es capaz de llegar al éxtasis con su figura en la mente retorciéndose mientras hace el amor con su “Stratocaster” tocando la profética “Hey Joe”.


Al Norte del Norte


Poeta, letrista, escritor, y además compone Música para arropar las historias negras, oscuras, directas al alma, porque Neil Young no se “corta un pelo”, nunca lo ha hecho, y ahora que todo está mucho más podrido que cuando empezó allá a lo lejos, hace cuarenta años o más, no va a hacerlo tampoco, ahora ya es tarde para creer en falsas esperanzas, en cambiar el mundo, ahora da igual decirle a alguien que es un hijo de puta redomado y que está hundiendo en la miseria a media humanidad, por eso él sigue haciéndolo, pero con esa clase y ese toque que le hace ser diferente, porque Neil Young hace suyo lo que toca, lo que compone lleva su sello inconfundible, y este hombre que comenzó acariciando su acústica y paseando por sus labios una armónica de  la que sacaba quejidos de soledad, y que pasó por la salvaje electricidad en el directo, ha tocado mil y un campos dentro de la Música, con mayor o menor fortuna, pero con la valentía del que se sabe con talento para, al menos, intentarlo.
El gran amigo americano, ese que toma como colonias todo lo que no es su espacio, vio aterrizar a este genio para escucharle desde su amigo del norte, allá a finales de los sesenta, cuando comenzaba siendo un chaval que con un grupo de Músicos bisoños como él comenzaron a gritarle al viento muchas cosas, y ese mismo amigo americano descubrió el creador de una etapa gloriosa dentro de su Música, un compositor de obras que son parte de la historia de todos los que amamos las sensaciones que nos atraviesan el alma.
Neil Young es un superviviente (uno más) uno de los que han visto a la “negra dama” rondar muy cerca de su cuello, y sus momentos oscuros, sus negras experiencias personales (propias y de amigos) han coincidido con periodos de lucidez musical, donde derramaba todo el vómito que llevaba dentro en obras sublimes, una colección de impresionantes sesiones de Música que arropaban escalofriantes relatos, intentos de salir de la nada, pequeñas y grandes historias de amores imposibles, muerte y desolación, humillaciones y desasosiegos... todo lo que la vida puede dar de sí, porque a fin de cuentas este viejo Músico, pateado físicamente por los excesos, escribe y canta para la vida, a la vida, por la vida, aunque a veces se le cuela entre medias la muerte, el horror, la tragedia, todo lo que nos hace ser humanos, infames, maravillosos.
Si alguna vez queremos tocarnos la fibra, o con un buen vaso lleno de fuego quemarnos las entrañas, nada como la experiencia de escuchar a este Músico con su voz de adolescente, su cadencia continuada, sus eternos relatos de infinitos minutos, pero si queremos una buena andanada de Rock puro y salvaje, de un directo que no deja fisuras, nada como su faceta desnuda de impunidad, su guitarra eléctrica distorsionada y repitiendo hasta la saciedad una nota mientras es balanceada alrededor de su cuerpo.
Cuatro décadas después aún seducen sus melodías, la suave voz sigue metiéndose en las entrañas mientras cuenta historias conocidas, el aire se rompe con la guitarra que susurra y la armónica que se adentra, porque cuarenta años después, este canadiense de pelo blanco y piel ajada no ha perdido ni un ápice de su descomunal talento, y así es fácil seguir siendo un trovador recorriendo esos caminos que tanto le gustan.
Neil Young puede producir orgasmos de sensaciones, puede deprimirte, puede extasiarte, puede dejarte alucinado, puede provocar furia en tu cuerpo, pero no te deja indiferente, llega porque lo que dice, cómo lo dice y a través del medio que lo dice lo hace sensible, visceral, tangible, brutal, y te metes en su Música, y te metes con él, y lo llevas.
No necesitamos héroes, o al menos no los necesito, pero siempre querré tener a mano un buen tema de este grande para que me lleve hasta donde quiera, o como suele ser el caso, a esa tierra de los sueños donde la Música, creada con maestría y surgida de las pasiones llena todo lo que necesito para ser, sentir, emocionarme, ¡¡¡vivir!!!

Ida y Vuelta

Es posible que en este mundo en el que nos movemos exista un solo placer, el de estar vivo, y es posible que todo lo demás sea miseria, pero aún quedan instantes para eludir esa miseria, a través del poderoso afrodisíaco con el que me elevo por encima de lo terrenal, mi imaginación, y todo lo que arrastra.

Es esa hierba de cultivo personal, la que comienza a funcionar algunas ocasiones, como esas noches de soledad aplastante en las que me siento queriendo estar y no pudiendo. El tiempo, ese inexorable parámetro de nuestras vidas, marca el antes y después en el conjunto de acontecimientos que me llevan por los insondables caminos de la búsqueda, y quizás mi cuerpo, y en especial mi mente, lleven demasiado trayecto sin la tranquilidad necesaria para sentir, en estado puro, y así, sentirme.
Una noche más, una jornada más, los ojos desorbitados indican que la odisea por recuperar esa necesidad humana del sueño se acerca lentamente, y el descanso que no llega, junto con la impotencia de no bostezar me hacen buscar de nuevo esa inseparable amiga de situaciones imposibles, y esta vez, porque sí, funcionó. No tuve que cerrar los ojos, eso ya vino solo, pero ni la pantalla del televisor ni la tenue luz que me incita al sueño me distrajeron de lo que comenzaron a ser imágenes claras en mi mente.
Me encontré en un café, un coqueto lugar mil veces retratado en las viejas películas parisinas en blanco y negro, en uno de los muchos rincones del encantador “barrio latino”, mirando por la ventana e intentando descubrir qué pensaban los transeúntes que desfilaban ante mis ojos. No sentía la necesidad de moverme, tan sólo el espacio que abarcaba con mi mirada era un mundo dentro del propio universo recreado, dándose cita miles de instantes de cualquier situación cotidiana.
Nada de lo que ocurría a mi alrededor disturbaba el momento, cada sensación se desarrollaba con absoluta naturalidad, hasta perder por completo, y de forma consciente, la fina línea que en ese momento separaba realidad y ensoñamiento. Percibía cada persona, sus más íntimos deseos, creados por mí, pero eran parte de ese subconsciente que me permitía vagar por el infinito espacio de mi imaginación, un lugar sin límites, embriagándome de mis propias sensaciones.
De pronto, una mano suave, cálida y amable se posó sobre mi hombro, y al girar la cabeza me encontré con un alma gemela de emociones contenidas, de desgracias ajenas en el corazón amado, de llantos por el tercero que se derrumba, me encontré con la mirada dulce de mi querida amiga de confesiones últimas, me encontré contigo.
La conversación no tardó en llegar, mientras comenzaba a cerrar los ojos y a sumirme en mi propio sueño, con la seguridad de la soledad que da la noche cuando sólo tú eres prisionero del insomnio, y dejé que mi deseo me llevara, que me calmara, que me dijera qué quería. Nos encontramos hablando de nosotros, de nuestro mundo, de nuestros amores, de la tristeza del alma, y de pronto, quizás porque el guión lo escribía mi alma, te tomé de la mano y besé tus dedos, llevándolos uno a uno sobre mis labios, haciendo que recorrieran el entorno de una boca que quería hablar, pero que deseaba besar.
Tus ojos entornados por el momento dejaron paso a una caricia en mi mejilla, a una lágrima furtiva que recorría la tuya, puede que de felicidad, quizás de comprensión, de anhelo, de emociones contenidas... y nos vimos paseando por los Campos Elíseos, sujetando el brazo del otro para evitar escapar, mirando las tiendas sin ver nada, descubriendo la magia de un momento que no sabíamos por qué se estaba produciendo.
El camino que nuestros pies marcaban era la senda que les indicaban nuestras almas, dos entes poseídas por el deseo de vivir, a veces constreñidas por las ganas de hacerlo. Tus ojos en los míos penetraban hasta lo más profundo de mi mente, atravesaban mis entrañas y me provocaban esa sensación de felicidad, de paz, que tantas veces me posee en tu presencia.
Llegamos a ninguna parte, quisimos estar, estuvimos, nos amamos, descubrimos lo que podíamos saber, lejos de todos los lugares y del momento, saboreé tu piel excitada, besé tus labios como siempre quise, me hiciste feliz amándome también, y terminamos con un cuadro de luces bajo Notre Dame, en la última fotografía que mi mente admitió.
Al igual que el horizonte en una noche de estrellas infinitas, el fundido en negro de mis sentidos me indicó que el trayecto llegaba a su fin, y las imágenes nítidas y claras dieron paso a un torbellino de sensaciones que fueron cubriendo mi mente, mi cuerpo, mi espíritu, mi ser por completo.
El reloj continuaba su camino inexorable, marcando las vidas, cada latido del corazón humano, indicando en números lo que no puede medirse si no es con los sentidos, y la naturaleza, cuando se transforma en deseo a través de la imaginación, hizo el resto.
No quise irme de aquél lugar, busqué, por una vez, engañar al tiempo, y tuve un poco más de mí mismo, contigo, con mi mente, arropado por los miles de sueños que me conducen hacia donde quiero.
Es posible que el único placer sea el de estar vivo, pero aún, en algunas ocasiones, puedo encontrar algo en la miseria.

viernes, 27 de mayo de 2011

De Vinilos y Otras Glorias XXIX

Un tono de extraña soledad por lo efímero de su historia llega a "Paseando Por Los Sueños", pero una obra, a fin de cuentas de algo que ya nos va llenando hace demasiado tiempo y cada vez nos hace entender más las mentes preclaras de algunos creadores


Dark (Round The Edges) 1972


Una de esas pequeñas delicatesen para amantes de lo especial, porque este "Round The Edges" es una joya con todas las de la ley. 
El progresivo más salvaje y psycho, con esos toques hard que les hacía a los artistas que se atrevían tan especiales, espeluznantes guitarras distorsionadas, una de las piezas más extrañas y especiales del progresivo inglés, que en su día fue un codiciado disco de coleccionista porque se grabaron, en un estudio privado, 65 copias, con doce de ellas conteniendo un libreto escrito a mano por Steve Giles, guitarra y líder indiscutible del grupo.
A pesar de su descarada tendencia hard, el disco no deriva en una Música demasiado pesada, e incluso se permite algunas tendencias melódicas, como la preciosa "Live For Today", aunque los solos de guitarra y las avalanchas de ritmos son las constantes del mismo, con un Giles en estado de gracia punteando sin descanso, "Darkside", "Maypole", "The Cat" o "R.C.8" son un buen ejemplo, acompañado por una sección rítmica maravillosa, Ron Johnson al bajo y Clive Thorneycroft a la batería que le permiten hacer y deshacer a su antojo. Ojo a "Zero Times", una auténtica barbaridad de guitarras y ritmo.
Un poco de Psicodelia y algún desliz de solos contenidos en bajo y batería componen más o menos la base de toda la obra, seis temas fantásticos, todos ellos por encima de los cinco minutos de duración (en tres de ellos aparece una segunda guitarra a cargo de Martin Weaver) que no dejan indiferente.
Para cualquier amante de la buena Música, un disco para escuchar y disfrutar, para locos del progresivo más salvaje una joya que no debe dejarse pasar, para mí uno de esos momentos que elijo porque quiero saborear algo especial.
Dark, un grupo efímero que dejó un disco realmente grande.

De Vinilos y Otras Glorias XXVIII

Una presentación (porque es la primera vez que hablamos por aquí, no porque no se conozca) de un disco emblema del arte patrio, por muchas razones o por ninguna, que nunca se sabe, pero que para ser de lo que es, siempre me ha encantado.


Veneno (Veneno) 1977

Dicen los expertos (entre los que no me encuentro porque lo mío es la pasión por la Música y punto) que se trata del mejor disco del Pop Español. Pues no lo sé, pero como de este atípico vinilo se han escrito libros enteros por sus leyendas urbanas, yo voy a escribir sobre lo que me supone a nivel de Música, que es lo que me interesa.
Esta obra increíble fue polémica por muchas cosas, pero al margen de la censura y sus connotaciones (que por cierto si se atrevieron con la portada lo hubieran podido hacer con las letras, pero esto es así) musicalmente es un antes y un después de casi todo, porque acercó y de qué manera el flamenco a los amantes de otras Músicas, gracias al talento de Kiko Veneno y la magia a la guitarra de los hermanos Amador, Rafael y Raimundo, dos pedazos de virtuosos de la guitarra española que las hacen sonar como nunca antes se había oído, y eso es un hecho.
El disco es una continuación de ritmos calientes y sureños (de por aquí, no por allí) acompasando a la peculiar y descarada voz de Kiko Veneno, que se lanza  con esas estrofas tan inusuales, ocurrentes, descarnadas y sin tapujos, en las cuales habla de todo y de nada, pero con un toque irónico brutal que no sé si se pilló o se dejó pasar, pero que hace que se le siga para ver cuál va a ser la próxima.
En lo musical es una innovación y un atrevimiento sin igual porque por primera vez se saca a la luz las posibilidades de refundir esa Música de siglos y del pueblo, el flamenco, con otros estilos que por entonces estaban en voga, con esos dos magos ya mencionados tocando con una maestría gitana para quitar el hipo, percusión descarnada en timbales, bongos, alguna batería y demás, pero casi de puntillas y siempre a la sombra de la voz y las guitarras.
Andaba por los catorce cuando este disco vio la luz, me harté de escucharlo sin saber qué oía, desapareció porque no se entendió y de vez en cuando me venía, cuando escuchaba algo de sus creadores en otras épocas de sus carreras, pero al conseguirlo por la reedición de rigor, me entusiasma pensar que una Música que no me llega tenga esta excepción tan memorable que se encuentra a años luz de lo que más adelante han intentado otros por el mismo camino.
Irrepetible "La Muchachita", brutalmente social "Los Delincuentes", descarada "Aparta el Corazón de las Mangueras", crítica "No Pido Mucho", inclasificable (coma todas ¡qué joé!) "Los Animales".
Se podrá decir lo que se quiera de este disco, y tendrá huecos, fallos y demás, pero fue un "lanzarse al barro" en una época de convulsas historias, y más de uno con el corazón creó algo que aunque les moleste a otros, creo que es irrepetible, joya o mito... buena Música.


De Vinilos y Otras Glorias XXVII

Un poco de dureza para ser rayada por el diamante o romper los sentidos más exigentes, de eso que también nos gusta de disfrutar cuando parece que todo se viene abajo.


Josefus (Dead Man) 1970


Tenía ganas de conseguir el disco mucho antes de conocerlo, porque ya había oído hablar de él allá por el año... ni me acuerdo, cuando yo andaba por los dieciséis y el rock duro (más tarde me enteré de que también existía el Hard) llenaba mis tardes de adolescente y las noches con la radio puesta a hurtadillas.
Al final, casi treinta años después, gracias a reediciones y paciencia llegó a mis manos esta maravilla del Hard Psycho, o como les gusta a otros del Killer Hard Psycho, que es el "Dead Man" de Josefus, un grupo americano que entró y de qué manera en el panorama musical con esta obra del más puro rock.
Una tremenda descarga de energía, poder y barbaridad pesada que en cada surco te pone los pelos de punta. Con formato de cuarteto, la banda es una perfecta máquina que te patea el culo tema a tema, con ritmos poderosos y pesados, sin nada que envidiar a los iconos sagrados de la época que se paseaban por el orbe en estas décadas gloriosas para la Música.
La sección rítmica va llevando el peso tema a tema, introduciendo incluso en algunos al resto de la banda, con unos rifs de guitarras que se doblan al tiempo con punteos salvajes y rasgados, todo aderezado por la particular voz que aúlla durante las estrofas de los siete temas del disco, casi dejándose caer en cada una de ellas sobre la Música que lo sustenta. Alguna armónica que se cuela entre el conjunto de forma leve y más para dejar que te aplaste lo que suena.
Como bien dice el propio disco "This Record Should Be Played Loud", creo que es la única manera de apreciar la poderosa sensación que emana de él, con esa cadencia tan del Hard de ritmos continuos mientras la voz o la guitarra solista van recorriendo cada tema haciendo lo que les da la gana, en una primera cara con cinco canciones que apuran los veinte minutos de Música "Pesada", fuerte y vigorosa. Una brutal versión del "Gimmie Shelter", la impresionante "Proposition", cambios de ritmo a golpe de guitarra, esa entrada del disco con "Crazy Man" para erizar la piel...
La segunda cara nos recibe con un tema de apenas dos minutos, "Situation", tan corto como intenso, y la traca final, el gran "Dead Man", 17'30'' de Música a modo de jam que comienza con el ritmo casi cansino de la sección rítmica para dar entrada a esa guitarra distorsionada que juega con los efectos y el mástil, punteos que hacen que suba la intensidad del tema, la batería machacona y la voz de nuevo para llorar la melodía, y sigue el ritmo sin cesar, más, más, más...
Un disco para los amantes del buen Hard, un tremendo golpe a los sentidos, y unos temas de los que se quedan dentro de la piel.

El Camaleón En Las Sombras



Cuando hace años me dejé atrapar por esa Música casi mental que era y es el progresivo, no podía imaginar que vería, en directo y muy vivo a uno de los iconos que por derecho propio es uno de los más grandes creadores de sensaciones de los últimos cuarenta años.
La sala parecía dispuesta para la ocasión, viejos amantes de la Música, algún joven con conocimientos de sus padres o inquietudes por buscar y las ganas de saber qué iba a dar este genio de la Música metido en los sesenta y con demasiado a sus espaldas. 
No me sorprendió el austero escenario, las letras del ciclo del festival "Music Legends", un precioso y reluciente piano de cola negro y la acústica descansando sobre su pedestal. Con esta premisa creí que el viejo maestro estaría solo y así me hice a la idea, y con las luces apagadas y una tenue luz azul iluminando el escenario apareció, delgado, alto, pelo blanco de canas que no se esconden y una sonrisa de oreja a oreja para saludar al respetable.
Peter Hammill es uno de esos músicos que no dejan indiferente, es historia por derecho propio de la Música, genio creativo entre los más grandes genios, y un instrumentista excepcional; me daba igual sus cuarenta años de carrera, quería ver al músico ahora, y por suerte para mí el músico está tan tremendamente vivo que no pude por más que emocionarme durante cien minutos de orgía sensorial.
La primera parte del concierto la dedicó al piano, atacando furibundo las teclas o acariciándolas según quería, con esos temas tan especiales, imposibles de imitar, pero todo, absolutamente todo al servicio de esa voz que es, a sus sesenta y tres años, un portento de técnica, registro y espectacularidad. Canta, recita, grita, susurra, hace falsetes, baja, sube, con un dominio vocal portentoso y una capacidad realmente impresionante; que a estas alturas se mantenga así dice todo de su amor por lo que le ha hecho ser quien es, la Música, porque es un profesional como la copa de un pino y un genio. Cada tema era tratado como una pequeña suite dentro de un todo, con esos movimientos de cabeza para acompasarse y los recorridos precisos por todo el teclado, que sonaba como los ángeles, para terminar cada pieza con un abandono de los brazos separándose del piano, dejándose caer hacia atrás dando a entender el final de un espacio.
Grandísimo al piano, con sus papeles de notas pasando de mano a mano, a la media hora lo abandonó para plantarse sentado ante el público con la acústica, y otra exhibición. Aquí el lucimiento vocal fue aún mayor, las seis cuerdas servían para ritmos enloquecidos, ataques a los sentidos en continuos cambios de ritmo, arpegios precisos y preciosos, y por encima de todo su juego con la voz, incluso una introducción "a capella" para dejar tiritando al más frío de los mortales. Impresionantes sus finales dejando como flotando el instrumento entre sus piernas y su pecho, simplemente con un par de luces iluminándole y llenando el ambiente, una especie de vacío provocado por igual por su talento y la entrega de los que allí estábamos en un silencio sepulcral que duraba cada tema, enormes barbaridades que no bajaban ninguna de los cinco minutos.
No dio tregua y tras la hora del concierto volvió al piano para atacar el último set del mismo, otra media hora de energía desatada, historias narradas con sabiduría y el juego con el instrumento, del que es un auténtico virtuoso.
Su Música no se puede seguir, no se puede tararear, es imprevisible, has de estar absolutamente metido y concentrado en alma y sentidos, sólo así te llega, pero cuando lo hace te atraviesa, te hace suya, no puedes escapar, eres esclavo del deseo por la belleza que sus sonidos recrean, y además siendo como es un genio superlativo, lo que hace lo hace simplemente perfecto.
Aún así no me dejó la sensación del concierto perfectamente estudiado, fue desgranando los temas de la lista que escrita a mano (lo enseñó al público) traía con él, pero parecían unas improvisaciones sobre otras, era pura creatividad, y así me lo hizo sentir.
Tras hora y media de magia se despidió para volver entre aplausos de un público poco numeroso pero entregado a un bis a la guitarra que terminó por arrasar lo que quedaba, un clásico de más de treinta y cinco años.
Simplemente sublime, Música en estado puro, nada que no fuera dar lo que quería, hasta donde quiere y como le da la gana, unas sensaciones para los que amamos esto de forma global, quizás no entendida para miles de millones, pero seda en cada nota derramada.
Peter Hammill, un sueño de demasiadas horas en la oscuridad de mi habitación, con los cascos para no perturbar lo "cotidiano", hecho realidad una tarde inolvidable, cien minutos alargados hasta la Eternidad.



jueves, 26 de mayo de 2011

Mi Amor

Una ola de calor sofocante en aquella tarde de principios de junio le arrebató las pocas fuerzas que le quedaban al llegar a lo alto del cerro. A duras penas llegó hasta el caño herrumbroso de la fuente, hizo un cuenco con sus manos y bebió hasta quedar saciada y rendida.

La sombra del castaño centenario la invitó a sentarse a sus pies. Cerró los ojos y sintió la brisa  que anunciaba la llegada de una tormenta. El viento giró en torno a ella trayendo consigo las notas de una canción que le traía maravillosos recuerdos. La melodía envolvente, lenta, de “Samba pa ti” se iba adentrando en su alma enraizando y llenándola entera.

Por un momento no sintió nada que no fueran esas notas tan suyas hasta que de ellas emergió la voz cálida y suave que en otro tiempo llenó sus sueños. Pero esta vez esa voz sonaba más cálida, y más penetrante, más seductora.

“Mi amor, pareces cansada. Ven, siéntate a mi lado y reposa tu cabeza en mi hombro. Déjame abrazarte. Mis brazos te protegerán y te darán cobijo.
Si, mi amor. Siente mi corazón y acompasa el tuyo al mío, déjalos que se unan en una danza eterna que los haga sentirse, vivirse, amarse.
Ay, mi amor. Déjame gritar tu nombre, ese que en otro tiempo no podía salir de mi boca y brotaba a través de mis lágrimas dejando tu rastro en mi mejilla.
Deja libre tu cabello, mi amor, permite al viento jugar con él, que atrape tu aroma y lo traiga a mí. Necesito llenarme de él.
Mi amor, mi amor… Alza tu mirada y muéstrame ese brillo de tus ojos que me decían te quiero, me sonreían y me hacían ser el hombre más feliz de la tierra.
¿Sientes frío? Toma mi calor, hazlo tuyo, como otras veces hiciste tuyo mi cuerpo.
Dejémonos empapar por la lluvia que aparece tímida tras las ramas de este árbol que fue testigo de nuestro amor. Dejemos que nuestras almas se disuelvan en esa lluvia  y juntas fluyan como fluye el agua de esta fuente  que nos arrulla con su eterna canción.
Ya está, mi amor. Ya somos uno. Ahora no hay nada que temer.  Por fin somos libres, somos uno, somos una misma canción que flotará en el aire sin que nadie pueda pararla.
Mi amor…."


Clara envía un poco de sensibilidad, como protagonista escribiendo "Sueños" no sólo siguiéndolos.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Imaginary Lover


He cerrado mis ojos y has sido mi “Imaginary Lover”. Al son de su música me he Amado, me he Entregado a sus sonidos, me han Acariciado, y has estado conmigo. He imaginado que escuchábamos este tema juntos, y en mi mente ha sido así, mi cuerpo unido al tuyo, a las sensaciones, tus manos en mi piel y tu aliento en mi boca. He sentido la delicadeza de tus besos, he disfrutado al “amante imaginario” sintiéndote cerca, tu lengua entrando en mí y tus labios recorriéndome, mientras la Música sonaba alrededor nuestro invitándonos al placer más infinito, y así lo he vivido, me he abandonado completamente a mí, a ti, al “amante imaginario” en el país de los sueños, a esa Música que siempre me acompaña y hace que estos momentos sean más intensos.

De Jane, una Seguidora, y ante todo una Amiga

El Hilo Invisible

Ese es el que nos une, realmente es el que nos mantiene junto a los seres que apreciamos, porque se basa en los sentimientos, en las emociones, en lo que se ha compartido día a día, cuando se cuenta el dolor por no estar, por todo lo que nos han arrebatado, y un rostro amable nos mira a los ojos, sostiene nuestras manos y sabemos que en ese instante nuestra voz no se escapa al vacío.
Hoy es lo único que me importa, no niego que quiero ver, tocar, palpar, sentir el calor o el aliento, pero si eso no es posible, más ahora que somos nómadas en un mundo de urgencias y despedidas, sentir que eso existe, que una melodía nos lleva al rostro alejado por los kilómetros, unas palabras invocan el momento en el cual se vibró al escucharlas por primera vez, el cuadro colgado en una exposición itinerante permite revivir esos segundos de placer sensorial, al final es lo que queda.
Me dicen que necesitan el susurro de la voz resbalando por su cuello erizado, la Música que despierta del sueño que parece eterno, los extraños deseos que se hacen sentir por encima de todas las voces de la Madre Naturaleza, pero al final hay unos dedos que resbalan por el vientre buscando su destino, unos labios que se llenan de la esencia derramada para saborear el néctar que queda ente ellos, un amante que como una sombra ocupa el lecho en el lugar en el cual nunca, nunca, estaré.
He sido voz ausente en el gemido ahogado, Música muda en los gritos de placer lanzados al viento, imagen oscura en los besos al rostro amado, caricias invisibles sobre el lecho antes del placer supremo, todo eso no está, para mí es ficción, la ilusión de lo que podría haber sido, pero yo no quiero eso, porque quien está en ese instante no soy yo, deseo que a lo largo del tiempo, cuando las camas no estén ocupadas por los que besan, acarician, escuchan, ese hilo aparezca de nuevo y se me llame para los sentimientos, las ilusiones, las experiencias, porque sólo entonces ese hilo invisible realmente servirá para algo, con la tremenda ventaja de no poder romperse nunca.  

domingo, 22 de mayo de 2011

Oficina de Correos

Por más que intentemos evitarlo, todo tiene un principio y un final. Quizás deberíamos saber que somos finitos, eso podría ayudar, a mí es lo único que me queda para pensar que algún día los mediocres irán terminando, los zafios podrán ahogarse en su propio vómito, las víboras con cara de ángel se inocularán su veneno, tanto me da que me da lo mismo, si los del vómito quieren el veneno y viceversa, pues nada, allá ellos, el método es lo de menos, y así se les demuestra que creemos en la libertad de expresarse en sus propias miserias, algo que ellos ni saben del resto ni sabrán nunca, más que nada porque les importa un comino.
Ojalá los finales sean menos bruscos que algunos de los que conozco, antes al menos cuando veía las maravillosas películas en blanco y negro se llevaba lo del "fundido en negro" y después sabías que era el famoso "The End", o "Fine" si eras muy fino y te ibas a ver algo de arte y ensayo con los arrasadores Passolini (o el "Triple P" como le llamaba un amigo mío) y compañía, pero era eso, un final del que te ibas enterando poco a poco, o negro a negro en el agujerito de marras, pero ahora son más bruscos, y no hablo sólo del cine, los de la vida real son de aquí te espero, el finiquito que te llega con dos días de antelación, la que se va y el que se queda con cara de gilipollas, las invasiones normandas en versión siglo XXI, agarro un país, me lo cepillo y me vuelvo, eso es efectividad y lo demás cuento, ríete tú del "vini, vidi, vinci" por lo menos ese se lo hacía a caballo y con uniforme brillante al Sol. 
Sí, ahora todo es más brusco, hasta las miradas, no te miran, es que te echan los ojos encima, ¡qué brusquedad! y las palabras, todo es más brusco, el tono de voz, el empuje en el polvo de la noche (también es cierto que ahora hay menos tiempo y cuanto antes se acabe mejor) pero esa especie de brutalidad se destila en el ambiente, se nota vamos. Aún así a algunos y algunas les desearía un final brusco, porque es más rápido para no volver a verlos y se tragan su basura más de golpe, el ahogo es más sentido, como que si ves que te hinchas con tu propia mierda los últimos instantes deben ser para recordar, ¡qué joooooooé!
Vamos a ponernos serios, que esto es un "Paseo por los Sueños" y no está bien tener estos pensamientos, aunque he de reconocer que yo no los tengo, ya me venían de serie, el paquete cuando me echaron al mundo lo traía, era una oferta que no se podía rechazar y mis padres dijeron que sí, que con la pizca de mala hostia quedaba bien, mismo precio y encima de vez en cuando destila mala leche para que los demás se vayan jodiendo, pues bien, el niño queda mono de todas maneras; por eso digo que yo no tengo los pensamientos, no me esfuerzo, están ahí, ni siquiera sé qué son, de vez en cuando me pongo a escribir y ¡zas! sale, es la versión "deluxe", mis progenitores sabían lo que elegían.
Por cierto, y hablando de lo de antes, el principio de lo que llevo ahora es para mirármelo, me voy a salir del mapa, y como no me cambien el DNI no puedo ir a otro país, así es que lo tengo claro. En esto también debe haber un final, ojalá sea pronto, porque algún iluminado piense que puede joder un poco más y nos larga donde sea (otro de los que deben acabar bruscamente, ¿lo veis? si es que ya lo llevo, no busco nada) o porque dé el portazo que ya me va pillando muy mayor hacer el ganso, yo eso sólo lo hago en los monólogos delante de mis discos, por eso me tienen en tanta estima, porque soy un showman nato, un talento desperdiciado para la comedia ácida (también va de serie en la versión "deluxe") me he quedado en joder a los que me escuchan de vez en cuando, sólo al alzar la voz, lo que ocurre es que me educaron bien y no la alzo casi nunca, así es que de nuevo esos, los mediocres, zafios, víboras, berzotas y demás me escuchan poco y cuando lo hacen me dicen unas tonterías que me sugieren mantener el silencio para no gastarme, que la neurona ya va para el medio siglo y no es plan.
Yo no sé cómo he llegado hasta aquí, sólo quería explicar que todo tiene un principio y un final y con ello aclarar la teoría de la explosión cómica (la que da cuando da la risa de verdad y sueltas de todo hasta los gases que en otras ocasiones, dignos todos, aguantamos como campeones para que esas miradas tan bruscas, las que se te echan encima, no nos busquen) pero debo estar en la vigesimoquinta rama, porque cuando me voy por ellas me voy pero bien, es una afición más, como la Música o contar ranitas en los charcos del campo, que se me está acabando porque cada vez hay menos ramas, está científicamente probado; bueno pues quería explicar la teoría, pero será en otra entrada, en esta debo haber batido el récord de frases sin sentido, y el mío está de Guinness (libro, no cerveza, eso es otra cosa y otra rama, la quincuagésima) así es que un deseo de este que suscribe,  si dais con uno de esos el principio ya ha sido, sólo queda el final.
El ofender no quiero, pues sé que sois caballero, y a callar os obliga alguno que paga y apoquina.


De Vinilos y Otras Glorias XXVI

Ya que nos empeñamos en ser universales (porque la Música lo es) pues una demostración ecléctica de lo que las fronteras no pueden detener, el talento para crear y creer en lo que se hace.


Toad (Toad) 1971


Es el momento de dejarnos visitar por un disco creado por y para los sentidos, y digo es el momento por decir algo, porque para mí este disco tiene cualquier momento, y ya es mucho decir.
Toad fue una formación italo suiza de hard progresivo compuesta por un cuarteto en el que destacaba un talento en estado puro a las seis cuerdas, Vittorio "Vic" Vergeat, un músico que dio sus primeros pasos musicales con los míticos "Blackbird", y formando incluso el núcleo primario de la no menos mítica banda "Hawkwind". 
Aún siendo un sonido casi salvaje, tienen sus devanéos con el blues más eléctrico de origen inglés, como en la tremenda "They Say I'm Mad", aunque esos deslices de clase no pasan por encima de la auténtica Música del grupo, el hard progresivo inglés, "Cotton Wood Hill" o casi hard en estado puro, con en la brutal "A Life That Ain't Worth Living".
La genialidad de Vergeat a la guitarra hace que las composiciones sean un auténtico desenfreno de energía y clase, con temas que pueden llegar a ser enormes jam musicales, donde utiliza su instrumento de una manera magistral, pedales y efectos al margen, por descontado.
La sección rítmica es poderosa, abrasadora, con el sardo Cosimo Lampis a la batería en una demostración de pegada que dura los casi cuarenta y cinco minutos del disco, con contínuas variaciones rítmicas perfectamente acompañadas por la calidad excepcional del bajo de Werner Froehlich, un auténtico crack que se dedica a recorrer las cuatro cuerdas con una furia inusitada, formando la perfecta pantalla para el lucimiento de Vergeat.
La voz emerge como dolorida, siempre en registros altos, casi aullando, aunque en muchos tramos casi se la podrían evitar, porque sin desmerecer no está a la altura de la barbaridad musical que ofrece el disco.
Caso aparte, para momentos de orgías mentales, mi favorita, la excepcional "Life Goes On" donde la voz sí que está donde debe, muy alto, un temazo de más de once minutos con un comienzo arrasador, un cambio de ciento ochenta grados para una tensa calma del grupo acompañando las palabras y de nuevo la respuesta en forma de salvaje acometida, todo un espectáculo que me suele abrasar las entrañas. La acústica tiene su espacio en este tema grandioso.
Otros dos temas para completar este disco de pura energía, momentos de fogonazos salvajes y sobre todo Música de muchos quilates.
Para todo amante de las emociones fuertes, este "Toad" es una pieza que debe retenerse en la memoria, no sea que nos aburguesemos demasiado (en lo musical, por supuesto)

De Vinilos y Otras Glorias XXV

Una pequeña vuelta por nuestro país vecino, con una obra mítica y mágica, que cualquier enamorado de la Música de calidad sentiría muy dentro. Así seguimos viajando y no detenemos nuestros deseos, que es lo que queremos.


Premiata Forneria Marconi (Storia Di Un Minuto) 1972


Nos encontramos con uno de los más grandes discos de la historia del progresivo italiano, la obra primaria y quizás cumbre de este maravilloso grupo que es la PFM, todo un mito en su país y los únicos que con un poco de suerte y dignidad pudieron realizar, siendo de donde eran y la época en la que se encontraban, giras por el continente americano.
Es un disco magno, toda una obra de arte, o un "capolavoro" que dicen por allí, tomado casi como conceptual, porque no tiene pausa en sus temas, que sí que están diferenciados por el propio grupo. El uso de los teclados, muy influenciados por los grandes del prog. inglés, especialmente ELP, le da un cierto toque barroco que alternan perfectamente con el sonido rock de la banda, todos ellos excepcionales músicos que como bloque suenan de forma mágica.
La idea del disco es concentrar la historia de una jornada en la vida de un hombre en un minuto, con varias temáticas y humores; ambiente "Crimsoniano", delicadas melodías, arpegios magistrales, perfecta producción...
La introducción, cálida, suave, breve, da paso al tema estrella del álbum y casi del grupo, "Impressioni di Settembre", una maravilla de composición donde de nuevo los teclados llevan en volandas la calma que atesora el tema, con la voz en armonía, todo cantado en el idioma de Dante. 
Sin pausa se adentran en la eléctrica "È Festa", toda una cabalgada hacia las estrellas, con el uso de la flauta y el oboe, para terminar la primera cara del disco con la maravillosa "Dove... Quando... (Parte I)" entrando cual momento casi eclesiástico con el clavicordio, siguiendo de manera dulce y mágica con la guitarra acústica de Franco Mussida, autor de todos los temas, a la que se une la flauta y esas voces corales que te transportan al pasado.
La segunda cara comienza con "Dove... Quando... (Parte II)" continuación directa de lo que dejaron en la primera, toda una exhibición del piano a cargo de Flavio Premoli al que se le une el violín y poco después la flauta de Mauro Pagani, que emulando a Ian Anderson realiza un solo sublime. Otro de los temas estrella, "La Carrozza Di Hans" ensalza aún más ese misticismo barroco de toda la obra, para terminar con "Grazie Davvero" un fin de fiesta acorde con esta joya de la Música progresiva mediterránea y en general.
Un discazo que se adorna con la portada preciosa y visionaria de lo que nos encontramos hoy en nuestro día a día, porque toda gran obra se cuida de que sea eso, grande.
Un disco para escuchar por el placer de oír buena Música, una sorpresa que será para aquellos que no estén adentrados en la Música que se hacía en otras partes del mudo, y que realmente es una orgía para los sentidos.
Me apasiona saber que tan cerca se ha creado lo que tenemos aquí, porque mi sentido global de las emociones a través de la Música se alegra de no estar equivocado en pensar que el talento existe en cualquier lugar, sólo hay que saber usarlo.