domingo, 23 de abril de 2017

Luciano


Energy Orchard (Sailortown / Belfast)


Bap Kennedy





A Mª Paz, que pudo ver lo que yo no percibí.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXIX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


The Saints (Eternally Yours) 1978


La segunda entrega del grupo australiano de Punk Rock (a su estilo, o al estilo de las antípodas, eso sí) define el tipo de Música que The Saints querían realizar, además de demostrarle al universo entero que de vez en cuando les entusiasmaban las secciones de viento para acompañar a su Música (algo que puede discutirse con un estilo tan definido y radical en ocasiones pero que ellos llevaban en ocasiones al extremo (escuchar "Know Your Product" o "Orstralia New Centre Of The Universe" es empaparse de vientos hasta decir basta)
Mucho ritmo, pero que muchísimo ritmo, una cabalgada tras otra y la sensación de estar siempre en pos del que más corre son la máxima de sus canciones, salvo excepciones como la preciosa "Memories Are Made Of This" o "A Minor Aversion", y después de sentir la batería empujándote en cada tema y la guitarra llevándote con los riff más que presumibles pero encantadores, sólo te queda cerrar los ojos y hacer que el viaje merezca la pena, y a fe que con "Eternally Yours" la sensación de ingravidez te cubre por completo y acabas con una dejadez física y emocional que no puedes controlar (para bien, todo sea dicho)
La voz de Chris Bailey, dejada, desganada, como si no fuera con él la cosa, termina siendo la cosa que engancha y hace que todo vaya con él, o con el grupo, porque seduce en su particular manera de recitar, de dejar que todo pase y las guitarras entren y la sección rítmica se vaya dando el gustazo de patearnos, que para eso es el "singer" y se jacta de ello, la imagen y la foto de un producto que no necesitaba de fotos ni de posturas, ni de imágenes (¿o sí? nunca he terminado de saberlo)
Disco de momentos estelares tras desvaríos mentales con quien sea, para sacudirnos todo lo que nos ahoga y que necesitamos tirar a la basura, porque con cualquiera de los ritmos que nos hacen llegar se nos permite gritar al viento y escupir sin necesidad de pensar que nos vaya a caer a nosotros mismos. 
The Saints, ese soplo de aire fresco que hace que todo vuelva a ser lo que ellos no quieren.
Edmund Kuepper guitarras. Alasdair Ward bajo. Ivor Hay batería y órgano. Chris Bailey voz

SIDE ONE:  Know your product;  Lost and found;  Memories are made of this;  Private affair;  A minor aversion;  No, your product
SIDE TWO:  This perfect day;  Run down;  Orstralia new centre of the universe;  Untitled;  (I'm) Misunderstood;  International robots

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXVIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Tom Verlaine (Dreamtime) 1981


El segundo álbum de Tom Verlaine sirvió para valorar que su carrera en solitario era un hecho al margen del grupo que lo lanzó a la fama, además de iniciar la nueva década con una percepción clara de lo que su Música no debía ser (visto lo visto y lo que se avecinaba en los ochenta fue un acierto)
Pasada la efervescencia Punk, aunque se pudieran entrever ciertas alegorías a un tipo de Música que pudo romper y se quedó en un más que loable intento de hacerlo, la manera de tratar los sonidos de estos músicos como Tom Verlaine que habían mamado de lo más underground de una ciudad llena de vida por debajo de la propia vida, se torna un poco más oscura, quizás regada por el pesimismo de lo que acontecía, o pudiera ser que la realidad siempre supera a la ficción y la revolución no fue todo lo que debiera ser y las brasas aún quemaban.
En el caso de Verlaine, su manera de componer, salvo por ese toque más amargo, continuaba los cánones de lo creado a mediados de los setenta, con su voz manejando el ritmo preciso de las canciones y dejando que las melodías siguieran abrazándote desde lo más profundo hasta salir con esa fuerza que siempre había sabido expresar.
"Dreamtime" bebe de la experiencia de sus años pasados y el impacto que provocó su primer disco en solitario, dando un salto más en las melodías, con una más que asentada manera de interpretar las composiciones llenas de furia contenida. Las guitarras estallan por todos lados, en fugaces solos que atropellan los sentidos por encima de los riff cortantes como cuchillos o arrebatadores instantes de guitarra hiriente y acongojada (en "The Blue Robe" parece comerse todo lo que se encuentra a su paso) y la voz enigmática y particular de Verlaine hace el resto, adentrándote en su universo para contarte en clave de Rock mundano y pesimista todo lo que pasa por los alrededores de las entrañas.
Para fans de Verlaine y de una Música que a pesar de todo es bella desde lo más profundo, "Dreamtime" es un disco para acercarse en momentos de miradas hacia la nada, cuando la Música te abraza y da igual lo que se derrumbe a tu alrededor.

SIDE 1:  There's a reason;  Penetration;  Always;  The blue robe;  Without a word
SIDE 2:  Mr. Blur;  Fragile;  A future in noise;  Down on the farm;  Mary Marie

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXXXVII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Blondie (Plastic Letters) 1977


No sé si la imagen de la antigua conejita de Playboy condicionaba lo que el grupo era o pretendía y el hecho de enseñar muchas de sus cosas en el escenario y durante la promoción diera lugar a que la Música se dulcificara siguiendo la piel y su textura, pero es cierto que Blondie se concibió como un grupo de Punk más que otra cosa y en su primer trabajo decidieron que no iba a ser así.
"Plastic Letters" parece querer volver a las raíces del grupo, allá por mitad de década, y si bien la portada y el trajecito rosa no hacían temer nada bueno, es innegable que los temas que llenan el álbum ya dejan entrever un Rock más que Pop, con momentos incluso de esa Música hecha a base de jirones de piel (sin pasarse en su caso) más que para desfile de babeantes de primera fila buscando carne (literal)
Más ácida la guitarra de Chris Stein, que parece cabreado por algo que no le hubiera salido bien de pequeño y al menos rescata algunos riff a fuerza de reventar las cuerdas, bien secundado en esa labor de destrucción por la batería de Clement Burke que sí que parece más un punky lanzado a todo gas que un rockero de levita. La parte de la Música que dulcifica las composiciones (al margen, obviamente de la voz de Deborah Harry y sus espasmos de furia enjaulada) los teclados de James Destri, especialmente los sintetizadores de instituto, también están más controlados y su apoyo es más seco, lo que contribuye a que el disco sea, afortunadamente, más oscuro. 
Pero no nos engañemos, lo que gusta de Blondie es su Música llevadera y el Rock que se paseaba por el Pop, simplemente este "Plastic Letters" es menos de lo que dieron en sus años de gloria y más de lo que me hubiera gustado saborear de no haber probado este bocado.
Para los que vamos creciendo, rápido o al ritmo debido, que nunca lo sé, un disco de Blondie de la segunda década de los setenta siempre es saludable volver a él para momentos en los que la hora de la peluquería se te ha pasado y ya no hay remedio, el resto... cada uno con lo que más añore o desee.

Side one:  Fan mail;  Denis;  Bermuda triangle blues;  Youth nabbed as Sniper;  Contact in Red Square;  Presence, Dear;  I'm on E
Side two:  I didn't have the nerve to say no;  Love at the pier;  No imagination;  Kidnapper;  Detroit 442;  Cautions Lip