sábado, 25 de marzo de 2017

Warren


Música


Música


La esencia que llena mis sentidos y hace que sea posible creer, levantarme un día más para que lo mediocre no roce mi piel.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Grand Funk Railroad (On Time) 1969


El comienzo de la aventura de un grupo que tiene al mismo tiempo tantos defensores (y que lo ensalzan más allá de lo creíble) como los que piensan que estuvieron demasiado valorados en una época de brillo sin límites en la Música.
En mi caso el grupo me encanta en estos tiempos, cuando su Música era descarnada, salvaje, en ocasiones oscura y el Hard que destilaban se te metía como un cuchillo en la mantequilla; un Power Trío capaz de destrozar las defensas más sólidas.
Y como de esta época hablamos, porque este "On Time" fue su puesta de largo, lo que nos visita es un disco de puro Rock, duro, sin pasar por filtro alguno, directo a los sentidos y con ganas de apabullar a aquél que lo escucha.
El propio sonido de los instrumentos ya deja bien claro de qué van, con ese bajo casi distorsionado que suena a infierno, la guitarra encaramándose a lo más alto con el agudo y seco raspar del acero y la batería esperando ser destrozada por alguien.
Grand Funk Railroad hace en esta obra un paseo por el Rock desnudo, sin artificios, con guiños a esa base blusera que cualquier grupo del estilo que se precie entrelazaba en sus composiciones, cuando no era un Blues directo y abrasador (como "Time Machine", por si queda alguna duda) llevando hasta bien arriba la dureza del Hard, un diamante que te corta la piel sin remisión.
Los riff poderosos de Mark Farner se quedan en segundo plano cuando comienza a destrozar su guitarra en solos de escalofrío, dejando que sus dos compañeros marquen el ritmo o lo rompan a golpe de timbales y cuatro cuerdas, ayudándose de su voz para dar más intensidad a los temas.
Diez temas que contienen algunos de sus himnos más emblemáticos, como la barbaridad "Heartbreaker" o la tremenda "T.N.U.C.", temas que trasladaban a sus conciertos con una fiereza que les hizo ser una parte importante de los directos de la época.
El comienzo de un grupo de leyenda (para quienes los tenían como tales) es una tremenda exhibición de Hard de muchos quilates, emocional y bello por lo que ofrece, con tres músicos entregados hasta las últimas consecuencias a eso que llamamos Rock.
Don Brewer batería y voces. Mark Farner guitarra, piano, armónica y voz. Mel Schacher bajo.

Side One:  Are you ready;  Anybody's answer;  Time Machine;  High on a horse;  T.N.U.C.
Side Two:  Into the sun;  Heartbreaker;  Call Yourself a man;  Can't be too long;  Ups and downs

De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLXI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Proyecto "A" (Proyecto "A") 1971


En esta ocasión no hay que moverse mucho para degustar una obra que puede llevar puesto cualquier adjetivo que tenga que ver con la maravillosa locura de creer en la Música y lo que significa; y no es por nada, pero que en este país se pensara en proyectos así y encima se tuviera el valor de hacerlos, es para valorarlo dado el momento temporal del que hablamos.
Por mucho que les pese, los frikis han existido siempre, y en el caso que nos ocupa, la mente, la imaginación y el vuelo sin motor de uno de ellos provocó que existiera este disco que es una demostración de Música hecha para el universo y los que creemos que las ideas no pueden encorsetarse (otra cosa es que te den oportunidad de sacarlas a la luz)
Porque no nos engañemos, Proyecto "A" es en sí mismo Frank Dubé, un iluminado que se puso manos a la obra para intentar hacer una obra conceptual cuyo tema serían los planetas, en un recorrido sin límites por la Psycho más alienada, los experimentos musicales más arrasadores y la Música subida a las instancias del infinito.
Todo esto dio lugar a una obra tan interesante como compleja para poder entender lo que el autor y los músicos que le secundaron querían hacer, pero con un resultando más que interesante, en algunos momentos brillante y la sensación de algo especial.
Para cualquiera que no crea en la libertad de expresión, el disco es infumable, como todos los proyectos de este estilo, para los que creemos que merece la pena arriesgarse, Frank Dubé tuvo la osadía de crear un disco donde todo es posible, desde las melodías hasta los cambios de ritmo en las entrañas de los temas. Una vuelta de tuerca a lo imposible e impensable con los planetas (sería la alineación que le tocó vivir) como excusa para que su creatividad saliera a chorros de su mente y se plasmara en el vinilo.
Disfruta si lo deseas de Proyecto "A" y vive una experiencia más allá de la propia Música, y en eso cada uno puede tomárselo como le dé la gana.

Cara A: A Marte;  A Neptuno; A Júpiter; A Mercurio (Hermes)
Cara B:  A Saturno (Cronos);  A Venus;  A Urano;  A Plutón


De Vinilos y Otras Glorias MDCCCLX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Space Farm (Going Home To Eternity) 1972


Por aquello tantas veces comentado de la Música sin fronteras (la de calidad, ¡¡vive el cielo!! la otra se puede quedar en la frontera que le dé la gana) nos hemos dado una vuelta por la lejana Nueva Zelanda para degustar un manjar exquisito. Hacía tiempo que tenía ganas de invitarles a venir a este nuestro "Paseando Por Los Sueños" y como el tiempo sigue manejando las cosas a su manera, por fin se ha podido hacer realidad.
Space Farm es un Power Trío que no se amilana ante nada, y que en su trabajo "Going Home To Eternity" se permiten viajar por estilos como el Prog. Rock, el Blues eléctrico o el Hard sin dejar en ningún momento de regalarnos calidad a borbotones.
Con un sentido de la composición exquisita, los tres instrumentos (guitarra, bajo y batería) se convierten en solistas en cada tema, teniendo la habilidad de conjuntar las capacidades instrumentales individuales con el todo cuando se lanzan a destripar las canciones.
Y es que incluso en temas en los cuales la base rítmica se encuentra un poco más controlada y sigue el ritmo y los riff de las seis cuerdas, el bajo de Billy Williams no para de empeñarse en hacer saltar las suyas por los aires, con recorridos sin pausa por todo el traste. 
Temas de corta duración, seis de los nueve no llegan a los cuatro minutos, pero con una intensidad fuera de toda duda, manejados con sabiduría por los tres músicos, que hacen del Rock una virtud y empujan fuerte bien dirigidos por la guitarra de Harvey Mann que hace sonar su instrumento de una manera muy particular y personal. Quizás lo que más me falla es la voz, que no mantiene esa capacidad y nivel que los otros instrumentos, pero realmente lo que llega está más que bien.
Tremendos momentos de Prog. abrasivo se mezclan con el Blues eléctrico más clásico (la burrada que se marcan en "Gypsy Quenn", con seis minutos de alegoría Blues a la vieja usanza es una gozada) y el Rock desmadrado cuando los tres instrumentistas dan rienda suelta a lo que saben, con la batería de Glen Absolum pateando el culo (¡¡qué gustazo!!) el bajo metiéndose en el estómago y la guitarra arañándote la piel.
Un disco muy completo que no defrauda, para amantes de todo lo que puede venir sin esperártelo, que suele ser un regalo para los sentidos.

Side 1:  Space Farm;  Homeward Bound;  Infinity Way;  Waking dream;  On the loose
Side 2:  Flying;  Gypsy Queen;  Wheel;  Lover not a dancer