sábado, 16 de junio de 2018

De Vinilos y Otras Glorias MMVI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Jericho Jones (Junkies Monkeys & Donkeys) 1971


Para comenzar y no hacer fácil la cosa, hablamos del que fue el grupo Jericho, restos de otro grupo llamado The Churchills y alguna que otra entrega que ni los más avezados del lugar sabrían recomponer.
En el disco que nos ocupa, que nos visita y que además marca un momento importante en la historia de la Música de una zona nada dada a estos avatares, el grupo fundado en Israel se lanza a la aventura y no les quedó nada mal.
Ya era en sí mismo una odisea poner en pie algo como lo que se escucha en una tierra nada entregada a la calma y el placer por ciertas artes donde la imaginación y la libertad mental deben ser el paradigma, pero es evidente (como hemos dicho muchas veces) que las barreras se crean porque se quiere, no porque se deba, y esta es otra demostración.
Oscura formación con tendencia Hard Prog. aunque a decir verdad el estilo se antoja un poco incierto. Realmente las influencias son muchas y variadas, y en el disco se pueden apreciar momentos de intensidad en esa línea Hard mencionada, intimismo instrumental ayudado por las voces y coros que rezuman sensibilidad, melódicos y con orquestaciones (que dado el carácter del grupo podrían evitarse sin más, pero ya que están no quedan mal) hasta largas suites de Prog. con toques e influencias descaradamente Blues. No falta alguna extravagancia instrumental en la cual los músicos quieren dejar constancia de lo que pueden llegar a hacer, en un salto sin red que es de valorar por lo que representaba en el momento de la creación del álbum.
El disco en conjunto es mucho más positivo que no, y el poderío en los temas donde descaradamente se decantan por cabalgar sin mesura le dota de una intensidad que se agradece, con una voz en constante esfuerzo aportando momentos de fiereza.
Al menos no se trata de la curiosidad venida de un lugar donde crear era algo realmente complejo, sino de un trabajo hecho sabiendo de qué iba la cosa, composiciones bastante logradas y un grupo que suena como tal en la mayoría de las piezas que se escuchan.

SIDE 1:  Mare tranquilitatas;  Man in the crowd,  There Is always a train;  Yellow & blue;  Freedom
SIDE 2:  Triangulum;  No school today;  Junkies, monkeys & donkeys;  Time Is now;  What have we got to lose

De Vinilos y Otras Glorias MMV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Rain (Norsk Suite) 1969


Poder, lo que se dice poder, pueden quedar dudas sobre el origen de estos chicos, pero creo que tanto en su presentación como con el título de su disco quieren que la gente sepa que en los países donde el sol se esconde demasiado en invierno y demasiado poco en verano hay muchas cosas que ofrecer a nivel musical.
Influidos y mucho por todo el sentido beatleriano de la Música, los noruegos "Rain" nos ofrecen un tremendo disco lleno de calidad, de imaginación (incluso en las versiones de tres clásicos del cuarteto de Liverpool) y de capacidad instrumental.
Que van sobre seguro al echar mano de temas clásicos es un hecho, aunque también hay que respetarlos y no meterla hasta el fondo con según qué versiones, pero a la hora de crear, especialmente los instrumentales que llenan el álbum, demuestran que tienen talento. Trío de músicos que desarrollan momentos de intimismo poco habitual en el estilo, un Pop Rock clásico y sin concesiones, desviándose en momentos por caminos más arriesgados que rozan lo experimental, en temas que parecen sacados de poemas nórdicos oscuros, abruptos, historias para que la noche no sea nada calmada. Todo el comienza de "Norsk Suite" es un paseo por los océanos llenos de niebla, con el regusto de la búsqueda por un horizonte que no aparece en la lejanía; percusiones y teclados grandilocuentes para acentuar el efecto de ese negro azabache que se cierne sobre quien lo escucha.
No cesan en sus intentos por encontrar a la vez el camino más fácil, con conjuntos corales en los temas más al uso, ritmos más llevaderos y seguidos, pero perfectamente alternados con lamentos más allá de lo clásico.
Un disco más que interesante, en mi caso lo considero un gran disco en un momento nada fácil para destacar en algo, que se escucha con la idea de que siempre te van a sorprender, no importa si son temas millones de veces escuchados en boca de otros artistas, o las creaciones propias muy del gusto escandinavo.
Carl Jorgen Kionig batería. Knut Heljar Hagen órgano, piano, voz y bajo. Asmund Feidje guitarra, violín, voz y bajo.

side A:  A day in the life;  Whine and wail;  Strawberry fields forever;  Norsk Suite;  Join the city war
side B:  Ikkle voer redd, far;  Have you seen your father's face;  Sveins vise;  Isolation;  Siste ordre


Onomichi, Lo Pintoresco Hecho Realidad II


Aún nos quedaba tiempo para apurar el día y nos dispusimos a visitar lo que hace de Onomichi algo más que el mar que la sustenta, una ruta por los entresijos del monte que se une al pueblo y lo abraza.

El "Sendero de los Templos" y el "Sendero de la literatura" son dos rutas que terminan confluyendo en el mismo lugar. Tras atravesar la vías del tren, que en algunos lugares parecen las viejas piezas de hierro abandonadas que atraviesan la ciudad y la dividen en dos, el resto del camino es cuesta arriba, y en verdad que la cuesta es muy hacia arriba.

Antes de comenzar a subir, en el mismo pueblo cumplimos uno de los deseos de mi amor, encontrar y ver la estatua de Fumiko Ayashi, una escritora nacida a principios del siglo XIX y que como muchas mujeres sin miedo a nada, se atrevió a vivir su vida y ser por encima de todo, al margen de lo que la época dictaba para los escritores de su sexo. Un amable señor (decir esto en Japón es casi una redundancia pero me encanta recordarlo) nos explicó en perfecto japonés y con miles de gestos (afortunadamente ésto último) cómo encontrarla, y ver los ojos llenos de emoción de una enamorada de la literatura degustando el momento fue un instante inolvidable.

Puestos a demostrarnos que podíamos hacer el día completo de actividades olímpicas varias, comenzamos a subir por los senderos, sintiendo cómo el pueblo iba reduciéndose a nuestros pies mientras nos colábamos entre callejuelas, piedras, templos, gatos que dormían o se lamían sin cesar (cientos de ellos, por cierto) subiendo hacia el infinito, en un lugar entregado en el pasado a la magia que desprenden las palabras, el intelecto y su manera de cultivarlo.

Onomichi se presentaba ante nosotros con una imperial belleza, bañado por el mar, rodeado de montes y naturaleza, atravesado por caminos de hierro y senderos de piedra, y entre todo dos enamorados de ese país que nos permite creer que a todos los niveles (especialmente en lo humano) aún es posible, y eso es impagable.

Pensar que allí arriba se esforzaban por crear un foco de cultura a través de las palabras era sencillamente emocionante. Mi mente se esforzaba, entre el silencio y las vistas de todo lo que impactaba en mis ojos, por traer a la memoria esos temas eternos que me hacen sentir más allá del propio universo, y recreando sones que me han hecho ser quien soy después de más de cuatro décadas, me dejé llevar flotando sobre el mundo, parando el tiempo y recreando el espacio a través de la Música.

Bajamos sin prisas, degustando en sentido inverso todo lo que nos había hecho llegar hasta la cima, dejando que Onomichi se acercara poco a poco hasta nuestros pies, y ya en el andén, una imagen me hizo creer en esos túneles del tiempo que a veces te asaltan en la vida, dos vías perdiéndose en la tierra, desapareciendo hacia el centro del mundo ("Sueños en papel" no buscados) 




Onomichi, Lo Pintoresco Hecho Realidad I


El tercer día de estancia en Japón, y más concretamente en Hiroshima, no pintaba nada mal. Mi Amor había preparado una visita a uno de esos lugares donde todo parece sacado de un cuento de siglos pasados, en los recónditos libros de este espectacular país que se niega a entregar la parte más pura que tiene.

Onomichi es un peculiar y pintoresco pueblo costero que pertenece a la prefectura de Hiroshima, al cual se accede en tren con un trayecto corto gracias a la brutal y organizada red ferroviaria del país. Una visita que de nuevo te transporta por los senderos del tiempo, sin perder esa unión que el pasado y el presente (que en el caso de Japón casi siempre es futuro) poseen, y que te permiten volver a descubrir lo que nunca debe terminar, vivir en la época que te ha tocado sin dejar de lado lo que ha llevado a vivirla.

Al margen del propio pueblo, situado en la costa del mar interior de Seto, que le otorga ese carácter propio y típico de los pueblos costeros y que se abastecen en su respirar diario del mar, los alrededores de Onomichi son una maravilla y un canto a la naturaleza, cuidada y buscada para que sea parte del entorno y se funda con él.

Nada más llegar a la estación, nos dispusimos a buscar el "apeadero" de bicicletas para alquilar un par de ellas y hacer el recorrido entre los puentes que unen las seis islas en la llamada Shimanami Kaido, una de las rutas ciclistas más famosas de Japón (si no la más) y que permite unirte a la naturaleza y todo lo que te ofrece la zona entre carreteras comarcales, zonas de calma chicha en el mar y puentes inmensos que unen las islas para conectar distintas formas de ser, vivir y sentir.
No estuvo mal la cosa para dos avezados aventureros a pie que no toman la bicicleta casi nunca, porque a parte de disfrutar de las maravillas que el paisaje nos ofrecía pudimos aguantar unos 22 kilómetros y disfrutar de un paseo realmente impresionante.

Ciclistas, moteros, automóviles de todo tipo y la experiencia de mi primera ruta circulando al más puro estilo anglosajón, por la izquierda y con adelantamientos "anti natura", al borde del mar, subiendo montañas para acceder a los inmensos puentes que te permiten pasar de una isla a otra, y terminar la entrega de las bicicletas tras atravesar en ferry (toda una experiencia también perdida en el tiempo) el puerto lleno de barcos de pescadores que preparaban los aperos para la madrugada siguiente.

El paseo por el puerto y las paradas para descansar traían la esencia de la calma y la tranquilidad perdida en lo que ahora no deja ser, y nos preparaban para la segunda parte de nuestra visita, un paseo por las nubes hasta el cielo de lo prohibido.