domingo, 27 de octubre de 2019

Seres



Sus ojos continuaban mirándome como si quisieran entrar en el interior de mi mente. Esos ojos profundos, grandes, bellísimos, que acompañaban con una sonrisa sincera, llena de todo el interés por saber de manera natural para poder adentrarse en un mundo que sin abrumarla comenzaba a fascinarla.

Cada pregunta era una ópera primera, esos primeros pasos en terreno desconocido que vas dando con el temor a tropezar pero que al mismo tiempo no puedes resistir hacer para seguir avanzando a través de los sueños, y durante unos instantes, al margen del espacio, el lugar, los otros cuerpos que charlaban, reían y disfrutaban de todos, deambulamos por los sueños, libres, como si un halo de sintonía musical nos cubriera, con cada nota acariciando los oídos y la expectante escucha de algo más penetrándonos para conocernos.

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