miércoles, 1 de octubre de 2014

De Vinilos y Otras Glorias MCLXXXI

Uno de los mayores sucesos dentro del Prog. italiano de siempre en sus comienzos como artista de muchas cosas que nunca debió dejar.


Franco Battiato (Fetus) 1972



Llegado de las propias ideas, ajeno a todo lo que la lógica pudiera sugerir, la suerte para el mundo de la Música con Franco Battiato, el artista creativo y original, fue que fichara por la casa de discos que representaba el paradigma de lo alternativo e independiente. Tras colaboraciones y momentos en los cuales iba dejando la impronta de su talento, en el año 1972 su idea sobre la Música (excéntrica para muchos y genial para otros) tomó forma con “Fetus”, su disco debut en el mundo de los sonidos y sobre todo en el Prog. italiano de la época.
Un impacto inmediato que hizo que se valorara la forma en la cual el músico trataba no sólo los sonidos, sino todo el concepto de creación de una obra, “una vuelta al mundo nuevo”, un collage de artesanía tecno pop, ambicioso en lo literario, intuitivo y adelantado a los sonidos y momentos musicales de su entorno.
Es cierto (al menos comparto esa idea) que los discos posteriores de Battiato, especialmente las dos obras siguientes, son de una calidad superior y enormes en sus objetivos, pero “Fetus” rezuma ese aire de algo nuevo y vibrante que nacía de una mente poco habitual y dispuesta a casi todo. Uno de los momentos más bizarros y originales del Prog. italiano, nunca planteado en el país y por mucho tiempo vanguardia de una historia realmente bella en ideas.
Aún así, se siente esa primera intentona de todo y el disco se desliza por un sendero de sentida ingenuidad, ambicioso en el proyecto y con unos músicos además del propio Battiato que se involucran en todo lo referente a la creación y desarrollo de lo que viene para elevar a los sentidos todo aquello que el autor quiere demostrar. Lo más emotivo (a mi entender, por supuesto) y que se puede valorar como un plus nunca más visto en la carrera del músico, es ese buscado aire de artesanía que lo convierte en algo mágico, intrigante, gracias a los sonidos primitivos de los primeros sonidos de sintetizadores y equipos electrónicos usados.
En definitiva una obra original desde su concepción hasta su entrega final, incluyendo la carátula con el feto en el frontal y una inmensa vagina interior, un disco que no puede resultar indiferente por la propuesta y lo que de novedosa lleva (sobre todo en la escena Prog. italiana y algunos espacios más) algo que siempre es de agradecer porque las emociones no se pueden limitar a normas. 
Disfruta de un artista especial, ajeno al tiempo y al espacio en la época de mayor vigor y originalidad de su carrera.


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