viernes, 16 de abril de 2021

Surcos del Siglo XXI - 350

 Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Acid Mothers Temple And The Melting Paraiso UFO (The Ripper At The Heavens Gates Of Dark) 2011




Quizás debía ser algo así lo que acompañara a la celebración de hoy, o quizás el desaguisado que tengo en la mente me provoque la necesidad de estas maravillosas desviaciones en clave de friki, pero ya que ha llegado a mis manos este monumento a la nada y al infinito, vamos a por ello.

Afortunadamente sigue habiendo iluminados que creen en recuperar lo que está ajeno al universo, y de vez en cuando se reeditan joyas como esta que representan en lo musical la cumbre de la libertad creativa, y eso no tiene precio.

Tras el título sugerente, enorme y casi de novela de terror, nos encontramos con un doble disco de este grupo que no sabe de límites porque no cree en ellos. Una obra que divaga sobre la sensualidad y el erotismo desde su portada, el precioso interior y algunas de las palabras y frases de su presentación, y que se transmite a la Música en un espacio de profunda musicalidad donde todo (de nuevo dado quienes son) es posible. "The Ripper At The Heavens Gates Of Dark" no es una obra cualquiera, porque en el caso de Acid Mothers Temple & The Melting Paraiso UFO descargan en los cinco temas que la componen una esencia donde la Música además de escucharse se siente, se percibe como parte de lo que uno es, impregnando los sentidos, la piel, el propio cuerpo.

La invitación visual no es un reclamo que falsee lo que contiene el doble vinilo, es una parte más de esta obra que hace que los cuatro iluminados que componían la banda en el momento de su creación, lejos de dividirse en egos independientes, formen una maravillosa orquesta dirigida a engullirte en lo que hacen, y así hacerte suyo.

Un poder de seducción en la Música más extrema combinado con el virtuosismo de los músicos hacen de este disco una orgía sensorial, emocional y creativa, que se disfruta como un orgasmo deseado por lo que representa.

Tsuyama Atsushi bajo, flauta, voz, recorder, guitarra acústica, cosmic joker. Higashi Hiroshi teclados. Shimura Koji batería. Kawabata Makoto guitarras, bouzouki, sitar, teclados, percusión.


SIDE A:  Chinese flying saucer;  Chakra 24

SIDE B:  Back door man of ghost rails Inn

SIDE C:  Shine on you crazy dynamite

SIDE D:  Electric death mantra

Diez (X)

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


X


Tan dado como soy a la numerología romana, en el título no podía faltar, aunque sea por lo que significa y que no de lugar a error, ponerlo después de...

Dicho ésto, me llena de orgullo, satisfacción y me provoca un placer incontenible (todo tipo de placer, ¡¡qué leches!!) poder decir que tal día como hoy, hace ya una década, comenzó un sueño que no sabía si sería la búsqueda de algo que me mantuviera despierto por la etapa de mi vida que comenzaba o simplemente el vínculo que me mantendría unido en la eternidad a esa pasión que llamo magia y que es Mi Música, Mi Esencia, gran parte de lo que soy.

Parece mentira, y conociéndome nunca hubiera apostado a todo o nada por la odisea que surgió, pero "Paseando Por Los Sueños" cumple diez años, una década ya para un espacio que solo pretende ser ese lugar donde la Música (y algo más, por qué no) fluya libre, emocional, por encima de nada que no sean las emociones y los sentimientos que provoca.

Diez años, o X años que queda muy bien, haciendo que el sueño de un friki impenitente se una o entremezcle al de todos aquellos que habéis tenido la osadía de meteros en este mundo, en un universo donde la eternidad es tan cercana que nos apasiona sentirla.

Desde mi alma de apasionado melómano, incondicional de los sonidos de calidad que nos hacen soñar y ver en la oscuridad, GRACIAS INFINITAS a todos los que habéis hecho posible que siga, que el Diez, la década y el X sean reales, y a los que creéis que a través de la Música, Nuestra Música, aún es posible.

Por supuesto gracias a todos mis Mentores, que durante más de cuarenta años han creado lo que mi mente ahora recrea, a los que se han ido sumando por el camino, antes, durante y después, y por supuesto a mis Amigos de Negro Vinilo, sin los cuales no estaría aquí.








domingo, 11 de abril de 2021

Somos lo que nos falta, no lo que tenemos

 


Es posible que en este mundo en el que nos movemos exista un solo placer, el de estar vivo, y es posible que todo lo demás sea miseria, pero aún quedan instantes para eludir esa miseria, a través del poderoso afrodisíaco con el que me elevo por encima de lo terrenal, mi imaginación, y todo lo que arrastra.

Es esa “hierba” de cultivo personal, la que comienza a funcionar algunas ocasiones, como esas noches de soledad aplastante en las que me siento queriendo estar y no pudiendo. El tiempo, ese inexorable parámetro de nuestras vidas, marca el antes y después en el conjunto de acontecimientos que me llevan por los insondables caminos de la búsqueda, y quizás mi cuerpo, y en especial mi mente, lleven demasiado trayecto sin la tranquilidad necesaria para sentir, en estado puro, y así, sentirme.

Una noche más, una jornada más, los ojos desorbitados indican que la odisea por recuperar esa necesidad humana del sueño se acerca lentamente, y el descanso que no llega, junto con la impotencia de no bostezar me hacen buscar de nuevo esa inseparable amiga de situaciones imposibles, y esta vez, porque sí, funcionó. No tuve que cerrar los ojos, eso ya vino solo, pero ni la pantalla del televisor ni la tenue luz que me incita al sueño me distrajeron de lo que comenzaron a ser imágenes claras en mi mente.

Me encontré en un café, un coqueto lugar mil veces retratado en las viejas películas parisinas en blanco y negro, en uno de los muchos rincones del encantador “barrio latino”, mirando por la ventana e intentando descubrir qué pensaban los transeúntes que desfilaban ante mis ojos. No sentía la necesidad de moverme, tan sólo el espacio que abarcaba con mi mirada era un mundo dentro del propio universo recreado, dándose cita miles de instantes de cualquier situación cotidiana.

Nada de lo que ocurría a mi alrededor disturbaba el momento, cada sensación se desarrollaba con absoluta naturalidad, hasta “perder” por completo, y de forma consciente, la fina línea que en ese momento separaba realidad y ensoñamiento. Percibía cada persona, sus más íntimos deseos, creados por mí, pero eran parte de ese subconsciente que me permitía vagar por el infinito espacio de mi imaginación, un lugar sin límites, embriagándome de mis propias sensaciones.

De pronto, una mano suave, cálida y amable se posó sobre mi hombro, y al girar la cabeza me encontré con un alma gemela de emociones contenidas, de desgracias ajenas en el corazón amado, de llantos por el tercero que se derrumba, me encontré con la mirada dulce de mi querida amiga de confesiones últimas, me encontré contigo.

La conversación no tardó en llegar, mientras comenzaba a cerrar los ojos y a sumirme en mi propio sueño, con la seguridad de la soledad que da la noche cuando sólo tú eres prisionero del insomnio, y dejé que mi deseo me llevara, que me calmara, que me dijera qué quería. Nos encontramos hablando de nosotros, de nuestro mundo, de nuestros amores, de la tristeza del alma, y de pronto, quizás porque el guión lo escribía mi alma, te tomé de la mano y besé tus dedos, llevándolos uno a uno sobre mis labios, haciendo que recorrieran el entorno de una boca que quería hablar, pero que deseaba besar.

Tus ojos entornados por el momento dejaron paso a una caricia en mi mejilla, a una lágrima furtiva que recorría la tuya, puede que de felicidad, quizás de comprensión, de anhelo, de emociones contenidas... y nos vimos paseando por los Campos Elíseos, sujetando el brazo del otro para evitar escapar, mirando las tiendas sin ver nada, descubriendo la magia de un momento que no sabíamos por qué se estaba produciendo.

El camino que nuestros pies marcaban era la senda que les indicaban nuestras almas, dos entes poseídas por el deseo de vivir, a veces constreñidas por las ganas de hacerlo. Tus ojos en los míos penetraban hasta lo más profundo de mi mente, atravesaban mis entrañas y me provocaban esa sensación de felicidad, de paz, que tantas veces me posee en tu presencia.

Llegamos a ninguna parte, quisimos estar, estuvimos, nos amamos, descubrimos lo que podíamos saber, lejos de todos los lugares y del momento, saboreé tu piel excitada, besé tus labios como siempre quise, me hiciste feliz amándome también, y terminamos con un cuadro de luces bajo Notre Dame, en la última fotografía que mi mente admitió.

Al igual que el horizonte en una noche de estrellas infinitas, el fundido en negro de mis sentidos me indicó que el trayecto llegaba a su fin, y las imágenes nítidas y claras dieron paso a un torbellino de sensaciones que fueron cubriendo mi mente, mi cuerpo, mi espíritu, mi ser por completo.

El reloj continuaba su camino inexorable, marcando las vidas, cada latido del corazón humano, indicando en números lo que no puede medirse si no es con los sentidos, y la naturaleza, cuando se transforma en deseo a través de la imaginación, hizo el resto.

No quise irme de aquél “lugar”, busqué, por una vez, engañar al tiempo, y tuve un poco más de mí mismo, contigo, con mi mente, arropado por los miles de sueños que me conducen hacia donde quiero.

Es posible que el único placer sea el de estar vivo, pero aún, en algunas ocasiones, puedo encontrar algo en la miseria.

Poster


 

Old Time Rock And Roll

 


Fluye en mí esa inspiración del desgarro, que me transforma en un ser que apenas distingo, cuando escribo, leo, recito o sueño despierto, y sin embargo es fascinante saber que está ahí, en mi interior, dormitando, fuera del alcance de los hombres.

Desde ese lugar que no busco y que encuentro cuando estoy conmigo mismo, me siento libre como nunca había sido, quizás porque no podía adivinarme como hasta ahora, quizás porque el camino ha llegado a su estación término.

Son mis “cuentos no contados”, los de mi propia vida, los que me he negado a mí mismo tantas noches sin saber que los necesitaba, por ser etapas de mi existencia, porque, para bien o para mal, los he narrado yo, con la voz del desengaño, con las escasas fuerzas del abandono, con el oscuro sentimiento del vacío más intenso.

Cuando acabé la senda del adiós y decidí llegar al final completo, me tuve de otra manera, como ahora me siento, y sé que estoy en buenas manos, las mías, las que nunca me dejarán caer.

Nunca sabré a ciencia cierta si fui lo que soy o lo he sido después de no saberlo, pero ahora lo he descubierto, en los instantes en los que dejé que mi alma, convertida en pluma, desparramara lo que mantenía sujeto como un salvavidas de mi existencia, lo hiciera salir y volara buscando ese infinito al que aún me dirijo.

Seguiré desgranando etapas, serán mis “partes...” incompletas, pero ahora puedo decidir cuando comienzo y acabo una historia, sin límite de tiempo, descubriendo el espacio en el que se extiende, y firmando mis propias obras.

Hay cosas en esta vida que no pueden ser condicionales, o se toman o no se toman, no se pueden hacer en función de lo que te digan, te hagan, te esperes... porque, seguramente, lo que te digan, hagan o esperes nunca será lo que realmente quieres.

Quema

 


Fluye en mí esa inspiración del desgarro, que me transforma en un ser que apenas distingo, cuando escribo, leo, recito o sueño despierto, y sin embargo es fascinante saber que está ahí, en mi interior, dormitando, fuera del alcance de los hombres.

Desde ese lugar que no busco y que encuentro cuando estoy conmigo mismo, me siento libre como nunca había sido, quizás porque no podía adivinarme como hasta ahora, quizás porque el camino ha llegado a su estación término.

Son mis “cuentos no contados”, los de mi propia vida, los que me he negado a mí mismo tantas noches sin saber que los necesitaba, por ser etapas de mi existencia, porque, para bien o para mal, los he narrado yo, con la voz del desengaño, con las escasas fuerzas del abandono, con el oscuro sentimiento del vacío más intenso.

Cuando acabé la senda del adiós y decidí llegar al final completo, me tuve de otra manera, como ahora me siento, y sé que estoy en buenas manos, las mías, las que nunca me dejarán caer.

Nunca sabré a ciencia cierta si fui lo que soy o lo he sido después de no saberlo, pero ahora lo he descubierto, en los instantes en los que dejé que mi alma, convertida en pluma, desparramara lo que mantenía sujeto como un salvavidas de mi existencia, lo hiciera salir y volara buscando ese infinito al que aún me dirijo.

Seguiré desgranando etapas, serán mis “partes...” incompletas, pero ahora puedo decidir cuando comienzo y acabo una historia, sin límite de tiempo, descubriendo el espacio en el que se extiende, y firmando mis propias obras.

Hay cosas en esta vida que no pueden ser condicionales, o se toman o no se toman, no se pueden hacer en función de lo que te digan, te hagan, te esperes... porque, seguramente, lo que te digan, hagan o esperes nunca será lo que realmente quieres.