Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido
"Somethings Not Right In This World" o cómo ponerse las pilas porque uno ya está para más trotes que antes (por cierto el tema es de Dubrovniks, por aquello de informar si alguien quiere las pilas, el electrodo o la sabia de los árboles que dicen que se pega y ¡¡¡No veas...!!!")
Al menos he esperado unos quince mil minutos (traduzcan los que saben) para darme un baño de masas con mi Música, porque vengo de hacer algo que me gusta, escuchar a un artista callejero que se lo pasa todo por el forro pero que ¡¡¡No veas cómo toca la guitarra el muy capullo!!! y entre cerveza y notas salidas de una guitarra que tiene más años que la piedra central del Arco de Trajano de Augusta Emérita, me he dado cuenta una vez más que ahora lo que mi cerebro quiere, requiere y desea es escuchar aquello que como yo está mal visto, mal entendido y mal deseado.
Ahora entra "Never Get That Far", siete minutos de gloria (también de Dubrovniks) y esa cadencia que mantiene a flote el masaje corporaletéreomental de su Música me hace transpirar lo que aún me queda de aire, lo que me eleva, eso que soy capaz de captar aunque ya para el mundo no capte casi nada, cada nota, la esencia, el milagro que el ser humano aún no ha podido destruir.
El tipo que toca en la calle tiene ojos de estar en otro mundo, supongo que por eso toca tan bien y llega hasta donde quiere, y a veces me mira cuando estoy de pie delante de él embobado, escuchando un Blues que repite de vez en cuando (su tema más recurrente) y me envía un mensaje que claramente me dice que debo ser el único que se para y lo mira, pero como para no mirarlo, esos dedos acarician las cuerdas, las hace vibrar, y concluyen la metáfora del éxtasis con un entramado de sonidos que te llevan hasta el infinito.
Mira por donde ahora suena "Tears" de The Stone Roses, pero antes de ser lo que no hubiéramos querido, y el embrujo de la violencia contenida en el estallido del tema, con la voz queriendo llegar y la Música no dejándola, hace que todo reviente, y de verdad que quiero reventar en ese colapso (maravilloso, genial, único, Mágico) que la Música provoca en mi alma, con la guitarra engulléndome en cualquier atardecer de los que quiero ver el Sol buscando el día siguiente.
No sé si esto podría hacerlo el artista callejero, seguro que no, pero lo que sí puede hacer es volver a enviarme a mis catorce años, cuando algo, alguien, la ilusión del más allá, atrapó mi alma y me dijo que a pesar de que no me quisieran (porque entonces me querían por mis matrículas de honor, no por lo que decía) tenía poder para hacer que mi mente fuera en otra dirección.
Y qué mejor ejemplo que venir a mis entrañas "Short Memories", un descaro de otro tipo que fundó su Música a partir de sus entrañas, porque para mí, escuchar a Graham Parker (como a otros de su "calaña") es sentirme de esa calaña que se pierde por las calles con niebla de Augusta Emérita, las Cuevas del Sacromonte, El Puente de Triana cuando el Guadalquivir finge que es un arrollo y te llena con su Magia de siglos, esa parte vieja e inmensa de Cáceres donde los fantasmas no son oscuros presagios sino parte de tu compañía hacia el infinito.
Mañana quizás el lugar de ese tipo que toca la guitarra con el alma esté vacío, pero ese espacio lo cubrirá la esencia de lo que hace, el halo mágico de lo que desprende, los pies de quienes nos paramos para sentir lo que envía, y si afortunadamente me equivoco y vuelvo a estar delante de él, esto será lo más parecido a la cabalgada hacia el infinito que Bo Deans me ofrece con su "Pick Up The Pieces", porque a veces hay que correr sin moverse, volar sin despegar del suelo, saludar a la nada teniendo demasiadas cosas.
Solo Amo la Música, solo me Inunda y me hace ser, Solo Creo que puede ser Gracias a ella, pero estas pequeñas cosas son la Eternidad y Un Día cuando nadie llega hacia donde estoy.
¡¡¡Explicar la Música es como Explicar el Silencio!!!







