Un Ángel se fue... no, para , detén la frase porque el verbo no es correcto.
Se despidió del dolor, de seguir sufriendo sin que nada ni nadie le pudiera dar ese arrullo que se necesita cuando algo te quema por dentro, pero no se despidió de nosotros.
Sigue presente (y seguirá, ¡¡¡Vive el Cielo!!!) en nuestras conversaciones, en las imágenes que día a día retomamos para estar todos, en esos momentos que hizo sublimes por ser quien es, un Ángel.
Cuando vuelva a sonar el tema que nos gustaba, el ritmo que hacía que la sonrisa saliera de los labios y nos cubriera, cuando sea la felicidad del momento entre las velas escuchando a The Beatles (sí, os creeréis que es broma, pero los cuatro de Liverpool estuvieron con nosotros) la sonrisa se hará presente entre las luces que nos hacen disfrutar de un nombre, un lugar, un instante, y sobre todo de lo que durante décadas hizo que con mirarnos a los ojos el brindis fuera mágico y por encima de la realidad que nos pudiera acongojar, porque en ese momento todo sabía a gloria, a magia, a lo puro de la esencia de quien cree en la Eternidad y un día.
Porque todo es lo que creemos, estás con nosotros, ni lo dudes, ni pienses que no es así, porque nada detendrá a la mente que cree que la Eternidad y un día es el día a día entre nosotros.
Un Ángel nos ilumina, y menuda estela de luz ¡¡¡ Qué Jooooooooooooooé!!!
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