domingo, 3 de julio de 2016

Música


Había un hombre que llegó del frío, con las manos en los bolsillos buscando el calor de su abrigo. Ya hacía calor en esa época, pero él no podía desprenderse de esa gélida sensación.

Por eso la armónica pegada a su boca colgada del cuello a través de un soporte, haciendo que la Música surgiera de sus entrañas como enviada por la magia que los sonidos la hacían ser, parecía tener vida propia cuando sonaba.

Sus ojos reflejaban la profunda tristeza de la soledad, el momento eterno en el cual el alma se encoge y ya nunca más puede sentir. Sin embargo, metido en su abrigo de gruesa piel, oculto su rostro por un sombrero, llenaba el silencio como nunca antes lo había sentido.

No pude preguntarle el por qué de todo lo que veía, la sensación que desprendía a través de un cuerpo que parecía no existir. La Música le cubría completamente, protegiéndolo como un halo mágico que impedía acercarse a él. Supe que algún día dejaría de sonar, y una mañana de verano, cuando el frío de su corazón podía sentirse en la esquina perdida de la calle, un abrigo roído y un sombrero sin dueño dejaron de latir.

Música


Paseaba por la vieja avenida, llena ahora de nuevos bares que te invitan a la felicidad con poses minimalistas de empleados creados a través de los posters que surgen de las series convertidas en la biblia del nuevo milenio.

Siempre he sabido cuando una sonrisa es forzada, será porque a mí se me nota mucho y eso me ha hecho conocer el momento, por eso paso de largo de esos lugares que ofrecen ser uno de los más en un mundo de menos, cantos de sirena que ocultan la realidad, miseria y mediocridad moral a cambio de la fotografía con más seguidores.

Seguía el paseo y de pronto me vi atraído por una fuerza irresistible. El sonido de una vieja guitarra, más vieja aún que los edificios que quedaban de pie en la calle, se empeñaba en romper el silencio de la podredumbre y dar color al blanco y negro de las emociones falseadas.

El artista miraba hacia su alma acariciando las cuerdas de donde emanaban lujuriosos sones que llenaron de vida mis sentidos. El quejido de un Blues amenazaba la nueva historia creada sobre papel de basuras modernas sin sentido, y mientras tanto, mi cuerpo flotaba sobre las baldosas de diseño buscando ese lugar lleno de barro del que surgió la primera nota a la que el ser humano llamó Música.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MDCCXVI

Una pequeña leyenda que se formó, dejó la impronta en tres discos (el tercero de dudoso origen y si corresponde al grupo) y desapareció tras dos años.


The Litter ($100 Fine) 1968


El talento y la guitarra de Zippy Caplan habían conseguido que el grupo se hiciera un hueco más que importante en la zona de Minneapolis, de donde son originarios, de ahí que su debut en el mundo de los sonidos llevara aparejado una fama bien merecida por el talento y la calidad.
Su segundo intento de mantener ese estatus, este "$100 Fine", se quedó un poco a medias entre el estilo explosivo de sus inicios, el intento por buscar nuevos caminos y lo que el público les demandaba.
La contundencia de la guitarra, que hacía de su Música un poderoso impacto sonoro, aunque tiene momentos del mismo nivel, como el cierre de fiesta llamado "She's Not There", o los guiños hacia el punk garajero de "Mindbreaker" y "(Under The Screaming Double) Eagle", queda difuminada en los temas que en este "$100 Fine" giran claramente hacia un Pop menos directo, como "Tallyman" y "Here I Go Again". 
Y no es que no se puedan combinar estilos buscando un collage que más adelante se una para conformar una obra, pero si se notan mucho los altos y bajos, como a mi entender ocurre en el disco, los temas de calidad lo parecen menos, y es una pena porque los que lo tienen son una andanada de muy buena Música, incluida esa isla en el océano que es un Blues con todas las de la ley llamado "Blues One".
No suele gustarme comparar, porque pierdes la perspectiva de lo que tienes delante, y si no vemos este disco por él mismo puede quedarse en menos de lo que es, un trabajo de Música pasado por el filtro de lo que una guitarra menos asesina de lo esperado pero que cuando quiere saca astillas de todo lo que toca (aunque no hiciera falta acercarse tanto a lo parecido en un tema como "Kaleidoscope" que suena a otras cosas demasiado familiares para la época, especialmente el riff)
A partir de aquí, lo de siempre, sin escucharlo no hay nada que hacer, y cuando uno se decide, suele encontrarse con lo que no le cuentan o que le cuentan mal, por eso lo mejor es lanzarse a por este "$100 Fine" y que la Música haga el resto.

De Vinilos y Otras Glorias MDCCXV

Como tantas veces, esos grupos que quedaron en un intento pero que en él dejaron la impronta de la calidad de una época irrepetible.


Warpig (Warpig) 1970


Con título impactante y de reminiscencias oscuras, se nos presenta este grupo canadiense que ejerció su Música en la zona de Ontario.
Como ya hemos dicho, único disco y única manera de demostrar su talento y las maravillosas fuentes de las que bebían, dejándonos un oscuro y tremendo disco del Hard más poderoso y potente.
Sonidos que nos recuerdan esos compases de los Deep Purple menos pulidos pero maravillosamente carnales, con todo lo que el Hard de calidad ofrece y sin dejar nada en el tintero.
"Warpig", disco homónimo y con los presagios de la misma tonalidad que las intenciones, comienza a deleitarnos desde el primer tema que abre el disco, la brutal "Flaggit" con unas guitarras que se dejan caer desde lo más alto, impactando en los sentidos como el acero forjado de los más sublimes intérpretes de esta Música maravillosa.
Como en tantas ocasiones cuando se ama una idea y se defiende por convicción, los temas reflejan esa sincera demostración de los sonidos de los cuales el grupo ha nacido, Hard Rock sin aditivos, con cuerdas de acero que en los riff no se escuchan, se sienten marcándote la piel, una sección rítmica que te tumba con la primera nota y esas voces que buscan desde el infierno llevarte al infinito. 
Son los temas de más larga duración los que ponen a prueba la calidad compositiva, y en algunos como "Advance Am", "U.X.I.B." o mi favorita "Melody With Balls", se dejan llevar por esa tradición del gusto por lo intemporal y salen muy bien librados. Más cabalgadas en otros momentos fugaces pero que atraviesan el cerebro hasta decir basta como ese inicio comentado o el cierre del disco "The Moth".
Disco para saborear y disfrutar del Hard en estado puro, sin buscar otra cosa que no sea eso, empaparse y dejarse barrer por su Música y descansar hasta la siguiente andanada. "Warpig", otra delicia que el destino ocultó demasiado tiempo.

sábado, 2 de julio de 2016

De Vinilos y Otras Glorias MDCCXIV

Para muchos será un cansancio, para el que suscribe sigue siendo un placer (y que dure) disfrutar de la Música y los pequeños secretos que nos depara.


Merkin (Music From Merkin Manor) 1973


Un pequeño enigma llega a nuestras manos (y a la de todo aquél que haya adquirido el original, que no serán muchos, o la reedición, que ya somos más) en forma de álbum nacido de las entrañas de la nada y recreado en forma de precioso trabajo de Psycho un poco tardía pero con todas las bases de esta Música maravillosa.
Con unas bases guitarreras más que típicas del Hard, eso sí, con cabalgadas inmensas de puro ácido que descabalgan a cualquiera, la selección de diez temas que conforman el álbum nos llevan de paseo con la energía desprendida de los surcos como bandera, auténticas atmósferas de pérdidas sensoriales traducidas en descargas de pura adrenalina. De lo que no se puede uno quejar al escucharlo (amén de otras muchas cosas porque "Music From Merkin Manor" tiene muchas virtudes) es de recibir una subida de emociones que te entran desde las voces, cuidadas y llevadas con una elegancia sublime, con registros para diversos estilos, pasando por las guitarras que hemos comentado, auténticas patadas desde las cuerdas de acero que no dejan títere con cabeza, y todo envuelto en unas composiciones exquisitas donde los teclados y la sección rítmica se lucen haciendo que todo suene como debe, o sea, muy bien (escuchar temas como "Take Some Time" o "Watching You" que te revientan los sentidos hace que merezca, y mucho, la pena)
También tienen momentos para melodías de una textura preciosa, pura seda, como el temazo "Goodbye", una preciosa caricia que despierta los sentidos desde la sensibilidad. 
Disco para descubrir, de nuevo, una vez más, por... la maravillosa sensación de la Música sin límites, al margen de nombres, lugares o clásicos escritos a fuego, porque desde lo cierto de su desconocimiento, este pequeño trozo de historia musical llamado "Music From Merkin Manor" vuelve a demostrar que el talento puede surgir en cualquier instante, aunque se quede perdido en la inmensidad de algo infinito como la Música de calidad (la de calidad, por supuesto)
Gary Balog batería. Kent Balog bajo. Robert Barney guitarra. Richard Leavitt teclados. Rocky Baum guitarra y voces. Ralph Hemungway voz.

Side One:  Ruby;  Take Some Time;  Todaze;  Sweet Country;  Goodbye
Side Two:  Watching You;  Kind of down;  The right one;  Here together;  Walkin

De Vinilos y Otras Glorias MDCCXIII

Un paseo por las memorias de gente que hizo lo que quiso cuando la imaginación se sentía libre, o sea, en otras épocas de agradable recuerdo.


Chirco (Visitation) 1972


"Older Than Ancient - Younger Than New" que dice además del título una frase rodeándolo. Una frase que corresponde a lo que sería la cara A "Older..." y la cara B "Younger...".
Y es que este "Visitation" fue un ambicioso proyecto del batería y percusionista Chirco para hacer un álbum conceptual que plasmara la idea de una historia contada como un pequeño viaje. Que saliera tan bien como quisieran o se quedara a medio camino de lo que pretendían es lo de menos, sobre todo porque la calidad del disco no deja lugar a dudas y la Psycho Rock que desprende en cada uno de sus instantes te llena de una manera apabullante.
De todas formas el trabajo es de un gran nivel, y una pequeña gema de las que salían en la época y dejaba ese gustazo tras escucharlo que te hace sentir bien. 
Estructurado en las dos caras mencionadas, con temas que a su vez se subdividen en ocasiones como pequeñas suites, los continuos cambios de melodías, ritmos y momentos hacen que la atención sea constante, ayudado todo ello por unos conjuntos corales excelsos, encabezados por la garganta de Anvil Roth y acompañado por miembros de la banda que se ponen a su altura haciéndole los coros sin ningún esfuerzo.
Una aventura, una historia cantada en clave de Rock y a la vez un viaje por los caminos de la Música hecha con las ideas y plasmada con la clase y el talento.
La guitarra busca los sentidos con riff y arpegios dulces, rompiendo el ritmo en los cambios bruscos que lleva de la mano, mientras que los teclados, especialmente el precioso sonido del "Hammond" la acompaña o la busca según el caso, cabalgando dentro de esa historia que no deja de crecer y que se convierte en un deseo de no acabar a medida que los temas (o las diversas partes de dicha historia) se van consumiendo.
Un disco más que interesante, original y lleno de matices, con un sentido de la estética que lo hace bello al escucharlo, y momentos de auténtico lujo lleno de honestidad y deseos.
Chirco batería y percusión. Anvil Roth voz solista. John Naylor guitarra y voz. Bruce Taylor bajo y voz. Ted MacKenzie batería. S.H. Foote teclados.

Older Than Ancient:  Sound of the cross / 33 Years;  Cause I love you;  Golden Image
Younger Than New:  Dear friends;  Mister Sunshine / Parable;  Minutes / Child of peace