viernes, 14 de junio de 2013

18 Años


Es tan habitual tenerle entre mis notas más recordadas, tararear sus canciones como parte de esa banda sonora que es mi vida que apenas puedo pensar en el concepto tiempo cuando hablo de él con amigos, conocidos o gente que en algún momento habla de Música.
Es por eso que recordar que hace casi dos décadas un músico genial, único y auténtico dejó de acariciar su guitarra para siempre me resulta extraño, porque con Rory Gallagher el concepto temporal no existe en mi memoria, va más allá que escuchar algunos de los temas que me vuelven loco o perderme entre los recuerdos de instantes eternos de tardes con la gente que llorábamos de placer al escuchar su Música.

Un tal día como hoy en el año 95 dejó de entonar esos Blues descarnados que me vuelven loco, su "Stratocaster" quedó en silencio y esas acústicas de cuerdas de acero que arrancaban al aire sonidos de lamentos eternos no volvieron a llorar. Ese día dejó de cantar, crear y lamer las heridas de la gloria por la Música como parte de un estilo de vida un músico muy especial, maestro y amigo, una super-star cercana y amable, que llegaba sin esfuerzo a las almas para hacerlas sentir eso que él hacía con la insultante facilidad de los genios, Música en estado puro salida de las entrañas de la vieja Irlanda, maravillosas sensaciones que nos acompañarán siempre.

Acariciar uno de sus vinilos esperando esas notas mágicas siempre es un placer, recordar todos los sueños que me provocaba cuando siendo un adolescente descubrí sus sones me lleva a una época irrepetible pero genial, y tenerle en mi memoria cuando tarareo uno de esos temas eternos... es ser de alguna manera yo mismo porque nada ni nadie existe en esos momentos en los que estoy con mi Música, con la Música de Rory Gallagher.
Seguirá acompañándome mientras ame la Música, y creo que eso es algo que ya nunca podré dejar de hacer porque sería dejar de ser, y ahora ya no estoy en ello.

martes, 11 de junio de 2013

It Wasn't Me


Quizás...


Últimamente tengo suerte. El hecho de conocer a ese tipo de gente (perdonen la gente pero así están catalogados) que merecen un buen dinero por lo que están aportando a la ciencia en el estudio de la involución humana me hacen estar más cerca de lo más alto (por aquello de lo que me elevan sin saberlo, y no precisamente a los altares, esos sucedáneos de cerebros racionales que me hacen ver lo que no quiero ser) y así descubrir que a pesar de mi 1,72 raspado (he menguado por la edad y querer estar siempre cerca de eso que me atrae tanto y me sugiere con su olor) uno parece el gigante de cualquier cuento de leyenda al uso.

No puedo quejarme, si no es porque donde actúo cada día durante 9 horas ya me empapo de saborear estos especímenes que están por allí en la base de la pirámide de la evolución, lo hago  por la calle, en cualquier viaje o trayecto de servicio público que se precie, en los cuales sueles escuchar esas pequeñas "metáforas" de la vida contada por quien sabe... nada.
Es lo que tiene, que no puede uno evadirse de la visita al zoológico sin pensar que en los que realmente se nutren de animales (estos de pedigrí y con el nombre por bandera) no hay jaulas preparadas para estos mediocres de medio pelo que rebuznan sin saber hacerlo, mugen sin estilo ni tono de orquesta o balan sin ese acorde preciso que se siente con un "beeeeeeeeeee" bien ejecutado.

No hay jaulas ni recintos electrificados donde quizás con una buena descarga su intelecto desafiara las leyes físicas y saltara al recipiente de ensayo de cualquier buen laboratorio de algún seguidor del Dr. Moreau, y se consiguiera ¡¡¡por fin, vive el cielo!!! el cruce entre los animales que luchan por evolucionar y estos que van de culo y en caída libre para involucionarse. Una buena dosis de estupidez, mezclada con algún rábano revenido y frases ocurrentes de chistes zafios y seguro que el jovencito Frankenstein volvía a la vida con algo más que ofrecer.

Soy un estudioso del género humano y me estoy quedando sin modelos que llevarme a la boca, ¡¡por dios!! que no puede ser, que la desidia se acerca de forma amenazadora para llenar mi espíritu con ánimo de aprender, debe ser una ilusión, o peor aún una pesadilla grotesca saber a ciencia cierta que no hay dónde rascar y después de esto... ¡¡¡todos calvos!!!
Todo el mundo quiere viajar en primera y nadie desea que el viaje acabe, pero los compartimentos están abarrotados en clase POFF y vacíos en clase VIP, será que no da para mucho esa berborrea barata que a tantos encandila y a tan pocos provoca asco.




Magari potessi dirlo in italiano...! Tu puoi?

domingo, 9 de junio de 2013

De Vinilos y Otras Glorias DCCXXI

Un grupo mítico, sueño de adolescente y un poco más allá en una de sus virtudes, ese directo que me apasiona cuando lo hacen los genios.


Rainbow (Live In Munich 1977) 1977


Por fin algún iluminado se da cuenta de que los vinilos si se quiere pueden tener capacidad para mucho, vendan lo que vendan algunos, y gracias a eso nos llega en este maravilloso formato una pieza realmente hermosa de Música.
El mito Rainbow se creó gracias a sus directos en la época gloriosa de sus comienzos, con una banda que ha sido de lo mejor y más florido del Hard de la historia, y especialmente sus giras por Alemania en los años 76 y 77 con eco en la TV de aquél país consiguieron atravesar el mundo para llevar la Música de la banda hasta el extremo de leyenda.
El doble oficial era una muestra genuina, otra pieza de museo grabada en esa gira Alemana del 76 demostró que eran algo más, pero cuando se les pudo ver a través de esos directos brutales se sabía que eran pura dinamita.
Este doble, que comenzó editándose en vídeo, después en DVD y más tarde en CD es otra demostración de talento de un grupo excepcional que durante tres años sublimes recorrieron el mundo dando una demostración de que el Hard Rock era universal y una Música poderosa, genial y mágica si se hace como debe hacerse.
Tres talentos unidos en una idea, el gran Ritchie Blackmore a la guitarra y las estupideces, porque tan genial como imbécil se empeñaba en destruir proyectos maravillosos, pero... lo que hacía era pura seda. Ronnie James Dio en la voz, único, maravilloso, una garganta privilegiada al servicio del Hard, la voz de demasiadas cosas. Cozy Powell a la batería, uno de los más grandes de la historia en su instrumento y en esta Música mientras estuvo en proyectos que merecían la pena. Junto a ellos dos músicos solventes que habían sustituido a dos grandes, huidos por el aburrimiento de aguantar a Blackmore, pero que en la gira lo hacen de miedo y cierran el círculo de un grupo grande, Bob Daisley al bajo y David Stone a los teclados.
Con estos mimbres y el talento los conciertos eran andanadas de Música poderosa, Hard en estado puro y estratosférico, con el gusto por las grandes suites sin final donde los músicos se lucían una y otra vez para deleite de fans y agrandar su leyenda, y eso es este "Live In Munich 1977" una demostración durante casi dos horas de ensueño de virtuosismo Hard, con temas que parecen no terminar y comprenden lo mejor de la mejor época de un grupo irrepetible.
Tras esto no hace falta decir mucho más, para quienes amen esta Música es un disco para disfrutar, gozar y llegar a lo más alto, el resto que pase página y a otra cosa, porque si no se entiende es tontería y además una pérdida de tiempo, pero si engancha... mejor no volver.

Side A: Intro (00'53'');  Kill The King (6'11'');  Mistreated (11'35'');  Sixteenth Century Greensleeves (8'25'')
Side B:  Catch The Rainbow (18'12'');  Long Live Rock 'N' Roll (7'40'')
Side C:  Still I'm Sad (26'49'')
Side D:  Man On The Silver Mountain (14'43'');  Do You Close Your Eyes (15'35'')

De Vinilos y Otras Glorias DCCXX

Un viejo amigo de tardes de cervezas y algo más que por aquello de no habernos visitado mucho se da un "Paseo Por Nuestros Sueños" y nos deja algo de su clase que suele ser mucho.


George Thorogood And The Destroyers (Move It On Over) 1978


El salvaje guitarrista de Delaware, un animal de las seis cuerdas amante de ese Blues de raíces, R'N'B de la antigua escuela y el Rock que surgió de todo ello y más se nos presenta aquí en su segundo trabajo, un desgarro absolutamente visceral que me apasiona, cuando aún se comía crudo todo lo que se le ponía por delante.
Afortunadamente todavía en formato de trío (y para el resto lo que quiera decir) con The Destroyers acompañando las acometidas de este maravilloso loco de las seis cuerdas George presenta un puñado de canciones que son santo y seña de lo que había mamado a lo largo de muchos kilómetros pateando los caminos hasta su primer álbum allá por sus 27 años, con diez temas ajenos pero todos ellos de los ídolos que le hacen amar esa Música única y maravillosa.
Poderoso, casi virgen, salvaje, con la cara de no creérselo aún y esa técnica a la guitarra tan particular como sobresaliente atacando los riff de una manera despiadada y los solos ya sean con sus dedos o acompañado del dedo metálico que maneja como le da la gana para conseguir ese sonido que te lacera el alma, arañandola y desangrando los sentimientos.
El disco es una demostración de amor por lo que siente, con temas en los que se vuelca y que treinta años después sigue tocando porque son parte de su esencia, sentimiento y alma a la hora de interpretarlos y dejar su sello personal y único acompañando a la guitarra con esa voz que siempre está al límite de todo y que le lleva muy arriba.
Junto a él sus dos compañeros de siempre cuando nada más interfería en esta Música hecha con los huesos, Jeff Simon en la batería y Billy Blough al bajo, dos excepcionales músicos al servicio de la guitarra y el talento de Thorogood que le cubren las espaldas con la solvencia de quienes están más que sobrados para hacer una Música creada a su medida.
Dicho todo esto, que podría sobrar o no según a quien le llegue (o sea que le sobra a todo dios menos a mí) el disco es una gozada de buen Blues, R'n'B y Rock puro, sin aditivos, nada menos, con temas de siempre versioneados de manera magistral por este tipo que derrama honestidad por donde lo pilles.
Versiones épicas como "The Sky Is Crying" algo brutal, cabalgadas celestiales como "Move It On Over", clásicos demenciales "Who Do You Love?" y así hasta terminar esta orgía de ritmos y Música de siempre, sonidos que jamás pasarán de moda porque son eternos y la Eternidad siempre estará ahí.

Side One:  Move It On Over;  Who Do You Love?;  The Sky Is Crying;  Cocaine Blues;  It Wasn't Me
Side Two:  That same thing;  So much trouble;  I'm just your good thing;  Baby, please set a date; New Hawaiian boogie


A Clara, porque si lo lee es que lo ha terminado.

De Vinilos y Otras Glorias DCCXIX

Algunos inicios de gente que fue con posterioridad nombre y apellidos de la historia del Rock, cuando todo era más auténtico, real... Música.


Love Sculpture (Forms And Feelings) 1969


Desde Gales con amor, así nos llega este álbum, el segundo y definitivo de Love Sculpture, grupo de Blues Rock que deambulaba por los sonidos de esa Música para soñar que se hacía en esos tiempos, con uno de esos tipos que siempre me han apasionado cuando se ha tratado de tomar una guitarra y encenderme la piel y las entrañas, Dave Edmunds.
Escocés hasta la médula, el grupo se formó en el mismo Gales con el ya mencionado Edmunds que se encarga de manera portentosa de las guitarras, tanto en riff como solos descarnados y la voz, al que acompañan John David en el bajo y Rob Jones a la batería.
Con una pequeña experiencia en la zona y el talento a la guitarra de Dave el grupo tuvo un relativo impacto el escaso tiempo que duró, especialmente este trabajo "Forms And Feelings" donde se les siente más hechos y avezados, sobre todo en las composiciones propias y las versiones de clásicos que atacan de manera particular y sin complejos.
Un bloque compacto del que se sale de vez en cuando la guitarra que lleva las seis cuerdas por donde quiere, especialmente si surge en pleno momento de melodía y atraviesa el aire sin avisar, como si de un trallazo se tratara ("Nobody's Talking" es un sobresalto pero "Why" es la ruptura de los sentidos casi arañándote a través de las seis cuerdas de acero que te penetran) con la voz dulce, casi ajena a la propia Música que envuelve de manera suave en los temas donde las estrofas te cubren.
La exhibición a la guitarra alcanza su punto culminante en una versión "sui generis" de "Farandole" de Bizet que no es más que la excusa para que Edmunds demuestre lo que puede hacer cuando todo gira a su alrededor, y si quitas la "excusa" y te dedicas a escucharle te sales por la ventana hacia otro mundo (¡¡qué bárbaro!!)
Por lo demás un exquisito disco de Blues Rock de alta escuela, con tres músicos sobrados que hacen Blues, Rock'N'Roll desmadrado ("You Can't Catch Me" es una locura) temazos de composiciones inmensas y suites donde demuestran lo que saben y más, como esa barbaridad que cierra el disco y que es un trallazo al alma llamada "Sabre Dance", un tema excepcional.
Para disfrutar de Música, sonidos eternos, miradas cómplices con quien sabe qué suena y el regusto por los momentos en los cuales los sentidos se pierden fuera de toda la basura que más que rodearnos ya nos ahoga.

Side One:  In The Land Of The Few;  Seagull;  Nobody's talking;  Why (How-Now);  Farandole
Side Two:  You Can't Catch me;  People people; Sabre Dance


sábado, 8 de junio de 2013

De Vinilos y Otras Glorias DCCXVIII

Un poco de lo clásico, que nos emociona y nos gusta que no deje de ser lo que siempre nos lleva hacia el placer sensorial más extremo.


Blodwyn Pig (Getting To This) 1970


Legendaria formación de poderoso y potente Blues Rock con algún toque Prog. formada por el ex Jethro Tull Mick Abrahams que salió de la banda por razones no muy claras (esto es una exageración y un poco de melodrama al uso, salió y punto)
Cuatro músicos que sabían muy bien lo que hacían, curtidos ya en las enseñanzas de los clásicos y ese Rock que dominan sin esfuerzo. A pesar de no ponerlo por ningún lado el toque Prog. como que lo veo muy claro, o al menos a mí me llega con esas variaciones tan al uso, el saxo que suspira y se mete por donde quiere maravillosamente interpretado por Jack Lancaster que cuando quiere suavizar las melodías tira de flauta y se luce igual, las acometidas en temas que varían sin ningún pudor entre cambios y movimientos muy bien llevados por la banda (la barbaridad que montan en "See My Way" es simplemente apasionante)
Aún así se nota esa base Blues eléctrica genuina y magistral y el suspiro del Rock abriéndose paso entre cabalgadas y golpes de una sección rítmica que aturde por la poderosa concepción de los ritmos (y dicho sea de paso me encanta)
Un disco realmente de nivel, con músicos al uso que sin escaparse a las estrellas entregan un material que para sí quisieran los popes de la Música de más de una estrellita de papel, temas compuestos con estilo, con clase y calidad, sentimiento a la hora de expresarlos y ya no digamos cómo suenan todos juntos, un verdadero trallazo (o sino que se lo digan a los que escuchen "The Squirreling Must Go On" que se les cae el alma a los pies, un bombazo con todo lanzado a tumba abierta)
Mick Abrahams queriendo demostrar lo que se sabía, riff furiosos y solos electrizantes que se pierden en el infinito con esa guitarra que arde en sus manos y además encargándose de la voz.
Jack Lancaster da la réplica con esos vientos tan salvajes como sensuales, tan violentos como suaves, un contrapunto brutal y diferenciador de la Música que genera el grupo.
Andy Pyle bajo y además solista, porque lo que hace con las cuatro cuerdas es simplemente mágico. Ron Berg cierra el cuarteto pateando traseros con la batería y percusión y llevando el ritmo incesante de los temas, todo un seguro de vida.
Diez temas para un álbum de Música eterna, otro de esos pedazos de sueños que se ponen y se escuchan en cualquier lugar, de cualquier manera, como quieras, Música con mayúsculas para disfrutar y saborear la magia de eso que llamamos...

SIDE ONE:  Drive me;  Variations On Nainos;  See my way;  Long bomb blues;  The Squirreling Must Go On
SIDE TWO:  San Francisco Sketches;  Worry;  Toys;  To Rassman;  Send your son to die















A Clara, porque si lo lee es que lo ha terminado.